Antes de empezar os dejo a continuación un enlace a Google Map que os ayudara a visualizar lo que os voy a narrar a continuación. Los números entre paréntesis hace referencia a este mapa donde indico los lugares que visite.
recorrido día 1
Por lo general el primer día es en el cual mas camino al querer ver todo lo posible y en Bucarest no iba a quedarme atrás con cerca de 30.000 pasos realizados ese día. Pero empecemos por el principio, con el inicio del Free tour a las 10.00 disponía de tiempo suficiente para desayunar tranquilamente cerca del hotel, hay varios cafés alrededor de la plaza de la universidad (Piața Universității) incluso tuve margen para acercarme a una oficina de cambio, de la cual había leído buenas reseñas, ubicada en el bulevardul Corneliu coposu a la altura del número 4, no muy lejos de la céntrica plaza unirii. Cambie 50 € por 260,50 Lei (la moneda rumana) a un cambio de 1 Euro por 5,21 Lei. Te piden una identificación para proceder al cambio y al dejarles mi DNI el empleado me dijo algunas frases en castellano. Me hizo gracia comprobar al tacto como los billetes parecen plastificados. La verdad no es necesario cambiar Euros porque en cualquier sitio aceptan el pago con tarjeta, salvo en el ateneo rumano donde había leído que la entrada para visitarlo, siendo de 15 Lei, se cobraba únicamente en efectivo, no obstante con esos billetes aproveché para pagar el free tour, dar algunas propinas y pagar el ultimo día las entradas en unos museos volviendo a España con todavía 27 Lei en billetes (el billete más pequeño es de 1 Lei)
El punto de reunión del free tour se hallaba delante de la iglesia Coltei (2) (Biserica Colței) un pequeño edificio religioso que data de final del siglo XVII de estilo brâncovenesc o renacimiento rumano. Comparte recinto con el imponente hospital Coltea (3), la institución médica más antigua de Bucarest, fundada en 1704 por Mihail Cantacuzino y cuya estatua se erige delante del edificio. Tras identificarme ante el personal de la empresa “Bucharest by Foot” apostado alrededor de un paraguas morado, fui asignado a un grupo en el cual éramos todos de España. Nuestra guía se presento como Larisa, una chica rumana con un muy buen nivel de Español y que según nos confeso lo aprendió viendo telenovelas. En Rumania no existen los actores de doblaje. Se constituyeron dos grupos para las personas de idioma castellano, uno para idioma italiano y un último en inglés que contenía el menor número de turistas.

La iglesia Coltei y el hospital Coltea
Desde allí, nuestra guía Larisa con la ayuda de un mapa nos hizo un resumen de la breve historia del país empezando con la pequeña unión de 1859 durante la cual las provincias de Moldavia y Valaquia se unificaron. En 1862, el joven país adopto el nombre oficial de Rumania. En 1866 se produjo la entronización de un príncipe alemán que se convirtió en Carol I. En 1878, El tratado de Berlín reconoció la independencia del país tras luchar junto al imperio ruso contra el imperio otomano y finalmente en 1918 tras la primera guerra mundial y el desmantelamiento del imperio Austro-Húngaro, regiones como Besarabia y Transilvania se incorporaron a Rumania para crear las fronteras que conocemos hoy día.
Recorrimos unos cinco minutos el bulevardul Ion Constantin Bratianu hasta alcanzar la iglesia nueva de San Jorge (4) “Biserica Sfantul Gheorghe Nou” consagrada a principio del siglo XVIII por orden del príncipe Constantin Brancoveanu, gobernante de Valaquia cuyos restos descansan hoy en la iglesia. Su historia nos fue narrada por nuestra guía: Brancoveanu fue un gobernante del principado de Valaquia entre 1688 y 1714, una ardua tarea al estar rodeado por tres grandes potencias, el imperio otomano, ruso y de los Habsburgo. Aunque tributario de los turcos otomanos negocio la protección de Valaquia con sus otros dos vecinos y cuando fue descubierto por los otomanos fue detenido y llevado a Estambul junto a su familia. El sultán le ofreció renunciar a su fe cristiana y convertirse al islam para salvar su vida y la de sus cuatro hijos pero Constantin y su familia se negaron siendo canonizado, por la iglesia ortodoxa Rumana, como santo mártir por dicho sacrificio.


La iglesia nueva de San Jorge.
Brancoveanu inició un periodo de renacimiento artístico y arquitectónico conocido como el estilo “brancovenesc” o Renacimiento valaco. Este estilo mezcla elementos bizantinos, otomanos y del barroco italiano de la cual la iglesia nueva de San Jorge es un claro ejemplo. La iglesia destaca por sus frescos y mosaicos ricamente decorados cuyos colores de los frescos habían sido restaurados recientemente.


Tras permitirnos visitar el interior de la iglesia, intercambiamos en el exterior impresiones y comparaciones con las iglesias católicas de mayor tamaño, derivando la conversación en aportarnos nuestra guía datos sobre la fe ortodoxa y su diferencia con la católica. Ejemplos como que no reconocen la autoridad del Papa, sino que cada país tiene un patriarca supremo, los sacerdotes deben de estar casados antes de ordenarse, no permiten imágenes en las iglesias y la señal de la cruz la hace uniendo tres dedos; el pulgar, el índice y el medio, representando a la Santísima Trinidad. Durante mi corta estancia también me percate que los rumanos de cierta edad al pasar delante de una iglesia se santiguaban varias veces concluyendo que son muy religiosos.
Monumento del kilometro cero.
En el jardín del recinto se halla una estatua dedicada al príncipe Constantin Brancoveanu delante de la iglesia así como un monumento que representa el kilometro cero (5), consiste en una esfera de bronce con los signos del zodiaco y una rosa de los vientos en la base.
Pasaje Latino.
Al dejar la iglesia atrás, cruzamos la avenida a través de un túnel peatonal llamado el pasaje latino (6), conteniendo el subterráneo a ambos lados unos relieves con rostros, escenas de la columna de trajano y paneles que representan mapas del imperio romano y de Bucarest en el siglo XV. La galería desemboca en la plaza Roma donde se alza sobre un pedestal una réplica en bronce de la loba romana (7) que amamanta a los gemelos Rómulo y Remo, regalo de la ciudad de Roma en 1906 para conmemorar los 1800 años de la conquista romana de Dacia. Larisa hizo una pausa aquí para preguntarnos si nos sonaba la palabra Dacia a lo cual alguien del grupo contesto que era una marca de automóviles de origen rumano. Eso fue ratificado por nuestra guía, explicando que el entonces dirigente del país Nicolae Ceaușescu en la década de 1960 dio el nombre de Dacia a la empresa de automóvil en honor a la antigua provincia romana de Dacia, que coincide geográficamente con parte del territorio de Rumanía, siendo la idea de convertir la marca de coche en un símbolo patriótico.

