He vuelto de Polonia y tengo que confesarlo: he vuelto totalmente enamorada. Quien me conoce sabe que hay muy pocos países a los que repito ir (entre ellos España, por supuesto, Portugal por la cercanía; Italia, que me encanta; y México). No soy de repetir, pero Polonia entra de lleno en esta lista selecta: me ha parecido un destino al que quiero volver habitualmente.
0. Pagos, tarjetas y efectivo
Tarjeta principal En casi todas partes se puede pagar con tarjeta sin problema utilizando Revolut.
Efectivo obligatorio Si te sales de la ruta turística principal, en las zonas más aisladas o rurales (como ciertos puntos de Zakopane o la zona del bosque de Białowieża) nos pidieron efectivo sí o sí.
Recomendación Llevar o cambiar al menos 100 € a zlotys (PLN) en efectivo para no quedarse colgada en puestos locales, buses públicos o zonas de montaña, cuando estas más aislado o sales de lo típico.
1. Varsovia: Una capital vibrante, moderna y sorprendentemente pacífica
Varsovia me ha gustado muchísimo como ciudad. Tiene un encanto enorme y un contraste fascinante entre la arquitectura de la época comunista y los nuevos rascacielos.
Espacios y paseo: Sus avenidas son amplias y muy cómodas para caminar, con zonas súper agradables para pasear a orillas del río Vístula.
Vida urbana y gastronomía: Me encantó la zona de tiendas de estilo alternativo (muy tipo el barrio de Malasaña en Madrid), sus coctelerías increíbles y la oferta gastronómica. Comimos súper bien.
El silencio y el civismo: Fue una de las cosas que más nos sorprendió para ser una capital. Apenas se escucha ruido ni tráfico; nadie toca el claxon. Tampoco oyes gritos en los colegios a horas lectivas. No sé si este respeto al espacio acústico vendrá de la época comunista, pero resulta muy agradable.
Respeto a las normas: Nos contaron como tip que la gente nunca cruza los pasos de peatones en rojo porque la policía multa de verdad. Polonia cruzar la calle fuera del paso de peatones o en semáforo en rojo (przechodzenie na czerwonym świetle) está sancionado por ley y la policía/guardia municipal pone multas con bastante frecuencia. Todo transmite una sensación de civismo enorme.
2. Gastronomía, cocina artesanal y tradiciones paganas
Iba comparándolo un poco con Rumanía ( inevitable viví 2 años ) , pero la gastronomía polaca me ha parecido una grata sorpresa. La cocina de gama media-alta es excelente y nada pesada:
Ingredientes naturales y frescos: Usan muchísima verdura e integran muchísimo el eneldo en casi todos sus platos. Tienen una combinación de ingredientes naturales buenísima.
Raíces paganas y de la tierra: Se nota aún una gran influencia pagana y un vínculo muy fuerte con la agricultura tradicional.
Bebidas artesanales y alternativas: En las zonas rurales siguen elaborando productos de forma totalmente artesanal. Descubrí bebidas increíbles como cafés alternativos (de bellota, de diente de león, de trigo o de cáñamo/marihuana), siropes caseros y licores o espirituosos infusionados con hierbas locales.
Quesos artesanales: Tienen una tradición quesera excelente que han sabido conservar.
El vino y los precios: Me llamó la atención que en los restaurantes el vino local puede ser más caro que el importado. La copa de vino suele rondar entre los 8 y 10 € (algo similar a lo que ocurre en Rumanía).
3. Compras útiles: Los supermercados locales (Żabka y Biedronka)
Por todo el país vas a ver dos cadenas de supermercados que son los grandes clásicos locales (un poco como lo que sería un Gadis en Galicia):
Żabka: Están en prácticamente cada esquina para compras rápidas.
Biedronka: Se reconoce al instante por su logo de una mariquita (biedronka significa literalmente mariquita en polaco).
Tip viajero: Súper recomendable entrar a estos supermercados de toda la vida para comprar provisiones, snacks o detalles locales a precio de gente de allí y evitar los sablazos de los precios turísticos.
4. Naturaleza, gestión forestal y curiosidades
Una naturaleza impresionante en todo el país: La sensación con la vegetación y los bosques no es de un lugar concreto, sino de todo el país. Polonia impresiona por la inmensidad de sus áreas verdes, árboles autóctonos antiguos y una densidad forestal cuidada que en España (incluso en Galicia) ya es difícil de ver.
Origen de sus bosques y protección: Históricamente, grandes extensiones de terreno pertenecieron a feudos y reservas reales donde no se permitía la tala de árboles. Con el tiempo y tras la época comunista, se consolidaron como parques protegidos. Hoy la actividad agroforestal en el país es fuertísima, con un modelo de conservación muy estricto que prioriza proteger y no talar su masa forestal.
La escena de los cuervos: En las ciudades hay muchísimos cuervos negros posados por todas partes. Me recordaba constantemente a la famosa película de miedo y suspense "Los pájaros" de Alfred Hitchcock, donde las aves están omnipresentes en vallas y estructuras.
5. Cracovia, Zakopane y escapadas cercanas
Zakopane: La zona de montaña de Zakopane tiene muchísimo que ofrecer. A nivel de naturaleza y rutas de montaña te podrías tirar perfectamente una semana entera allí disfrutando sin aburrirte.
Cracovia (Minerales y Ámbar): Cracovia me gustó mucho y la recomiendo totalmente para comprar minerales. Me quedé con ganas de comprar ámbar, teniendo en cuenta que el ámbar del Báltico proviene principalmente del norte de Polonia, de la zona costera y de la ciudad de Gdańsk (la gran capital histórica del ámbar). Sin embargo, no me pareció especialmente barato en el país (no sé a cuánto cotiza en España ahora mismo, pero las piezas que me gustaban no bajaban de entre 50 € y 100 €; no sé si se debe a la coyuntura económica actual).
Bratislava: A Bratislava la verdad es que solo volvería para hacer la ruta de los vinos de la zona, que fue lo único que me faltó por hacer y no me dio tiempo.
6. Logística, coches y precios de combustible
Evolución del combustible: La gasolina y el diésel están a precios muy parecidos a los de España. Justo en los últimos días notamos que el precio empezaba a subir: desde que salimos de Zakopane se encareció alrededor de 1 PLN (Złoty) por litro tanto para el diésel como para la gasolina.
En definitiva, Polonia entra directa a mi Top de países para visitar, recomendar y, sobre todo, repetir.
De hecho, estoy segura de que volveré en menos de dos años para explorar la zona norte: sus parques naturales, la zona de la península (donde me han recomendado hacer buceo ) y descubrir Gdańsk y la costa del Báltico.
¡Espero que disfrutéis de esta guía si decidís viajar por allí!