Como ayer no pudimos ver los acantilados como debe ser y hoy el día es puro desplazamiento nos hemos despertado a las 4:30 para ir a ver el amanecer.
Cómo cambia un paisaje de una luz a otra. Se entiende por qué los llaman Flaming Cliffs. Hemos llegado a las 5:15 justo cuando empezaban a asomar los primeros rayos de sol. El efecto es literalmente como si los acantilados se encendieran de color rojo fuerte. Las fotos parecen saturadas pero no. Muy bonitos, apenas un grupillo más de turistas que han pensado lo mismo que nosotros y un conejo que iba apareciendo y desapareciendo.
Una escena totalmente distinta a la de ayer, con colores planos y 2500 turistas. Hemos recorrido toda la zona y a las 7 hemos vuelto al campamento.
Después de ese madrugón y de haber podido ver por fin Bayanzag en su momento bueno, ha empezado la parte menos agradecida del día. Una paliza tremenda de desplazamiento. Es de los días que te metes tanto coche que te cuestionas el esfuerzo. Poca chicha tiene hoy el diario. Hemos hecho 480 kilómetros que básicamente es como ir de Cáceres a Granada pero por pista de tierra un tramo y el otro por nacional de mala muerte y atravesando un desierto infinito.
El primer día realmente también hicimos una kilometrada parecida pero supo distinto. Fuimos viendo el paso de la estepa al desierto y luego al entrar por primera vez al desierto era todo tan nuevo que los kilómetros no pesaban. Ahora ya puede haber 20 camellos bailando la Macarena que ni te fijas. Hemos salido a las 8. Pues hemos hecho 8 horas y media de coche con una hora aproximada de paradas para comer y descansar. Una burrada, el conductor de 10 eso sí. Un hombre obsesivo y supercuidadoso conduciendo. El guía se ha echado la siesta del siglo mientras.
A las 16:30 hemos llegado por fin al supuesto punto de interés. Baga Gazriin Chuluu es una zona ya de estepa siberiana, ya no tan desértica, los camellos han dado paso a rebaños de ovejas, cabras y caballos. El interés de la zona es que en medio de la estepa surge una floración granítica con formas curiosas tipo bolos. El guía nos ha llevado a ver los restos de un monasterio, una cueva, vistas del valle... El entorno lo cierto que es bonito e impresiona pensar en cómo se formó esto. El guia se ha columpiado diciendo que era un océano y los cortes del granito niveles del agua, pero dime entonces que son los cortes perpendiculares... Básicamente son afloramientos de granito expuestos tras millones de años de erosión que se han ido redondeando y separando hasta dejar esas formas de bloques apilados en mitad de la estepa. Aun asi, la visita queda desmerecida porque vamos destrozados y encima hay muchísimos turistas en cada punto de interés del parque. Bastante bajona la verdad.
De las zonas de granito hemos ido para el campamento. El guía y el conductor no se aclaraban para llegar y lo cierto es que es un auténtico laberinto de piedras y estepa que es entendible que se líen, más cuando no llevan ningún tipo de GPS y el guía pretende ubicarse usando Google Maps sin internet ni mapas descargados... Finalmente a las 18:00 hemos llegado al campamento.
El campamento es de lejos el peor del tour. Está ubicado en un enclave precioso, todo sea dicho, pero es un desastre cómo está organizado y el servicio. Lo único que podía salvar el día era que hubiera cerveza fría... pues nada, más caliente que un camello. Para hacer tiempo, mientras se enfriaban unas cerves en el congelador, hemos intentado ducharnos, pues nada, no hay agua caliente hasta después de cenar. El campamento este es un desastre, encima las duchas sucias, las papeleras sin vaciar... Años luz de dar un servicio con un estándar mínimo.
Al final hemos cenado con una cerveza por fin fría y hemos estado hablando un rato con el guía y riéndonos con historias del invierno en Ulán Bator o con temas de grupos de música mongol. El guía es de diez, yo creo que nos ha visto torcidos y ha sabido reconducirnos durante la cena. Al terminar de cenar, ducha con 5 coreanos en pelotas y, con un par de cervezas, ya sí congeladas, hemos dado por terminado el Gobi del tour.
Mañana solo queda terminar la distancia que nos separa del aeropuerto y, a las 18:00, coger el avión a China.