Loba Capitolina.
De una marca de coches pasamos a la invasión romana del territorio de Dacia por el emperador Trajano, originario de Itálica. Esta conquista, ultima gran expansión del territorio romano solo duro 165 años hasta que las legiones romanas tuvieron que retirarse tras el Danubio por las invasiones de los pueblos barbaros. No obstante aunque su presencia fue breve, Roma dejo una profunda huella cultural y lingüística en esa región que es la actual Rumania, su idioma contiene numerosas palabras con raíces del latín. No obstante debido a siglos de convivencia con el imperio otomano, Larisa nos explico que algunas palabras y sonidos que emplean también tienen un origen turco.
Entramos en el casco viejo, llamado bario de Lipscani, hasta llegar a la plaza de San Antonio “piata Sfantul Antón” donde hicimos una prolongada parada frente al altar de la antigua iglesia de San Antón (8). Dicha iglesia quedo destruida en un incendio en el año 1847 y hoy día solo quedan unas ruinas que representan el perímetro de la iglesia así como un monumento con una cruz señalando donde estaba el altar. En la misma plaza se encuentra la actual iglesia de San Antón (9), la cual era originalmente la capilla privada del palacio de Vlad, donde eran coronados los príncipes de Valaquia. Pegado a la actual iglesia de San Antón se hallan las ruinas de la corte vieja, una antigua fortaleza convertida en palacio real por Vlad el empalador. Desafortunadamente no pudimos verlo, al estar el recinto rodeado por una valla, ignoro qué tipo de obras estaban haciendo en ese lugar.

Iglesia de San Antón.
A cambio tuvimos una presentación por parte de Larisa del personaje histórico aunque no pudo evitar nombrar al ficticio imaginado por Bram Stoker, el cual adopto ciertos rasgos de crueldad del Vlad histórico para dar vida al personaje principal de su libro: Dracula. De esa forma Vlad fue un príncipe de Valaquia del siglo XV que en su niñez junto a su hermano fueron rehenes del imperio otomano. Posteriormente gobernando sus tierras supo defenderlas contra sus enemigos usando actos de terror psicológicos como empalar los prisioneros, es decir atravesar a las victimas con un largo poste de madera sin dañar órganos vitales, lo que tenía como consecuencia prolongar su agonía durante varios días. El apodo de Vlad; Tepes viene de la palabra rumana empalador.
Exterior y patio del Hanul Lui Manuc.
Finalmente tuvimos unos minutos para visitar el patio del Hanul Lui Manuc(10), “La posada de Manuc”, un monumento histórico y restaurante famoso de la ciudad. De principio del siglo XIX se construyo como un caravanseria, una posada tradicional para caravanas comerciales de la ruta de la seda. Bucarest fue en esa época un importante cruce de caminos por donde transitaban varias mercancías. Dispone de un gigantesco patio porticado interior con galerías de maderas esculpidas en la primera planta donde se alojaban los viajeros mientras que en la planta baja se encontraban los establos. No obstante el patio estaba lleno de mesas y un bosque de sombrillas lo que recortaba la vista del conjunto interior de la posada. Antes de irnos nuestra guía nos sugirió que podíamos comer allí y que tenían un menú con comida tradicional rumana por 8 euros, a esa hora de la mañana apenas había gente desayunando pero me imagino que por las noches el ambiente debe de ser mucho más animado.
Tras andar 5 minutos hicimos una parada para descansar delante del museo del comunismo(11) donde se nos comunico que podíamos usar sus baños, aprovechando unos compañeros del tour para pedir en la barra unos botellines de cervezas con la imagen de Nicolae Ceaușescu. Estando allí se nos entrego un cupón de descuento del 10% para visitar el museo. Con las fuerzas renovadas, dimos otro paseo corto por las calles del casco viejo donde pude apreciar la cantidad de restaurantes para turistas que abundaban por el barrio, invitándonos algunos camareros a tomar algo en su restaurante o café. También percibí algún local de entretenimiento para adultos con espectáculos de bailarinas que a esas horas estaban cerrados pero dejan adivinar unas animadas noches en el casco viejo.
La siguiente parada fue delante de la impresionante fachada del palacio del banco nacional de Rumania (12), ubicado en la calle Lipscani. De la década de 1880, el edificio de estilo ecléctico es un proyecto del arquitecto Francés Albert Galleron, padre también del ateneo rumano. Esa estética con elementos neoclásicos es compartida por varios edificios de finales de siglo XIX y principio del siglo XX, representativos de la influencia francesa en Rumania y contribuyendo a otorgarle a Bucarest su apodo del pequeño Paris. Aquí la charla derivo al tema económico, enseñándonos la guía algún billete de Leu y mostrándonos que al estar fabricados con polímero, un plástico, son impermeables y muy difíciles de romper. Lo siguiente fue hablar del nivel de vida comparando los salarios y los gastos con los de España. Si bien es cierto que en mi corta estancia pude comprobar que el transporte público y la comida eran más baratos que en España, me temo que para otros gastos la vida es tanta o más cara. De hecho recuerdo cruzarme con algún automóvil de gama alta en las congestionadas calles de la ciudad, lo cual me hizo pensar en una gran desigualdad económica. Larisa nos explico que el vestíbulo del banco posee una acústica muy peculiar en el sentido que apaga las voces en el rumbo lateral impidiendo escuchar conversaciones ajenas dando una total privacidad a los tratos con los clientes. Por último se nos informo que se puede visitar el interior del banco, puesto que el edificio se había convertido en un museo pero que hay que hacer una reserva online para un tour gratuito en ingles u rumano. Lo cual era una forma de ver el interior del edificio así como una colección de monedas y billetes con la posibilidad de tocar incluso un lingote de oro.

