La yurta en la que dormimos tiene una maravillosa claraboya en el techo enorme que, si bien queda especial en las fotos, hace que entre la luz a fuego desde las 4:30 de la mañana. Este campamento es un desastre. Para desayunar sopa de carne seca de camello, un huevo frío y tostaditas sin tostadas de mermelada. Todos los campamentos hasta este habían estado bien pero este es un drama.
Hoy nos despedimos de Mongolia, del campamento al aeropuerto son poco más de 3 horas. Como tampoco nos querían dejar muriéndonos de aburrimiento en el aeropuerto, nos han llevado a comer unos dumplings mongoles y a visitar un monasterio que hay en un pueblito cercano, Manjusri. Es un antiguo monasterio budista situado en una zona boscosa al sur de Ulán Bator, que fue destruido durante las purgas comunistas y del que hoy quedan ruinas, templos reconstruidos y un entorno de bosque bastante bonito. La verdad que la visita del santuario está más bonita que lo del granito de ayer.
Ya del santuario nos han llevado al aeropuerto y fin de Mongolia y del Gobi. El tour ha estado bien, quitando la panza de kilómetros de ayer y el campamento de anoche merece la pena aunque de volver a hacerlo intentaría entrar y salir en avión seguro.
El aeropuerto de Gengis Kan está como nuevo. Tiene de todo y hemos matado el tiempo hasta la salida del avión. Ha salido una hora tarde pero bueno, nos damos con un canto en los dientes con la mala suerte acumulada que llevamos con los aviones.
La llegada a China ha sido, como me pasa siempre, emocionante. Increíblemente fluida. Estábamos en las filas delanteras y en menos de 10 minutos estábamos ya esperando el tren que lleva al centro de Pekín. Lo bueno de China es que es todo fluido, montar en el tren y pagar el ticket ha sido ultrafácil llevando las apps ya instaladas, al final son 4 apps las que hacen falta y con la eSIM de Trip por 4 euros tienes internet perfecto nada más aterrizar.
Hemos cogido el tren a las 22 y a las 23 hemos llegado por los pelos a nuestra última parada de metro, básicamente hemos cogido el último metro que salía. Hemos salido al calor sofocante y directos al hotel. Como hoy sabía que íbamos a llegar doblados cogí un hotel bueno, 80 euros la noche para ser Pekín es la leche. Hua Bin International. Un hotel enorme con dos camas de matrimonio, sala de estar, cocina, aseo más cómodo que el de mi casa... Un lujo.
Buen cambio de registro hemos hecho hoy, de la nada en Mongolia a asomarme por la ventana del hotel y ver un mar de luces y edificios. Mañana primer día de Pekín.
Termina la etapa mongola del viaje. Veníamos de Rusia, con ciudades enormes, trenes, arquitectura imperial y soviética, y de repente pasamos a un país donde sales de Ulán Bator y en cuestión de minutos tienes delante una estepa infinita, yurtas salteadas, caballos, vacas y prácticamente nada más. El cambio de registro ha sido brutal.
Hemos tenido la suerte de cuadrar con el Naadam y creo que eso condiciona totalmente la impresión que nos llevamos del país. Seguramente, sin el Naadam, mi impresión del país habría sido peor. Ulán Bator, siendo sincero, me parece una ciudad bastante fea, caótica, contaminada y con un problema de tráfico demencial. Sin Naadam probablemente le habría dedicado un día y poco más. Pero durante las fiestas cambia completamente.
Han sido tres días de inmersión cultural continua. Gente vestida con deel, desfiles, caballos, tiro con arco, lucha mongola, tiro con huesos, música, canto gutural, contorsionismo, ceremonias, conciertos y miles de personas viviendo las fiestas con una pasión increíble. El día de Khui, rodeados de miles de caballos y familias enteras en mitad de la estepa, ha sido probablemente uno de los momentos más especiales de Mongolia. Al final hasta le cogí el gusto a la lucha mongola. La parte cultural ha sido lo que más me ha gustado del país sin duda.
El viaje por el Gobi por un lado me ha gustado bastante pero me deja un regustillo no tan dulce. Se supone que son 6 días pero el 6 es tontería contarlo porque es exclusivamente llegar al aeropuerto. De los 5 días hay tres que merecen la pena. El primero, Tsagaan Suvarga, la Estupa Blanca. El de las dunas, Khongoryn Els y el de los acantilados Flaming Cliffs, Bayanzag. El día de Yolyn Am sin más y el día de hoy es una barbaridad de kilómetros incompatible con el disfrute. Las dimensiones del Gobi obligan a esto y a posteriori creo que lo hubiera organizado de igual modo, salvo que hubiera encajado bien los vuelos, que ahí quizá sí compensa volar desde Ulán Bator y quitarte fácil los mil kilómetros que te comes entrando y saliendo.
Son ya varios desiertos los que llevo visitados: Sahara, Atacama, Wadi Rum, zonas desérticas en Pakistan y Uzbekistán, Gobi, Danakil, Namib... Si por algo destaca el Gobi es por los camellos, sus formaciones y, sobre todo, por la absoluta inmensidad del territorio por el que uno se mueve. Me sigo quedando quizá con el de Atacama por lo espectacular de los volcanes, géiseres y lagunas o con el Danakil por el entorno tan hostil que supone. Aun con todo el Gobi sin duda es una barbaridad que antes o después quería visitar, no ha defraudado pero sí que te exige tomar conciencia de dónde estás, y ahí es donde entra el principal punto negativo de Mongolia, que a la vez es lo que caracteriza el país.
El principal punto negativo que quiza le veo al viaje por mongolia ha sido que los puntos de interés estan tan dispersos que obligan a hacer muchas horas de coche para luego llegar y encontrarte con bastante turismo. El tema del turismo imagino irá a mas como en todo el mundo, teniendo en cuenta que casi todos terminamos visitando los mismos puntos, algunos lugares pueden acabar saturados al punto de hacerlos absurdos visitar con el tiempo que implica llegar a ellos. Tambien es cierto que lo hemos visitado en temporada alta pero no deja de ser un punto negativo. Al final es paradójico que puedes pasar horas atravesando un territorio completamente vacío y luego llegar al único punto de interés de la jornada y encontrártelo lleno de grupos.
En cuanto a futuros viajes, me he quedado con muchas ganas del oeste. Si volviera a Mongolia, mi prioridad sería Bayan-Ölgii y el Altái mongol, por el paisaje de alta montaña, la cultura kazaja y porque supondría un cambio importante respecto al Gobi. Mongolia Central me genera menos interés. Terelj es bonito y accesible pero muy turístico. Después de haber visto la estepa rusa en Baikal o el Gobi durante el viaje, no me parece algo que justifique por sí solo volver para hacer un circuito largo por el centro del país comiendote horas y horas de estepa con un nivel de turismo alto en los 5 puntos de interés que toquen. Si hubiera organizado el viaje sin la posibilidad de coincidir con Naadam, la mejor opcion a mi gusto sería hacer el Gobi y Altái.
Mongolia es un destino muy mitificado y creo que hay que contextualizarlo bien para que no defraude. Me llevo sobre todo la sensación de haber conocido un país con una identidad potentísima, todavía muy presente en su vida cotidiana y no fabricada para el turismo. No me ha parecido un destino perfecto ni creo que sea para todo el mundo, pero entre el Naadam, el Gobi y la sensación constante de estar atravesando un territorio enorme y muy diferente al nuestro, ha sido una etapa del viaje que sirve como bisagra perfecta entre Rusia y China.