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KIEV ✏️ Diarios de Viajes de Ucrania

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UCRANIA, ESA GRAN DESCONOCIDA
Diario: UCRANIA, ESA GRAN DESCONOCIDA  -  Localización:  Ucrania  Ucrania
Descripción: Descubre algunas de las maravillas de este desconocido país
Autor: Ctello   Fecha creación: 
 
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Índice del Diario: UCRANIA, ESA GRAN DESCONOCIDA

KIEV
Etapa:  KIEV  -  Localización:  Ucrania Ucrania
Ctello  Autor:    Fecha creación:   
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Viajar a Kiev desde Barcelona es sencillo puesto que son varias las compañías (Vueling, Ryanair…) que ofrecen vuelos directos. El precio y el horario varían dependiendo de la compañía. Nosotros nos decantamos por Ryanair porque es la que tiene un vuelo por la tarde, a las 14 horas, que llega a Kiev a las 19.15 hora local (una más que en España). Sé que es posible volar con Ukraine International Airlines pero nosotros no encontramos una buena oferta.

Los españoles no necesitamos visado para entrar en Ucrania, cosa que sí ocurre en suelo ruso. Y eso se agradece porque es un trámite menos que realizar. Con el pasaporte tienes suficiente.

La moneda que usan en Ucrania es la grivna, que al cambio son unos 29-30 euros. Como es un poco rara optamos por cambiar en la ciudad y no en Barcelona (los tipos de cambio varían un poco de un lado a otro; conviene mirar bien antes si se quieren cambiar cantidades grandes). Se divide en 100 kopeks pero apenas si veréis esos “céntimos”. En nuestras manos apenas cayeron en 11 días 2 monedas de 50 kopeks. Sí veréis muchos billetes, de 1, 2, 10, 100, 200 y 500 grivnas, que es lo que usaréis para pagar todo el tiempo. Aunque os puedan decir lo contrario, no siempre podréis pagar con tarjeta. En muchos establecimientos, principalmente museos, se exige el pago en efectivo.

Curiosamente de vez en cuando os darán alguna moneda de 1 o 2 grivnas.

No debéis preocuparos por la inseguridad ciudadana pero sí extremar las precauciones con vuestras pertenencias en aquellos lugares con grandes aglomeraciones de gente (estaciones por ejemplo).

En cuanto a la información para leer antes de ir diré que es muy escasa. No existen en las bibliotecas ni en el mercado guías de viaje de Ucrania y apenas puedes encontrar algún diario de viaje por Internet.
Os podréis hacer entender en inglés aunque poca gente lo habla. Allí impera el ruso y en zonas como Leópolis (Lviv) el ucraniano. Ojo con el alfabeto. Es cirílico. Es mejor llevar algunas nociones antes para entender algunos carteles básicos.

Llegamos a Kiev al aeropuerto de Boryspil. Ojo porque tiene varias terminales. Al regreso es importante mirar bien desde cuál de ellas sale el vuelo. Ninguna, sin embargo, tiene el nivel de tiendas y servicios de un aeropuerto como el de Barcelona o Madrid. Sí hay algunas casas de cambio pero por lo que vimos no es muy bueno.

El aeropuerto se encuentra a unos 34 kilómetros de la ciudad por lo que, excepto que alguien te venga a recoger, será necesario de hacer uso de algunos de los medios disponibles para llegar a la ciudad. Uno de ellos es el taxi. Hay muchos a la salida y muchos hombres captando clientes. Dicen que es una opción cara porque intentan cobrarte mucho más de lo que vale el viaje. Otra opción, muy usada por los locales, es UBER que allí funciona con normalidad. La tercera y más económica es el Sky Bus, cuya parada está a la salida (se ve fácilmente). Los autobuses se identifican por ser de color gris claro con adornos y letras en lila. Lleva el nombre visible. Son bastante modernos (dentro de lo que cabe) y hacen varias paradas. Una de ellas es la Estación central de trenes.

Lo que llama la atención de la ciudad de buenas a primeras son los edificios. Muchos de ellos enormes rascacielos aunque sin mucho gusto estético.

Precisamente la estación es una de las primeras cosas que nosotros vemos de la ciudad, en una tarde muy plomiza que amenaza lluvia. No se ven monumentos alrededor, apenas una pequeña iglesia que parece moderna. La estación es grande y tiene una parte trasera, la que primero vemos, que ha sido construida recientemente.

Nos alojamos en un hotel de la cadena Ibis junto a la estación, un edificio moderno con todos los servicios. Enfrente hay un supermercado, un KFC, algunas tiendas y el primer restaurante de la cadena Puzhata Xata que visitamos. Se trata de un self service de comida ucraniana (con letreros solo en ucraniano-ruso) donde puedes ir señalando la comida para que te la sirvan. Es muy económico. Por menos de 5 euros puedes comer mucho.

Para moverse por la ciudad hay varias opciones. Tenemos los taxis pero es mejor no tenerlos en cuenta excepto en casos de extrema necesidad. Ya mencioné los UBER. También hay autobuses, tranvías y trolebuses, la mayoría de ellos muy antiguos (parecen aún de época soviética). No es sencillo saber a dónde lleva cada uno. En unos pagas a una señora que vende los billetes y luego los picas en una máquina y en otros (las marshrutkas, pequeños minibuses que vieron tiempos mejores) directamente al conductor. Suele costar unas 8 UAH.

El mismo precio tiene un billete de metro. El metro en Kiev tiene 3 líneas. Fue inaugurado en 1960 y algunas de sus estaciones son bonitas (aunque no lleguen al nivel del metro de Moscú). Para comprar el “billete” tienes que ir a las taquillas y por 8 UAH te dan unas fichas de color verde que debes meter en una ranura para pasar. Unas mujeres controlan que no te pases sin poner la ficha. Si no entra bien, como me pasó a mí una vez, te cierran las puertecitas a lo bruto y hace daño. Vi que había también una opción de tarjetas recargables pero apenas la usan unos cuantos usuarios.

Ir en metro es armarse de paciencia. A pesar de que la frecuencia de paso es alta (sobre todo en hora punta) siempre va lleno. A rebosar. Parece que todo Kiev esté allí dentro a la vez. Todas las estaciones tienen escaleras automáticas, larguísimas y que van muy rápido. También van llenas de gente. Dicen que la estación de Arsenalna es la más profunda del mundo, a 105,5 metros. La escalera es muy larga pero hay otras que son casi igual de interminables. No nos equivoquemos pensando que las estaciones en la calle están muy cerca la una de la otra. No es así. Tampoco llega el metro a todos los puntos de interés.

Ya dije que conviene ser precavidos en las estaciones, de metro o tren, o en puntos muy concurridos. También cuando entras en las estación principal de trenes para verla (el edificio principal es muy bonito) o para visitar el pequeño museo de trenes que encontramos en el acceso a la plataforma 14. Tienes que bajar una escalera y seguir las indicaciones. No tiene pérdida.

La entrada cuesta unos dos euros más un plus si quieres hacer fotos (ojo porque una vigilante te va controlando todo el rato). Puedes ver, por fuera y por dentro, un puñado de trenes históricos, en alguno de los cuáles viajó incluso Stalin. Sorprende el lujo de la época (y más dentro del mundillo soviético).
El metro nos permite llegar a la Plaza de la contratación. Esta plaza ha recibido muchos nombres a lo largo de los años (del Ayuntamiento, de la Junta municipal, de Alejandro o Plaza roja). Antiguamente aquí estaban la Iglesia de la Virgen, la de san Miguel y la de los santos Boris y Gleb.

La ciudad de Kiev se dividía en ciudad alta y baja. En la parte alta es donde se encontraban los palacios y monasterios; en la baja, en cambio, vivían los comerciantes, pescadores y artesanos. Los herreros de Kiev eran muy famosos. Este barrio, Podil, llegó a ser, sin embargo, el centro de la ciudad cuando los tártaro-mongoles invadieron la ciudad.

Los negocios se llevaban a cabo en la Casa de los comerciantes. Se construyó en 1809 pero un incendio la destruyó en 1811. En sus buenos tiempos había unas 50 tiendas especializadas (telas, pieles…). Actualmente en el centro de la plaza apenas si vemos un edificio en restauración y sin indicaciones.
En la plaza encontramos también el Palacio de contratación, decorada con una columnata y un frontón neoclásico. Allí se reunía la Sociedad meridional, organización clandestina de principios del siglo XIX afín a los Decembristas, nobles revolucionarios que se sublevaron en 1825. Liszt acudió a este palacio en el siglo XIX y se representaron incluso óperas.