Palacio del banco nacional de Rumania.
A unos pasos del banco, realizamos otra parada frente al pasaje Macca-Villacrosse (13), es una galería comercial cubierta de finales del siglo XIX con techo de vidrio tintado de amarillo que baña el lugar con una luz dorada y con un diseño en forma de herradura, teniendo dos salidas que dan a la importante “calea Victorei” o avenida victoria. Su nombre proviene de los apellidos de los yernos del dueño original del terreno; Xavier Vilacrosse, un arquitecto catalán y Mihalache Macca, un comerciante rumano. Durante la época comunista el pasaje albergo las principales joyerías de la ciudad. Hoy en día evoca el ambiente de la belle époque francesa y se ha transformado en un animado punto turístico lleno de cafés, restaurantes y bares de cachimbas.
Pasaje Macca-Villacrosse.
Tras cruzar el pasaje y adentrarnos en la avenida victoria, nos situamos frente al palacio CEC(14), otro claro ejemplo del estilo ecléctico francés, de cuya fachada monumental destaca su arco de entrada sostenido por unas imponentes columnas y coronado con un gran reloj que custodian a ambos lados las esculturas mitológicas de Hermes, dios del comercio, haciendo alusión a la función económica del edificio y Deméter, diosa de la agricultura, que simboliza la riqueza natural del país. Sobresalen las tres cúpulas en la parte frontal, con dos más detrás, siendo la estructura central de forma octogonal y hecha de vidrio y metal, la más impresionante. La construcción finalizada en 1900 fue diseñada para ser la sede central de la caja de ahorros y depósitos “Casa de Economii și Consemnațiuni” CEC.
Palacio CEC.
Detrás de nosotros quedaba otro edificio de estilo arquitectónico ecléctico, fuertemente dominado por el neoclasicismo: El museo de historia nacional de Rumania(15). El museo ocupa el antiguo palacio de correos, de finales del siglo XIX, la entrada principal cuenta con una escalinata de varios peldaños que se extiende a lo largo de toda la fachada, coronada por un gran pórtico sostenido por diez columnas. Albergando las esquinas unas torres cuadradas coronadas por unas cúpulas.
Museo de historia nacional de Rumania.
Desde entonces abandonamos la avenida victoria para cruzar el rio Dambovita camino a nuestro destino final, no sin antes poder echarle un fugaz vistazo al Palacio de la Sociedad Adriática de Bucarest (16), un icónico edificio de entreguerras. Su finalidad era albergar las oficinas de la compañía italiana de seguros Adriática de Trieste. Destaca su grandiosa fachada y la galería de columnas dispuestas en la azotea.
Palacio de la sociedad Adriática.
Finalmente alcanzamos la última etapa de nuestro tour, teniendo que parar nuestra guía en camino por lo apresurada que iba y temiendo que algún miembro del grupo se perdiera en el trayecto. Estando ya todos reunidos en la plaza de la constitución frente al palacio del parlamento (17), Larisa nos dio una resumida explicación de esa obra faraónica y expresión de la megalomanía de Nicolae Ceaușescu. Para empezar es el segundo edificio más grande del mundo detrás del pentágono, el diseño es de una joven arquitecta de 28 años llamada Anca Petrescu que tras ganar un concurso se puso al mando de un equipo de 700 arquitectos. Las obras empezaron en 1984 sobre una colina, demoliéndose barrios enteros a su alrededor y desplazando a todos sus habitantes. Fusiona varios estilos arquitectónicos como el típico de los regímenes comunistas y neoclásicos con elementos eclécticos. Su espectacular fachada principal está orientada hacia la plaza de la constitución y la avenida Unirii dando un aspecto dominante a la construcción que alberga hoy día la sede de la cámara de diputados y el senado de Rumania. Tras eso cada uno remunero a nuestra guía con lo que considero apropiado y pasamos a una intensa sesión de fotografías de la mole de hormigón y mármol que teníamos enfrente.

Palacio del parlamento.
La avenidad Unirii, con el palacio del parlamento al fondo.
Disolviéndose el grupo, recorrí parte de la avenida Unirii, la cual tiene una longitud total de 3,5 km y se podría comparar a los campos elíseos de Paris, hasta la piata Unirii o plaza de la unión(18). Esa última es una de las plazas más grandes y transitas del centro de Bucarest, convirtiéndola en un importante nudo de transporte y destacada por su complejo de fuentes. Desafortunadamente no pude visualizarlas porque la plaza se encontraba en obras y todo su perímetro estaba vallado.
Desde la plaza, la idea era usar la línea M2 del metro para acercarme a la plaza Romana, almorzar por allí y recorrerme la avenida victoria “calea Victoriei” pero un miembro del grupo del free tour me comento que en el pasaje bajo la plaza universidad (19) se encontraba la oficina de turismo y allí le habían facilitado un mapa de la ciudad. Como yo no tenía ninguno puesto que en España solo conseguí comprarme un libro sobre Rumania en general y no sobre Bucarest en particular, contiendo solo un par de páginas con planos incompletos de la ciudad, decidí acercarme andando para hacerme con uno. Feliz con mi mapa de papel en las manos para orientarme, tome finalmente desde allí el metro.
Tras una rápida pausa para recuperar fuerzas me encamine hacia la avenida victoria, esa última es la arteria más histórica del centro de la ciudad, su longitud es de cerca de 3 km conectando la plaza de la victoria al norte con el rio dambovita al sur. Concentra a lo largo de su extensión icónicos y elegantes monumentos arquitectónicos de la Belle Epoque como el ateneo rumano, el museo nacional de arte, el palacio CEC, el museo nacional de historia pero a su vez tiendas exclusivas, hoteles, restaurantes y cafés. Durante los fines de semana del periodo estival se cierra al tráfico convirtiéndose en una zona peatonal.

