Sara dejaba en la cocina-comedor-salón compartida con los huéspedes de las tres habitaciones todo lo necesario para preparar un desayuno al gusto (cereales, tostadas, mantequilla, mermelada, leche, café, té,...), por lo que desayunamos a gusto y nos preparamos para una de las actividades que más ilusión nos hacía del viaje: SURF en Zarauz!!!!
Aparcamos en el polígono justo antes de pasar el puente, de manera que fuera fácil/posible encontrar sitio y que en 10-15 minutos andando pudiéramos llegar a la playa.
Un día precioso para aprender a surfear y con olas "asequibles"


Elegimos Moor Surf Eskola, y la encontramos fácilmente. Tienen vestuarios y duchas dentro, por lo que pudimos dejar todo lo nuestro allí y coger los trajes y tablas.

Una clase previa en la arena para aprender a subirse a la tabla y a por las olas!!


Cansados y satisfechos de las olas surfeadas
, nos volvimos a asesorar en tripadvisor y nos dirigimos a Artea Pizzeria. Muy recomendable! Buenas pizzas y sabrosas hamburguesas.Después de comer y descansar un rato, disfrutamos el postre en la Heladería Arrivati y paseamos por la playa, despidiéndonos de la playa de Zarauz.

Cogimos el coche y nos dirigimos por la costa hacia Guetaria y Zumaya.

Guetaria muy bonita, y muyyyy difícil de aparcar. Lo hicimos al final dentro del pueblo en las calles en cuesta y tras andar un poco y ver las vistas, volvimos al coche y hacia Zumaya, disfrutando de la carretera pegada a las rocas. En Zumaya aparcamos en el parking antes del río, junto al puerto y paseamos por su casco antiguo y por el puerto.




Volvimos al coche y nos dirigimos hacia nuestra querida San Sebastián, para pasear por su paseo y ver la playa de la Concha.

Nos quedamos asombrados un buen rato, disfrutando del arte de este pintor que con sus manos, hacía todos los cuadros... Nos gustó tanto que compramos uno de recuerdo

Ya en el casco antiguo, tapeamos a gusto, probando diferentes bares y descubrimos una tienda de polos que nos sorprendió por lo original.

Y a por el coche para coger el camino de vuelta al Caserío, donde descansar la segunda y última noche en Zarauz.