Un poco más allá está la Academia Mogliana, palacete blanco de dos pisos con cúpula del siglo XVIII. El nombre alude a su fundador, Petr Mogila, archimandrita (superior de un monasterio o conjunto de monasterios) del monasterio de las Grutas. Este señor había fundado en 1631 en el monasterio que dirigía una escuela superior que, con el tiempo, acabó uniéndose a la del monasterio de los Hermanos del barrio de Podil. Aquí se formaron importantes investigadores y filósofos.

Vemos también una enorme noria y un restaurante Puzhata Xata donde comemos. También vemos una iglesia aunque no fui capaz de averiguar el nombre. Conserva el estilo de las antiguas construcciones, con muchas cúpulas. Buscando por Internet he averiguado que es la iglesia de la dormición de la Virgen Pyrogoshcha. Esta iglesia fue fundada en el año 1132 por el príncipe Mstislav y conserva las paredes en adobe (sin la cobertura de yeso y pintura que se añadió a las demás; Santa Sofía en inicio era algo parecido). Lo que vemos ahora es una reconstrucción. También vemos una estatua de un hombre a caballo con una maza en alto, Petro Konashevych-Sahaidachny, hetman de los Cosacos entre 1616 y 1622.

A un lado está la Fuente de Sansón, una auténtica desilusión. Fue construida a mediados del siglo XVIII y era una de las primeras de la ciudad. Fue destruida por los bolcheviques en los años 30 y reconstruida en 1981. Tiene un pilón de piedra con forma de octógono. Del centro surge un pedestal en forma de prisma con cuatro gárgolas, una por lado- cuatro atlantes cargan sobre sus hombros una concha de la que sale la escultura de Sansón peleando con un león. La fuente queda dentro de un templete y encima, sobre una cúpula verde, se alza la figura de san Andrés. Está rodeada de obras y bastante deteriorada.

Por detrás de la plaza vemos que se alza una torre de un edificio ni muy moderno ni muy bonito. Se trata del Museo de Chernobyl, que merece una visita (sobre todo cuando tienes pensado visitar el sitio del desastre).

Podemos encontrar mucha información sobre Chernobyl en Internet así que no me extenderé demasiado. El 26 de abril de 1986 tuvo lugar un accidente en la central nuclear Vladimir Ilich Lenin, a 3 km. de Prípiat y a 18 de la ciudad de Chernobyl. Se considera uno de los mayores desastres medioambientales de la historia y un gravísimo accidente nuclear (el mayor junto con Fukushima). Parece ser que se estaba realizando una prueba que requería reducir la potencia. Una serie de desgracias llevaron al sobrecalientamiento del núcleo del reactor, cuya tapa acabó saltando por los aires. Muchísimos materiales radiactivos quedaron expuestos y se extendió una enorme nube de humo que alcanzó varios países de Europa. Hablaré más extensamente más adelante.

En la puerta del museo nos reciben algunos coches y un pequeño tanque se usaron en las labores de limpieza del desastre.

Es conveniente comprar el audioguía en español para comprender lo que vemos en las vitrinas del museo. También aconsejo ver una famosa y reciente serie. La entrada cuesta unas 20 ó 30 UAH y a eso le tienes que añadir el precio del audioguía (unas 50 UAH) y si quieres hacer fotos.

El hall simplemente es una introducción para llevarte después a subir por una escalera decorada con un manzano y donde cuelgan los nombres de las 92 localidades que fueron desalojadas.

La primera sala está llena de información y documentos. Lo primero que nos llamará la atención es ver a un grupo de maniquíes colgando del techo con la ropa de protección de los distintos equipos. También vemos un reloj parado. No es que no le hayan puesto pilas. Marca la 1.23 horas, la hora del accidente. Después vemos una maqueta de la central nuclear y a partir de ahí se van sucediendo las vitrinas con documentos o fotos. También hay algunos pequeños vídeos y un diorama.

Continuamos hasta la Iglesia de la Natividad de Cristo, de color amarillo vivo. Esta iglesia se mencionó por primera vez en algunos documentos de 1520. El nuevo edificio se construyó en el sitio donde estaba la antigua iglesia de madera, que se tuvo que derribar en 1807 porque amenazaba ruina. La construcción duró de 1809 a 1814 y se decoró en estilo clásico.

Sobrevivió in extremis al incendio del barrio de 1811 pero no a la destrucción por parte de los soviéticos en 1935. Se restauró en 2002.

Al lado encontramos la Estación fluvial de pasajeros en el río Dnieper. Allí al lado se cogen también los barquitos para dar paseos por el río.

Enfrente podemos encontrar el funicular que nos sube a lo alto de la colina. Cuesta, como los otros transportes, 8 UAH.

Enseguida nos encontramos con la estampa azul del Monasterio de san Miguel de las cúpulas doradas.
Se piensa que fue el príncipe Iziaslav Yaroslávich quien construyó el monasterio y la iglesia consagrada a san Demetrio (el nombre de pila del príncipe era Demetrio) en la ciudad alta de Kiev allá por el año 1050. Fue medio siglo después cuando su hijo, Sviatopolk Iziaslavich II, encargó una iglesia para su propio santo patrón, san Miguel, quizás para conmemorar su victoria sobre los polovtsianos, una tribu nómada.

El monasterio fue lugar de entierro de la familia Sviatopolk y se cree que las suyas fueron las primeras cúpulas doradas del Rus de Kiev. Por eso el apodo.

Durante la invasión mongola, en 1240, fue seriamente dañado y solo se sabe que en 1496 volvía a estar en uso, ya con el nombre de san Miguel. Fue restaurado y ampliado en el siglo XVI y se convirtió en uno de los monasterios principales de Ucrania, tanto que en 1620 se convirtió en residencia del obispo metropolitano.

Uno de los principales focos de atracción para los peregrinos eran las reliquias de santa Bárbara, que se decía había traído desde Constantinopla en 1108 la esposa de Sviatopolk II.

En los años 30 los soviéticos dijeron que lo que se veía apenas si eran restauraciones barrocas de una obra bizantina. Antes de su demolición se estudió y se retiraron los mosaicos, que se repartieron entre el Hermitage, la Galería Tretyakov de Moscú, el Museo Ruso de San Petersburgo y Santa Sofía. Los que quedaron en Kiev fueron robados por los nazis y posteriormente recuperados por los estadounidenses y devueltos.

En su lugar se instaló el nuevo centro administrativo de la República socialista soviética de Ucrania. Uno de esos edificios ahora es el Ministerio de asuntos exteriores.
A pesar de que en 1970 se elaboró un plan de restauración, ésta no se llevó a cabo hasta la caída de la Unión soviética en 1991. Se realizó entre 1997 y 1998 y se transfirieron a la Iglesia ortodoxa ucraniana.

Al lado encontramos el monumento a la princesa Olga. Fue la esposa del monarca Igor de Kiev, que fue asesinado por los drevlianos, una tribu eslava. Como su hijo tenía 3 años, actuó de regente. Los drevlianos querían que se casara con el príncipe Mal y que él fuera el regente pero ella impuso su voluntad y quiso preservar el trono para su hijo. Mandó quemar vivos a los mensajeros. Luego invitó a los drevlianos restantes a un festín funerario en honor de su esposo. Cuando estaban borrachos, los soldados de Olga mataron a 5.000 de ellos. Los que sobrevivieron ofrecieron pagar por su libertad. Olga les pidió tres palomas y tres gorriones por casa.

Al llegar la noche dio a cada soldado de su ejército una paloma o un gorrión. Les ordenó atarles un hilo a las patas con un trozo de azufre y tela. Les prendieron fuego y los liberaron. Ni una sola casa de los prevlianos se libró del incendio. Los supervivientes fueron vendidos como esclavos u obligados a pagarle tributos.

Fue la primera soberana de los eslavos en convertirse al cristianismo ortodoxo. Por ello fue proclamada santa. No pudo convertir a su hijo pero sí consiguió que su nieto, san Vladimir I, promulgara el cristianismo como la religión del estado.

A un lado de la princesa vemos la estatua de san Andrés y al otro a los hermanos Cirilo y Metodio, inventores de un alfabeto común derivado del griego para poder representar por escrito los sonidos de los dialectos eslavos (origen del alfabeto cirílico).

En cuanto a la presencia de san Andrés, cuenta la leyenda que el santo predicó en una colina de la actual Kiev y predijo la fundación de una ciudad cristiana.


Bajando nos encontramos con la Iglesia de san Andrés. Se construyó entre 1747 y 1753 como iglesia privada de la emperatriz Isabel, hija de Pedro el Grande, en un emplazamiento elevado en el lugar de un bastión de la antigua fortaleza de Kiev. Le encargó la obra a Bartolomeo F. Rastrelli, autor del Palacio de invierno de San Petersburgo entre otras obras. Tiene planta de cruz griega con cinco cúpulas, fachada con columnas corintias y pilastras de 8 metros. Es blanca y celeste con unas impresionantes cúpulas bulbosas verdes y doradas. Actualmente se encuentra en obras pero, previo pago, puedes subir por las escaleras de acceso y darle la vuelta, admirando las vistas. Muerta la emperatriz la iglesia fue abandonada y víctima de las inclemencias del paso del tiempo. Actualmente es un museo.