El Ateneo Rumano.
La primera parada de mi circuito fue el ateneo rumano(20), la principal sala de conciertos de Bucarest inaugurada en 1888, en gran parte gracias a una colecta pública bajo el lema “dona un leu para el Ateneo” al quedarse sin fondos estatales la sociedad cultural que realizaba el proyecto. La fachada principal da sobre un parque siendo la arquitectura del edificio de estilo neoclásico, con una serie de columnas jónicas que imitan la arquitectura griega clásica y una gran cúpula que sobresale de la azotea. Debajo del frontón se hallan cinco medallones que representan a importantes gobernantes de la historia del país. Se puede visitar ese símbolo cultural de Bucarest pagando solo 15 Lei, eso sí, solo admiten el pago en efectivo, tenerlo en cuenta, accediendo a su interior por un lateral del ateneo.
Vestibulo y escalera de ceremonia.
Lo primero que uno se encuentra es el vestíbulo con forma de rotonda decorado con doce columnas de mármol de tono rosado, al fondo se halla la escalera de ceremonia y en cada esquina se elevan unas escaleras de mármol con forma de caracol, no obstante ese aperitivo se queda pequeño cuando tras subir por las escaleras uno alcanza la gran sala de conciertos. El auditorio circular tiene capacidad para alojar más de 600 espectadores en unos lujosos asientos tapizados en terciopelo rojo distribuidos entre el patio de butacas y los palcos. La pared está adornada por un imponente fresco continuo de 75 metros de largo y 3 metros de alto, este lienzo circular relata 25 escenas claves de la historia de Rumania, empezando con la conquista de Dacia por el emperador trajano y culminando con una escena que retrata al rey Carol II junto a su hijo Miguel sobre un fondo de una ciudad moderna e industrializada. Representando esa última, el florecimiento de la nación tras haber alcanzado la unificación territorial después de la primera guerra mundial.


Auditorio.
El principal arquitecto del ateneo rumano fue el francés Albert Galleron, el mismo que trabajo en el diseño del palacio del banco nacional de Rumania, la cuidada ingeniera en la construcción del edificio le concede una excelencia sonora con una acústica calificada como una de las mejores del mundo para la música sinfónica y de cámara. Por último es el hogar oficial de la reputada orquesta filarmónica George Enescu, que lleva el nombre del famoso compositor Rumano. Recomiendo visitar la página web para comprobar los días de visitas, no está abierto al público todos los días y mucho menos cuando empieza la temporada. Es una visita corta solo se puede ver el vestíbulo y la sala de concierto pero esa última merece la pena solo por circular a su alrededor, sentarse en una butaca o admirar las distintas escenas del fresco. Aunque otra posibilidad es acudir a una función y comprobar por sí mismo la acústica.
Biblioteca de la universidad.
Retomando mi recorrido por la calea Victoriei, pase por delante de la biblioteca central de la universidad de Bucarest (21), cercana al ateneo, un edificio del final del siglo XIX con una fachada de estilo neoclásico, marcada por unas columnas jónicas que enmarcan unos amplios ventanales rematado el edificio por una cúpula con buhardillas ornamentadas características del diseño de tejados parisinos de finales del siglo XIX. Preside su entrada una estatua ecuestre del rey Carol I. Fue el primer Rey de la Rumania moderna que consolido el país, fue coronado en 1881 tras lograr la independencia del imperio Otomano. Había sido un príncipe alemán de la dinastía Hohenzollern-Sigmaringen hasta que se le ofreció la corona de Rumania. Fue sucedido por Fernando I, Carlos II y por ultimo Miguel I que tuvo que abdicar por las presiones del gobierno comunista en 1947, por lo tanto el país solo tuvo históricamente cuatro reyes.
Museo nacional de arte.
Frente a la biblioteca se encuentra el museo nacional de arte de Rumania (22), el cual está ubicado en el antiguo palacio real. Ese día el museo estaba cerrado, los museos nacionales en Rumania cierran los lunes y también los martes.
A solo unos pasos está localizada la plaza de la revolución, destacando en ella el memorial del renacimiento (23). Dicho monumento rinde homenaje a los caídos durante la revolución rumana de 1989, el sangriento levantamiento civil que derroco al dictador comunista Nicolae Ceausescu. Consiste en un obelisco de mármol blanco con una gran pieza metálica que lo atraviesa en la parte superior. Según el autor, la columna blanca representa el ascenso del pueblo rumano mientras que la corona metálica superior evoca el sufrimiento de los mártires. Completan el monumento un muro a sus pies con unas placas de bronce que recopilan los nombres de las víctimas mortales de ese trágico acontecimiento. Desde su inauguración el diseño fue fruto de una fuerte controversia por su estética llegando a ganarse varios apodos como “la aceituna en el palillo” o “la patata clavada en un palo”.


