El sexto día comenzó con un gesto que nos sacó una sonrisa nada más empezar. La señora del apartamento donde nos alojábamos tuvo un detalle precioso con las niñas: nos obsequió con dos enanos barbudos típicos de Finlandia, esos pequeños personajes tan presentes en la cultura nórdica. Un recuerdo sencillo, pero muy especial, que las niñas recibieron con muchísima ilusión.

Con el día por delante y sin prisas, fuimos a un centro comercial de la ciudad. Nos sorprendió la cantidad de tiendas dedicadas a productos típicos y recuerdos de Finlandia: artesanía, objetos de madera, textiles, detalles relacionados con Laponia… Fue el momento perfecto para comprar regalos y llevarnos a casa pequeños trocitos del viaje.
Aprovechando que teníamos tiempo libre, decidimos hacer una actividad diferente y muy divertida: el Arctic Mini Golf. Se trata de un minigolf situado en un sótano, completamente ambientado en el Círculo Polar Ártico, con decorados temáticos y luces de neón que lo iluminan todo. Una propuesta original, ideal para romper el ritmo de las visitas más clásicas y pasar un buen rato en familia, sobre todo con las niñas.



Para cerrar el día, nos acercamos a uno de los lugares más especiales de Rovaniemi: la Santa Claus Main Post Office. Allí escribimos y enviamos cartas directamente desde Laponia a nuestras familias en Catalunya, con el matasellos oficial del Círculo Polar Ártico. Un pequeño gesto, pero cargado de simbolismo, que convierte unas simples postales en recuerdos únicos.




Fue un día tranquilo, sin grandes aventuras, pero lleno de pequeños momentos y detalles que también forman parte de un gran viaje.