Enfrente vemos una interesante figura de un caballero arrodillado y tomándole la mano a una dama. Este curioso monumento se llama “After two hares” del dicho popular “si corres detrás de dos liebres no cogerás ninguna”. Se trata de una comedia estrenada en Ucrania en 1961 y que es muy popular. Un chico frívolo se promete en matrimonio con dos chicas a la vez y eso, parece, provoca situación es chistosas.

Desde la iglesia encontramos una calle que baja de un modo bastante pronunciado. Se trata de la famosa Bajada de san Andrés, llena de puestecitos de vendedores de todo tipo.

A un lado, en el principio de un parque, vemos dos figuras. Una de ellas es el príncipe Yaroslav I el Sabio con la Catedral de santa Sofía en las manos. La otra, de un hombre sentado, es un homenaje a Taras Shevchenko, pintor y poeta del siglo XIX y una de las principales figuras artísticas del país. Nació siervo y su amo, viendo su talento, le facilitó las cosas para que pudiera viajar a San Petersburgo, donde encontró a algunos mecenas que le ayudaron a reunir el dinero suficiente para comprar su libertad. Escribió toda su obra en ucraniano, que entonces solo era un dialecto, y reflejó las penurias que pasaba su pueblo.

En esta calle estaba la iglesia de la Virgen, del siglo X y de la que apenas quedan unos restos. También está el Museo de Mijail Bulkarov, importante escritor del siglo XX que vivió en el nº 11.

Casi al final, en el nº 2, encontramos un curioso museo (entrada 50 UAH) llamado One Street Museum. Apenas son dos salas, ordenadas cronológicamente. Te facilitan un folleto explicativo en inglés. Empezamos viendo restos arqueológicos. Al parecer la calle correspondería con lo que el Relato de la campaña de Igor, romance popular, describe como la Bajada Borychev, presente desde el siglo XII o antes. Era un atajo para ir desde la parte alta, clerical y noble, a la baja, donde vivían comerciantes y artesanos.

Cuando la ciudad quedó destruida en la invasión de los mongoles de 1240, se integró en la Confederación Polaco-Lituana (antes solo a Polonia), y el centro administrativo se pasó a la llamada Colina del castillo. Ahora allí no hay ningún castillo pero en el siglo XIV lo hubo. Allí también se reunían las brujas, que las había, en la noche de Valpurgis.

Se dedica un apartado a destacar su carácter de ciudad entre el este y el oeste así como la importancia de la fundación de la Academia Mohyla, de la que ya hablé y donde estudiaron eminentes personalidades.

En el siglo XIX la Bajada de san Andrés se llenó de burdeles hasta que llegó un nuevo vecino, Andrey Muravyov, escritor y viajero, amigo de Pushkin, que como bien teólogo de propuso hacer una limpieza moral.

En esa calle han vivido importantes personajes, muchos de ellos en la llamada Casa-Torre, edificio de 5 plantas de 1901 propiedad de Slinko, un rico y altruista comerciante.

La casa del nº 15 fue bautizada por el escritor Viktor Nekrasov como Castillo de Ricardo Corazón de león por su arquitectura neogótica. Durante mucho tiempo se pensó que estaba encantada porque se escuchaban muchos ruidos procedentes de las tuberías, chimeneas y conductos de ventilación. No había fantasmas. El historiador Stepan Golubev se trasladó allí y acabó encontrando una cáscara de huevo en una chimenea. Cuando el viento pasaba por los agujeros de la cáscara hacía esos ruidos. Pero no eran los únicos. Se ve que los constructores, a los que se les había pagado poco, como venganza insertaron trozos de botellas rotas y metal en las paredes de la casa.

En el nº 17 tuvo su consulta el doctor Janovsky, fundador del primer laboratorio bacteriológico de Kiev. Se le llamó el médico santo porque atendía gratis a muchos necesitados e incluso les daba el dinero para medicinas.

Seguimos caminando hasta encontrar la Plaza de Bogdan Hmel’nickij, donde vemos la estatua a caballo del famoso estadista y caudillo atamán de Ucrania que dirigió la guerra contra la dominación polaca a mediados del siglo XVII, propiciando la reunificación con la actual Rusia.

Enfrente encontramos uno de los principales monumentos de la ciudad, la Catedral de Santa Sofía, encalada y con cúpulas verdes (una, la más alta, dorada). La entrada es de pago y tienes que escoger en qué quieres entrar de todos los edificios que hay. En nuestro caso la elección fue limitada porque algunos, dada la hora, ya no admitían más visitantes.

Aunque en algunos diarios de viaje se dice que no se podía hacer fotos, ahora ha cambiado la regla y está permitido hacerlas sin flash.



Esta preciosa iglesia está dedicada a la Virgen y a la Divina sabiduría de Dios, personificada con la imagen de una mujer. La mandó construir Yaroslav I el Sabio (por eso en las estatuas la lleva en las manos) y pronto se convirtió en el centro religioso, político y cultural de Kiev. Aquí tenían lugar las ceremonias de toma de posesión de los príncipes, se celebraban consejos de estado, se recibía a diplomáticos y se reunía la asamblea popular de la ciudad. Aquí se crearon la primera escuela y biblioteca de la ciudad.

Se construyó tomando como modelo Santa Sofía de Constantinopla, centro del Imperio bizatino. Estaba rematada con 30 cúpulas y tenía planta de cruz con cinco naves, rodeada por dos galerías.
La restauración llevada a cabo ha sacado a la luz 3000 m2 de los 6000 que había. Son fantásticos. No todos son religiosos. Algunos muestran juglares, escenas de caza… o la propia familia de Yaroslav.
Además de frescos se conservan inscripciones medievales y 260 m2 de mosaicos. Las más famosas son la del Cristo, la de la Virgen, San Juan Bautista y especialmente una Virgen orante.

En una de las capillas vemos el sarcófago de mármol blanco de Yaroslav el Sabio y arriba se conservan restos, incluidos mosaicos, de San Andrés y san Miguel de las Cúpulas doradas. de hecho hace falta decir que esta catedral era más o menos el panteón de la familia real.

Al campanario se puede subir, previo pago. Se construyó entre 1699 y 1706 y tiene 4 pisos y 76 metros de altura. A la izquierda está el edificio del refectorio, reconstruido en el siglo XIX.

Terminada la visita continuamos la ruta hasta llegar a la Zolotye vorota, la Puerta dorada. La parada de metro de Zoloti Vorota, con larguísimas escaleras mecánicas, nos deja enfrente del monumento del mismo nombre. Se trata de la Puerta dorada. Quedamos por la parte trasera y tenemos que rodearla para ver el frente. De la puerta original apenas han quedado un par de paredes sobre las que se apoya la entrada principal. Lo que vemos se terminó en 1982 (al parecer ese año fue muy productivo), coincidiendo con el 1500 aniversario de la fundación de la ciudad.

La Puerta de oro original se construyó en 1037 por orden de Yaroslav el Sabio como entrada solemne a la ciudad. Se inspira en las Puertas de Constantinopla. Fue muy famosa en su tiempo por toda Europa.

Estaba cubierta de oro batido y otros metales preciosos y rematada por una pequeña iglesia de la Anunciación. Dice la leyenda que por aquí entró Batu Khan cuando los tártaros y mongoles tomaron la ciudad en 1240. Cuatro siglos después, en 1648, Bogdán Jmelnitski, el jefe cosaco que lideró en movimiento de liberación de Ucrania, la atravesó triunfante (a modo de un arco del triunfo) después de liberar la ciudad de los polacos. Fue reformada en los años 80.


Delante de esa plaza cada día vemos vendedores de flores frescas. Ya sabemos que en estos países se acostumbra a comprar flores más a menudo que en España. En uno de los lados de la plaza vemos la bonita escultura de un gato de pelaje frondoso. He leído, y no sé si será verdad, que es el monumento a un gato persa callejero que vivía en la zona y que era muy querido. Cuando el restaurante que había al otro lado de la calle se incendió y que él frecuentaba, el animal, que estaba dentro, murió. Los clientes reunieron entonces dinero para hacerle el monumento.