Memorial del renacimiento y escultura de Iuliu Maniu.
Ministerio del interior, encima de las puertas esta el balcón.
A un lado de la plaza está el imponente ministerio del interior(24), que antiguamente albergaba la sede del comité central del partido comunista de Rumania. En el balcón ubicado sobre la entrada dio su último discurso Nicolae Ceausescu el 21 de diciembre de 1989, ante las protestas de la multitud, el dictador y su esposa tuvieron que huir en un helicóptero desde la azotea, siendo capturados posteriormente y ejecutados marcando el fin del régimen comunista en Rumania.
Cerca al memorial del renacimiento se ubica una escultura de bronce dedicada al líder politico Iuliu Maniu(25), quien fue primer ministro entre 1928 y 1933 y un firme defensor de la democracia frente a los regímenes totalitarios. El monumento representa al propio Iuliu Maniu sentada junto a un tronco de árbol.
La Iglesia Kretzulescu.
Siendo la Iglesia Kretzulescu (26), el último monumento localizado en la plaza de la revolución, un edificio religioso de 1722 con una inconfundible fachada de ladrillos rojos y de estilo Brancovenesc, combinando elementos bizantinos y otomanos.
Dejando finalmente la plaza atrás y recorriendo unos 200 metros la avenida victoria, si uno está atento pasa por delante del pasaje victoria (27), es un callejón muy famoso por el llamativo techo de paraguas de colores que lo cubre. Para revitalizar la zona los dueños de las terrazas locales tuvieron la iniciativa de instalar esos paragua, lo que tuvo como consecuencia transformar el callejón en un imán para los turistas, deseando la mayoría, yo entre ellos, hacerse una foto.
Pasaje de los paraguas de color y pasaje inglés.
No obstante 25 metros antes de llegar al pasaje victoria se halla el pasaje inglés (28), el cual al contrario de su turístico y restaurado pasaje vecino destaca por una estética mucho más decadente. Esa escondida galería peatonal tiene no obstante una rica historia. Fue construido a finales del siglo XIX como pasaje de acceso para el hotel “Inglés”, con una estructura alta aunque estrecha coronada por un techo de cristal con armazón metálico y balcones a ambos lados, imitando los pasajes de moda de Paris. A principio del siglo XX, la idea del hotel fue abandona y se convirtió en un burdel de lujo atrayendo la alta sociedad de la época. Al quedar prohibida la prostitución por el régimen comunista, fue reconvertido en un bloque de viviendas comunales y hoy en día, los pisos superiores siguen siendo apartamentos privados. Como se aprecia en la foto tiene un aspecto ruinoso y a la vez vintage.
Teatro Odeón.
La siguiente parada por el recorrido de la calea Victoriei es la plaza odeón, donde se encuentra el teatro odeón (29), el lugar alberga el busto de Mustafa Kemal Ataturk, fundador y primer presidente de la república de Turquía. Simboliza los lazos culturales, diplomáticos y de amistad entre Rumania y Turquía. En cuanto al edificio del teatro fue inaugurado en 1911, de estilo ecléctico con influencias neoclásicas y barrocas. Es un teatro de repertorio que destaca por albergar tanto clásicos universales como producciones nacionales dividiéndose los espectáculos entre dos espacios, la sala principal Majestics y la sala polivalente Studio.
Palacio del círculo militar nacional.
Llegando a la esquina con la avenida reina Isabel “Bulevardul Regina Elisabeta” se encuentra un imponente edificio conocido como el palacio del círculo militar nacional (30). Diseñado a principio del siglo XX y con un marcado estilo neoclásico, su fachada decorada con columnas dobles que parecen haberse inspirado de la Opera Garnier de Paris. Aunque tiene una base institucional militar se puede comer en su restaurante y asistir a algunas de las exposiciones temporales.
Volví a pasar delante del pasaje Macca-Villacrosse (13) al llegar a la parte de la “Calea Victoriei” que colinda con el casco antiguo y cuando llegue a la altura del palacio CEC (14) bifurque para adentrarme en las calles empedradas de Lipscani para deambular en este laberinto peatonal donde se mezclan vías de adoquines, edificios del siglo XIX con un ambiente de cafés, restaurantes y vibrante vida nocturna. Mis pasos me llevaron a la primera parada; el monasterio Stavropoleos (31), una pequeña iglesia ortodoxa de 1724 de estilo Brancovenesc, un arte rumano que fusiona corrientes orientales y occidentales. Completa la iglesia un patio interior con galería donde se integran lapidas y relieves rescatados de otras iglesias demolidas en Bucarest.



Monasterio Stavropoleos.
Lo siguiente fue acercarme al museo del pequeño Paris(32) para visitarlo. Es un apartamento privado en una primera planta situado en un callejón del casco viejo, que recrea la atmosfera de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, época en la cual Bucarest se gano el apodo del pequeño Paris por la fuerte influencia cultural, arquitectónica y de moda francesa. Tras pagar la entrada me hicieron una introducción en un perfecto francés, aunque me preguntaron si lo prefiera en ingles también, aclarándome que era un museo de atmosfera o de experiencias inmersivas.


Dispone principalmente de cuatro habitaciones adornadas con un sinfín de piezas con raíces en la cultura francesa pero también oriental distribuidas a partir de un vestíbulo central. De esa forma hay un cuarto con influencias Otomanes, otro que recrea un lujoso salón de la burguesía francesa, dos habitaciones adicionales cuyas estancias recrean la vida cotidiana. Adicionalmente cuentan con una sala de baño de época y un pasillo con vitrinas comerciales. Aparte de los muebles, hay expuesto porcelana y platería, cámaras fotográficas, instrumentos de música, lámparas, ropa de época y un largo etc. Disponen igualmente de una habitación llena de ropa y joyería a través de la cual ofrecen contratar sesiones de fotos antiguas con vestuario vintage. Como se aprecia en las fotos la colección de objetos es abundante, recuerdo que disponían de un pasaporte de aquella época cuyo textos estaban tanto en rumano como en francés. Se recorre rápido, entre quince y treinta minutos, es pequeño y casi intimo, diría que es como una capsula del tiempo que recrea la atmosfera burguesa de la belle Epoque rumana.


Situado a unos pasos del museo del pequeño París se halla la carturesti carusel (33), la Liberia carrusel. Situada en un edificio de seis plantas, construido a finales del siglo XIX, originalmente era una sede bancaria, durante el régimen comunista, el banco fue expropiado y transformado por el estado en unos almacenes comerciales. Tras la caída del comunismo quedo abandonado y en ruinas hasta que fue adquirido y rehabilitado, reabriendo sus puertas en 2015 como una librería. En la última planta se encuentra una cafetería y el resto de los niveles cuentan con estanterías donde uno encuentra sobretodo libros pero también discos de vinilo y juegos de mesa. Destacan sus columnas blancas, pasarelas, escaleras de caracol y tragaluz de cristal en el techo. Gracias a muchos Youtubers se mezclan en la librería, quien busca un libro y quien busca hacerse una foto para subirla a Instagram.
La librería Carrusel.
Conseguí orientarme para volver al museo del comunismo (11) con la intención de visitarlo, aprovechando para usar el descuento que nos habían dado durante el free tour. Al igual que el museo del pequeño París se encuentra en un apartamento privado y en la primera planta de un edificio, dato a tener en cuenta puesto que ambos museos no tienen ascensores con lo cual solo se puede acceder subiendo por las escaleras. Mas que atmosfera aquí diría que la experiencia es interactiva pudiendo el visitante tocar los objetos y abrir cajones. Es una exposición pequeña comparada con la que vi en el museo del comunismo de Varsovia hace dos años. Subiendo la escalera y en el relleno de la primera planta hay numerosos paneles informativos en rumano, inglés y español que cuentan de forma cronológica desde 1921 la aparición del partido comunista de Rumania hasta 1989 con la revolución que puso fin al régimen. Gran parte de la información gira en torno a Nicolae Ceausescu, dirigente del país de 1965 a 1989.


El apartamento cuenta con cuatro salas y una pequeña zona de cafetería y recepción en la planta calle. La primera habitación esta dedicada a narrar el contexto histórico de cómo se instauro el régimen con nacionalizaciones, colectivizaciones así como control y represión de la disidencia. En la segunda habitación, la exposición abarca temas más generales como la educación, industrialización y tecnología, deporte y turismo. Finalmente las otras dos salas recrean un apartamento de época con un salón y una cocina. Son zonas más inmersivas que las anteriores al contener más objetos de las décadas de los 70 y 80 con los cuales uno pueden interactuar.



