Para empezar con buen pie en
Moscú hacemos un free tour. Siempre que puedo me gusta hacer estas cosas, especialmente al principio porque te ayuda a situarte. Los free tours son una manera muy interesante de abordar un primer contacto con la ciudad, ubicarte, que te expliquen anécdotas, curiosidades y cuestiones relacionadas con la historia. Funcionan por propinas así que dependen de vuestro poder adquisitivo y en función de lo que os haya gustado.
El free tour que hacemos
empieza a las 10:30 cada día a los pies de la escultura de Marshal Zhukov (comandante del ejército rojo considerado como un héroe de la segunda Guerra Mundial)
justo detrás de la Plaza Roja. El tour dura unas dos horas y es muy completo.
Moscú es la ciudad más grande de Europa, la segunda más poblada, después de Estambul, con más de 12 millones de habitantes y actual capital de Rusia. No siempre fue así, ya que durante un tiempo lo fue San Petersburgo, pero su localización geográfica era perfecta para el comercio y siempre fue un territorio codiciado. Es así como ya en época medieval se construyó una muralla defensiva que cerraba el núcleo histórico de Moscú, en el lugar dónde hoy se levanta el Kremlin. Con los años la ciudad fue creciendo y con ella las murallas, hasta crear 8 círculos distintos.
Entramos a la
Plaza Roja por una de sus puertas, la Puerta de los Leones (tiene muchos nombres más, pero este se debe a unos leones que habían vivido allí durante la época zarista y que eran un gran reclamo para los rusos nada acostumbrados a estos animales.
Originariamente el nombre de la plaza venia por la traducción literal de “roja” que significaba “bella”. Sin embargo, en época comunista el color adquirió otro matiz. No hay duda que la plaza es hermosa, de los lugares más fascinantes que he visto.
Delante de la puerta hay también una señalización del km0 de Rusia y la tradición manda lanzar una moneda mientras se pide un deseo. Si la moneda cae en el círculo, el deseo se cumple. El método no es muy científico y menos aún si tenemos en cuenta que el verdadero km0 se encuentra bastante alejado de allí…
Todos los edificios que vemos en la plaza son espectaculares. Nada más entrar hay el Museo de Historia del Estado (no entré), un precioso edificio rojo.
En la misma plaza se alza imponente el
Kremlin (que visitamos al día siguiente) y sus más de dos kilómetros de murallas, sus torres y una veintena de edificios en su interior.
Delante del Kremlin encontramos el
Mausoleo de Lenin (que también visitaremos otro día), una cripta de forma piramidal que se integra en la plaza. En su interior está la momia del líder revolucionario que se puede visitar gratuitamente.
Al otro lado de la plaza se encuentra la preciosa
Catedral de la Virgen del Kazán, una bonita iglesia que fue destruida durante la URSS, pero que se reconstruyó más adelante.
Al lado hay el enorme
GUM (Almacén General del Estado), el primer centro comercial de la URSS. Su (re)apertura (ya había sido centro comercial con anterioridad antes de ser convertido a oficinas gubernamentales) fue un gran acontecimiento y a día de hoy sigue siendo una meca del “shopping”. Me resulta muy gracioso cuando se critican las restricciones al consumo que había durante la época soviética (qué y cuánto comprar, por ejemplo para comprarte un coche la guía nos contó que podías tardar hasta un año). Menos mal que ahora en libertad puedo comprar lo que quiera cuando quiera. Por ejemplo en el GUM puedes comprar libremente todos los artículos de GUCCI que quieras. No me compré ninguno, pero porque no tengo dinero, pero gracias a dios la libertad la mantengo.
Supuestamente el centro comercial mantiene cierta “onda” soviética en la decoración, la música de fondo (claramente no en las marcas de las tiendas), las heladerías…
Luego vamos a ver la gran atracción de Moscú e imagen emblemática de la ciudad: la
Catedral de San Basilio. Y no es para menos. Es una preciosidad. Los detalles coloridos, las cúpulas, una maravilla… No entramos aunque existe la posibilidad.
Detrás de la Catedral vemos el río Moscova, desde dónde se tienen unas preciosas vistas de toda la plaza Roja. También se tienen unas vistas magnificas de uno de los edificios que forma parte del proyecto,
7 hermanos, 7 edificios enormes de arquitectura soviética proyectados en la época de Stalin.
Luego vamos a una de las calles comerciales más importantes de Moscú, la
calle Nikolskaia, dónde además de muchas tiendas de souvenirs o restaurantes hay también la primera universidad no religiosa de Rusia. Otro día, fuimos a verla de noche y no tiene desperdicio. De esta calle sale la Varvarka, la calle más corta de Moscú.
