Día 3
Salimos temprano del hotel para ir a la estación central, nuestro destino era la población de Hillerød, una vez en la estación pudimos ver que sale un tren cada 20 minutos, así que casi no tuvimos que esperar nada para coger el tren, el trayecto tuvo una duración de 50 minutos aproximadamente.

Una vez en la población de Hillerød, fuimos andando bordeando el lago hasta el Castillo de Frederiksborg, un palacio-castillo de estilo renacentista construido sobre tres islotes del lago Slotssø, que significa lago del palacio, fue construido en el año 1630 como lugar de residencia del Rey Cristian IV y reconstruido tras un incendio en 1859 gracias al filántropo y dueño de la empresa cervecera Carlsberg, Jacob Christian Jacobsen, actualmente el edificio acoge el Museo Nacional de Historia.

La entrada tiene un precio de 75 Dkk. y el horario es de 10 a 17h de Abril a Octubre, el resto del año cierran las 15h. Más info : dnm.dk/en/
Tan solo al entrar nos recibió la preciosa Fuente de Neptuno, aunque según nos explicaron la fuente original se encuentra en Estocolmo, ya que se la llevaron los suecos en una invasión allá por el año 1659, así que en 1888 hicieron un clon de la original que es la que ahora podemos ver en Frederiksborg.

Iniciamos la visita del exterior por el patio central del castillo para luego seguir con la visita del interior, lo que más me impresionó fue el gran salón y la capilla con su maravilloso órgano decorado con plata, ébano y marfil, construido por Esaias Compenius.


Al salir del castillo, paseamos por el inmenso jardín de estilo barroco frente al lago Slotssø haciendo decenas de fotografías, hasta que llegó la hora de comer, que para ello regresamos al centro de la población de Hillerød y así elegir restaurante.

Tras la comida regresamos en tren a Copenhague, una vez salimos de la estación central fuimos al museo Gliptoteca Ny Carlsberg para visitarlo, es una colección privada que Carl Jacobsen, hijo del fundador de la famosa marca de cerveza, fundó en 1882, durante la visita pudimos ver obras de arte realmente extraordinarias, una visita muy interesante y educativa.




Nos dirigimos al barrio de La Ciudad libre de Christiania, se trata de un barrio autogobernado por sus residentes, en una área de 34 Ha. dentro de la zona de Christianshavn, una zona muy curiosa a visitar, donde el consumo de drogas blandas está permitido, los muros llenos de grafitis por todos lados y fachadas coloridas.

Paseamos por su mercadillo con las tiendas y casas construidas con materiales reciclados, eso si, con muchos colores y dibujos e hicimos un break en uno de sus bares dedicado a zumos naturales.

Cogimos el metro para dirigirnos al centro de la ciudad, concretamente a la calle Stroget, pasamos frente a la fuente Stork y seguimos el paseo por la calle comercial donde se aglutinan muchas de las tiendas de marcas exclusivas en la ciudad.

En el camino de regreso al hotel pasamos otra vez por el barrio de Nyhavn, para ver el atardecer y aprovechar para cenar en la terraza de uno de sus restaurantes, esta vez elegimos el Nyhavn 17 donde fuimos viendo como anochecía en el canal mientras cenábamos.