
Nos despertamos, hicimos las maletas y rumbo a Monteverde, nada más salir tuvimos un percance con el coche y se nos pinchó una rueda, tras cambiarla y ponerle la rueda de galleta (por caminos de tierra con una rueda de galleta buff) nos dirigimos a un taller y nos la repararon por 6 euros, llegando al fin al que para mi hija fue el mejor sitio de Costa Rica.
Una vez alojados cogimos las mochilas y nos fuimos a visitar el Parque Nacional Bosque Nuboso. Cambio radical de paisajes y de tiempo, hace fresco, era como estar en otro país. Si en Manuel Antonio predominaba la selva junto con playa, en Bosque Nuboso apenas entra la luz del sol, entre la niebla que cubre el lugar y lo frondosos que son sus árboles le dan un ambiente mágico, nosotros lo hicimos sin guía y vimos pocos animales. Si queréis ver animales os recomiendo guía en este parque, aunque para mi la belleza del sitio era suficiente.


Por la noche nos fuimos a celebrar mi cumpleaños a un restaurante muy especial, el “ Tree House Restaurante “, es caro comparado con el resto de restaurantes que comimos pero tenía mucho ambiente y sobre todo estabas cenando en un árbol jaja.