Pase algo más de tiempo aquí que en el anterior museo pero porque este tiene información que se puede leer, algo de lo cual carecía el museo del pequeño Paris no obstante ese último posee una colección de objetos mayor que los presentados en el museo del comunismo. Ambos museos son interesantes de visitar por la información y contenido visual que aportan de un Bucarest y de una Rumania del siglo XX. Asimismo su cercanía permite verlos en poco tiempo, además al no ser museos nacionales no cierran lunes y martes.
Teniendo que prepararme para la cena, regrese al hotel no sin antes acercarme al teatro nacional de Bucarest Ion Luca Caragiale (34), nombrado en honor al mejor dramaturgo de Rumania, que se encuentra en una esquina de la rotonda, cerca de la plaza de la universidad donde también se halla el gran hotel de Bucarest. Frente al teatro está ubicado el monumento “El carro de los payasos” (35) compuesto por 16 personajes de bronces extraídos de las obras de teatro y relatos más conocidos del autor. A unos metros de distantica, la estatua de un Caragiale sentado contempla sus personajes de ficción.


El carro de los payasos y al fondo el teatro nacional.
A finales de junio había realizado una reserva en la página web del restaurante Caru’cu Bere (36) (literalmente el carro con cerveza). Se podría decir que es la cervecería y restaurante más emblemática de Bucarest. Se encuentra desde el año 1899 en la calle Stavropoleos a unos pasos del monasterio Stavropoleos. Aunque dispone de varias mesas en la terraza exterior, sótano, planta calle y primera planta con balcones, os aconsejo realizar la reserva en la sala principal o en uno de los dos balcones, yo tenía la reserva para las 21:00 en una mesa del balcón Bacchus. Lo primero que llama la atención del restaurante es su arquitectura de estilo neogótico con paneles de madera tallada, coloridas vidrieras, baldosas de mosaicos y frescos. Ofrece espectáculos de música y bailes en vivo, mientras yo cene aparecieron un par de parejas que bailaron dos canciones y estuvieron otras tantas invitando los comensales a bailar con ellos. Tras una pausa y un cambio de trajes volvieron a salir e hicieron lo mismo que la vez anterior. En ese momento los clientes se acercan para sacar fotos y videos, por mi parte al estar en uno de los balcones sobre la sala principal solo tuve que levantarme y acercarme a la barandilla para poder verlo tranquilamente. En cuanto a la comida, sirven platos tradicionales rumanos, me pedí unos Mici, que son rollitos de carne picada a la parilla, parecidos a salchichas sin piel, un plato muy rico. De postre, me habían aconsejado los famosos Papanasi, son como unos buñuelos, de los cuales me sirvieron dos ejemplares. Había pensado pedirme Sarmale que son rollitos de repollo rellenos de carne pero me previnieron que el Papanasi llena mucho y es totalmente cierto, el primero me lo comí muy a gusto pero el segundo, aunque lo acabe, me costo. Si estéis dos os aconsejo pedir un único plato de Papanasi como vienen dos pasteles, uno para cada uno. En torno a las 22:30 volví al hotel para echarme a la cama y descansar de un ajetreado día.



Os vuelvo a dejar un enlace a Google Map que os ayudara a visualizar el recorrido del segundo día. Los números entre paréntesis hace referencia a este mapa donde indico los lugares que visite.
recorrido día 2
Hoy tenía pensado disponer de un día más tranquilo con la visita de un museo por la mañana y otro por la tarde, ambos alejados del casco histórico. El primero; el museo militar nacional (1) no abría sus puertas hasta las 10:00 por lo tanto no tenía prisa para madrugar. Además comprobando como acercarme hasta el museo durante mi fase de planificación, descubrí que a unos metros del hotel estaba la parada del trolebús número 85 que me dejaba delante del museo tras un trayecto de 20 minutos. Como aficionado a la historia militar procuro visitar ese tipo de museos en mis viajes, que considero, complementarios de la historia en general del país. La entrada es muy barata 20 lei para la exposición permanente a los cuales se les puede sumar 10 lei si uno desea visitar el salón de aviación, algo que yo hice. Para la exposición permanente me explicaron que había que empezar por el sótano mientras que el salón de aviación se encontraba en otro pabellón y al cual uno accedía tras cruzar un patio.
Alrededor de ese último se exhibe varios vehículos como cañones, carros de combates posteriores a la segunda guerra mundial, radares, sistemas de misiles, aviones y helicópteros. Algunos de ellos en un estado bastante deplorables y a los cuales no se puede uno acercar.


En cuanto al salón de aviación y del espacio que se puede recorrer de forma rápida alberga unas replicas a escala real de unos biplanos de principios del siglo XX, aviones a hélices y aviones a reacción de tipo MIG soviéticos. Cuenta con una colección de motores aeronáuticos así como sistemas de armas depositados cerca de los aviones. Dispone de unos paneles informativos, fotografías y uniformes de la aviación rumana durante los dos conflictos mundiales. Cabe destacar que una esquina del pabellón alberga el traje espacial original de Dumitru Prunariu, el único astronauta rumano, así como la auténtica cápsula de descenso de la misión Soyuz 40 que lo trajo de vuelta a la Tierra en 1981.



Volviendo al edificio principal y accediendo a su sótano, empecé el recorrido organizado de forma cronológica siendo la primera época expuesta la prehistórica, con muestras de armas de piedra y hueso, como puntas de flecha de sílex. A continuación con la revolución del bronce, las armas y protecciones pasan a realizarse en ese material. En la edad antigua los restos arqueológicos se centran en la historia de los Dacios, antiguos habitantes de Rumania. Las vitrinas expone entonces la espada curva con forma de hoz llamada falx propia de los dacios, casco de influencia celta y helenística, cotas de malla primitivas y varias reconstrucciones de maquetas de fortalezas.

Lo siguiente está dedicado a las guerras Dacias-Romanas entre los años 101 y 106 bajo el mandato del emperador romano Trajano siendo su oponente el rey dacio Decebalo. Contiene paneles informativos con la cartografía y la ruta de invasión, replicas de armas personales, armas de asedio y equipo militar de ambos bandos además de maquetas de los asentamientos fortificados de los dacios. Esta sección se completa con las grandes migraciones, mostrando el colapso del control romano y la llegada de los distintos pueblos barbaros invasores. Esta parte me resulto bastante interesante.



