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CRUCERO FLUVIAL DE MOSCÚ A SAN PETERSBURGO -Diarios de Viajes de Rusia- Monlis
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Diario: CRUCERO FLUVIAL DE MOSCÚ A SAN PETERSBURGO  -  Localización:  Rusia  Rusia
Descripción: Un viaje fantástico, en buena compañía visitando lugares maravillosos, y rebautizado como el Crucero Alaridos por el Volga.
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Etapa: PREPARANDO EL VIAJE  -  Localización:  Rusia Rusia
Fecha creación: 22/08/2013 19:40  
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Hola viajeros! Pues ya estamos aquí, enfrascada en la realización de otro diario!

La verdad es que ya le he cogido gustito a esto, y cuando llego de un viaje, ya estoy deseando hacerlo.

Así que empecemos con el relato de unas vacaciones maravillosas en barco, visitando Rusia en compañía de gente maravillosa.

Cuando volvimos de nuestro viaje a EEUU el año pasado, mientras hacíamos el álbum con las fotos, empezamos a pensar qué viaje haríamos el año siguiente. Habíamos regresado de un viaje intenso y ya pensábamos en el del año siguiente! Un buen viajero no puede perder el tiempo, y siempre tiene que tener un siguiente destino por delante.

La tarea no fue fácil, no os penséis. Nuestra amiga ha estado ya por casi medio mundo, así que íbamos haciendo varias propuestas, pero en todas había estado. Como en su casa, detrás de una puerta, tiene un mapa con los sitios en los que ha estado marcados empecé a mirar donde no había fosforito y de repente dije:

- Y si nos vamos a Rusia?

Rápidamente las tres lo encontramos una gran idea. Era un lugar que nos atraía! Además, teníamos unos amigos que habían hecho el crucero fluvial y habían quedado encantados.

Así que ya teníamos destino!

Esto era a finales de agosto. En septiembre volvimos a la rutina del trabajo con nuestro destino en mente. Y en diciembre empezamos a buscar.

A mí no me apasionan mucho los viajes organizados, porque me gusta más organizármelo todo por mi cuenta y dedicar el tiempo que yo quiero a visitar las cosas. Pero para hacer el crucero era consciente que esto no podría ser.

Mi madre fue a un montón de agencias, recopiló mucha información y precios. Y un buen día se le ocurrió entrar en una agencia de Nautalia que tenemos detrás de casa. Nautalia está especializada en cruceros. Preguntó, y se encontró con la grata sorpresa que además del correspondiente descuento por reserva anticipada, la agencia también nos hacía otro descuento adicional. Más claro, el agua! Así que nos quedamos con la oferta de Nautalia.

Empezamos con todos los trámites. Nos gustaba mucho el barco Princesa Anabella de Politours, porque era más pequeño que los otros y cabía menos gente. Reservamos una habitación doble y una individual en la cubierta superior.

En la agencia nos hicieron el visado para entrar a Rusia. Así que a principios de enero realizamos un primer pago como reserva y dejamos nuestros pasaportes en la agencia para hacer el visado. Rellenamos una hoja con nuestros datos y les proporcionamos la foto.

Al cabo de un tiempo, las chicas nos comentaron que tardarían bastante en hacernos el visado, pero que si necesitábamos el pasaporte para hacer algún viaje, ellas lo podían ir a buscar a la central y dárnoslo. Por suerte, en mayo viajábamos a París (si queréis, podéis leer el diario de la ciudad y el diario de nuestra visita a Disneyland París) y no sería necesario el pasaporte.

Durante los primeros meses del año no pude leer mucha información del foro, porque tenía que preparar el otro viaje. Pero a la vuelta, después de hacer el diario, ya me puse a leer. Quedaban dos meses para el viaje! Qué rápido pasaba el tiempo.

Una de las informaciones más valiosas la proporcionó Carminaaaa, ya que hizo el viaje en mayo con el grupo de los Cosacos, aunque ellos viajaron en el barco Anton Chejov. La descripción de su experiencia fue de gran ayuda. Gracias!

Y un buen día, mientras publicaba algunas dudas en el hilo de los Cruceros Fluviales Moscú-San Petersburgo, otro usuario, Cuadri57, escribió diciendo que también viajaba en nuestras mismas fechas y en el mismo barco que nosotras. Nos intercambiamos los mails, y poco a poco estuvimos en contacto, contando las novedades que nos iban llegando a cada uno.

Así, entre lecturas del foro, consultas, guías de viaje, documentación varia, llegó el martes 6 de agosto. Fuimos a la agencia para recoger toda la documentación: confirmación de vuelos, seguros, vouchers para el barco, información práctica… Y nos regalaron unas bolsas de Politours a cada una, y unos neceseres de viaje completitos.

Ya quedaba menos!

Los últimos días fueron de lectura intensiva del foro para conseguir la máxima información posible, ya que mi intención era hacer el máximo de excursiones por nuestra cuenta y no coger las opcionales del barco.

Y por fin, después de tanto tiempo de espera llegó el gran día! El domingo 11 de agosto. El día en que empezaba nuestra aventura por tierras rusas, o como rebautizó mi compañero Cuadri57, el crucero Alaridos por el Volga.
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Ver Etapa: PREPARANDO EL VIAJE




Etapa: DÍA 1: A LA CARRERA PARA LLEGAR A LA PUERTA DE EMBARQUE! YA ESTAMOS EN MOSCÚ!  -  Localización:  Rusia Rusia
Fecha creación: 26/08/2013 15:54  
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5.30 de la mañana. Suena el despertador. Tempranito, eh? Pero ese día empezaba nuestra aventura rusa! Y aunque tocara madrugar, no importaba; en unas horas estaríamos en tierras rusas.

Nos dimos una ducha rápida para despejarnos un poco, y acabamos de guardar las cuatro cosas que nos faltaban en la maleta.

Era tan temprano que no tuve ni ganas de desayunar. No me entraba nada. Ya lo haría en el aeropuerto. Además, ya había visto en las reservas de los vuelos que teníamos un snack y una comida incluidos en los dos viajes que haríamos. Igualmente, por previsión me puse unas galletas en la mochila; viajera precavida!

Con todo a punto y con ganas ya de irnos, desconectamos la luz, el agua, el gas… Vamos, el ritual típico, previo a los viajes. Ya, ya, ya, ahora sí! Empezaba todo!

Con nuestras maletas no excesivamente cargadas salimos a la calle y…. menudo fresquito hacía. Tendríamos que aclimatarnos a esa temperatura? Nos haría frío? Calor?

Al momento ya llegó nuestra amiga, guardamos las maletas en el maletero, y… camino al aeropuerto de El Prat!

A esas horas no había casi ni tráfico, así que en un momento nos plantamos allí. Nos fuimos directas a dejar el coche en Aparc & Go. El servicio es genial para un viaje largo; dejas el coche y el día que vuelves ya lo tienes cerquita del avión para volver a casa.

Estaba todo tan lleno! Nos costó un poco encontrar sitio para aparcar, pero al final encontramos un huequito. Descargamos las maletas y nos fuimos hacia la zona donde las furgonetas te recogen y te llevan hasta la terminal. Ya había una furgoneta. La chica nos preguntó si íbamos a la Terminal 1. Si!!!! Nos subió las maletas al maletero y nosotras montamos en la furgo. Había una pareja con un niño pequeño, y nosotras. Cuando ya estuvieron las maletas cargadas, la chica arrancó la furgoneta y nos llevó en un plis a la Terminal 1.

