Otro día bastante completo. Amanecimos temprano en Ballycastle y fuimos hasta Carrick-a-rede para ver el famoso puente colgante. El entorno es espectacular, pero tuvimos la mala suerte de que el puente estaba cerrado, así que podías llegar justo hasta el límite del puente, pero no cruzar al otro lado. Aún así el paseo hasta el puente merece la pena porque el entorno junto al mar es precioso.


De ahí condujimos a Dunluce Castle, que son las ruinas de un castillo en lo alto de un acantilado. Paramos y tiramos unas fotos, sin más.

De ahí, otros 30 minutos de conducción hasta Mussenden Temple y la playa de Benone. Esta zona nos gustó mucho, tiene unos acantilados con vistas al mar y la playa, y merece la pena echar 1-2 horas en pasear la zona.

De aquí cogimos el coche 1 hora hasta Derry (o Londonderry, como prefieras llamarlo en función de filias o fobias). Nos gustó mucho la ciudad, y contratamos un tour a pie con City Walking Tour, con un guía que se llamaba Garvin y que era un señor mayor enamoradísimo de su ciudad, que nos hizo un tour fantástico en el que cuenta la historia de la ciudad desde el punto de vista de alguien que ha vivido toda su vida allí. De verdad que merece muchísimo la pena escucharle si tenéis la oportunidad. Después del tour paseamos hasta el famoso Peace Bridge, que cruza el río Foyle.


Finalmente hicimos un recorrido de 25 minutos en coche hasta Letterkeny, donde nos alojamos en el hotel Radisson Letterkeny.