Lo poco que hemos podido ver de China me ha gustado bastante, aunque Pekín me ha dejado una sensación mucho más contradictoria. Culturalmente el choque es fuerte, pero todo está montado con un nivel de comodidad y tecnología que hace que viajar resulte sorprendentemente sencillo. Transporte público, Didi, pagos, reservas, bicicletas, restaurantes... prácticamente cualquier cosa se soluciona con el móvil. China es uno de los países donde viajar me ha resultado fácil aún existiendo una diferencia cultural alta.
La tecnología es también uno de los puntos negativos. Hay momentos en los que parece que para existir en China necesitas llevar el móvil permanentemente en la mano. Es comodísimo y está montado para que hasta el más tonto pueda consumir todo lo que quiera sin prácticamente hacer nada, pero a la vez genera una dependencia tecnológica brutal. Quedarte sin batería, datos o acceso a determinadas aplicaciones probablemente convierta en bastante más complicada una experiencia que mientras todo funciona resulta insultantemente fácil.
Después está Pekín. Creo que simplemente hemos elegido una época mala para visitarlo. Julio ha sido una combinación criminal de calor, humedad y una masificación turística que no había visto nunca. Ciudad Prohibida y Palacio de Verano son sitios espectaculares, pero en esas condiciones me han resultado horrorosos. Lo curioso es que en cuanto nos hemos salido de esos puntos la percepción de la ciudad ha cambiado por completo. Los hutongs, Baitasi, Dongsi, los parques, recorrer Pekín en bicicleta, pasear por cualquier calle... me ha gustado bastante más que algunas de las visitas "imprescindibles".
Fuera de Pekín la cosa ha mejorado todavía más. La muralla china en jinshanling y Gubei me han parecido espectacular. Datong y Pingyao me han gustado muchísimo. En Datong y Pingyao hemos podido callejear, entrar en templos, comer, beber y curiosear sin sentirnos arrastrados constantemente por una marea humana.
China me ha dejado con muchas ganas de volver, pero en verano ni loco. La próxima vez, diciembre. Siete días además son ridículos para un país de estas dimensiones y apenas hemos visto una esquina.
Fin del viaje de Moscú a Pekín. Un viaje que ha salido perfecto. De los más complicados logísticamente que he hecho y, sin duda, de los más variados culturalmente. Son tan diferentes los tres países que es difícil quedarse con uno. Los tres me han dejado con ganas de volver, aunque si tuviera que elegir uno para hacerlo mañana sería Rusia.
Rusia tiene ese punto de aislamiento que ahora mismo la hace especialmente interesante para viajar. Cero turismo occidental, una cultura diferente pero al mismo tiempo suficientemente familiar y, además, todo el contexto político actual permanentemente presente. Evidentemente es una situación bastante particular y probablemente viajar por Rusia dentro de unos años sea una experiencia distinta.
Mongolia ha sido probablemente el país más difícil de comparar con los otros dos. Ha funcionado como una especie de punto intermedio entre Rusia y China y, curiosamente, ha sido también el más cómodo de los tres porque durante buena parte del viaje llevábamos guía y conductor. Nos hemos pegado un baño de cultura mongola hasta hartarnos. El Naadam ha sido una auténtica suerte.
En conjunto ha sido un viaje sin ningún incidente grave. El interrogatorio de los rusos a mi pareja al salir hacia Mongolia ha sido probablemente el momento más incómodo, y con todo eso, la masificación turística en Pekín ha sido aun mas desagradable que el interrogatorio. Para una ruta que desde España parecía logísticamente bastante demencial, al final todo ha funcionado con una facilidad tremenda.
Fin del diario tras 28 etapas. A veces se hace pesado tener la disciplina de sentarse todos los días a escribirlo. Muchas etapas las he terminado por la mañana mientras amanecia, o aun de noche, café en mano, en un tren, en un aeropuerto... Da pereza, pero al terminar merece muchísimo la pena tener el viaje prácticamente día a día y poder volver a leer dentro de unos años cosas que de otra manera acabarían desapareciendo de la memoria.
Próximo destino toca playa... Y si has llegado hasta aquí gracias por tu tiempo y espero te sea de ayuda!