Vamos a ser realistas, Bucarest no es ni Nueva York ni Londres o Paris y por lo tanto no es una ciudad que suele aparecer en nuestras pantallas de televisión, de hecho os confieso que apenas sabía algo de la ciudad o incluso del propio país antes de mi viaje y por ello volví muy contento del mismo. Disfrute de esos tres días completos en los cuales pase algo de calor y procure colmar ese vacío educativo aprendiendo lo máximo que pude a nivel cultural, social e histórico. Me agrado pasear tanto por el laberinto de calles adoquinadas del centro histórico como por sus grandes avenidas, dejándome sorprender por sus grandes contrastes arquitectónicos, con pequeñas iglesias ortodoxas escondidas en esquina, sus edificios de la belle Epoque que me recordaban a los de Paris así como los bloques grises y monumentales de la época oscura del comunismo. También forman parte del paisaje urbano modernos edificios y construcciones abandonadas, me dio la sensación de que la ciudad se estaba poco a poco poniendo al día, reformándose y actualizándose. Hay que tener en cuenta que es un país joven todavía, fundado en el siglo XIX pero con raíces muy antiguas.



Cuando empecé a prepararme el viaje sopese dedicar un día para una excursión al castillo de Bran, el castillo de Dracula, la ciudad de Brasov y el casillo-palacio de Peles pero lo acabe descartando. En parte porque vi que aun había bastante para ver en Bucarest en tres días y porque también vi que la excursión se vendía sin los billetes de entrada a ambos castillos, los cuales se tenían que adquirir en la página web o en las taquillas pero con la peculiaridad que había que reserva un horario especifico para el billete. Como comprenderéis sin saber a qué hora llegaba el autobús y en temporada alta resultaba complicado, la excursión se podía quedar en una visita de los exteriores. A las afueras de Bucarest, al norte del aeropuerto, se hallan las termas de Bucarest, un popular complejo de piscinas y saunas que también descarte al imaginarme que su visita presupondría entre medio día y un día completo. Finalmente me centre en la ciudad y aunque intente ver lo máximo no todo pudo ser, se me quedo por falta de tiempo el palacio Cotroceni y el palacio de la primavera, la antigua residencia privada del dictador Nicolae Ceaușescu. Hoy día un museo llamado casa Ceaușescu que organizado tours a determinadas horas con guías pero solo en inglés y rumano aunque dan la posibilidad de adquirir un audio guía.
Está previsto que para 2029 el aeropuerto este comunicado con Metro pero por ahora, las opciones para ir son por taxi o Uber, un tren que te lleva a la estación del norte y el bus 100 que tiene varias paradas. Esta última es la opción más barata por 3 Lei pero tener cuidado con la duración del trayecto, el viernes cuando regresaba a España el trayecto del autobús hasta el aeropuerto desde la plaza de la universidad duro 30 minutos y eso que lo tome a las cinco de la mañana, además no estaba en absoluto vacio sino que iba bastante lleno. En hora punta y con el denso tráfico que tiene la ciudad el trayecto os puede durar más de una hora.
Está previsto que para 2029 el aeropuerto este comunicado con Metro pero por ahora, las opciones para ir son por taxi o Uber, un tren que te lleva a la estación del norte y el bus 100 que tiene varias paradas. Esta última es la opción más barata por 3 Lei pero tener cuidado con la duración del trayecto, el viernes cuando regresaba a España el trayecto del autobús hasta el aeropuerto desde la plaza de la universidad duro 30 minutos y eso que lo tome a las cinco de la mañana, además no estaba en absoluto vacio sino que iba bastante lleno. En hora punta y con el denso tráfico que tiene la ciudad el trayecto os puede durar más de una hora.

Rio Dambovita.
Sin embargo me da la sensación que a la ciudad le falta madurez de cara al turismo, como he comentado algunos museos apenas tiene información en rumano mientras que otros la complementan con algo de inglés. Eche mucho de menos el uso de audio guías, puesto que siempre se te hace más fácil escuchar las explicaciones en tu idioma que leerlas en ingles cuando puedes. Las trabajadores de los museos encargadas de la vigilancia no tenían uniformes y no hablaban inglés.