Aun eran las 7.40. Teníamos mucho tiempo por delante porque nuestro avión no salía hasta las 10. Íbamos pasando por delante de las puertas de entrada de la terminal, buscando donde estaba la puerta que nos llevaría a los mostradores de Austrian Airlines. Finalmente lo encontramos. Al entrar, vimos que los mostradores de facturación de Austrian estaban compartidos con Lufthansa. Nos pusimos a la cola para facturar; por suerte no había mucha. Y rápidamente ya estábamos facturando.

Teníamos un peso máximo de 23Kg por maleta (en la agencia nos habían comentado que eran 20. Mejor para nosotras!). Ni de broma lo superábamos! Esa es una de las cosas que más nerviosa me ponen cuando viajo. Siempre pienso: “Y si nos pasamos?”. Pero nunca pasa!

Las maletas ya irían directas hasta Moscú, no teníamos que recogerlas en Viena.

El chico nos dio las dos tarjetas de embarque a cada una. Bien! Íbamos juntas! No pudimos hacer el check-in on line para asegurarnos plazas juntas, porque la agencia nos dijo que no podíamos (o eso decían ellas. La verdad es que tampoco lo intenté).

Con la tarjeta y el pasaporte a punto nos fuimos a pasar el control. Un poco de cola, pero bastante ágil. Ordenador? No. Líquidos? No. Pulseras y reloj fuera, en la bandeja. Y ya está! Todo correcto! No tuve ni que descalzarme.

Una vez pasado el control, miramos las tarjetas de embarque y solo ponía puerta B; nada más. Miramos en las pantallas y aun no había puerta de embarque. Quedaba aun un buen rato, así que nos fuimos a dar una vueltecita por las tiendas del Duty Free. Quería comprarme unos pasatiempos para el vuelo; estuvimos en los dos quioscos y no encontré el que quería. Pues nada, qué le íbamos a hacer? Cogí otro y todo solucionado.

A esas horas ya apretaba el hambre así que nos sentamos a desayunar. Como se pasan en las cafeterías del aeropuerto, por favor: 3 aguas para el viaje, 2 zumos de piña y un croissant, 11’70 euros!

Después del sablazo, nos sentamos a desayunar tranquilamente y aprovechamos para desconectar los datos móviles y la itinerancia de datos de los móviles, no fuera que nos llegara alguna sorpresita a la vuelta del viaje, por cortesía de nuestra compañía telefónica.

Seguía sin salir la puerta de embarque del vuelo a Viena. Pues nada, nos fuimos hacia el pasillo (larguísimo) donde están todas las puertas de embarque de la zona B, parando para hacer una parada técnica antes de subir al avión.

Y en ese momento empecé con las primeras fotos del viaje, porque a través de las enormes cristaleras se veían unas bonitas vistas de Barcelona y de la montaña de Montserrat.



Y ya por fin, vimos en las pantallas que nuestra puerta de embarque era la 61. Empezamos a andar y andar, y eso no se acababa nunca! Estaba en la otra punta del aeropuerto! Por dios, qué lejos estaba! Eso era ya el precalentamiento para las caminatas del viaje?

De camino a la puerta de embarque nos cruzamos con Txiki Beriguistain, pero no había tiempo para pararnos.

Al fin, llegamos a la puerta y nos pusimos a la cola. Estábamos de las primeras.



Muy muy puntuales empezó el embarque. El avión muy cómodo, con espacio suficiente entre los asientos.

A las 10.20 ya despegábamos! Adéu Barcelona!

Mirad que bien se ve la forma cuadriculada del Eixample de Barcelona desde el aire!


A la media horita de vuelo ya nos traían el snack y la bebida.



Qué monada! Un avión y una nube! Curioso manjar…

Al cabo de poco volvieron a pasar repartiendo más bebida. Otro zumito, por favor!

Y de repente, al mirar por la ventana… Venecia! Se veía genial la forma de pez que tiene la ciudad!



Se veía perfectamente la parte del Palacio Ducal y del Campanile. Incluso los cruceros que atracan allí! Qué recuerdos de mis dos viajes a aquella espectacular y mágica ciudad!

En las pantallas generales del avión iban proyectando dibujos de Tom y Jerry, Mr. Bean y la serie de gags de humor Just for Laughs. No era necesario sonido en ninguna de ellas.

A las 12 ya anunciaron las maniobras de aterrizaje. Más puntual imposible!


Al aterrizar tuvimos un poquito de turbulencias, pero nada importante. Tocamos tierra a las 12.10 y a las 12.45 salía el siguiente vuelo hacia Moscú. La chica de la agencia nos dijo que no sufriéramos con aquella escala tan corta, porque seguro que saldríamos por una puerta y entraríamos por otra que estaría muy cerquita, porque el aeropuerto de Viena es pequeñito.

Para salir del avión estábamos justo en las últimas filas y había mucha gente para salir.

Sufríamos un poco por no perder la conexión. Pero escuché que una azafata comentaba a otro pasajero que en aquel vuelo éramos 50 personas que enlazábamos con el vuelo de Moscú. Eso nos tranquilizó algo más, ya que no se iría sin 50 pasajeros, no?

Al final salimos a la terminal. En la tarjeta de embarque ya teníamos la puerta: G17.

Empezamos a andar siguiendo los indicadores. Y andamos, andamos, andamos, andamos, corrimos, trotamos! Tela lo que llegamos a andar! Subimos unas escaleras mecánicas, atravesamos muchas tiendas de Duty Free. Pues sí que estaba lejos! Suerte que el aeropuerto era pequeño, eh?

Yo no podía más y tuve que hacer una parada técnica muy muy rápida, y a seguir andando!

Pasamos por zonas donde había wifi gratis, sitios para conectar los ordenadores con mesitas…

Y cuando creíamos que ya habíamos llegado, pues no! Tuvimos que pasar la frontera! Nos controlaron el pasaporte: le echaron un rápido vistazo y punto. Y a seguir andando!

Se notaba los que íbamos hacia el vuelo de Moscú, porque íbamos todos casi corriendo. Por dios, que estrés! Yo ya me imaginaba que el avión no nos dejaría en tierra, pero son unos momentos de tensión cuando ves que está tan y tan lejos.

En una pantalla vi que el vuelo de Moscú, que tenía que despegar a las 12.45, ponía a las 12.55. Nos daban una pequeña tregua!

Después de una buena caminata casi al trote, por fin llegamos a la puerta. Fue como ver una aparición! Menuda alegría!



Ya había cola. Y allí estaba nuestro avión!


Para pasar por la puerta de embarque no hay las típicas azafatas que te miran la tarjeta, sino que pasas tú mismo un código de barras por un lector que te lo valida y te abre la puerta.

Bajamos por unas escaleras mecánicas y llegamos al finger. Entramos en el avión y ya había bastante gente dentro!

El sobrecargo nos habló en alemán, inglés y nos saludó a los catalanes que íbamos en el vuelo en catalán. Muy gracioso, nos dijo: “No hablo catalán”. Y todos nosotros le aplaudimos por el detallazo! El resto de pasajeros no entendían qué estaba pasando! También nos pusieron la locución explicando las normas de seguridad en catalán.

