A las 7 en punto nos levantamos y aseamos para bajar a desayunar. Zumo, cafe, chocolate caliente para el niño, huevo frito, bacon, beans (habichuelas con tomate típicas), pan tostado, cereales, mantequilla y mermeladas... lo que llaman un full english breakfast. Todo muy rico y algo exagerado para nosotros pero... nos lo comimos todo porque el día era muy laaaaaaaargo.
Andando a la estación del tren de Victoria (5 minutos desde Belgrave Road, la calle del hotel) para comprar la Travelcard de tres días con el símbolo del National Rail y así poder usar los 2x1. Son anytime y cuestan 18 pounds cada una, nuestro hijo no paga NADA de NADA. Viva Londres.
Cogemos el metro allí mismo y nos bajamos en Earl´s Court para ir a la que fuera casa del cantante Freddie Mercury: El número 1 de Logan Place Street (foto de abajo).
Al llegar a la calle poco transitada y supertranquila nos encontramos un AUDI A8 con un peazo gorila-guardaespaldas esperando fuera, dentro del coche hay alguien que no podemos ver por los cristales oscuros. Para los que no lo sepan al morir Freddie dejo en herencia su casa y gran parte de su multimillonaria fortuna a la que fuera su amiga-amante durante algunos años: Mary Austin.
Allí estuvimos un buen rato escribiendo en la pared algo para Freddie, haciendonos unas fotos en la fachada, escuchando por el mp3 "We Will Rock You"... cuando llegaron dos chavales jovenes que resulta eran de Valencia (que casualidad
Todo emocionados nos fuimos andando (10 minutos más o menos) a nuestra siguiente parada: El cementerio de Brompton, uno de los siete victorianos ahora reconvertido en un parque que no deja de tener su encanto entre tumba y tumba (somos algo morbosos, lo reconocemos).
Además no deja de ser curioso ver gente haciendo footing o paseando a sus perros dentro de un cementerio. Enseguida las ardillas se nos acercaban para que les dieramos de comer, ahí nuestro hijo se lo paso de "miedo", nunca mejor dicho. En la puerta mismo del cementerio hay una parada del metro, allí lo cogimos y nos dirigimos a South Kensington a visitar el museo de Ciencia Natural, entrada gratuita como debe ser. A la salida de la estación pillamos unos rollitos de vegetales y pollo en un takeaway indio.
Para los que vayais con niños el museo esta muy bien sobre todo la zona dedicada a los dinosaurios, con esqueletos enormes y una replica animada de un Rex que se mueve y todo. Divertido y recomendable para los peques, nosotros en un par de horas tuvimos bastante y nos volvimos a la parada del metro, continuando viaje hasta Holborn, nuestro objetivo era ahora el museo britanico.
Dado que eran las tres y el hambre apretaba buscamos donde saciar nuestro apetito, vimos un "Wamagama" y allí nos metimos. Es una especie de franquicia de comida japonesa hecha al momento, con buenos ingredientes y de aspecto (el restaurante) desenfadado. Pedimos un menu de niño y dos menus degustación (formado por unos rollitos pequeños de entrante más un plato principal). Todo muy rico por 36 pounds con cerveza y agua.
El museo britanico es enorme y digno de ver (sobretodo lo que a nosotros nos interesaba y a mucha gente) la zona de egipto, las momias y sarcófagos. Allí se encuentra la famosa piedra "roseta", la que ayudo a descifrar la escritura jeroglífica egipcia. Si vais al museo un viernes podeis dejarlo para después de comer como hicimos nosotros porque cierran más tarde (horario extendido). Al salir del British nos sorprendio la lluvia londinense
Aprovechamos para merendar en un Burguerking y en dos minutos subimos al bus número 24. Esta linea es ideal para los que tenemos hotel en la zona de Victoria/Pimlico, en nuestro caso para en la mismisima puerta del Luna y Simone. Desde arriba de un bus de dos pisos se ve Londres casí como si se tratase de un viaje turistico. Impresionante. Para subir basta con enseñar la travelcard al conductor y los niños acompañados de un adulto (menores de 11) by the face. Además hay un autobus cada cinco minutos y dentro te indica un panel cual es la próxima parada, están muy bien por lo general (mejor que el metro) y en apenas media hora estabamos en la habitación del hotel supercansados de tanto andar.
Descansamos un rato, una duchita y a por la cena. La zona de Belgrove Road está llena de takeaways por todos sitios, nosotros elegimos "Yum Yum", un chino con menu especial para dos personas por 13 pounds. En cinco minutos estabamos cenando en la habitación del hotel y nos las vimos y deseamos para acabar con todo, y eso que eramos tres. Pero aquí estabamos en Londres para aprovechar al máximo el tiempo y después de la cena bajamos a coger de nuevo el bus 24.
Nos apeamos en la Abadia de Westmister, preciosa aunque sea por la noche. Enseguida aparece a unos metros el mítico Big Ben, la verdad creiamos que era más alto.
Pero aún así y todo nos encanta. Cruzamos el Tamesis por el puente y a nuestra derecha aparecen las casas del parlamento y a la izquiera la supernoria tecnológica del "Eye". La noche invitaba a andar y seguimos por la rivera del rio en lo que se conoce como Victoria Embarcament, hasta llegar al siguiente puente, fotos con las cabinas de teléfonos típicas inglesas