Recorremos una parte de la calle Yaroslav Val (donde más adelante estaremos alojados en el Golden gate inn) para ver algunas casas de estilo art nouveau así como un extraño palacete rosa con unas raras figuras, mitad demonios mitad monos con alas. Es la casa del Barón Steingel. Ahora es una especie de capilla. Se considera uno de los edificios más románticos y misteriosos de la ciudad. Se construyó en 1898 bajo el diseño del ingeniero Nikolai Donichevsky y se parece mucho a un palacete o castillito. Poco después se instaló allí un café llamado En el Golden Gate. En 1912 en el primer piso se hizo un cine. En los años 20 fue un edificio de apartamentos. Hasta hace poco algunos historiadores pensaban que el dueño de la casa había sido el barón Maxim Steingel, un famoso empresario y enólogo, pero al investigar descubrieron en los archivos que Steingel vivía en la casa de al lado. En realidad este edificio se llamaba Castillo de Podgorsky, un terrateniente que quería una casa extravagante. Ha seguido llevando el nombre del barón seguramente porque era más conocido que el dueño real. Algo absurdo. Por cierto, estuvo habitado hasta el año 2000 en que alguien decidió que los inquilinos de los apartamentos tenían que irse. Se hizo un poco de mobbing inmobiliario porque la gente no se quería ir, les dejaban sin luz… En fin, algo que nos suena.

Cerca vemos también un precioso edificio que recibe el nombre de Casa Sirotkin. Su propietario era el comerciante Alexander Sirotkin, que quería el edificio más impresionante y elegante de la ciudad. Tiene estilo renacimiento y una fachada de color granate llena de estucos y esculturas. En su tiempo era el lugar favorito de la aristocracia de Kiev. En origen los terrenos donde se sitúa pertenecían a la familia Tarnovskiy pero tuvieron que venderlos para hacer frente a sus deudas. El nuevo propietario fue el comerciante Grigorovych-Barskiy pero también él tuvo problemas financieros. Finalmente lo compró Sirotkin y mandó hacer el que era el más alto edificio de Kiev, con calefacción a vapor y ascensor. En la planta baja se instaló el café Markiz, que aparece en una novela de Mijail Bulgakov. En tiempos de la Unión soviética estuvieron allí el restaurante Chaika y el Leipzig. Actualmente alberga al Hotel Reinassance aunque no estoy segura de que esté abierto.

Bajando un poco llegamos al Teatro Académico estatal de ópera y ballet Taras Shevchenko. El edificio original data de 1856 y fue destruido por un incendio. Se reconstruyó en 1901 en estilo renacentista francés. Me consta que por dentro es muy bonita pero no vimos que se hicieran visitas y no tuvimos tiempo de ir a ninguna obra (aunque son muy baratas).
Justo al lado está la estatua a Nikolai Lysenko, director de orquesta y padre de la música clásica ucraniana.

Seguimos bajando para encontrar la Sala de conferencias de ciencias de la Academia de Ciencias, de principios del siglo XX, y al lado, con fachada blanca de estilo neoclásico, la casa del docente, sede del Museo pedagógico de Ucrania. Estaba cercado por obras. Justo al lado un cartel anunciaba la Facultad de derecho.
Por calles empinadas hacia arriba y hacia abajo seguimos avanzando hasta llegar a la Maidan Nezalézhnosti. Cometemos todos el error de llamarla Plaza Maidan pero es una reiteración porque “maidan” significa precisamente “plaza”. El nombre correcto es Plaza de la Independencia.
Mi apreciación de la plaza es que me dejó un regusto agridulce. Me esperaba algo más.
Esta plaza es el centro neurálgico de la ciudad. En tiempos de Yaroslav, las puertas surorientales de la muralla que rodeaba la ciudad estaban cerca de este lugar. En el régimen comunista se le dio el nombre de Revolución de octubre y levantaron una enorme estatua de granito rojo de Lenin de la que no queda ni rastro.


Las primeras edificaciones datan de los años 30 del siglo XVIII y en los años 50 del mismo siglo se hicieron los primeros edificios en piedra. En 1859 el importante novelista Tarás Shevchenko vivió cerca. La plaza empezó a ser el centro del motor económico de la ciudad después del auge de la Revolución industrial en el Imperio ruso. En 1876 se construyó la Duma (Parlamento) y a partir de 1894 tuvo conexión con tranvía (ahora llega el metro a la misma plaza).
En los años 70 se levantaron los edificios de Correos y de la Organización de sindicatos de la Unión soviética con un reloj en lo alto.

Cuando en 1991 se declaró la independencia de Ucrania la plaza volvió a llamarse de la Independencia o de la Libertad. En 2001 fue escenario de importantes manifestaciones. Tres años después, en 2004, la gente volvió a salir a la plaza para protestar por presunto fraude electoral en las elecciones presidenciales. El vencedor de esos comicios y presunto corrupto era Víktor Yanukóvich frente a Víktor Yúshchenko del Partido Nasha Ukrayina o Naranja (lo que dio lugar al nombre de la revuelta). La Corte Suprema ordenó repetir el recuento y Yúshchenko fue proclamado vencedor.

Nuevamente la plaza fue ocupara en 2013 por manifestaciones europeístas (el llamado Euromaidán).
Al fondo de la plaza se alza un gran edificio, el actual Hotel Ukraine. Fue construido en 1961 aunque en sus orígenes se llamó Hotel Moskvá (Moscú). Antes en ese lugar había un establecimiento para albergar a jóvenes damas de la nobleza que se llamaba Ginzburg House y que fue el primer rascacielos de Kiev.
La gran fuente está dedicada a los hermanos legendarios Ki, Shchek, Joriv y Lybid (la chica). Fueron ellos, según la Crónica de Néstor, los fundadores de la ciudad. De Ki o Kyj, el hermano mayor, deriva el nombre de la ciudad. Se dice que Ki era un príncipe de la tribu de los polanos orientales (aunque algunos estudiosos crean que solo es un personaje mitológico). Ki también significa ribera del río (el primer asentamiento estaba a la ribera derecha del Dniéper). Las actuales montañas Shchekavitsia y Jorevitisia derivarían de Shchek y Joriv. En cuanto a Lýbid, actualmente es un afluente del Dniéper. El nombre Lýbid significa cisne por lo que es normal que se haya representado uno junto a los hermanos.
Al otro lado hay una estatua que representa al cosaco Mamai, uno de los más famosos del folklore ucraniano.

En el otro lado de la plaza (parece que queda dividida en dos partes) encontramos la puerta Lyadsky y encima una escultura del arcángel Miguel. Esta puerta se alza donde supuestamente estaba la medieval. Es el santo patrón de la ciudad.
Quizás una de las cosas que más llamen la atención sea la enorme columna, llamada de la Independencia. Se construyó en 2001 y sujeta a la Madre Ucrania sosteniendo una rama del árbol de las bolas de nieve, símbolo del país.

Por delante hay un montón de formas metálicas con aspecto de estar oxidadas y muchas fotos y carteles alusivos a los hechos acontecidos en la plaza. La cúpula de cristal pertenece a un centro comercial subterráneo llamado Globus donde también hay un restaurante Puzhata Xata.
Al lado izquierdo hay un reloj hecho con flores.

La plaza queda partida en dos por la calle principal de Kiev, llamada Jreshchátyk o Kreshchátik. Para ser la calle más importante es muy corta, apenas poco más de un kilómetro. Va desde la Plaza Europea hasta la Plaza Bessarabska y allí encontramos el ayuntamiento, la Plaza de la Independencia, la oficina de correos, el Ministerio de Agricultura, el Comité estatal de Televisión y radio, los Grandes almacenes centrales (TsUM), el Mercado Besarabsky y muchas tiendas de ropa famosas. La calle fue destruida en la Segunda Guerra Mundial por las tropas del ejército Rojo y reconstruida en estilo estalinista. En 2010 entró en la lista de las 20 calles más caras de Europa. Su nombre deriva de la palabra eslava krest o jrest que significa cruz, quizás porque se sitúa en un valle cruzado por barrancos (ya hablé de los desniveles). Desde arriba este valle parece una cruz, atravesada por el río Lýbid (discurre por debajo de la calzada). No fue hasta comienzos del siglo XIX que ese barranco entre los barrios de Podil, donde estaba el comercio, la ciudad alta (la zona administrativa) y Pechersk (el que creció en torno al monasterio de las Cuevas) empezó a urbanizarse.

El momento más triste de su historia lo tuvo en la Segunda Guerra Mundial. Casi todos los edificios fueron volados por las tropas del Ejército rojo en retirada, como ya comenté. En el año 1941, cuando las tropas nazis ya habían ocupado Kiev, se detonaron explosivos por radio control a 400 km de distancia, lo que provocó destrozos y muchas víctimas.
Se empezó a reconstruir en los años 50 y fue entonces cuando se ensanchó y se construyeron edificios nuevos de estilo neoclásico estalinista como el ayuntamiento, la oficina central de Correos y la Casa de los sindicatos.

Fue en esa calle donde el 1 de mayo de 1986 se celebró el tradicional desfile. Hacía pocos días del desastre de Chernóbil y esa decisión provocó que una multitud estuviera expuesta a dosis peligrosas de radiación.