A las 13.15 despegábamos (30 minutos más tarde de lo previsto). Nos vamos a Moscú!!!!
Después de correr tanto, ya íbamos de camino a tierras rusas.

45 minutos más tarde ya nos servían la comida. Qué bien olía todo el avión! Comimos pasta con queso gratinado y de postre una mousse líquida de frutos rojos. Nos pasaron una cestita con panecillos calientes recién hechos. Mmmmmmmmm! Deliciosos! Y para beber había una gran variedad: vino blanco y tinto, zumos (manzana, naranja, tomate, piña), agua, coca-cola, cerveza.


Pasaron también para servir café o te, y más zumos o agua.

Durante el viaje, en las pantallas generales también pusieron las mismas series que en el vuelo a Viena, y de vez en cuando ponían información del vuelo (altura, hora local del destino, temperatura exterior, dónde estábamos…).

Y a las 17.30 (ya hora local, porque allí son dos horas más), hora prevista para el aterrizaje, empezamos las maniobras.



Bonita vista de la sombra de nuestro avión sobre los árboles.

El aterrizaje fue perfecto. Y volvieron a poner la locución en catalán. Detallazo de nuevo!

Vimos una especie de “cementerio” de aviones antiguos en el aeropuerto de Domodedovo.



Y ya empezábamos a ver las primeras palabras en el alfabeto cirílico!


Aquí el nombre del aeropuerto.


Y aquí, Moscú.

Bajamos del aparato, y nos fuimos hacia el control de pasaportes. Encontramos una buena cola.


Mi policía, un poquito seco. Miró mi pasaporte, el visado, lo selló y emitió la tarjeta de inmigración. Me preguntó de dónde venía. Pues desde Barcelona, vía Viena. No había manera, no me entendía. Al final lo comprendió, y me dejó pasar. A nuestra amiga, como siempre le pasa, se la quedaron más tiempo que a nosotras! Jajajajajaja.

Nos fuimos a buscar la cinta por donde saldría nuestro equipaje. Yo iba buscando una especie de cajeros automáticos de color rojo para cambiar euros a rublos. Había leído la información en el foro, pero no los encontré.

Las maletas salieron muy rápidas y nos fuimos hacia la salida. Ya estábamos en Moscú! Ya empezaba todo! Menudas ganas! De momento, todo estaba saliendo a la perfección!

Parada técnica obligada. Un poquito sucio, eh? Pero cuando ya no se puede más, se hace de tripas corazón. Qué remedio!

Cuando salimos por la puerta, vimos a mucha gente con cartelitos donde ponía TAXI, que se te acercaban y te decían “taxi” en voz baja. Raro, raro, raro… Pero nosotras buscábamos a alguien que llevara un cartelito de Politours.

De repente vimos a una chica rubia con el cartel en alto. Y allí vimos el cielo abierto! Ese fue el primer contacto que tuvimos con Daria, la que sería nuestra guía acompañante durante todo el viaje.

Daria nos buscó en la lista que tenía, nos dio recuerdos de una amiga nuestra que justo había acabado el viaje con ella, y comprobó que lleváramos la etiqueta que nos habían proporcionado en la agencia con nuestro número de habitación y nuestros nombres, correctamente puesta en nuestras maletas. Le sorprendió que la hubiéramos plastificado (más tarde nos dijo que en todo el tiempo que llevaba haciendo estos viajes, nunca se había encontrado a nadie que las hubiera plastificado. Previsora que es una! Pensé que eran un poco endebles, y como ya sabemos cómo tratan las maletas en los aeropuertos…).

Nos dijo que esperáramos con un grupito de gente que ya estaba allí. Serían nuestros compañeros de viaje!

Le pregunté por los “cajeros rojos” para cambiar los euros a rublos, y me comentó que en aquella zona del aeropuerto no había, pero que a la mañana siguiente, podríamos cambiar. Después revisé mis apuntes y leí que estaban justo después de pasar el control de pasaportes, casi detrás de la cabina de la policía y delante de una cafetería. Yo no los supe ver. Pero os lo escribo a futuros viajeros por si os puede ser de utilidad.

Daria nos preguntó si habíamos visto en la zona de las maletas a un grupo numeroso de 18 personas. Eran los únicos que le faltaban por llegar. Nosotros no sabíamos nada de ellos, claro. Imposible. Aun no nos conocíamos; no sabíamos con quien viajábamos.

Finalmente llegaron. Creo que tuvieron algún problema en el control policial. Y como iban todos juntos, se esperaron a salir cuando estuvieran todos.

Con todo el grupo ya controlado, nos fuimos hasta el autobús que nos llevaría hasta el barco.

Nos cargaron las maletas en el maletero y subimos. Por favor! Qué calor (dentro y fuera)! Y nosotras que pensábamos que haría fresquito…

Y salimos ya del aeropuerto.


Daria nos comentó que si no había tráfico tardaríamos una hora y media hasta llegar al barco. Ya habíamos oído la fama del tráfico moscovita!

Aprovechando el trayecto nos pasó una hoja con las excursiones opcionales que podíamos hacer en Moscú. Nos ofrecían 2: el Convento Novodevichiy+el cementerio del convento (40 euros por persona) y Moscú de noche+Metro de Moscú (40 euros por persona).

También nos dio una hoja con el programa de visitas que tendríamos en Moscú y lo comentó detalladamente. También nos explicó el funcionamiento del barco y sus instalaciones. Me encantó el detalle de que cada mañana (si queríamos) nos despertarían de una manera muy dulce, con cantos de pajaritos (teníamos que dejar la radio encendida por la noche).

Tuvimos que poner el número de nuestra habitación en el resguardo de las reservas de los vuelos, en el papel de inmigración y en el voucher de Politours. Todo lo tendríamos que entregar a nuestra llegada al barco, en recepción.

Nos dijo que para hacer la excursiones nos dividiríamos en tres grupos: el verde liderado por Dasha, el amarillo liderado por Nikolás y el rojo (que significa bonito en ruso) liderado por la misma Daria.

También nos informó de la estación de metro que quedaba cerca del barco, por si alguien quería ir por su cuenta. Es la línea verde, la última estación (Rechnoy Vokzal). Son 9 paradas y llegas al centro (Teatralnaya), cerca del Bolshoi. Un viaje en metro son 30 rublos (unos 90 céntimos), y funciona hasta las 00h o las 00.30.

Los taxis no oficiales (particulares que paran a cualquiera que lo necesite) se pueden negociar por un máximo de 1000 rublos desde el centro hasta el barco.

Como veis, nos ofreció unas cuantas informaciones muy prácticas.

Como no, encontramos tráfico. Quizá porque es habitual allí, o quizá porque además coincidimos que eran los mundiales de atletismo.



Menudo contraste de coches! Había verdaderas carracas, y cochazos nuevos y lujosos. Los edificios también eran enormes, y con pocos balcones!



Llegamos al puerto fluvial y al barco sobre las 20.10. No teníamos que preocuparnos por el equipaje, porque los marineros ya nos lo dejarían en la puerta del camarote. Para llegar hasta nuestro barco, tuvimos que pasar por otro que estaba atracado al lado del nuestro. Me recordó tanto al crucero por el Nilo!

Y al llegar a nuestro barco, nos recibieron con la ceremonia de bienvenida del pan y la sal. El pan era una especie de bollo que estaba buenísimo. Nos hicieron la foto y video de rigor.

