Después del desayuno, cruzamos el puente y retornamos a Alemania, lo primero que hacemos es dar una vuelta y hacernos unas fotos alrededor del parque y del Palacio de Bad Muskau, que la tarde anterior nos encantó pero tuvimos que ver con algo de prisa. Continuamos el camino, siguiendo el cauce del río, atravesando la bella ciudad de Forst (km.35) y, posteriormente, nos desviamos del camino hasta llegar a la pequeña localidad de Naundorf (km.46), donde encontramos un Biergarten donde pedimos un par de sopas y unas cervezas.

Guben (17mil habitantes), se trata de otra ciudad dividida por el río, entre la propia Guben (Alemania) y Gubin (Polonia). Se trata de una ciudad sumamente tranquila, a tal nivel, que se pueden contar con los dedos de las manos las personas con las que nos cruzamos por la calle. La parte alemana cuenta con un cuidado centro histórico y la orilla del río es agradable para pasear. La parte polaca tiene poco encanto. Cenamos en un restaurante griego del lado alemán, que era uno de los pocos lugares que encontramos abiertos.

En Guben, nos alojamos en el Biberandbike Fahrradpension (55eur, habitación doble con desayuno). Alojamiento específicamente pensado para cicloturistas, la habitación tiene todas las comodidades de un hotel y cuenta con un agradable jardín común, además existe un taller a disposición de los huespedes con toda clase de herramientas y recambios. Se encuentra un poco alejado del centro (unos 15 min a pie) pero no podemos más que recomendarlo.