Nueva York es la ciudad que nunca duerme y nosotros tampoco. Claro que dormir en uno de los barrios más cercanos a Times Square y estar en un apartamento minúsculo sin posibilidad cerrar las ventanas tampoco ayuda mucho. Ya os hablaré de la joyita donde nos alojamos
Tras nuestra primera toma de contacto del primer día del viaje. Comenzamos el día con un buen desayuno muy americano y como no podía ser de otra manera: Tortitas Americanas.
Las cuales descubrimos que no tienen nada que ver a lo que estamos acostumbrados y terminarían siendo denominadas como “Aliens” por su capacidad de expansión dentro de nuestros, aún no entrenados, estómagos españoles y eso que pedimos 4 raciones para 6!!!
Lo bueno de nuestro apartamento (y lo único que tenía) era su proximidad a Times Square, a escasos 10 minutos de tan emblemática plaza en el multicultural barrio de Hell Kitchen.
Por lo que nos dirigimos al metro más cercano, no sin antes alucinar un poco con los neones que ya viéramos la noche anterior.
Nuestro metro es Times Square y nos dirigimos hacía el metro 14ST. Union Square.
A la salida del metro nos encontramos una simpática ardilla y como recién llegados a la Isla nos volvimos locos a haciéndola mil fotos. Panda de pringadillos, si nos hartaríamos de verlas!
Llegamos a Union Square, la cuál está registrada como lugar histórico de la Ciudad de New York desde 1997.
Nos dirigimos por Brodway Street, hasta encontrarnos con el Flatiron Building (o para que nos entendamos todos, el famoso edifico con forma de plancha).
A los pies nos encontramos una curiosa escultura en hielo, cuyo mensaje era “The Future”, a modo de simbolismo y reivindicativo por el cambio climático. Más tarde nos enteraríamos que en este día se llevaba a cabo una de las mayores manifestaciones que se han realizado hasta la fecha a nivel mundial y que viviríamos de pleno.
Tras ver como se deshacía un poquito el monumento y unas cuantas fotos, proseguimos con nuestra ruta y llegamos hasta Madison Square. El principal atractivo de la plaza es el Madison Square Park, un parque público que da un pequeño respiro entre tanto cemento y un poquito de color entre tanto asfalto y rascacielos.
Continuamos nuestro recorrido por la 5 th Avenida, y ya vamos viendo el tipo de tiendas que se ubican por esta zona. Mucho me temo, no aptas para nuestros bolsillos.
Pero el disgusto de no poder comprar nada se paso rápido en cuanto empezamos a divisar entre todos los rascacielos nuestro próximo destino: El Empire State Building. Antes de llegar nos encontramos con la iglesia Marble Collegiate Church, a la cual no entramos. Es una bonita iglesia construida en 1854 que rompe totalmente con el estilo de esta zona.
Llegamos al Empire State pero sólo entramos a su gran Hall, porque aún no tenemos muy claro si vamos a comprar la tarjeta New York City Pass o alguna similar.
Continuamos por la Calle 33 y llegamos al Madison Square Garden, o The Garden como lo conocen los locales. Es un pabellón deportivo donde actualmente acoge los partidos los New York Knicks (baloncesto), los New York Rangers (hockey sobre hielo) y de las New York Liberty (baloncesto femenino), entre otros muchos eventos que tienen lugar aquí.
Llegados a este punto el equipo se divide, y dos de las chicas del grupo quieren ver el interior del Madison, por lo que el resto seguimos con la ruta programada.
Intentamos llegar hasta la zona de los muelles, y nos encontramos con alguna calle cortada y algún tipo de carrera popular, entonces nos llaman las chicas, que no han podido entrar en el Madison, porque no hay entradas, así que volvemos sobre nuestros pasos y volvemos a unificar al grupo.
Continuamos por la 8th Avenue y pasamos por delante del edificio del periódico New York Times y llegamos nuevamente a la zona de Times Square, esta vez por la West 42nd Street. Pasamos por delante del museo Madame Tussauds y nos hicimos unas fotos con Morgan Freeman que estaba allí esperándonos. La verdad que es un museo que tiene muy buena pinta y que me quedé con ganas de ver, así que ya tengo excusa para volver a New York.
Aquí ya si que alucinamos de la cantidad de gente que hay por la calle, luces, taxis, caos en general. La verdad que llevábamos un día que nos estaba agobiando bastante la ciudad. Además nos encontramos la manifestación, que era inmensa y no paraba nunca de pasar gente.
Decidimos descansar un rato en Bryant Park, pero cuando llegamos hay tanta gente en todas partes, que desistimos y nos vamos en busca del aire acondicionado ( y el wifi) de la Biblioteca Nacional. En New York es muy habitual encontrar wifi gratuita en cualquier establecimiento sobre todo museos y en este caso la biblioteca, así que los adictos al móvil o a las redes sociales no tienen excusa para no estar conectados.
En la Biblioteca no se permiten hacer fotos más que del Hall de la entrada, por lo que tendréis que venir hasta aquí si queréis ver cómo es su interior.
Descansamos un ratito fresquitos con el aire acondicionado (suelen estar muy fuertes y más de una ocasión nos hará falta una chaquetilla) y nos tomamos un café en unas mesas que había dentro del hall de la biblioteca, el cual no nos pareció caro para los precios que rondaban por la zona.
Una vez que hemos repuesto fuerzas, continuamos por la West 42ns Street hasta llegar a la Gran Central Terminal y como su nombre bien indica, es grande, muy grande. Y ya empezamos a recordar todas esas películas que tantas veces hemos visto en películas y series, y nosotros estamos allí. no nos cansamos de hacer fotos. Vale, somos unos pesados de las fotos.