La recepción estaba llena y tuvimos que esperar un poco. Entregamos a una de las chicas todo lo que nos habían pedido que cumplimentáramos, y nos dieron las llaves (marcadas con una etiqueta de color naranja, ya que éramos del grupo rojo. Sí, sé que suena raro, pero es que no tenían etiquetas rojas! Jajajajajaja. En ese momento supimos que pertenecíamos al grupo rojo para todo el viaje. Iríamos con Daria!).

Nos fuimos a la habitación, que estaba cerquita de la recepción y vimos nuestro camarote por primera vez. Es reducido, pero cómodo. Tiene de todo: caja fuerte (dentro del armario), nevera, televisión, secador de pelo, baño con ducha (pequeñito), jaboncitos, dos camas, dos armarios bastante grandes, calzador, aire acondicionado, radio, una mesita (encima, nos habían dejado varias hojas con más instrucciones prácticas).





Cuando salimos, ya teníamos las maletas en la puerta y las entramos.

Fuimos a cenar, y al entrar, las guías nos indicaron cual sería nuestra mesa durante todo el viaje. Estaba identificada con un cartel rojo. Ya había tres personas sentadas. Nos presentamos. Eran Josep, Dolors y Maria Teresa (hermana de Josep) de Girona.

Teníamos la ensalada ya servida, con lechuga, pimientos, pepino, aceitunas y queso. La aliñamos con un aceite de ajo que estaba muy bueno y salsa de soja.

Mientras comíamos, vino una chica a ofrecernos bebida. En el precio del viaje nos entraba agua en todas las comidas, y en las cenas podíamos beber una copa de vino, o cerveza o refrescos.

Al poco, llegaron Ramón y Agnès de Montblanc. Ya teníamos la mesa completa! Ya conocíamos a algunos de los compañeros de viaje!

Y por fin, también conocí a Cuadri57! Menudo abrazo me dio! Parecía que nos conociéramos de toda la vida! Saludamos también a su esposa.

Seguimos con la cena. De segundo nos sirvieron un filete de cerdo con salsa, con piña, arroz y verduritas. Qué bueno estaba todo!

De postre comimos tarta de kiwi, coco y salsa de frutos rojos. En la mesa teníamos unos termos con café, te y leche.

Nuestra camarera era una chica muy maja, que se llamaba Anna. No hablaba casi nada de castellano. Pero no tuvimos ningún problema para entendernos con ella.

Y justo detrás nuestro, teníamos la mesa de los guías acompañantes. Estaríamos bien vigilados!

Mientras cenábamos, cayó una buena tormenta, con rayos y truenos! Menudo recibimiento! Solo esperaba que fuera algo puntual, porque si ya habéis leído mi diario de París y Disney, sabréis que nos llovió cada día. No, por favor! Otra vez no!

El barco, pese a estar atracado, de vez en cuando se movía un poco, cuando pasaba algún barco cerca. Aun no estábamos acostumbrados a aquel pequeño vaivén! Poco a poco, ya sería algo normal.

Al terminar de cenar, nos citaron a todos a las 22.20 en el bar del piso superior, para una pequeña reunión informativa. Boris, el coordinador, nos explicó de nuevo qué haríamos en Moscú y las opcionales. Teníamos ese momento como plazo máximo para apuntarnos a las opcionales. Como eran pocas, decidimos apuntarnos a las dos. Pero en San Petersburgo, yo tenía intención de hacerlo todo por nuestra cuenta. Así que fuimos a abonar las salidas y nos dieron los correspondientes resguardos. La chica que nos hizo los trámites, era otra de las coordinadoras, Malvina.

Y ya, con el trabajo hecho, nos fuimos a la habitación para deshacer las maletas. La verdad es que es genial no tener que preocuparte del equipaje en 11 días (no como el año pasado, que no paramos de hacer y deshacer maletas en todo el viaje)!

Al entrar en la habitación, nos habían dejado las camas preparaditas y abiertas! Qué detalle! Nos lo hicieron durante todo el viaje.

Una cosa que no olvidaré de todo el viaje, y que es bien curiosa. En el baño, no podíamos tirar el papel higiénico, sino que lo teníamos que depositar en una papelera. Parece ser que el barco va con un sistema llamado vacum, y lo que haríamos sería atascarlo; menudo problema! Tengo que confesar que, sin querer, a veces, se nos escapaba… Inevitable! Menudas cosas más escatológicas que os cuento, eh?

Las maletas cabían perfectamente debajo de la cama, así que la habitación quedaba bien despejadita de trastos.

Pusimos el despertador a las 6.30, porque a las 8.30 ya empezábamos con la panorámica de la ciudad.

Qué raro estaba el cuerpo con eso del cambio de hora! En Moscú eran dos horas más. Así que nos acostamos a las 00h (que en nuestro cuerpo solo eran las 22h!).

Estábamos agotadas, por el viaje, por el cambio de horario, pero contentas e ilusionadas porque todo había empezado muy bien!

A la mañana siguiente ya empezábamos con las visitas! Qué ganas! Buenas noches Moscú! O como dirían en ruso: Spakóinai nochi, Mockba!
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Ver Etapa: DÍA 1: A LA CARRERA PARA LLEGAR A LA PUERTA DE EMBARQUE! YA ESTAMOS EN MOSCÚ!




Etapa: DÍA 2: MOSCÚ DE DÍA Y MOSCÚ DE NOCHE  -  Localización:  Rusia Rusia
Fecha creación: 28/08/2013 17:56  
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Tiiiiiiiiiiit!!!!! Las 6.30. Suena el despertador. Madre mía, para mi cerebro y para mi cuerpo eran las 4.30! Qué duro!

Necesitábamos una buena ducha para despejarnos! La sensación no es la misma que la que tienes con el Jet Lag cuando vas a EEUU, pero casi casi.

A las 7 en punto, como habíamos dejado la radio de la habitación conectada, empezaron a sonar los cantos de pájaros. Qué dulce! Una musiquita muy agradable. Se agradece mucho un despertar así. Pero cuando acaba la suave musiquita, empieza a sonar una música más cañera! Así te acabas de despertar del todo!

Nos arreglamos y a las 7.30 nos fuimos a desayunar. El desayuno era tipo buffet y variado: pastas secas buenísimas (unas eran de queso que estaban de rechupete!), croissanes de mermelada, tostadas, mantequilla, mermelada, yogurts de varios sabores, cereales, embutidos, quesos, tortilla, salchichas, creppes, zumos (de naranja, piña, melocotón), te, café, fruta cortada, panecillos de todos los tipos (de pipas, de queso, normales)… Pedí a una de las camareras si tenían cacao en polvo, pero no me entendía. Pedimos ayuda a Dasha, y ella se lo explicó. Me dijeron que no podía ser. Pero al poquito de haber empezado a desayunar, la chica me trajo un bote de Nesquik.

Qué bueno estaba todo! Y qué hambre tenía!

Nos lavamos los dientes, y nos preparamos para salir a de excursión (la panorámica de la ciudad). A las 8.30 ya estábamos montados en el autocar (cada uno en el suyo. Nosotras en el rojo). El día había salido un poco feo. Solo deseaba que no lloviera!

Como es habitual, nos acompañó una guía local de Moscú. Se llamaba Julia. Como teníamos un buen trozo hasta el centro de la ciudad, nos explicó muchísimas cosas, y nos dio muchos datos!