También os voy a comentar mi experiencia con la visita al palacio del parlamento, adquirí mi entrada por 37 euros a través del portal Civitatis, buscando en Internet es el único que me ofrecía una visita en Español. En la propia página web del parlamento solo daban la opción de visitas en rumano e inglés pero para apuntarte había que llamar a un teléfono el día anterior o acercarse al palacio y ver si para ese día había plazas libres. La misma página web del palacio del parlamento no te da opción a seleccionar un día, una hora, el idioma del tour y pagarlo con tu tarjeta algo que parece inverosímil. A propósito la entrada comprándola en la taquilla del palacio sale por 17 euros. Por lo tanto llegue a la conclusión de que hay dos opciones: Siendo la primera hacer como yo y reservarlo por 37 euros en Civitatis, los cuales se reparten los 20 euros de diferencia con la empresa rumana Transylvanian Wonders, que solo te llevan desde su local hasta el edificio del parlamento dejándote en manos de la guía oficial de la institución después. La segunda, probar suerte y llamar por teléfono al palacio (no sé si te atenderán en ingles o solo en rumano) para ver si hay tour en castellano al día siguiente o acercarte y lo mismo ver si con suerte ese día hay tour en español. No sé si hay una o varios guías y si entonces todos los días están cubiertos y si hay varios tours a lo largo del día, yo lo tenía a las 11:45 y en la página de Civitatis solo se podía seleccionar esa hora. Finalmente os aconsejo si queréis realizar la visita, teniéndola planificada con antelación pasar por Civitatis y uno no se puede perder la opción de visitar el palacio del parlamento si va a Bucarest. En cuanto al resto de lo que hice y vi, el free tour como siempre totalmente recomendable para una primera aproximación. Los museos del pequeño parís y del comunismo tienen la ventaja que abren los lunes y martes, días en los cuales están cerrados los museos municipales, se ven rápidos y el del comunismo tiene la información en español. Con respecto al resto de los museos, el de historia nacional me pareció el más pobre y el museo sobre la historia de Bucarest interesante, aunque el que os recomiendo es el museo de la aldea pero con buen tiempo porque esta al aire libre.
Creo que la cuidad se puede visitar en un par de días incluso centrándose en lo más básico, casco antiguo, avenida victoria, palacio del parlamento y una comida/cena en el restaurante Car Cu Bere o Hanu Lui Manuc.
Por ende acercaros a visitar Bucarest cuya raíz Bucur significa en rumano “alegre” por lo que etimológicamente Bucarest (Bucuresti) se traduciría literalmente como “Ciudad de la alegría”.
También os voy a comentar mi experiencia con la visita al palacio del parlamento, adquirí mi entrada por 37 euros a través del portal Civitatis, buscando en Internet es el único que me ofrecía una visita en Español. En la propia página web del parlamento solo daban la opción de visitas en rumano e inglés pero para apuntarte había que llamar a un teléfono el día anterior o acercarse al palacio y ver si para ese día había plazas libres. La misma página web del palacio del parlamento no te da opción a seleccionar un día, una hora, el idioma del tour y pagarlo con tu tarjeta algo que parece inverosímil. A propósito la entrada comprándola en la taquilla del palacio sale por 17 euros. Por lo tanto llegue a la conclusión de que hay dos opciones: Siendo la primera hacer como yo y reservarlo por 37 euros en Civitatis, los cuales se reparten los 20 euros de diferencia con la empresa rumana Transylvanian Wonders, que solo te llevan desde su local hasta el edificio del parlamento dejándote en manos de la guía oficial de la institución después. La segunda, probar suerte y llamar por teléfono al palacio (no sé si te atenderán en ingles o solo en rumano) para ver si hay tour en castellano al día siguiente o acercarte y lo mismo ver si con suerte ese día hay tour en español. No sé si hay una o varios guías y si entonces todos los días están cubiertos y si hay varios tours a lo largo del día, yo lo tenía a las 11:45 y en la página de Civitatis solo se podía seleccionar esa hora. Finalmente os aconsejo si queréis realizar la visita, teniéndola planificada con antelación pasar por Civitatis y uno no se puede perder la opción de visitar el palacio del parlamento si va a Bucarest. En cuanto al resto de lo que hice y vi, el free tour como siempre totalmente recomendable para una primera aproximación. Los museos del pequeño parís y del comunismo tienen la ventaja que abren los lunes y martes, días en los cuales están cerrados los museos municipales, se ven rápidos y el del comunismo tiene la información en español. Con respecto al resto de los museos, el de historia nacional me pareció el más pobre y el museo sobre la historia de Bucarest interesante, aunque el que os recomiendo es el museo de la aldea pero con buen tiempo porque esta al aire libre.
Creo que la cuidad se puede visitar en un par de días incluso centrándose en lo más básico, casco antiguo, avenida victoria, palacio del parlamento y una comida/cena en el restaurante Car Cu Bere o Hanu Lui Manuc.
Por ende acercaros a visitar Bucarest cuya raíz Bucur significa en rumano “alegre” por lo que etimológicamente Bucarest (Bucuresti) se traduciría literalmente como “Ciudad de la alegría”.