En la Plaza Bessarabska encontramos el Mercado Bessarabsky del siglo XIX. Hoy aún funciona como mercado aunque fuera se han instalado tiendas y un supermercado. Las frutas y verduras están muy bien expuestas pero sin precios y por mi experiencia creo que es caro. Al lado está el edificio del Arena City. Se trata de un nuevo complejo de entretenimiento, con bares, clubes de señoritas ligeras de ropa (de estos en Ucrania hay bastantes) y algunos restaurantes. Parece que son establecimientos caros. No le vi mucho encanto al lugar. Muy cerca, por cierto, encontramos otro Puzhata Xata. También está en PinchukArtCentre de arte contemporáneo.

Casi a mitad de la calle están los Grandes Almacenes Centrales (TsUM). Este antiguo almacén estatal se ha modernizado (la verdad es que ha quedado muy bonito) pero es como un Corte Inglés carísimo. Supongo que está pensado para gente con alto nivel adquisitivo. El Ayuntamiento, algo más allá, es un edificio con multitud de ventanas y algunas columnas cuya parte inferior está realizada en piedra.
Al fondo encontramos la Plaza Europea donde están el Hotel Dnipró, el edificio de la agencia de noticias UNIAN, la Ukrainian House (sala de conferencias y exhibiciones), el bonito edificio de la Filarmónica de Kiev (del siglo XIX) y desde allí se puede ver el Arco de la amistad entre los pueblos del que ya hablaré.

Cerca de la Filarmónica, aún en la calle Jreshchátyk, hay dos restaurantes interesantes: Georgia (de comida georgiana, como su nombre indica) y Mafia (comida básicamente italiana aunque también hay sushi).

En la parte alta (nos va a tocar subir) vamos a encontrar edificios muy interesantes. En la calle Liuteranska, en pleno barrio de Lypky, vemos la casa de la Viuda llorona (esquina con la calle Bankova). Ya había visto esa casa en un blog de un viajero así que nos detuvimos para contemplarla. Es de estilo art nouveau y se construyó alrededor del año 1907. Recibe el sobrenombre de la viuda llorona porque dicen que por las mejillas de la gran cara que hay en la parte alta cuando llueve caen las gotas como si fueran lágrimas. Al parecer es residencia presidencial.

A la vuelta de la esquina, sin embargo, nos encontramos con los edificios presidenciales propiamente dichos. A un lado tenemos el institucional, con sus columnas y su fachada blanca. Todo muy clásico. Sin embargo enfrente vemos el que sin duda debe ser el edificio más estrambótico de todo Kiev, la Casa de las quimeras. De entrada valga decir que solo es visitable con visita guiada (por lo que he visto con la empresa Prime Tours y solo los sábados).

En la primavera de 1901, tres famosos arquitectos, Vladislav Gorodetsky, Alexander Kobelev y Vladimir Leontovich, se reunieron en un restaurante de Kiev. Gorodetsky les informó que había comprado un terreno en la empinada ladera de la meseta de Pechersk y que iba a construir una casa grande allí. Además, planeaba no solo arrendar los apartamentos, sino residir él mismo en esa casa. Kobelev no lo creyó. Según la leyenda local, apoyó la mano en la frente de Gorodetsky y exclamó: "¡Sólo un loco podría tener tal idea!" Gorodestky enfadó muchísimo y ambos hicieron una apuesta (que, efectivamente, ganó).

La mansión, que tardó dos años en construirse, se levantó sobre dos cimientos. La pendiente se reforzó con pilotes de 5 metros de largo según el proyecto del conocido ingeniero Strauss. Esa técnica fue una solución innovadora en la práctica mundial de la construcción.

Tal y como está hecha parece que hay un número distinto de pisos dependiendo desde dónde miras. Si miras desde la plataforma superior puedes ver tres pisos. Si miras desde la zona de la Plaza de Franko se pueden ver seis pisos.

Gorodetsky le pidió al propietario de la planta de cemento "For" que le proporcionara un poco para la decoración de la mansión. En aquel tiempo el cemento era uno de los materiales más poco glamourosos que podías encontrar y a nadie se le hubiera ocurrido hacer una casa de lujo con él. Seguramente en este caso se sentó un precedente. Gorodetsky se considera en esto un pionero y algunos le comparan con Gaudí.

Elías y Eugenio Sala, dos escultores hermanos, contribuyeron en gran medida al éxito de Gorodetsky. Elías hizo figuras de estuco adornando la fachada y el interior del edificio. Allí se pueden ver elefantes y rinocerontes, enormes sapos en el techo, náyades montadas en delfines (aunque digan que son delfines yo vi unos bichos muy raros) y una serpiente en la esquina de la casa. En la otra esquina una serpiente pelea con una pantera (o algo así). Eugenio, diseñó el interior de la mansión. Pintó el mural a lo largo de las escaleras y decoró el vestíbulo como los fondos marinos.

Las paredes de la escalera están cubiertas de estuco. Se pueden ver guirnaldas hechas de caza, astas y otros trofeos, rifles, dagas y matraces o pinturas dedicadas a Diana, la cazadora.

Gorodestky, como prometió, vivía en su propio apartamento, el n. 3. Lo decoró con candelabros y muebles hechos de cuernos, pieles de animales y elegantes plantas moldeadas en las paredes.

Esos apartamentos pronto se hicieron muy populares y, a pesar del cemento, llamaron la atención de las clases más altas. Había 8-10 habitaciones y 2-3 habitaciones adicionales para los sirvientes. A pesar de la muy alta tarifa de alquiler, muchos habitantes de Kiev querían vivir allí. Vsevolod Golubovich, el futuro primer ministro de la República Popular de Ucrania en 1917-1918, alquiló un apartamento allí. La casa estaba equipada con la última tecnología. Cualquier demanda, cualquier capricho de los inquilinos podría ser satisfecho. Había una bodega de hielo común en el patio. Los inquilinos podrían usar una bodega, una lavandería, dos establos. Incluso había un establo en el patio para que los inquilinos puedan tener la oportunidad de tomar leche por la mañana. También había un garaje. Gorodetsky compró uno de los primeros coches en Kiev.

El arquitecto fue el dueño de la mansión durante 8 años. Teniendo un mente un viaje a África, hipotecó la mansión de la Sociedad de Créditos Mutuos de Kiev antes de comenzar su viaje a fines de 1911. Cuando regresó, todos sus esfuerzos para pagar el préstamo fueron absolutamente inútiles. Perdió la casa.

En la época soviética, la mansión fue ocupada por la Administración Veterinaria del distrito militar. Desde 1948 hasta principios de la década de 2000, estuvo allí la Clínica Departamental No 1. La obra maestra de Gorodetsky fue descuidada. Solo cuando hubo una amenaza de colapso de la mansión en dirección al edificio de la Administración Presidencial, ya que hubo una grieta en todo el edificio, se inició la restauración. Hablamos del año 2002. Los pisos segundo, tercero y cuarto se convirtieron en un lugar para eventos realizados con la participación del Presidente de Ucrania. Los trabajadores oficiales del Protocolo del Estado y Ceremonias de la Secretaría Presidencial tienen sus oficinas en la planta baja y primer piso.

Salimos por la puerta que cierra la reja por las noches o en actos oficiales y continuamos nuestro camino para encontrarnos al poco rato con el impresionante edificio del Banco Nacional de Ucrania (en la calle Institunska). Se terminó de construir a principios del siglo XX y desde el principio contaba con ventilación, electricidad y calefacción central. La fachada se inspira en edificios del renacimiento italiano (salvando las distancias, claro).

Creo que ya comenté que la estación de metro de Arsenalna es la más profunda del mundo, 105 metros (aunque otras me parece que tienen escaleras mecánicas casi igual de largas). Se baja en dos tramos que se hacen bastante eternos (eso es lo que pasa en casi todo el metro de Kiev). No es raro ver a gente leyendo o incluso sentada en la escalera (algo que está prohibido).

La salida da una especie de placita que estaba repleta de vendedores. Tenemos que caminar un poco hasta llegar a un edificio gris que parece un hotel. Allí vemos un paso subterráneo (hay muchos; se prima demasiado a los coches en esa ciudad) para pasar al otro lado.

Lo primero que encontramos es un memorial a la Segunda Guerra Mundial. Aquí no hay tantos como en Rusia pero que los hay, los hay. Banderas, una llama eterna (donde he visto que a alguien hace unos años le dio por freír unos huevos) y un enorme obelisco ante unas vistas excelentes de la ciudad.

Muy cerca parece que se alza otro obelisco pero no es tal. Se trata de una enorme vela que se levanta encima del museo nacional Holodomor. La vela y algunas estatuas no son más que parte de un memorial.