- El edificio del puerto fluvial fue construido en época de Stalin, en 1937. El edificio principal del puerto tiene una gran estrella encima.


- La ciudad de Moscú tenía 1000 Km², pero el año pasado el alcalde actual, Sergéi Sobianin, aumentó la superficie a 2000 Km². Son unos 15 millones de habitantes, o quizá más, porque hay ilegales de les ex repúblicas soviéticas. Algunos vienen a la ciudad, ganan dinero y lo llevan a sus lugares de origen.

- A diario se mueven unos 9 millones de personas en metro.

- Hay pocos taxis oficiales. Cualquiera te puede parar, y negocias el precio.

- Un 2% de las construcciones que hay en Moscú son edificios pre-revolucionarios.

Como era habitual, cogimos un buen atasco!

Pasamos por la avenida Leningrado, llamada así porque lleva hasta San Petersburgo. Está a unas 8 horas, unos 700 Km.

Julia nos contó que está haciendo un verano frío, ya que pueden llegar a 35-40°C. En invierno, lo normal son unos -20, -25°C. El promedio son unos -8°C, pero suben y bajan bastante, y eso es lo peor. Así que durante el año tienen una diferencia de temperaturas de unos 65°C!

En el autobús vimos la Iglesia de San Nicolás, del S.XVI. Era curioso verla, tan pequeñita, y entre edificios tan grandes y altos. Menudo contraste!


Finalmente, bajamos del bus en la Plaza de los Teatros, y vimos el famosísimo Bolshoi, donde se representan ballets y óperas, en su edificio del siglo XIX, con su cuadriga sobre el pórtico.


En la plaza también había una escultura de Karl Marx, donde ponía: “Proletarios del mundo, uníos!”.


Vimos también el Hotel Metropol, precioso y profusamente decorado en estilo Art Nouveau.




Estábamos ya muy cerca de la famosa Plaza Roja! Nos acercamos hasta la entrada y vimos el Km 0 y la Puerta de la Resurrección (que fue demolida para que pudiesen pasar los tanques para los desfiles militares) con su capilla.



También la estatua del mariscal Zhúkov (uno de los comandantes más importantes de la segunda Guerra Mundial), pisando el águila y la esvástica alemana. Fue construida para conmemorar el 50 aniversario de la victoria en la segunda Guerra Mundial.



Entramos en la plaza. Se veía imponente, pese a haber el montaje de las gradas para el festival de orquestas de todo el mundo que se hace en septiembre.



Impresionantes las murallas del Kremlin!

La plaza separa el Kremlin (la antigua ciudadela real, y donde ahora trabaja Putin. No vive allí, puesto que reside en las afueras) de un histórico barrio de mercaderes. Las calles principales de Moscú salen de aquí.

Julia nos contó que se trata de la cuarta plaza más grande del mundo. Y que el nombre no es por los ladrillos de la muralla, sino por el significado de rojo en ruso. Como éramos el grupo rojo, eso ya lo teníamos más que superado: bonito. Parece ser que antiguamente, este bonito hacía referencia a la Catedral de San Basilio, y después pasó a la plaza en general (plaza bonita). Tampoco tiene nada que ver con el nexo del color rojo y el comunismo.

En el siglo XIII era la plaza del mercado.

Lo más antiguo que hay en la actualidad son las torres del Kremlin. La Torre del Salvador (la puerta principal del Kremlin) tiene un reloj y una estrella en la punta de la torre que pesa una tonelada, está recubierta de rubí y cristal, y que es una especie de veleta. El gran reloj hace unos 6 metros de diámetro y podría pasar un tren a través de él. Visto desde allí no lo parecía!



Estábamos justo al lado del Museo Histórico Estatal. Qué edificio más bello!


También teníamos muy cerca la preciosa y pequeña Catedral de Kazán, que fue reconstruida en la época de Boris Yeltsin porque también la habían destruido ya que molestaba para entrar los tanques a la plaza (parece ser que se quería hacer lo mismo con la Catedral de San Basilio, pero Stalin no quiso).



En la plaza también destaca el enorme edificio de los almacenes GUM. Las siglas significan Tienda Principal Universal. Este año están celebrando el 120 aniversario.




Un artista ruso muy importante, Aleksandr Ródchenko, diseñó varios carteles publicitarios para estos almacenes.



Y también vimos el Mausoleo de Lenin, con su enorme pirámide de granito. Los lunes y los viernes está cerrado. Como era lunes, no había colas en el exterior.


Julia nos dio una hora y cuarto para poder dar una vuelta por ahí, entrar en la iglesia, entrar en los almacenes (abrían a las 10h), tomar todas la fotos necesarias.

Lo primero que hicimos fue entrar a la pequeña Catedral de Kazán. Al estar dedicada al culto, no nos permitieron hacer fotografías en el interior. Era nuestro primer contacto con una iglesia ortodoxa. Al entrar escuchamos unas hermosas voces que estaban cantando. Se estaba celebrando una ceremonia. Vimos por primera vez las mujeres con la cabeza cubierta, las ofrendas de velas, y el hecho de que siguen todo el oficio de pie (no hay bancos).

La iglesia es realmente pequeña, pero preciosa! Con gran respeto dimos la vuelta al recinto y salimos al exterior.

Como ya casi eran las 10h nos fuimos en dirección a las puertas del GUM, no sin antes tomar fotos un poco más de cerca del Mausoleo.



No nos pudimos acercar al mausoleo, porque las vallas que cerraban el recinto de las gradas nos lo impedían. Teníamos que tomar las fotos a través de ellas.

La plaza estaba llena de gente de todas las partes del mundo. Por todas partes escuchabas hablar en diferentes idiomas.

En la entrada a los almacenes había algún grupo organizado esperando para entrar. Y a las 10 en punto sonó una música bastante solemne y abrieron las puertas.




El interior es espectacular, luminoso, agradable, muy buen cuidado, y con mucho gusto. Las tiendas, de categoría, de buenas marcas. De vez en cuando, unas máquinas pulverizaban agua para refrescar el ambiente.




Se notaba que estaban de cumpleaños!


Y salimos por una de las puertas laterales, que nos llevó directas hasta la Catedral de San Basilio o también llamada Catedral de la Intercesión de la Virgen en el Montículo. Madre mía!

La había visto mil veces en fotografías, pero en directo es sencillamente espectacular!

El zar Ivan el Terrible (oiríamos mucho hablar de él durante el viaje) ordenó la construcción para conmemorar una conquista en el siglo XVI. Tiene 9 cúpulas en forma de bulbo, por cada santo, el día del cual el zar ganó la batalla. Una de las cúpulas es más pequeña que las otras. En el interior están las reliquias de San Basilio.

Para entrar, hay que pagar entrada. Tengo que reconocer que no miré los precios, porque no nos habría dado tiempo de poder verla con calma. Así que dimos toda la vuelta alrededor.





El monumento que hay delante está dedicado a los héroes Minin y Pozharsky, que ayudaron a expulsar de la ciudad a los invasores polacos en 1612.

Solo nos salían palabras como: espectacular, impresionante, preciosa, genial… Parecía hecha de cartón piedra.

No podía parar de fotografiar las cúpulas!




A la hora acordada estábamos donde Julia nos había citado. Unos compañeros del viaje estaban siendo entrevistados por una televisión china!


Antes de ir hacia el bus, tomamos esta bonita vista de las murallas del Kremlin.