Al cruzarla nos encontramos con la antigua sede del KGB, ahora sede actual del sistema de inteligencia ruso. Al lado hay una tienda de juguetes dónde se puede subir hasta la terraza y tener buenas vistas de la ciudad.
A pocos metros nos encontramos la
plaza del Teatro, dónde destaca el famoso Teatro Bolshói, dónde se pueden ver obras de ballet y ópera (hay que reservar las entradas con mucha antelación. Aquí los podéis hacer).
Delante del teatro hay otra famosa plaza, la
Plaza de la Revolución, dónde se alza una espectacular escultura de Marx que sale directamente del bloque de granito, dónde se puede leer el célebre lema “Proletarios de todos los países, uníos”. Pobre Marx si levantara la cabeza se encontraría que le han montado un teatrillo luminoso bastante hortera alrededor. La plaza se utiliza como escenario de manifestaciones o mítines que en otros tiempos fueron gloriosos.
Allí hay una de las estaciones de metro, que lleva el mismo nombre, más importantes. El metro de Moscú es indudablemente otra de las atracciones que no te puedes perder.
A pocos metros de allí, también se puede ver la Duma, sede legislativa rusa.
Un poco más adelante, y bordeando el Kremlin, encontramos el
monumento al soldado desconocido, en homenaje a todos los soviéticos que murieron en la Guerra Patria, que empieza el 1941 cuando el ejército nazi empieza a invadir territorio soviético y termina con la victoria del ejército rojo en 1945, finalizando la II Guerra Mundial.
El monumento está custodiado por unos soldados que hacen cambio de guardia cada hora en punto. Si podéis es curioso de ver (más sobrio que el del Buckingham Palace, no esperéis gran cosa).
También están allí homenajeadas las ciudades que más sufrieron la guerra, como Leningrado. A pesar de la revisión histórica y de la minusvaloración del papel que jugó la URSS en la victoria contra el nazismo, el orgullo del ejército rojo (también por temas nacionalistas tampoco hay que ser ingenuo) sigue presente a día de hoy en Rusia.
Homanaje a Leningrado
Aquí terminó el free tour por Moscú, totalmente recomendable.
Cuando terminó el tour regresamos al
río Moscova y paseamos por una de las pasarelas que ofrece unas vistas maravillosas, tanto de la plaza roja (nos hace un día estupendo, aunque ya sabéis que eso es cuestión de suerte) como de la otra banda del río.
Allí podemos ver uno de los edificios que forma parte del proyecto de Stalin de los 7 hermanos, siete edificios megalíticos impresionantes. Inicialmente el proyecto eran 8 (ocho hermanas de hecho), pero uno no pudo ser construido por problemas en el subsuelo (Moscú es una ciudad con mucha humedad, por eso en parte el metro es tan profundo) que tenía que estar coronado por un inmenso Lenin. Posteriormente se hizo una piscina climatizada en el agujero que había dejado el fracasado proyecto que más adelante, con el desmorone de la URSS, se construyó una catedral, la del Cristo Salvador (muy nueva, del año 2000). Se dice que ese terreno esta maldito, porque las construcciones no suelen durar mucho. Veremos cuánto dura esta catedral…
También se ve a lo lejos, otro de los edificios más impresionantes de los 7 hermanos, el
Ministerio de Asuntos Exteriores, el edificio más alto de Moscú. Paseando por allí, hay un par de iglesias ortodoxas muy bonitas. Las vistas con la nieve son preciosas.
Comemos en un lugar de comida rusa económico, no malo del todo, pero tampoco espectacular, que está decorado al estilo soviético. Es una cadena que se llama “Bapehичhдя”, que encontrareis en bastantes sitios. Allí podéis probar platos típicos de la gastronomía rusa como la sopa Borsch, ensalada de remolacha o los palmenis.
Después de comer nos fuimos a ver otro de los 7 hermanos, uno de los edificios que me impresionó más de Moscú, la
Universidad Estatal de Moscú.
Hay dos maneras de llegar. La primera es coger el metro y bajarse a la estación “Universitet” (línea 1) y andar unos 10-15 minutos.
La otra es bajarse en la estación anterior, Vorob’yevy Gory, y subir andando unos 30 minutos la colina de los gorriones (antes Monte Lenin), un mirador desde dónde hay unas fantásticas vistas de Moscú. Se aprecia especialmente la parte moderna y financiera de la ciudad (a lo City de Londres).
Vistas de Moscú desde la colina de los gorriones
La universidad es una auténtica pasada, creo que el edificio más grande que he visto nunca. Forma parte del estilo soviético la arquitectura inmensa, monolítica y las avenidas grandes características de la ciudad. Que te guste o no es subjetivo evidentemente, pero indiferente no te deja. Aunque la mayoría de símbolos comunistas han sido eliminados de la vía pública, en algunos edificios todavía se pueden ver cosas, como aquí.