Antes de ir a Ucrania no tenía ni idea de qué era eso del Holodomor. Se trata de una de las hambrunas más terribles que ha vivido el país. Tuvo lugar entre 1932 y 1933 y se estima que murieron de hambre unos 10 millones de personas. En el interior casi no vamos a entender nada más allá de algunos vídeos subtitulados en inglés (30 UAH).

La simple palabra “holodomor” ya lo dice todo porque significa literalmente “matar de hambre”. Esa hambruna tuvo lugar a raíz de la colectivización de la tierra que emprendió la URSS de Stalin. Algunos estudiosos dicen que esto no fue más que un genocidio enmascarado por parte del dirigente, relacionado con una política de rusificación y de supresión de todo lo ucraniano. Importantes instituciones como Naciones Unidas lo niegan.

Después de una rápida visita nos dirigimos hacia uno de los principales puntos de Kiev, el Monasterio de las Grutas.

Las entradas se adquieren en la calle. Pueden comprarse entradas de varios tipos aunque la explicación está en inglés. Nosotros compramos la de entrada al recinto y a los interiores.

El nombre del monasterio es Kievo-Pecherska Lavra que significa Monasterio de Kiev y Pechersk.

Lavra define a aquel monasterio de categoría más alta. Aunque sus orígenes son muy anteriores, recibió ese honor a finales del siglo XVI.

Fue fundado en 1051 por un monje llamado Antonio y su seguidor Teodosio. Escogieron este lugar elevado a orillas del río Dniéper por las cuevas naturales que había (pechery en ucraniano). Los monjes que se instalaron vivían en cuevas subterráneas y se les enterraba en ellas. El frío y la humedad hicieron que los restos se momificaran naturalmente. Sin embargo muchos prefirieron pensar que era un milagro y… en fin…la veneración es máxima.

Desde el siglo XI hasta el XIII fue el centro eclesiástico de la Iglesia ortodoxa de la Rus de Kiev aunque tampoco se salvó de la famosa invasión de los mongoles.

La actividad religiosa resurgió en el siglo XV pero no fue hasta el XVIII que recobró su antiguo auge, empezando a ser el lugar de las peregrinaciones imperiales. Pedro el Grande, por ejemplo, financió algunas edificaciones (iglesias, muralla…). Y llegó a ser un monasterio tan rico que tenía varias aldeas y 80.000 siervos además de 3 fábricas de cristal.

Con la revolución bolchevique se salvó de la destrucción pero se convirtió en museo y no fue devuelto a la Iglesia hasta 1987.

Entramos por el recinto de la Lavra superior después de comprar las entradas (lo que nos permiten; algunas cosas, como el Museo de las miniaturas o el campanario tienen entrada aparte que se compra in situ- en efectivo).

Pasamos por la arcada de la Iglesia de la santa Trinidad. Era costumbre en la época hacer una iglesia encima de una puerta de entrada. Hoy en día la puerta está en obras pero podemos entrar a la iglesia yendo por el patio que queda a la izquierda.

La iglesia está coronada con una cúpula verde y se construyó en 1108 como iglesia y a la vez torre de vigilancia. Se destruyó casi por completo en un incendio en 1718 y tuvo que ser reconstruida en estilo barroco en 1731. Ahora lo que vemos es un pequeño templo con cuatro pilares que sostienen una cúpula al que accedemos mediante una escalera. Es muy oscuro pero, pese a eso, podemos darnos cuenta de los impresionantes frescos que adornan todo el interior. Son un valioso ejemplo de arte figurativo ucraniano. Destacaría los animales pintados en la escalera.

Las murallas no podían faltar en un complejo que debía ser defendido. Aunque se construyeron a finales del siglo XII, no impidieron el acceso de Batu Khan y los suyos. A partir de ese momento simplemente hubo una empalizada de madera hasta que en el siglo XVII Pedro el Grande mandó reconstruirlas. Tienen 7 metros de alto con un espesor de 3 metros y 1 kilómetros de perímetro. Hay cuatro torres, una por esquina, que estaban protegidas por cañones.

Enfrente de la Iglesia de la santa Trinidad encontramos lo que fue la Iglesia de san Nicolás, del siglo XVIII. Ahora es sala de exposiciones.

En lo que era la antigua enfermería se encuentra el Museo del Teatro, la Música y el Cine de Ucrania (estaba en obras). Debemos tener en cuenta que los monjes también ejercían la medicina y sus cuidados eran muy demandados.

Por toda esa zona estaban las celdas de los monjes. Hoy son dependencias a las que no podemos acceder (muchas parecen oficinas y hay unos wc).

El campanario (Gran campanario o campanario grande) es uno de los símbolos del complejo. Data de 1731-1745 y tiene una altura de 96 metros. En su tiempo era la construcción más alta de Kiev. Es una torre octogonal de 4 pisos que acaba en una cúpula dorada. Remplaza a un anterior campanario de madera que se incendió en 1718. Cada uno de los cuatro niveles tiene un estilo distinto. El primer piso está decorado con ladrillos; el segundo con 32 columnas dóricas coronadas por una cornisa (ahí estaba la biblioteca); el tercero, 16 columnas jónicas y el cuatro, columnas corintias unidas en grupos de tres. Desde la parte alta se obtiene una magnífica vista.

Enfrente encontramos la Iglesia de la Asunción (en algunos sitios he visto que hablan de la Dormición). La iglesia original se construyó en el siglo XI y era una enorme catedral de piedra al estilo de los orígenes de santa Sofía. Fue centro de enseñanzas eclesiásticas y la catedral más importante del monasterio entre los siglos XI y XIII. Como el resto, se destruyó en la invasión mongola y reconstruida en 1470. La nueva iglesia se quemó en 1718 y se reconstruyó en 1720. Los nazis la volaron en la Segunda Guerra Mundial. La reconstrucción empezó en 1988 y terminó en el año 2000. Aún podemos ver algunos restos de la antigua integrados en la actual iglesia y un pedazo en medio del patio. Resulta muy curioso ver esa construcción de ladrillo incrustada en paredes blancas. El iconostasio es espectacular (muy dorado, al estilo ruso). El exterior de la iglesia también es muy bonito, con sus cúpulas doradísimas. Si no lo entendí mal, el refectorio queda ahora integrado en la iglesia aunque es en sí también una iglesia. Es una enorme sala, bellamente decorada, al final de la que hay una pequeña tienda donde comprar recuerdos o iconos (yo me compré uno de san Jorge por unos 0,30 €).

Al lado vemos la preciosa cúpula verde de la Iglesia de san Antonio y san Teodosio del siglo XIX. Se destruyó en 1941 (cosas de los nazis) y fue reconstruida en 1995 en estilo bizantino.

Al otro lado está la Iglesia de todos los santos, del siglo XVII, sobre una puerta como la de la Trinidad (no se podía entrar) y al fondo, muy escondida (no accedimos), está la Iglesia del Salvador, con origen en el siglo XII. Se construyó en tiempos del príncipe de Kiev, Vladimir II Monómaco. La iglesia se destinó como panteón de los príncipes de Kiev. Allí fue enterrado en 1157 Yuri Golgoruki, hijo de Vladimir II y fundador de Moscú. En 1240 el famoso Batu Khan hizo de las suyas también aquí, por lo que tuvo que reconstruirse en el siglo XVII. Tiene importantes frescos.

Muy cerca de la Catedral de la Dormición encontramos el edificio del Kovnir y el de la imprenta. Parte del primer edificio (que lleva el nombre del arquitecto) se destinaba a albergar los hornos de pan. Ahora podemos encontrar un Museo muy interesante (de pago aunque algunos días la entrada es gratis), el de los Tesoros históricos. Vale la pena entrar para ver las impresionantes obras de orfebrería desde el siglo VI a.C. hasta la actualidad. Vemos muchas piezas escitas. Los escitas eran un pueblo de origen iranio que se caracterizaban por el pastoreo nómada y la cría de caballos de monta. Muchos pueblos escitas habitaron en la zona de las actuales Rusia, Ucrania y Asia Central.

Otro interesante (y escondido) museo es el dedicado a las miniaturas. Nosotros ya conocíamos las obras del que se ha considerado el mejor miniaturista del mundo, el ucraniano Nicolaï Siadristy, porque en Ordino (Andorra) hay uno museo. Éste más o menos es parecido aunque con otras obras. Merece la pena pagar las 60 UAH para asomarse a los microscopios y ver esas maravillas.

Por una cuesta pronunciada empezamos el descenso hacia las Grutas. Nos detenemos un momento en un mirador y seguimos bajando (ojo con las piedras; son resbaladizas). Encontramos unos wc y más allá muchos edificios que no sé bien a qué se dedican. Antes hay un pequeño establecimiento donde tomar un bocado (muy sencillo).

Llegamos al fin a un gran patio donde encontramos varios edificios, un mirador, algunos puestos de venta y una iglesia. Hemos alcanzado las Cuevas cercanas.

