Día 2

Iniciamos el recorrido de día completo por Copenhague, al salir del hotel pusimos dirección al centro ciudad, pasando frente al museo Gliptoteca Ny Carlsberg, que visitaríamos en otro momento, siguiendo el bulevar H.C. Andersens llegamos al ayuntamiento o Københavns Rådhus, con su delgada y bonita torre del reloj, justo antes de llegar a la plaza del ayuntamiento, en la acera lateral, nos hicimos unas fotos con la estatua del famoso escritor Hans Christian Andersen.


Tomamos la calle Stroget, conocida por ser la zona peatonal de tiendas más grande de Europa, el único inconveniente es que como salimos muy temprano, apenas eran las nueve de la mañana, todavía no habian abierto las tiendas, solamente estaban abiertas las bollerías y poco más, pero igualmente pudimos pasear muy tranquilamente viendo los escaparates y edificios.

A mitad del recorrido de la calle Stroget llegamos a la plaza Gammeltorv rodeada de encantadores edificios con los tejados de pizarra, en el centro de la plaza hay la fuente llamada Caritasbrønden que dicen es la más antigua de Copenhague, fue construida en 1608.

Dejamos la calle Stroget para dirigirnos hacia la iglesia Natkirken o Iglesia de noche, en cuya calle lateral nos encontramos con la Universidad de Copenhague, seguimos nuestro relajante paseo pasando frente a la iglesia de la Trinidad con su torre redonda llamada Rundetårn, por si os interesa subir, el horario de visita de la torre es de 10 a 20h. y el precio de la entrada 25 Dkk..
Seguimos hasta llegar a la plaza Højbro, con la figura del Obispo Absalon en el centro.

Nos acercamos al canal junto al puente de Højbro, para ver las estatuas sumergidas llamadas Agnete og Havmanden, la verdad es que da un poco de mal rollo, está basada en una leyenda donde una campesina llamada Agnete se enamoró de un Tritón, se fue a vivir bajo al agua con él, tuvo 7 hijos y como echaba de menos vivir en la superficie los abandonó mientras le están pidiendo que regresará bajo el agua con ellos.

Fuimos siguiendo el canal que está rodeado de edificios emblemáticos, entre ellos la bolsa de Dinamarca, con su torre acabada en una aguja retorcida, el impresionante Palacio de Christiansborg actual sede del parlamento danés, entramos en los jardines de la Biblioteca Real o Det kongelige Biblioteks Have, están un poco escondidos muy cerca del Palacio, pero tienen bastante encanto.



Una vez estuvimos en el Canal principal Kobenhavns, encontramos una zona de edificios modernos de cristal, el más destacado era la Biblioteca Real Danesa a la que llaman el diamante negro, dicen que es la más grande de los países escandinavos, frente a ella, al otro lado del canal, hay varios edificios de cristal destinados parece ser a viviendas.


Llegamos a uno de los lugares más turísticos y emblemáticos de Copenhague, el Canal de Nyhavn, con sus pintorescas casas de vivos colores construidas en el siglo XVII, en los muelles habían expuestos barcos reconstruidos de varias épocas propiedad del Museo Nacional y como no, toda la zona está repleta de bares y restaurantes para los turistas.

Lo difícil era elegir un restaurante para comer, pero al final nos decidimos por uno llamado Skipperkroen, comimos muy correctamente a un precio turístico claro, pero es lo que había en esta zona.



Tras la comida hicimos unas cuantas fotografías más del barrio, la verdad es que cualquier fotografía que hagas en el canal Nyhavn siempre va a parecer una postal. Seguidamente nos embarcamos en un mini-crucero que hace un recorrido por el puerto y canales de Copenhague.

El recorrido tuvo una duración de una hora, lo hicimos con la compañía Netto-Boats, durante la navegación pudimos ver el edificio del Teatro Nacional de ópera, inaugurado en 2005, pasamos junto a varios veleros históricos y disfrutamos de un agradable paseo náutico entre canales.

Una vez desembarcamos seguimos con nuestro paseo a pie, recorriendo sus calles en las que cada vez había más gente, nuestra siguiente visita fue la Iglesia de Mármol o Frederiks Kirke, que se empezó a construir en 1749 y no se terminó hasta el 1894 a causa de varias interrupciones por su elevado coste. Visitamos su interior de forma completamente redonda con la inmensa cúpula de 31 metros de diámetro como techo.


Al salir de la iglesia por la puerta principal seguimos la calle Frederiksgade hasta el Palacio Amalienborg o Amalienborg, residencia actual de la familia real danesa. Por suerte coincidió con el cambio de guardia que tanto nos suele gustar a los turistas.

Una vez en la orilla del canal paseamos por los jardines de Amalie, situados exactamente frente a la Ópera que se ve en la otra orilla del canal. Seguimos la orilla hasta los Pabellones Reales, a pocos metros más adelante visitamos la iglesia anglicana de San Albano.


Cruzamos el puente del Kastellet para entrar en la ciudadela, una fortificación en forma de estrella llamada igual como su puente, Kastellet, en su interior hay varias fuentes, zonas ajardinadas y también se encuentran varios edificios como la iglesia o Kastelskirken, cinco bastiones, el edificio del servicio de inteligencia y lo más visitado, un molino de viento de estilo danés.

Al salir de la Ciudadela seguimos la calle Langelinie que nos llevaría directamente al autentico símbolo de Copenhague “La Sirenita”, una escultura en bronce diseñada por Edvard Eriksen del famoso personaje de cuento de Hans Christian Andersen, llevada al cine por Disney. Lo difícil es hacerse una fotografía sin que salga otro turista de por medio.

Emprendimos el regreso hacia la zona centro, mientras iba atardeciendo, en nuestro paseo cruzamos los jardines de la Galería Nacional de Dinamarca, seguidos de los jardines Botánicos de la Universidad de Copenhague, hasta llegar al puente de La Reina Louise en el lago PebligueSø, continuamos nuestro paseo por la orilla del lago hasta que nos encontramos con el planetario, Tycho Brahe Planetarium, situado justo al final del lago Sankt Jørgens Sø.


Regresamos al parque de atracciones Tívoli para disfrutar un poco más por sus jardines, es un lugar muy relajante y distraído para terminar el día, además, como ya he comentado, lo teníamos muy cerca del hotel.


En esta ocasión elegimos para cenar el restaurante Letz Sushi, que esta en la torre japonesa del Tivoli, donde disfrutamos de una agradable cena oriental con unas preciosas vistas al lago iluminado.


En este día había un concierto de una orquesta de estilo años cincuenta tocando varias piezas de swing y pop, un complemento ideal para terminar el segundo día, pero por desgracia no termino aquí, en un momento dado hicieron evacuar todo el parque de atracciones por una amenaza de bomba, así que ordenadamente salimos todos del parque y por suerte no sucedió nada, supongo que fue una falsa alarma.