A veces los grandes viajes empiezan con pequeños rituales cotidianos. Vino Sonia a dormir a casa para arrancar juntas desde el minuto uno. Nos levantamos, preparamos todo con calma y fuimos caminando unos 15 o 20 minutos hasta la estación de tren. Logramos sentarnos juntas cambiándole el sitio a un señor y el trayecto se nos pasó volando escuchando pódcasts. Al llegar a Pontevedra, fuimos a por mi coche al garaje. Sonia tenía hambre, así que hicimos la primera parada estratégica de la jornada: el hotel de las afueras (Arcade), donde nos alojaremos a la vuelta. Nos pedimos unos buenos cruasanes a la plancha con mantequilla que estaban increíbles para coger fuerzas.
Pusimos rumbo a Oporto y, como no podía ser de otra manera, hicimos escala en un Pingo Doce para hacer acopio de básicos: mi agua favorita, cafecito y alguna cosilla más. De camino, a Sonia le apeteció McDonald's; buscando uno terminamos en un outlet y, claro, una cosa llevó a la otra... nos liamos y acabamos cotilleando en Zara Home y Levi's.
Llegamos al parking del aeropuerto de Oporto, que la verdad está súper bien situado, a apenas tres minutos caminando. Dejé a Sonia en la entrada con el equipaje para ir a aparcar con calma, ya que el recinto es enorme. Volví, fuimos caminando hacia la terminal y todo salió clavado en tiempo y hora: teníamos la reserva a la 1:00, a esa hora llegamos y a la 1:30 ya estábamos dentro. La facturación era un drop-off de la maleta , nos llevó apenas 10 minutos. Íbamos justitas de peso con la maleta (unos 19-20 kg de los 23 permitidos, tal como habíamos pesado en casa), pero pasamos sin problema. Tras superar una buena cola en el control de seguridad y otra en los baños, decidimos hacer el "almuerzo previo al embarque" en el Burger King: un Long Chicken y una hamburguesa de pollo. Cuando nos dimos cuenta, ya eran las 12:30 y estaban llamando a embarcar.
Justo antes de subir, vimos un stand de Revolut. Sonia aprovechó para sacarse una tarjeta y vincularla a su cuenta gratis en el acto, y yo me cogí una extra por si acaso (más vale prevenir). El vuelo duró unas cuatro horas. Nos tocó en el medio a las dos y una en la fila 6 y la otra en la 22 y, para rematar, tuve al lado a una señora que se pasó todo el viaje de pie conversando con su amiga que decidió apoderarse del pasillo las 4 horas para charlar. Aun así, logré dormir a ratos y escuchar un pódcast fascinante sobre medicina tradicional china.
Al aterrizar, nos reencontramos tras los autobuses de pista, recogimos la maleta facturada y pedimos un Bolt.
Nos costó al cambio unos 14 € hasta el hotel, ubicado en la zona financiera de Varsovia. Dejamos las maletas, me cambié para ponerme un vaquero y bajamos a tomar algo a Gigi Bar. Nos impactó muchísimo la atmósfera de la ciudad: eran solo las 21:30 de un jueves en plena capital y parecía que fuesen las 7:00 de la mañana. Un silencio absoluto, ni un alma en pena por la calle, nadie cenando fuera... parecía completamente desierta.
Al llegar a Gigi Bar, la experiencia fue de diez. Para brindar, Sonia se pidió un Lust (ginebra de vainilla, fruta de la pasión, lima y prosecco), y yo elegí el Pho Breakfast (ginebra Bombay Sapphire, mandarina, lemongrass y cilantro), con ese toque exótico que me encantó.
Para acompañar los cocteles de sabores, pedimos:
Salmon tartare: Un tártaro de salmón servido con espinacas, nori, queso crema y una capa superior de caviar rojo brillante.
King Prawn Ceviche: Un ceviche exquisito de langostinos montado sobre una salsa de mango y leche de coco, con aguacate, almendras y frambuesas frescas (¡el plato estrella que nos enamoró a las dos y que traía ese debate de las moras y frambuesas!).
Local Beef Tartare: Un tártaro de ternera local servido sobre muffin inglés con brunoise de encurtidos, pasta de trufa, cebollino y alioli de ajo con algas. A Sonia este último ya no le sentó tan bien y dejó la mitad, pero el conjunto estuvo de diez.
Terminamos la velada con un paseo nocturno de vuelta al hotel por esas calles enigmáticamente silenciosas.
Nos despertamos en el apartamento. Aunque la habitación era un poco compacta, nos apañamos perfectamente; era un piso bien equipado con tres habitaciones en total que compartían baño y cocina. Como era viernes y el cuerpo lo sabía, hicimos una primera parada en el súper de justo debajo para coger provisiones y salimos caminando sin prisas hacia el punto de encuentro del free tour. De camino, hicimos una parada obligatoria para que Sonia se comprara brilli-brilli para el pelo.
En el trayecto descubrí un árbol fascinante que cubre la ciudad: un mostajo (Sorbus aria), lleno de racimos de pequeñas pomos globosos de color anaranjado cuyos frutos son comestibles en mermeladas o jaleas y un auténtico manjar para las aves; como os podréis imaginar, me guardé un par de semillas a ver si logro germinar para mi jardín .