Para entrar a las cuevas no se tiene que pagar nada (incluso tienen un acceso por una calle inferior) pero conviene saber que hay que seguir unas reglas. El requisito imprescindible para entrar es comprar una vela (las hay de varios precios, la más barata de 3 UAH). Puede parecer un capricho pero dentro de las cuevas tengo que decir que no se ve nada de nada. Como no vayas con velas, te caes.
No se puede vestir de modo “indecoroso”. Y eso para los monjes y los vigilantes incluye que las mujeres no pueden vestir pantalones. Para eso es necesario ponerse un pañuelo a modo de pareo o comprarse una falda (que las venden). Los hombres tampoco pueden llevar pantalón corto (ni siquiera a la altura de la rodilla). Cabeza tapada, hombros tapados, túneles estrechos y oscuros donde vas encontrando ataúdes con muertos momificados (a los que a veces ves las manitas) y donde los fieles (que los hay y más de los que imaginamos) se paran en todas y cada una de las tumbas y en todos los iconos a besarlos. Una sensación claustrofóbica y asfixiante.

Esas grutas eran el lugar donde ciertos monjes se retiraban del mundo para vivir como eremitas y donde acababan muriendo. Esos pasadizos tienen una longitud aproximada de medio kilómetro (menos mal …) pero los turistas no pueden entrar en todos los rincones. Algunos están reservados para la oración. Es obligatorio llevar la mano abierta con la palma hacia arriba y la velita entre los dedos. Si cae algo de cera, te caerá en la mano (pero imagino que es mejor que caiga en la mano que al suelo). Hay 73 tumbas en total y tres iglesias subterráneas (por llamarlas de algún modo). Entre los enterrados aquí están san Antonio (el fundador); Nikon y Néstor, monjes que escribieron la Crónica primaria; Alimpy, el primer pintor de iconos de Kiev y algunos otros. Que nadie me pregunte cómo encontrarles. Todos parecen iguales con tan poca luz y los vigilantes llamándote la atención por todo (incluso si han cambiado el recorrido pero sin cambiar los carteles de por dónde puedes pasar y por dónde no).

Salimos por una iglesia que imagino que es la de la Exaltación de la Cruz, de 1700 (sustituye a la anterior, hecha en madera).

Por una larga galería cubierta se accede a las Cuevas lejanas o de san Teodosio (las cercanas son de san Antonio). La verdadera entrada a las cuevas lejanas está en la Iglesia de la Concepción de santa Anam de 1679 aunque reformada. Nosotros nos hicimos un lío y no sé por dónde entramos. Y el vigilante era tan borde que le acabé casi gritando y con ganas de meterle la velita por algún sitio que no le iba a gustar mucho. En este caso hay 47 tumbas (las más antiguas) y otras tres iglesias.

Aún nos queda una iglesia, la de la Natividad de la Virgen, construida en 1696 con planta muy sencilla. En 1767 se alargó por los cuatro lados y se remató con cúpulas. Al lado encontramos el campanario de 1761, de planta octogonal y coronado con una cúpula dorada.

Por cierto, no es raro ver monjes por ahí (y de los estrictos).

Un corto paseo nos lleva hasta la Puerta de Moscú, del siglo XVIII. Es una pequeña puertecita de color crema sin mucho más. Al lado hay un museo que parece de campañas en otros países. Todo está rodeado de tanques y demás. Están a punto de cerrar y tampoco nos interesa mucho. Y eso que hay hasta helicópteros.

Seguimos nuestro camino hacia la enorme figura que se ve claramente (y cómo no). Se trata de la estatua de la Madre Patria (Rodina-Mat), que se alza sobre el Museo de la Gran guerra patria. La diseñó Yevgeny Vuchetich y está hecha de acero inoxidable. Mide nada más y nada menos que 62 metros (102 con la base) y pesa la friolera de 560 toneladas. Tiene una espada en la mano derecha (16 metros y 9 toneladas) y un escudo de 13 por 8 metros en la mano izquierda con el emblema de la Unión soviética (la hoz y el martillo). Este símbolo está muy cuestionado ahora por el pasado que quieren dejar atrás y se dice que podrían eliminarlo. De momento, ahí está, seguramente porque los monumentos relacionados con la Segunda Guerra Mundial quedan fuera de la ley del Parlamento ucraniano de 2015 que prohibió los símbolos soviéticos y comunistas.

En el centro de la escultura hay dos ascensores. Uno lleva hasta la cabeza y el escudo tiene un punto de observación.

En cuanto a la llama eterna que está un poco más allá, solo vemos el pebetero. Usa hasta 400 metros cúbicos de gas por hora (un gasto exagerado) por lo que solo se enciende en fiestas nacionales. Un poco más abajo hay un pasadizo con enormes figura armadas.

Un paseo nos lleva al Monasterio de Vídubetski (ojo porque es un poco complicado de encontrar). Fue fundado en el año 1070 por el príncipe Vsévolod, hijo de Yaroslav el Sabio. Se destruyó parcialmente en el siglo XV por un corrimiento de tierra. Conserva la sección central de la catedral de san Miguel (del siglo XI), en la que hay un fragmento de fresco del Juicio final del siglo XII. En el mismo recinto está la Iglesia de san Jorge (siglo XVII), considerada una obra maestra de la arquitectura ucraniana.

Podemos comprar, como siempre, recuerdos religiosos pero en este caso también hay galletas de jengibre y unos ricos dulces con sabor a coquitos.

Enfrente está el Jardín botánico, que no visitamos.

Caminamos un buen tramo (parte junto a la carretera) hasta encontrarnos, casi por casualidad, con la escultura que representa a los fundadores mitológicos de la ciudad. Ya sabemos que en la Plaza de la Independencia hay uno. Junto al río tenemos otra, con los tres hermanos en un barco, fuertemente armados, y la hermana, Lybid, en la proa (en una postura que recuerda un poco a Titanic). Se inauguró en 1982, en el 1500 aniversario de la fundación de Kiev. A los pies está la estructura de un estanque pero no tiene agua.

Seguimos caminando al borde del río (donde vemos gente pescando) y nos vamos a coger el metro a la estación de Dnipro, sobre un puente que cruza el río y abierta.

Una buena idea en la ciudad, sobre todo si hace buen día, es navegar por el río Dniéper. Hay varias empresas que ofrecen sus servicios desde la terminal fluvial. Podemos escoger entre distintas opciones. Nosotros nos decantamos por la más popular, el paseo de una hora por 150 UAH. Desde el barco podemos ver varios de los monumentos más importantes de la ciudad aunque de lejos.

Otra opción que te tiene entretenido un buen rato es el Museo de arquitectura popular, en la aldea de Pirogovo (ahora parece que estás en el mismo Kiev; no se ve aldea por ninguna parte). En principio una de las mejores combinaciones para ir es coger el metro hasta la estación de Libidska y desde allí tomar el trolebús 11 hasta la última parada.

Este museo se fundó en 1969 y tiene una superficie de 133 hectáreas. Hemos visto otros museos de este tipo en otros países (Rumanía, Estonia, Suecia, etc) pero nunca las casas habían estado tan distanciadas las unas de las otras. Presenta edificaciones del mundo rural de toda Ucrania desde el siglo XVI hasta el siglo XX (curiosamente en las del siglo XX – años 60 y 70- vive gente y no se puede entrar).

No es muy recomendable en días lluviosos. Las distancias son muy grandes y el suelo puede estar embarrado. Es tan grande que incluso te ofrecen una visita en una especie de trenecito. También se puede contratar visitas guiadas o una bicicleta.

Por destacar algo, me quedaría con los molinos (hay un buen puñado) y las iglesias de madera.

No se puede entrar a casi nada con excepción de una o dos casas, una iglesia y la escuela (donde ves, además, dónde vivía el profesor o la profesora y algunas fotos y documentos de época).

En 1982 se inauguró en el parque de Khreshchatyk una composición escultórica en honor a la unificación de Ucrania con Rusia. Se compone de un enorme arco metálico (que parece un arco iris) y debajo dos figuras. Hay tres versiones de por qué se escogió esa fecha: por la celebración del 1500 aniversario de Kiev, por el 60 aniversario de la fundación de la URSS o por el 65 aniversario de la Revolución de octubre. Este monumento a la amistad de los pueblos mide aproximadamente 6 metros de alto y 50 de diámetro y conmemora la unión de Ucrania con Rusia. Presenta a dos trabajadores, ruso y ucraniano, que tienen en sus manos una cinta. En principio, sin embargo, parece que es unánime la teoría de que honra la fusión de los territorios en control de los cosacos del Ejército de Zaporiyia con el Zarato ruso en 1654. Aunque se ha presentado siempre como una unificación, en realidad fue una alianza política y militar.

He leído que el arco tiene cinco secciones, una por cada uno de los continentes.

