Agradeciendo de antemano vuestro tiempo dedicado a la lectura de mi diario espero que su contenido, tanto escrito como visual, os ayude en la planificación de vuestro futuro viaje a Bucarest o si no os anime a descubrir esta ciudad de contrastes extremos, también llamada la pequeña Paris o el Paris del este.
Generalmente Bucarest no suele aparecer en el top de las ciudades que uno visitaría en Europa y no fue una selección para mí hasta que fui descartando las que previamente ya había recorrido, esta fue mi decimoquinta capital europea. Aunque también tengo que confesar que compañeros rumanos que viven en España me habían recomendado, varias veces, viajar a su país. Algo que finalmente consentí este año y perdonarme por el spoiler, volví muy satisfecho.
Como suelo decir los viajes se disfrutan en tres tiempos;
-La organización y planificación.
-El deleite de la estancia.
-Los recuerdos y un estudio posterior de lo visto.
En esta etapa vamos a repasar el primer punto porque considero que es imprescindible tener un buen plan para exprimir el limitado tiempo que uno tiene en sus vacaciones y de esa forma sacarle el máximo partido.
Mi estancia en la ciudad de Bucarest se desarrollo entre el lunes 10 y el viernes 14 de Agosto, aprovechando mis vacaciones de verano. Durante el mes de Abril adquirí el billete de avión y realice la reserva del hotel, ambos pasos a través de la mediación de una agencia de viaje. Desde Zaragoza hay vuelos directos con Wizz Air pero en agosto los billetes de ida y vuelta no eran en absolutos low cost. Como tampoco tenían salidas todos los días decidí salir desde Madrid con Tarom, aerolínea de bandera Rumana. En cuanto al hotel inicialmente iba a reservar el Moxy Old Town pero acabe descartándolo porque la habitación no tenía armario para la ropa ni caja fuerte y me quede con el Peakture (1) que acabo siendo una excelente decisión. Aunque no se encontraba en el ruidoso casco antiguo se hallaba muy cerca además de estar a unos pasos de la plaza de la universidad y de la parada del bus 100 que es el que va y viene del aeropuerto. No puedo opinar del desayuno porque solo reserve el alojamiento, la habitación y la atención del personal fue en todo momento correcta. Lo que más me agrado fueron las almohadas, que era algo duras permitiéndome un mejor descanso no como las que suelen haber en los hoteles de firmeza demasiada blanda para mi gusto. Es un hotel que recomiendo, tiene mi sello de aprobado.
En cuanto a las actividades os dejo a continuación lo que había ido planificando a lo largo de los meses antes de viajar a Bucarest:
El primer día; el lunes 10, el avión llegaba a las 18:30 al aeropuerto internacional de Bucarest-Henri Coandă, por lo tanto tras recoger la maleta y meterme en el bus 100 llegue cerca de las 20:00 al hotel y solo pude ir a buscar un lugar donde cenar y dar una pequeña vuelta hasta la plaza unirii o de la unión desde donde y a lo lejos se alcanzaba a ver la silueta iluminada del palacio del parlamento tras las obras de la plaza.
Generalmente Bucarest no suele aparecer en el top de las ciudades que uno visitaría en Europa y no fue una selección para mí hasta que fui descartando las que previamente ya había recorrido, esta fue mi decimoquinta capital europea. Aunque también tengo que confesar que compañeros rumanos que viven en España me habían recomendado, varias veces, viajar a su país. Algo que finalmente consentí este año y perdonarme por el spoiler, volví muy satisfecho.
Como suelo decir los viajes se disfrutan en tres tiempos;
-La organización y planificación.
-El deleite de la estancia.
-Los recuerdos y un estudio posterior de lo visto.
En esta etapa vamos a repasar el primer punto porque considero que es imprescindible tener un buen plan para exprimir el limitado tiempo que uno tiene en sus vacaciones y de esa forma sacarle el máximo partido.
Mi estancia en la ciudad de Bucarest se desarrollo entre el lunes 10 y el viernes 14 de Agosto, aprovechando mis vacaciones de verano. Durante el mes de Abril adquirí el billete de avión y realice la reserva del hotel, ambos pasos a través de la mediación de una agencia de viaje. Desde Zaragoza hay vuelos directos con Wizz Air pero en agosto los billetes de ida y vuelta no eran en absolutos low cost. Como tampoco tenían salidas todos los días decidí salir desde Madrid con Tarom, aerolínea de bandera Rumana. En cuanto al hotel inicialmente iba a reservar el Moxy Old Town pero acabe descartándolo porque la habitación no tenía armario para la ropa ni caja fuerte y me quede con el Peakture (1) que acabo siendo una excelente decisión. Aunque no se encontraba en el ruidoso casco antiguo se hallaba muy cerca además de estar a unos pasos de la plaza de la universidad y de la parada del bus 100 que es el que va y viene del aeropuerto. No puedo opinar del desayuno porque solo reserve el alojamiento, la habitación y la atención del personal fue en todo momento correcta. Lo que más me agrado fueron las almohadas, que era algo duras permitiéndome un mejor descanso no como las que suelen haber en los hoteles de firmeza demasiada blanda para mi gusto. Es un hotel que recomiendo, tiene mi sello de aprobado.
En cuanto a las actividades os dejo a continuación lo que había ido planificando a lo largo de los meses antes de viajar a Bucarest:
El primer día; el lunes 10, el avión llegaba a las 18:30 al aeropuerto internacional de Bucarest-Henri Coandă, por lo tanto tras recoger la maleta y meterme en el bus 100 llegue cerca de las 20:00 al hotel y solo pude ir a buscar un lugar donde cenar y dar una pequeña vuelta hasta la plaza unirii o de la unión desde donde y a lo lejos se alcanzaba a ver la silueta iluminada del palacio del parlamento tras las obras de la plaza.

Para el martes 11 había reservado en junio un free tour a las 10:00 de la mañana y para la tarde tenía previsto recorrer parte de la calle victoria (Calea victoriei) hasta el casco antiguo y visitar el museo del pequeño Paris y del comunismo.
El miércoles 12 estaba dedicado por la mañana al museo militar nacional y por la tarde al museo del pueblo
Jueves 13 Visita al palacio del parlamento por la mañana y la tarde se dedicaría a los museos de Historia Nacional de Rumanía y Municipal de Bucarest.
El miércoles 12 estaba dedicado por la mañana al museo militar nacional y por la tarde al museo del pueblo
Jueves 13 Visita al palacio del parlamento por la mañana y la tarde se dedicaría a los museos de Historia Nacional de Rumanía y Municipal de Bucarest.