No pude acceder a la siguiente planta al estar cerrada por remodelación no obstante por lo que pude ver abarcaba los siglos XVII y XVIII por lo tanto continúe con la visita correspondiendo la siguiente sección al siglo XIX que abarca un periodo fundamental en el que los territorios rumanos pasaron de ser principados vasallos del Imperio Otomano a constituir un estado moderno y totalmente independiente. La primera fase fue la revolución de tudor Vladimirescu en 1821 que puso fin al régimen de los gobernantes extranjeros, la siguiente fue las revoluciones de 1848 y la organización de un ejército nacional que se enfrento al ejército otomano. Culminando con la guerra de independencia de 1877 y 1878 durante la cual el país logro romper su vasallaje con el imperio otomano. Es una sección que visualmente impacta más que las anteriores conteniendo las vitrinas una gran cantidad de uniformes y su evolución a lo largo del siglo, varias armas blancas y de pólvora, banderas, mapas de batallas y fotografías en blanco y negro.



A continuación se llega al siglo XX con la primera guerra mundial, siendo 1916 el año en el cual Rumania se unió al bando de la triple entente tras declarar la guerra a Austria-Hungría ganando el territorio de Transilvania al final de la guerra. El siguiente conflicto mundial muestra la compleja transición geopolítica de Rumanía, que comenzó luchando junto al Eje contra la Unión Soviética y terminó la guerra alineada con los Aliados. La siguiente zona refleja la sovietización del ejército tras la abdicación forzada del rey Miguel I en 1947 y la creación de la República Socialista de Rumania. Finalmente se llega a la parte dedicada a la revolución de 1989 y la integración del ejército rumano a la OTAN. A lo largo de ese recorrido, las vitrinas rebosan de uniformes, prendas de cabeza, armas ligeras y pesadas, medallas, banderas, planos, fotografías y algún diorama.





Me gustaron bastante las secciones de los siglos XIX y XX así como la invasión romana de Dacia. No obstante al escribir estas líneas me di cuenta que no vi nada sobre la etapa medieval, no sé si estaba esa sección en remodelación o me la perdí, reconozco que el museo tiene algunas deficiencias como que no está todo bien señalizado y sobretodo eche mucho de menos unos paneles informativos que diese información general de los distintos periodos. Eso se nota en la parte correspondiente a la segunda guerra mundial donde no queda claro porque Rumania cambia de bando. Algunas piezas de la colección tienen su descripción en rumano y en ingles pero muchas no, si no tienes ciertos conocimientos de los objetos de esa época o desconoces la historia militar rumana cuesta entender lo que te muestran. No obstante como he comentado previamente disfruto con ese tipo de exposición, vi poca afluencia de gente y estuve cerca de dos horas.
Al salir me encamine hacia la estación de ferrocarril “del norte” (2) con la idea de llegar a la plaza victoria a través de la línea M1 del metro y buscar un sitio donde almorzar y descansar. La plaza de la victoria (3) o “piata Victoriei” es una importante y extensa plaza muy transitada siendo a la vez el punto de origen de la avenida de la victoria. A su alrededor se encuentra el museo nacional de historia natural y el museo del campesino rumano así como el monumental palacio victoria (4). Ese último es un imponente edificio de estilo clásico-modernista, sede oficial del gobierno de Rumania y la oficina del primer ministro.

Piata Victoriei.
Palacio victoria.
Con renovadas fuerzas baje al metro desde la plaza victoria pero para tomar esta vez la línea M2 hasta la estación de aviatorilor, en la zona norte de Bucarest. Para desde allí dar un paseo hasta el arco de triunfo (5) donde hice la parada de rigor para sacar fotos del monumento. Porque si, la pequeña Paris también tiene su arco de triunfo en medio de una rotonda. No obstante es algo más pequeño que su primo parisino, solo 27 metros de altura para 50 metros el de la capital francesa pero conserva un estilo neoclásico parecido a su homologo. El emblemático monumento es un símbolo de identidad nacional celebrando la unificación del país y la victoria en la primera guerra mundial. Se construyo originalmente en 1878 en madera para que las tropas victoriosas de la guerra de independencia desfilaran bajo el a su regreso del frente. El arco actual es de 1936. Se puede visitar su interior que alberga un pequeño museo histórico y subir a la terraza superior, aunque solo durante los fines de semana.

Arco de Triunfo.


El arco de triunfo colinda con el parque Rey Miguel I de Rumania, uno de los varios parques urbanos de Bucarest, cuenta con 187 hectáreas, conteniendo un lago así como una extensa colección de escultura mitológicas, estatuas de políticos y bustos de personas de la cultura internacional y rumana. Muy cerca de la entrada desde el arco de triunfo se encuentra un monumento conmemorativo muy visitado dedicado a Michael Jackson (6). La estrella del pop visito la ciudad en 1992 para la gira mundial del Dangerous world tour. Lo invitaron a asomarse al balcón del palacio del parlamento para saludar a la multitud masiva que lo esperaba fuera, al hacerlo se produjo una anécdota recordada todavía hoy día puesto que Michael Jackson dijo lo siguiente: "¡Hola, Budapest! ¡Estoy muy feliz de estar aquí!" ¿Quién no ha confundido alguna vez Bucarest con Budapest?
El parque acoge también el museo nacional de la aldea (7) “Dimitrie Gusti.” Hacia el cual me encaminaba para visitarlo. Es un museo al aire libre que ofrece una inmersión en la arquitectura rural y la historia del país, cuya entrada cuesta 40 Lei. Tiene una extensión de 100.000 metros cuadrados en las cuales se hallan distintos edificios representativos de las regiones de Rumania y que han sido trasladados desde sus ubicaciones originales. La arquitectura de las casas varía drásticamente según la geografía del país y las necesidades de adaptación al clima o la historia. En el plano que os dejo a continuación y cuya fotografía tome al inicio del recorrido se ve más de 100 casas pero hay que tener en cuenta que algunas son granjas con su vivienda, almacenes y pozo. También hay iglesias tradicionales, molinos de viento y talleres artesanales. La mayoría de las casas están cerradas pero algunas durante mi visita tenían las puertas de entrada abiertas y se podía distinguir las habitaciones con los muebles contenidos en su interior. Desde el punto de vista cronológico, las edificaciones van desde finales del siglo XVIII, pasando por el siglo XIX de donde son la mayoría y otra parte del siglo XX. Cada granja o casa individual tiene delante un panel informativo en rumano e inglés con planos, fotos y descripciones.