De camino al autobús nos cruzamos con un trolebús bastante viejo.


Y a lo lejos vimos el edificio de una de las 7 Hermanas. Se tratan de rascacielos construidos en época de Stalin, para conmemorar el octavo aniversario de la ciudad. Tenían que ser ocho edificios, pero el octavo no se construyó; tenía que ser el Palacio de los Sóviets.


Cogimos el autocar y seguimos con la panorámica. Justo salir del lugar donde estaba aparcado el autocar, la policía paró el tráfico, y vimos que del recinto del Kremlin salían muchos coches y policía. El conductor de nuestro autobús nos dijo que seguramente se trataba de Putin. Vaya hombre! Y nosotros allí esperando! Después de pasar los coches, esperaron un poco para restablecer el tráfico.

Julia nos seguía explicando más cosas: el río Volga tiene un total de 3690 Km. Es el rio más largo de Europa. El río Moscova a su paso por Moscú, tiene unos 70 Km. Y así, pasamos cerca del monumento dedicado a Pedro el Grande sobre 3 carabelas; una gran mole impresionante, “reciclada” de un antiguo monumento dedicado a Colón, al que le sustituyeron la cabeza. Por qué “reciclado”? Pues se dice que era para la expo de Sevilla del año 92, para el 500 aniversario del descubrimiento de América, así que el representado sería Cristóbal Colón. Pero no se llegó a llevar, ni vender. Así que lo “reciclaron” como monumento dedicado al 300 aniversario de la armada rusa.

La mole mide unos 96 metros, y es considerada una de las estatuas más altas del mundo. Y una curiosidad que he podido leer sobre ella es que fue considerada la escultura más fea del mundo por una encuesta.

Lo curioso del caso es que Pedro I el Grande fue el fundador de San Petersburgo, y el que quitó la capitalidad a Moscú! Parece ser que a la mayoría de los moscovitas no les gusta demasiado el monumento…


La siguiente parada fue en la Catedral de Cristo Redentor o Salvador.


Fue erigida en honor a la victoria contra Napoleón. En 1931 dos toneladas de dinamita la destruyeron. En el lugar donde había estado, Stalin quería hacer el Palacio de los Sóviets de unos 389 metros de altura, con una escultura de Lenin de 100 metros. Habría sido giratoria. En la cabeza estaba proyectada una biblioteca, y en la mano una base para helicópteros. Pero durante la segunda Guerra Mundial se paró la construcción.

Años más tarde, allí hubo una piscina al aire libre. Y al llegar la Perestroika volvieron a construir la catedral. Tardaron 6 años en construirla, y en el año 2000 la abrieron. Hoy en día es la catedral principal de Moscú.

La iglesia actual tiene unos 40 Kg de oro, pero la primera tenía 400 Kg!

Menudas historias!

Julia nos dejó un rato libre para acercarnos y hacer fotos. No pudimos entrar porque estaba cerrada.






Justo al lado hay un bonito jardín.


No pensamos en cruzar el puente que hay justo delante de la catedral, para tener una bonita vista del Kremlin. Menudo fallo! Y eso que nos lo había recomendado un amigo… Se nos olvidó…

Volvimos al bus. Hicimos una parada técnica en una tienda. Nos invitaron a un chupito de vodka (que estaba caliente, y quemaba!) y nos dejaron un ratito para mirar la tienda (con la correspondiente comisión lógica para Julia).

Había de todo. Me llamaron la atención estas colecciones de Matrioshkas tan distintas, que después veríamos durante todo el viaje por todas partes.


Aprovechamos para cambiar euros a rublos. Nos hicieron el cambio a 42. Cambiamos 60 euros y nos dieron 2520 rublos.

Compramos 4 imanes de nevera de Matrioshkas. Ya teníamos algún regalito solucionado. No estaban mal de precio.

Después de la parada técnica seguimos con la visita. Con el autocar nos llevaron hasta la Colina de los Gorriones. Durante el período pre-soviético se llamaba Colina de Lenin.

Bajamos del bus y vimos el edificio imponente de la Universidad Estatal de Moscú, y una impresionante vista de Moscú, con el estadio, la torre Ostankino (la segunda torre de comunicaciones más alta del mundo, después de la CN Tower de Toronto), un trampolín de saltos, la central térmica, Moscow City.









Volvimos al bus porque ya era la hora de comer (las 13h). Ese día teníamos el almuerzo en el centro de la ciudad, en la calle Arbat (que tiene casi 3 Km), en el Hard Rock Café.

Con el autocar pasamos por el Convento de Novodevichiy (por la tarde haríamos la opcional) y Julia nos contó que allí es donde iban las viudas de los zares, las hermanas solteras, las hijas solteras y las esposas que ya no querían (como no existía el divorcio…). Curiosa función!

Cerca de la calle Arbat también pasamos por el edificio del Ministerio de Relaciones
Exteriores; otra de las 7 Hermanas.


En la calle Arbat vimos un McDonalds ruso.


Y llegamos al Hard Rock.


Una curiosa lámpara hecha de guitarras eléctricas y, como no, fotos de cantantes famosos.



Subimos al tercer piso, donde teníamos las mesas identificadas por colores. Nos sentamos con nuestros compañeros de mesa en el barco. Qué bien comimos! Nos pusieron una ensalada de tomate y queso, crema de champiñones (que estaba espectacular!), carne cortadita con salsa y puré de patatas. Había muchos grupos, pero iban muy rápidos sirviendo! Pero para traer los postres ya tardaron bastante más… Pero valió la pena la espera: un pastel de chocolate delicioso! Teníamos agua, y después café o te.

Las guías oficiales de los tres grupos también comieron allí.

Terminamos la comida y bajamos a la calle Arbat, ya que a las 14.30 habíamos quedado en la salida para ir a la excursión opcional.



Éramos un buen grupito, e iríamos todos en un autocar, y con Dasha del grupo verde.
Nuestra guía local fue Ekaterina. Subimos al bus y nos dirigimos hacia el Convento de Novodevichiy, o Convento de las Doncellas.


Al llegar, Ekaterina nos informó que cobraban 100 rublos por hacer fotos en el recinto y en la catedral. Los pagamos, pero quien controlaba el tema? Ekaterina nos dijo que eran las normas, y que en la catedral sí que lo controlarían.

Paseamos por el recinto. Qué calma!

Vimos una especie de mausoleo al que no pudimos entrar si no nos cubríamos la cabeza. Pero tampoco hizo falta porque era tan pequeño, que se veía perfectamente desde el exterior.



Fuimos hasta la Catedral de Nuestra Señora de Smolensk y allí sí que nos comprobaron en la entrada el resguardo conforme podíamos hacer fotos.

Es el edificio que se usaba en verano, ya que es más grande.


Las pinturas interiores al fresco son del siglo XVI.



El iconostasio separa los fieles de la parte sagrada; es como una especie de muro. Este fue un regalo de nobles. Está todo hecho de madera tallada bañada en oro. Tiene tres puertas: la central que se abre durante los oficios, y las laterales que son de servicio. Los emperadores, durante las ceremonias de coronación, eran los únicos laicos que podían pasar por estas puertas.




El icono de la derecha del iconostasio, es una copia del Icono d’Smolensk.


El altar fue un regalo de Boris Gudunov.

Salimos a la galería, también profusamente decorada.