El monumento es muy polémico (sobre todo porque ahora entre Rusia y Ucrania hay de todo menos amistad).

En 2017, con motivo de la última celebración del Festival de Eurovisión, se empezó a pintar con los colores del arco iris y se le empezó a llamar Arco de la Diversidad. Pero el hecho que tuviera esos colores se interpretó por algunos sectores como un apoyo al colectivo LGTBI (partidos de derechas pusieron el grito en el cielo). Ahora vuelve a tener color hojalata pero alguien ha pintado en lo alto una grieta negra. Muy simbólico.

Al lado hay un grupo escultórico que representa esos hechos que comentaba del siglo XVII. Está hecha en granito.

Las vistas desde lo alto son espectaculares.

Desde allí se puede pasar un puente y llegar al monumento al príncipe Vladimir, que fue el que introdujo el cristianismo. El monumento mide 20 metros y muestra al príncipe ataviado como un guerrero ruso sosteniendo una cruz en la mano derecho. El pedestal, que es como una capilla, lleva grabado un sello de la vieja Kiev.

Unas largas escaleras bajan hasta el nivel del río desde la zona del arco. También podemos bajar por la acera.

El Marínski Dvórets recuerda un poco a los palacios de San Petersburgo. Situado en un parque, cerca de la parada de metro de Arsenalna, fue encargado por la emperatriz Isabel en su visita en 1744 a Bartolomeo Rastrelli (ya sabemos, el de San Andrés). Se construyó entre 1750 y 1755 y se parece mucho (o eso dicen) al Palacio Razumovsky de Moscú. Una verja de hierro forjado da paso a un patio ajardinado y detrás vemos el palacio, cuya fachada, de color turquesa, está adornada con columnas corintias y esculturas. Antes de la revolución de 1917 fue residencia de miembros de la familia imperial cuando iban de visita. En 1819 se quemó la planta superior del edificio principal, de madera. Fue reconstruida hacia 1870 porque presumían que el zar Alejandro II y su esposa irían pronto de visita. Precisamente de la zarina, María, es de quien lleva ahora el nombre. En la II Guerra Mundial sufrió graves daños y tuvo que ser reconstruido. Ahora es la residencia oficial del Presidente de Ucrania.

El edificio que está justo al lado es la Rada Suprema, el Parlamento de Ucrania. Es de estilo neoclásico, con un montón de columnas, fachada blanca y cúpula de cristal que recuerda un poco al Reichstag.

Retrocediendo sobre nuestros pasos, nos cuesta Dios y ayuda encontrar la Tumba de Askold. Sabemos que está cerca del Parque de la Gloria y de la tumba del soldado desconocido (el obelisco) pero es complicado dar con ella.

Askold (o Rúrik) fue un príncipe varego (vikingo, vamos) que gobernó Kiev en el siglo IX. Resulta que otro príncipe, Oleg de Nóvgorod (quien, al parecer, aparecerá, según he visto, en la sexta temporada de la serie Vikings), le asesinó para apoderarse de la ciudad (882). Askold fue enterrado, según la leyenda, en esa ladera sobre el río Dniéper. Pronto se construyó una iglesia de madera dedicada a san Nicolás (se dice que Askold fue bautizado en Tsargrad- actual Estambul- y que tomó el nombre de Nicolás) y en 1810 se hizo otra mucho más sólida y redonda. En 1936 se le añadió una columnata para protegerla. El monumento podría ser más bonito pero al lado hay una llamativa rosaleda. Por cierto, toda la colina está llena de memoriales.

El metro nos lleva (estación de Hydropark) a una de las islas del río Dniéper, muy animada. A esas islas se puede llegar caminando por un puente (como es el caso de la isla de Trukhaniv, donde hay incluso una playa) o en transporte público, ya sea metro o autobuses. Nosotros nos decantamos por otra de las islas para llegar al Museo de Ucrania y Kiev en miniatura (a pocos pasos del metro). Por cierto, en esas islas, además de playa, hay mucha animación y lugares donde comer algo rápido o beber.

En el Museo de las miniaturas podemos ver edificios como la Iglesia de san Andrés, la Puerta dorada, la estación de trenes, la central nuclear de Chernobyl, los edificios de la Ópera de Odessa y Kiev, la Universidad de Chernivtsi, el ayuntamiento de Lviv, la Rada Suprema, el Monasterio de las grutas, la Casa de las quimeras, la columna de la Plaza de la Independencia, la misma plaza, la Iglesia de santa Sofía, la Catedral católica de san Nicolás de Kiev, el Palacio Mariinski, la catedral de san Vladimir o la Iglesia de san Cirilo. Está bien cuando ya los conoces al natural porque la comparativa es graciosa.
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comment_icon  Últimos comentarios al diario:  UCRANIA, ESA GRAN DESCONOCIDA
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Luchino  luchino  13/08/2019 14:50   blogs_icon
Felicidades, parece que se está poniendo de moda Ucrania, yo sólo estuve en Kiev, espero que te ayudara mi diario.
Una sugerencia, y espero no te lo tomes a mal: en las primeras etapas podrías intercalar fotos entre el texto, ya de por si muy largo, tal y como haces en las últimas. Sería mucho más "leible".

Kuiyibo  kuiyibo  13/08/2019 15:21   blogs_icon
De acuerdo con la sugerencia de Luchino, el texto esta demasiado apretado y se hace muy pesada la lectura.

Gadiemp  gadiemp  09/10/2019 20:51   blogs_icon
Diario con muchísima información. Yo solo he estado en Kiev, pero creo que volveré algún día para ver otras zonas del país. Muchas gracias y 5*

Ctello  ctello  10/10/2019 07:14   blogs_icon
Comentario sobre la etapa: HISTORIA DE UCRANIA
El problema de Ucrania son las distancias. Avión o trenes nocturnos pueden ser la solución

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Fecha: Dom Sep 26, 2021 08:51 pm    Título: Re: Viajar a Ucrania: Consejos

Hola Cardiru, por lo menos cuando yo viajé, del 4 al 11 de septiembre, era así, con vacunación pauta completa no hace falta PCR, también se requería llevar un seguro médico que incluya cobertura de una posible covid-19. Sobre el formulario de entrada a Ucrania, por esas fechas tampoco no se exigía ese de documento. Te recomiendo ir viendo en la web del Ministerio
exteriores de España, todo puede cambiar en cualquier momento, y enviar un correo, esa fue mi elección, al consultado de Ucrania depende en la zona donde residas.
saludos
Fran.1992
Fran.1992
Travel Addict
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May 20, 2019
Mensajes: 85

Fecha: Lun Oct 04, 2021 01:27 pm    Título: Re: Viajar a Ucrania: Consejos

Hola a todos. Tengo muchas ganas de ir Chernobyl pero solo dispongo de 2 dias completos si hago el viaje.. veis mucha locura hacer 1 dia Chernovyl y 1 dia kiev? Al no disponer de mas no podria visitar nada mas. Gracias
luchino
Luchino
Indiana Jones
Indiana Jones
May 21, 2006
Mensajes: 3421

Fecha: Lun Oct 04, 2021 06:11 pm    Título: Re: Viajar a Ucrania: Consejos

"Fran.1992" Escribió:
Hola a todos. Tengo muchas ganas de ir Chernobyl pero solo dispongo de 2 dias completos si hago el viaje.. veis mucha locura hacer 1 dia Chernovyl y 1 dia kiev? Al no disponer de mas no podria visitar nada mas. Gracias

Yo no estuve en Chernovyl, pero Kiev tiene bastante que ver, en 1 solo día solo vas a poder dar una vuelta por el centro y ver lo mas cercano. POr ej. probablemente no vayas al Monasterio de las Cuevas, está mas lejos y ya por sí solo requiere casi medio día.
danichasez
Danichasez
Travel Addict
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Ago 27, 2021
Mensajes: 37

Fecha: Jue Nov 04, 2021 08:45 pm    Título: Re: Viajar a Ucrania: Consejos

Cuanto te ha costado el seguro médico?

Gracias.
carolco
Carolco
Willy Fog
Willy Fog
Ene 23, 2014
Mensajes: 19670

Fecha: Vie Dic 17, 2021 12:36 am    Título: La UE negocia para evitar una guerra en Ucrania

La UE negocia para evitar una guerra en Ucrania y amenazó a Rusia con “graves consecuencias” en caso de una agresión militar La concentración de tropas del ejército ruso en la frontera ucraniana es el asunto principal de la reunión de mandatarios de los 27 estados Una cumbre de líderes de la Unión Europea (UE) se centró el jueves en evitar una invasión militar rusa en la vecina Ucrania con amenazas de sanciones sin precedentes para Moscú y la promesa de un diálogo diplomático. Una “agresión militar” contra Ucrania tendría “graves consecuencias y un costo elevado” para Rusia...  Leer más ...
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