Plano del museo nacional de la aldea.
Todas las regiones están representadas, empezando por el noreste del país con Moldavia cuyas Viviendas destaca por sus proporciones sencillas y bajas de ventanas notablemente pequeñas, diseñadas para retener el calor al máximo. Cuentan con un porche bajo que rodea la casa y un encalado en tonos blancos o azules, con aleros muy anchos protectores contra la lluvia. Entre ellas la granja de Fundu Moldovei, un complejo que incluye la casa familiar, graneros, un taller y un establo así como la casa de Audia, representativa de las aéreas montañosas de Moldavia. De esa región también tenemos a la iglesia del pueblo de Rapciuni de 1773 trasladada al museo en el año 1958 para salvarla de quedar sumergida por la construcción de una presa hidroeléctrica.
Iglesia de madera de Rapciuni.
Granja de Fundu Moldovei, de final del siglo XIX.
Exterior e interior de una casa de la región de Audia de principio del siglo XIX.
Pasamos al sureste con la región de Dobrogea y el delta del Danubio con viviendas influenciadas por el clima marítimo y fluvial como la casa de Jurilovca que utiliza techos de caña gruesa trenzada como aislante natural contra el viento del mar negro.
Hacienda de Jurilovca.
Hacienda de Enisala, segunda mitad del siglo XIX.
Molino de viento de Sarichioi, final del siglo XIX.
Alcanzamos el sur, región de Muntenia o Valaquia con estructuras adaptadas a las grandes llanuras agrícolas del sur de Rumania. Destacando la casa de la localidad de Chiojdu Mic, la cual posee un piso superior con un porche tallado de madera o las casas semienterradas de la comuna de Radomiresti, construidas bajo el nivel del suelo y que servían como camuflaje en las llanuras propensas a invasiones otomanas ofreciendo además un aislamiento térmico natural.
Hacienda de Chiojdu Mic, siglo XVIII.
Hacienda de Afumati, principio del siglo XX.
interior de la Hacienda de Afumati.
Continuamos por la región de Oltenia al suroeste, donde las viviendas están construidas semienterradas en la tierra sobresaliendo solo el techo de paja gruesa. Se diseñaron originalmente de esta manera por dos razones principales. Por un lado ofrecer un aislamiento térmico natural excelente, por otro lado funcionar como camuflaje y protección contra las frecuentes invasiones enemigas en las llanuras descubiertas. Ejemplos como la casa de Castranova del siglo XIX, con un porche alto apoyado sobre pilares arqueados de madera con cierta influencia de los palacios señoriales. Igualmente presente la iglesia de Timiseni, un templo de planta tradicional con un porche abierto y tejados de fuerte pendiente para evacuar la lluvia y la nieve.
Hacienda de Curtișoara.
Iglesia de Timiseni, del siglo XVIII.
Molino de agua de Galeșoaia.
Hacienda de Maldarești, principio del siglo XIX.
bodega vinícola del siglo XIX.
Siguiendo hacia el oeste y la región de Banat, tenemos construcciones de estilo más centroeuropeo, con grandes portones de entrada de madera, muros de ladrillo o adobe encalados y tejados de teja cerámica roja. Uno se puede encontrar con la casa de Zavoi, una estructura compacta de madera o piedra con techos altos.
Cerrando el tour geográfico por Transilvania, Región montañosa y de colinas centrales donde conviven influencias rumanas, sajonas y húngaras. Las casas suelen ser fortificadas y adaptadas a terrenos escarpados o climas fríos de montaña. Como la granja del pueblo de Dumitra que data de 1866 o la casa de Cherelus de las llanuras occidentales. Sin olvidar la iglesia de Dragomiresti, construida en 1722 desatancándose su tejado doble de madera y un esbelto campanario.
Casa principal de la granja de Dumitra.
Fachada principal de la casa tradicional de Chereluș.
Iglesia de Dragomiresti.
Para luchar contra el calor dentro del museo hay varios árboles que suministran zonas de sombra, además repartidas por el recinto hay fuentes para refrescarse y baños públicos así como un pequeño bar/restaurante. El paseo por todo el museo al aire libre me duro unas tres horas aunque me concedí algunas pausas aprovechando los bancos, me pareció un museo muy original y educativo.
Al salir, en lugar de regresar sobre mis pasos hacia el arco de triunfo seguí la avenida Regele Mihai I en dirección norte hasta llegar a la plaza de la prensa libre donde cerca está ubicada la casa de la prensa libre (8). Un mastodóntico edificio de estilo clasicismo estalinista de 100 metros de altura, con un imponente cuerpo central y dos alas laterales colosales. Construido en 1956 albergaba las redacciones de Scinteia (La chispa) el órgano de difusión y propaganda del partido comunista rumano y servía como base para las agencias de noticias estatales que controlaban el flujo de información y el sistema de censura estatal. Afortunadamente tras la revolución de 1989, el edificio abandono el monopolio estatal y privatizo gran parte de sus gigantescas instalaciones, hoy día es sede de medios de comunicaciones independientes y espacios para eventos. Delante a la casa de la prensa libre se halla el monumento Aripi (9) (alas en rumano) una escultura de 30 metros de alto, la cual rinde homenaje a las víctimas del régimen comunista entre 1945 y 1989. En ese mismo lugar se alzaba anteriormente una estatua gigante de Lenin que fue derribada. La obra consta de tres enormes alas que se elevan hacia el cielo, representando el concepto de la santísima trinidad guiando las almas de las victimas hacia la libertad eterna.

La casa de la prensa libre y el monumento Aripi.
Como aun no era muy tarde decidí volver al parque del Rey Miguel I y más concretamente acercarme a la orilla del lago Herastrau, el cual me encontré seco al iniciar las autoridades de Bucarest su vaciado para realizar la limpieza del lecho así como rehabilitar y consolidar las orillas. No obstante en esa zona se ubicaban varios restaurantes como el Hard Rock Café Bucarest, uno de los más grandes de Europa y con una gran colección de objetos de estrellas de la música y donde acabe cenando para después regresar al hotel a través del bus 205 cuya parada no estaba muy lejos.