Viernes 9 de Agosto:
Ese día volvimos a madrugar moderadamente, ya que queríamos aprovechar bien el día, y es que era el último completo que nos quedaba del viaje.
Compramos el pan y media empanada en la misma panadería del día anterior, nuestra última empanada gallega artesanal de las muchas que habíamos provado durante nuestro viaje.
Desayunamos y sobre las 10 nos pusimos en marcha de nuevo hacia la Ribeira Sacra, pero esta vez a la zona lucense.
Nuestra primera parada del itinerario de ese día era la Fervenza de Augacaída, que se encuentra en el municipio de Marce a unos 40 minutos de nuestro apartamento y a la que se llega tras una caminata muy bonita por un sendero entre el bosque muy bien señalizado de unos 5 km ida y vuelta, sin apenas desnivel. Además desde el sendero se puede ver el Río Miño, ya que esta cascada desemboca en el mismo río. Para poder ver la cascada se han instalado unas escaleras de madera y una plataforma donde hicimos unas cuantas fotos antes de volver al coche.

Sobre las 12, emprendimos camino hacia nuestro siguiente destino, el Pazo de Arxeriz, donde llegamos en unos 20 minutos.
La visita a este pazo nos la recomendaron desde este foro y fué todo un acierto.
Teníamos una visita guiada reservada a las 12:30 por 3,5 € por persona y que podíamos hacer con Thor. Hay varios horarios para estas visitas pero hay que reservarlas. Además se puede visitar por libre.



En menos de 1 hora hicimos la visita y como no queríamos llegar tarde nos dirigimos al embarcadero Os Chancis, al que tardaríamos en llegar unos 20 minutos.
Habíamos reservado con la empresa Siltrip el alquiler de un kayak doble durante 2 horas por 25€. La zona donde esta el embarcadero es muy bonita y nos trataron fenomenal. Nos dieron los chalecos salvavidas y los remos y nos montamos los 3 en el kayak, no era la primera vez que lo haciamos los 3.
En la primera parte de nuestra ruta el cañón no era muy profundo y sus paredes estaban cubiertas de vegetación, pero según ibamos llegando a la parte que veíamos desde el Mirador de Vilouxe el día anterior la sensación de ser super pequeños era impresionante, con las paredes de piedra enormes a ambos lados. No fuimos más allá porque no queríamos pasarnos de las 2 horas contratas y porque mover el kayak con el peso de los 3 era un poco agotador, así que dimos la vuelta y volvimos al embarcadero después de haber disfrutado de una de las actividades más aconsejables de nuestro viaje.

Nos tomamos un refresco en la Terraza Os Chancis con unas bonitas vistas al cañon y sobre las 19:30 fuimos a recorrer los miradores que nos faltaban de la orilla lucense hacia el Cañón del Sil.
Primero llegamos al Miradoiro da Cividade en unos 15 minutos, cuyos últimos kilometros del camino son por una pista de tierra. Este mirador en una pasarela de acero colgada de la pared del cañón con vistas espectaculares tanto del cañón como del resto del paisaje.
Desde aquí nos dirigimos al Miradoiro de O Boqueiriño al que se puede acceder desde el de Cividade por una pista que sale un poco antes de llegar que en épocas de lluvia podría ser intransitable. Otra posibilidad y quizás la más bonita, es ir caminando por un sendero que une los dos miradores. Nosotros optamos por la primera y en poco más de 5 minutos estabamos allí. Las vistas son parecidas al anterior pero menos espectaculares.
El siguiente mirador de nuestra lista fué el Miradoiro de Santioxo donde hay instalado una moderna plataforma desde la que se puede contemplar la inclinada orilla en donde se asienta el Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil en el lado de Ourense.
Y por último, nos dirigimos a nuestro último mirador del día, el Miradoiro de Cadeiras, que se encuentra a poco más de 5 minutos del anterior. En el hay una bonita plataforma de madera desde la que se divisa los Balcones de Madrid y las paredes verticales más altas del cañon con 400 mts de desnivel. Junto a este mirador se encuentra el Santuario Nosa Sra. das Cadeiras, con un templo bastante deteriorado, pero un lugar bastante místico como muchos otros de los que fuimos viendo a lo largo de nuestro viaje.
