Con un cielo bien encapotado y bastante viento hemos amanecido. Hoy el día es tranquilo porque la distancia tampoco es mucha. Hemos desayunado a las 8:30 y para las 9:30 hemos salido del campamento.
La ruta en coche ha sido bastante bonita. Si ayer atravesábamos las arenas de las dunas de Khongoryn Els, hoy hemos ido atravesando las montañas Gurvansaikhan. Hemos ido serpenteando entre montañas de color negro tapizadas por matorrales secos amarillentos. El pasar entre las montañas a sabiendas de que ahí vive el leopardo le hace a uno mirar por la ventana del coche con la ilusión aunque la probabilidad de verlo sea cercana a cero. En el camino hemos ido haciendo alguna parada para echar fotos a camellos, yurta nómada... Y hemos parado en un puesto en medio de la nada donde vendían piedras del Gobi. Del puesto de piedras hemos hecho como una hora por una planicie infinita y para las 13 hemos llegado a un pueblo, Bulgan. Aquí hemos tardado una hora y media en que nos sirvan un plato minúsculo de arroz con pollo. Bastante triste la comida... El guía del aburrimiento nos ha propuesto jugar al quién es quién y ahí por lo menos nos hemos echado las risas.
Después de comer en menos de una hora hemos llegado al punto de hoy. Bayanzag, los Acantilados Llameantes. Es una de las zonas paleontológicas más famosas del Gobi, conocida porque fue donde se encontraron los primeros huevos de dinosaurio, además de fósiles de Protoceratops, Velociraptor y demás. Al entrar al parque uno cruza por dos estatuas de dinosaurios, una de una manada de Protoceratops muy chula y otra de la famosa escena inmortalizada en fósil de la pelea entre un Protoceratops y un Velociraptor. Hemos llegado con un sol tremendo y esto cuando más bonito se pone es en el atardecer o al amanecer que es cuando se pone con tonos rojos que le han dado el nombre de Flaming Cliffs. Hemos dado un paseo corto y he aprovechado para pillarme unos minerales del Gobi que venden a bastante buen precio en las tiendecillas de la entrada, entre ellos unos ojos del Gobi, unas piedras redondeadas de calcedonia que suelen aparecer pulidas de forma natural por la erosión dándole aspecto de ojos y geodas muy chulas con ambas mitades perfectas.
Con un kilo de piedras hemos ido al campamento. El campamento de hoy es un campamento de yurtas enorme y bastante pro. De momento el más pro de todos. Yurtas que son casi apartamentos, aseos con personal de la limpieza constante, comedor grande pero... la cerveza caliente. Ni en uno de los campamentos hemos encontrado la cerveza fría. Si la tuviera fría me echaría 20 pero es que así no luce nada.
Hemos matado el tiempo hasta la cena, la idea era cenar a las 18:30 y acercarnos a los acantilados con el atardecer pero mientras cenábamos se ha empezado a levantar viento y, nuevamente, a lo lejos se veía una nube de tierra venir. Hemos cenado deprisa y corriendo y hemos ido con el coche a los acantilados pero nada, ha sido tontería. Se nos ha echado encima un tormentón de arena del recopetín. No se podía ni estar fuera sin que se metiera en los ojos e incluso se taponara la nariz. Nos hemos vuelto al campamento a meternos en la yurta refugiados y mañana antes del amanecer nos vamos andando a verlo en los acantilados. Mañana al final es día casi puro de coche así que podemos madrugar y ya dormiremos en el coche de vuelta.
El día ha estado bonito aunque haya sido más light.