Impresionantes las cúpulas doradas de la catedral.


Y justo al lado quedaba la pequeña iglesia de invierno.



Al ser más pequeña se ahorraba leña para calentarla. Este estilo de decoración en blanco y rojo, es lo que se llama el barroco moscovita.

Ekaterina nos dejó un rato libre, así que aprovechamos para entrar en la iglesia de invierno. Muy acogedora.




También entramos en una pequeña biblioteca y vimos la parte de muros que rodean el recinto.


En el recinto, actualmente, aun residen monjas. Poquitas, eso sí!

Salimos del recinto y fuimos a ver el lago, en el que Tchaikovsky se inspiró para el Lago de los Cisnes. También teníamos una interesante vista de Moscow City, la parte más moderna de la ciudad.



Vimos un muro donde los moscovitas dejan sus deseos.


Y entramos en el cementerio que hay al lado del convento.


La entrada es gratuita. Es bastante grande, y a la entrada tienes una relación de todas las tumbas que se pueden visitar. Entre ellas, están las de personajes conocidos como Boris Yeltsin, Raisa Gorbachova, Rostropovich…

Ekaterina nos llevó a dar una vuelta y ver varias tumbas.


Tumba de una bailarina.


Tumba de un actor, con su perrito tumbado a sus pies.


Tumba de un coreógrafo. Preciosa!


Tumba de Anton Chejov.



Tumba de la esposa de Stalin.


Tumba de Boris Yeltsin.


Tumba de Raisa Gorbachova.





Otras tumbas. Fue una visita muy diferente a la que hicimos el año pasado al cementerio de Arlington en Washington. Este es mucho más pequeño.

A las 17h volvimos a coger el autocar en dirección al barco. Entre otros puntos de la ciudad, pasamos por la Casa Blanca, la sede central del gobierno federal.


Y más edificios de las 7 Hermanas.


Como ya venía siendo habitual, encontramos bastante tráfico a la vuelta.

A las 18h llegamos al barco y nos dimos una buena ducha reparadora. Teníamos la tele encendida para enterarnos de las noticias en Euronews, y de repente se apagó. Nos dimos cuenta que los enchufes no funcionaban, porque se paró el cargador de las pilas de la cámara. Tuvimos que salir a recepción a avisar, y enseguida nos lo arreglaron.

A las 19.30 fuimos a cenar, porque después teníamos la excursión de Moscú de noche y el metro.

Como siempre, todo estupendo. Ensaladilla (cómo no!), sopa de verduras, pollo empanado con queso y helado de chocolate.

Al salir del restaurante, vimos una preciosa puesta de sol desde una de las ventanas del barco, y un avión que había en la orilla del rio.



A las 21h ya estábamos todos montados en el bus. Cada uno con su color, porque en esta ocasión ya sí que éramos más que en la excursión de la tarde.

Tuvimos otra vez a Julia. Nos explicó que primero empezaríamos con el metro porque aun no era oscuro. El metro es como un palacio subterráneo. Lo cierran a la 1h y lo abren a las 5.30h.

Hay dos reglas básicas para el metro:

- Como en muchos otros sitios, en las escaleras mecánicas, hay que ir por la derecha, porque por la izquierda va quien quiere bajar rápido.

- Cuando esperes para subir a un vagón, si ves que ya hay mucha gente esperando en la puerta, mejor vete a otro, porque igual te quedas en la estación. Cierran las puertas muy rápido y no hay un timbre que avise (solo una luz roja encima de la puerta que se enciende cuando se va a cerrar).

Los trenes son frecuentes: de día pasan cada 50 segundos o un minuto, y por la noche cada 3 ó 4 minutos.

Fue fundado en época de Stalin. La primera línea fue de 1935, la roja. Antes de esto, los zares querían haber hecho un metro en Moscú, y querían hacer una estación en la Plaza Roja. Por suerte no lo hicieron. Stalin obligaba trabajar a la gente durante las 24 horas del día.

Las estaciones son tan profundas porque pasan por debajo del rio. La estación más profunda está a 103 metros bajo tierra. Hay 11 líneas, más de 200 Km de vías y casi 200 estaciones. Julia nos contó que el alcalde está haciendo construir un nuevo metro.

Otra vez pasamos por la Iglesia de San Nicolás y el contraste con los edificios modernos de los alrededores.


Bajamos del autobús cerca de la primera estación que visitaríamos: Belorusskaya (significa blanco). Estaba lleno de grupos de turistas! Pero lleno, lleno! Julia nos dijo que aquella hora era buena para visitar el metro, porque hay poca gente, pero muchos turistas!




Con mucha paciencia, conseguimos entrar todos y nos fuimos a las escaleras mecánicas.
Madre mía! Qué profundidad, y qué rápidas iban!


La estación es impresionante! Menudos techos decorados!






Las espigas de trigo, tan importantes en la agricultura.

Cogimos el metro de la línea 5 (la circular).


Bajamos en la primera estación, Novoslobodskaya.



Es la única estación que tiene vidrieras de colores, con músicos y compositores.





También vimos un enorme mosaico, con la hoz y el martillo, las espigas (representando a los campesinos) y una cinta que da 15 vueltas (por las 15 repúblicas de la Unión Soviética).


Las salidas del aire están decoradas con la hoz y el martillo.


Fuimos a otra estación, espectacular!



A continuación nos fuimos hasta Kurskaya (como el nombre del submarino Kursk), toda hecha de granito y mármol. Solo fuimos a esta para hacer trasbordo de la línea 5 a la 3. Fue hecha antes de la segunda Guerra Mundial, por eso es más oscura y no tan cargada como las demás.




Nos fuimos hasta Ploshchad Revolutsii (Plaza de la Revolución) de la línea 3, donde está el famoso (o famosos, porque hay 4) perro al que si le frotas el hocico, da buena suerte. Va acompañado de un guardia fronterizo. Es curioso ver a los moscovitas (ya no diré a los turistas), cuando bajan del vagón y pasan por el lado, como se lo tocan rápido, en un gesto totalmente espontaneo y cotidiano.


El resto de esculturas también son muy curiosas, y representan personas de la Unión Soviética, en diferentes actitudes: el estudio, el deporte, el trabajo…




Salimos otra vez a la superficie.



La sensación que me llevé de la visita al metro es que había demasiados turistas (por otro lado, bien lógico. Yo misma era una más…). El hecho de ver un montón de gente siguiendo una banderita, con auriculares para escuchar las explicaciones de la guía, y con cara de perdidos, le restaba el encanto de lo que debe ser un momento cotidiano en el metro de Moscú.

El metro va realmente rápido. Tienes que cogerte muy bien para no caerte. Y eso que en mi ciudad lo uso a menudo!

Y otro tema a parte, son las escaleras. Qué rápidas van!

Pero evidentemente, la experiencia es muy positiva, porque efectivamente es como un palacio o un museo bajo tierra. Soy consciente que con más tiempo y por nuestra cuenta habríamos visto otras maravillas. Pero para hacernos una buena idea, está bastante bien. Ya tengo una escusa perfecta para volver en alguna otra ocasión.

Julia supo organizar muy bien al grupo para que, pese a la gran cantidad de gente que había circulando, no se perdiera nadie. Evidentemente, la experiencia es un grado. Pero en este caso, chapeau! En todo momento nos decía cuantas estaciones teníamos que contar para bajar, porque nos teníamos que repartir por diferentes vagones. El resultado es que NADIE se nos perdió.

Salimos a la calle Nikolskaya Ulitsa para ver la Plaza Roja iluminada por la noche.


Pasamos por la pared lateral de los almacenes GUM. Los almacenes hace tiempo que están iluminados con pequeñas bombillas, como si fuera navidad. Parece ser que a no todos los moscovitas les gusta la decoración. A mí me recordaba la decoración de Harrod’s en Londres.




Como ya conocíamos la plaza, Julia nos dejó un rato libre para pasear y tomar fotos de lo que habíamos visto por la mañana. Si con luz de día la plaza es una pasada, por la noche es espectacular (pese a las gradas)! Sin palabras!






Las estrellas de las torres se ven perfectamente por la noche!


Y qué decir de San Basilio!





Eran las 23h y volvimos a coger el autobús. La siguiente parada sería en el Convento de Novodevichiy para ver el reflejo en el lago.


Volvimos a coger el bus para ir al Parque de la Victoria, con su impresionante obelisco de 141’8 metros, con una escultura de Nike y dos ángeles y las fuentes rojas. Fue construido para conmemorar el 50 aniversario del 9 de mayo de 1945 (el Día de la Victoria), la victoria del pueblo soviético en la segunda Guerra Mundial sobre la Alemania nazi.




Vimos el Arco de Triunfo (construido para la victoria rusa en la guerra de 1812 contra Napoleón, cuando intentó invadir Rusia) y un reloj con unas flores con el nombre de la ciudad.



Ya eran más de las 00h, así que volvimos al bus, para regresar al barco. Durante el camino volvimos a pasar por la Casa Blanca, el Hotel Radisson que está en una de las 7 Hermanas, Moscow City (que, salvando las distancias, parecía el Distrito Financiero de New York, o cualquier otra zona de Manhattan con sus altísimos rascacielos).

Julia se despidió de nosotros, y se bajó cerca de una estación de metro.

A las 00.34 llegamos al barco. Había sido una visita intensa y muy interesante! Pero ya estábamos algo cansados. Eso sí, había valido mucho la pena la excursión.

Casi casi en silencio, fuimos entrando al barco y nos dirigimos a nuestros camarotes. Mañana tocaba madrugar: a las 6.30 nos despertarían! Pero qué dura es la vida del viajero!

A la 1h ya estábamos en la cama, con un muy buen sabor de boca después de todo lo visto aquel día, y con ganas de ver el Kremlin por la mañana.

Todo estaba saliendo genial!

A dormir!
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  Últimos comentarios al diario  CRUCERO FLUVIAL DE MOSCÚ A SAN PETERSBURGO
Total comentarios 32  Visualizar todos los comentarios

Montse187  Montse187  25/06/2017 12:44
Comentario sobre la etapa: DÍA 11: DESPEDIDA Y CIERRE. SPASIBO!
Hola Monlis, sobre esta ultima etapa, si el vuelo es a la 20h, te dejan estar en el barco hasta que te recogen para ir al aeropuerto, o hay posibilidades de te guarden las maletas. Gracias !

Montse187  Montse187  25/06/2017 12:53
Comentario sobre la etapa: CONCLUSIONES FINALES
Hola, nosotros hoy comenzamos la cuenta atrás, pues salimos el 25 de julio, me ha encantado tu diario, el texto y las fotos, eres una gran profesional. gracias por compartir. Ya lo tengo todo anotado y casi segurísimo que todas las opcionales las haremos por nuestra cuenta, y eso será por que hay gente extraordinaria que escribe sus experiencias. Aun no me han mandado la carta de invitcion y no tengo el visado, supongo que me lo mandaran esta semana..... bueno.....hasta la próxima !!!!!

Venecia1  venecia1  06/02/2018 22:46
Anoche no pude acabarlo, menudo trabajazo, muy completo. Mis estrellitas y enhorabuena!!!!
Desde hoy me declaro seguidora de tus diarios Sonriente

Monlis  monlis  11/02/2018 16:50   
Muchas gracias Venecia1!!!!!

Pues no tienes trabajo ni nada para leerte mis diarios!!!!! Jijijijijijijijiji! Aunque alguno no está acabado.... No doy para más.

Un saludo!

Keka49  keka49  13/03/2018 00:52
ya leí tu diario esta genial, GRACIAS,
como somos mayorcitos quizás no nos atrevemos a ir por nuestra cuenta,
San Petesburgo ya lo vimos en el crucero del Baltico, pero haremos las excursiones.
Como soy comilona como me voy a poner......

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troyanaelena
Troyanaelena
Travel Adict
Travel Adict
Mar 10, 2008
Mensajes: 31

Fecha: Sab May 11, 2019 09:10 pm    Título: Re: Crucero fluvial San Petersburgo-Moscu

Cucurulo Escribio:
chamiceru Escribio:
troyanaelena Escribio:
Hola,
No se si es el sitio adecuado.... me podrian decir el precio de las excursiones opcionales de los cruceros fluviales de Moscu a San Petersburgo.
Viajamos en Julio con Politours
Muchas gracias

Hola
Paso tu mensaje al hilo del tema Guiño
Saludos

No se como se entra al hilo del tema

Hola,
No se cual es el hilo del tema

Gracias
chamiceru
Chamiceru
Moderador de Zona
Moderador de Zona
Feb 05, 2009
Mensajes: 36275

Fecha: Lun May 13, 2019 10:12 am    Título: Re: Crucero fluvial San Petersburgo-Moscu

troyanaelena Escribio:
Cucurulo Escribio:
chamiceru Escribio:
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Hola,
No se si es el sitio adecuado.... me podrian decir el precio de las excursiones opcionales de los cruceros fluviales de Moscu a San Petersburgo.
Viajamos en Julio con Politours
Muchas gracias

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Este en el que estamos escribiendo Guiño
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Cucurulo
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New Traveller
New Traveller
Feb 28, 2019
Mensajes: 4

Fecha: Lun May 13, 2019 10:27 am    Título: Re: Crucero fluvial San Petersburgo-Moscu

chamiceru Escribio:
troyanaelena Escribio:
Cucurulo Escribio:
chamiceru Escribio:
troyanaelena Escribio:
Hola,
No se si es el sitio adecuado.... me podrian decir el precio de las excursiones opcionales de los cruceros fluviales de Moscu a San Petersburgo.
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Gracias ya entiendo
Cucurulo
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New Traveller
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Feb 28, 2019
Mensajes: 4

Fecha: Mar May 14, 2019 04:48 pm    Título: Re: Crucero fluvial San Petersburgo-Moscu

Para troyana Elena yo voy al crucero en septiembre y en el prospecto que me dio la agencia van los precios de las excursiones creo que orientativos porque parece que son para los viajes por separado no del crucero

- Mensaje escrito desde DÍA 1: A LA CARRERA PARA LLEGAR A LA PUERTA DE EMBARQUE! YA ESTAMOS EN MOSCÚ! -
PALOMASAN
PALOMASAN
New Traveller
New Traveller
Jun 02, 2009
Mensajes: 1

Fecha: Jue May 30, 2019 06:08 pm    Título: Re: Crucero fluvial San Petersburgo-Moscu

Para Cucurulo, voy al crucero en junio, me podías pasar el precio de las excursiones?? Gracias

- Mensaje escrito desde PREPARANDO EL VIAJE -
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