El tour empezaba a las 10:30 frente al monumento a Copérnico. Nos sorprendieron dos cosas: fuimos un grupo reducidísimo de apenas 6 personas, y recibimos un mensaje previo del guía recordando que, aunque era un free tour, la aportación esperada era de entre 15 y 20 € por persona. Llevábamos pensado dar 20 €, pero al ser tan pocos decidimos subir a 30 €. El guía fue Víctor, un chileno afincado en Varsovia por amor, quien nos contó la historia de forma impecable y nos dio consejos clave como sacar los billetes de transporte público. También vimos pasar un autobús clásico muy antiguo dedicado al turismo que era una pasada.
El recorrido comenzó oficialmente en el Camino Real (Krakowskie Przedmieście) frente a la gran Estatua de Nicolás Copérnico, que luce la órbita con los planetas conocidos hasta su época. A pocos pasos entramos a la Iglesia de la Santa Cruz, donde el guía nos desveló que una de sus columnas alberga el corazón de Frédéric Chopin, traído de contrabando desde París por su hermana en un frasco con coñac para esquivar los controles rusos. Continuamos situándonos en el mapa al contemplar la silueta del Palacio de la Cultura y la Ciencia, un regalo de Stalin en 1955 construido por trabajadores polacos. En la Plaza Piłsudski repasamos la historia de la reconstrucción tras la guerra y el homenaje a las mujeres picando piedra, pasamos por el Monumento al Soldado Desconocido en los únicos arcos supervivientes del Palacio Sajón, cruzamos los Jardines Sajones (Ogród Saska) y contemplamos el histórico Hotel Bristol y el Palacio Presidencial. Al llegar a la Plaza del Castillo admiramos la Columna de Segismundo III Vasa, nos adentramos en Stare Miasto por la calle Piwna, cruzamos la Barbacana y llegamos a la Ciudad Nueva (Nowe Miasto). El tour concluyó oficialmente en la calle Freta 16, frente a la casa natal de Maria Skłodowska-Curie (Marie Curie), pionera universal con dos Premios Nobel en distintas especialidades (Física en 1903 y Química en 1911) e impulsora de las ambulancias radiológicas Petites Curies durante la Primera Guerra Mundial.
Aunque el guía nos sugirió comer en Podwale 25 (un sitio tradicional muy familiar para compartir codillo y pierogi), tras terminar el tour caminamos hasta un restaurante que tenía fijado en mi wishlist: Wyraj (ubicado en ul. Krochmalna 59/U2).
Wyraj es un concepto gastronómico único centrado en la tradición ancestral pagana y la mitología eslava, donde Wyraj representa la tierra mítica a la que viajaban las almas, recuperando recetas antiguas y botánica tradicional traídas a la alta cocina.
Fue un verdadero festín gastronómico en el que comimos muchísimo, hasta el punto de que quedamos tan llenas que ya no quisimos cenar en todo el día. Mientras Sonia disfrutó de dos copas de vino blanco polaco como el fresco y frutal Winnica Turnau Solaris 2025, elaborado con uva Solaris y con notas de pera, manzana y miel . por mi parte pedí el vino blanco seco húngaro Zsirai Tokaj Unmarked Dry 2022, de marcado perfil mineral y acidez vibrante, pero antes probe un cóctel de autor que estaba exquisito: el Jastra. Era un trago súper refrescante y brillante preparado con ginebra infusionada con menta, agua tónica, sirope de flor de saúco y zumo de limón, decorado con un toque herbal de menta fresca.
En cuanto a la comida, cada una eligió sus propios platos .
Sonia se decantó por las setas silvestres con queso oscypek (Grzyby Kurki)y la sopa de remolacha (Botwina) .
Yo me decanté por el pan artesanal (Pajda Chleba) con su mantequilla verde aromática y me pedí el Botwina (Summer beet leaves), una propuesta bellísima inspirada en la cocina silvestre eslava elaborada con hojas jóvenes, remolacha horneadas en sal, acompañadas de queso de cabra con fenogreco, miel de pino, un fino puré de perejil y hiedra terrestre (kurdybanek), fresas, piñones/semillas de pino y una decoración de hierbas silvestres y flores de aliso de mar (smagliczka skalna)
De plato principal yo me pedí la trucha asada al fuego (Pstrąg), que venía acompañada de una colorida picada de tomate e hierbas, junto a unas lentejas con verduritas y una guarnición de algas salicornia salteadas.
Para rematar la experiencia en el restaurante, nos invitaron al famoso chupito con infusión y licor de rosas, una explosión de sabores sutiles e inolvidables.
Salimos de Wyraj felices y "piripis", meándonos de la risa. Caminamos hasta OBJEKT Gallery (en Ul. M. Kopernika 8/18/105C), una galería especializada en diseño coleccionable fundada por Aleksandra Krasny y Marcin Studniarek. Allí contemplamos la exposición Polecie (Waning Summer) de la artista polaca Basia Pruszyńska, quien trabaja con maderas de fresno, roble o haya combinadas con aluminio para crear esculturas e iluminaciones de aire folclórico que alcanzaban precios de hasta 7.200 €. Después fuimos a la tienda de minerales que llevábamos en la lista de deseos (curiosamente no tenían ámbar), y de compras por la zona ¡nos terminamos comprando un mismo anillo las dos, como recuerdo del viaje ¡
Entramos a curiosear la chocolatería famosa e.wedel, como ya nos dolían bastante los pies de tanto andar, acabamos la tarde en la coctelería El Koktel, un sitio con mucho encanto al que se entra llamando a un timbre en la puerta. Allí me pedí un Troublemaker, un cóctel seco y herbal a base de gin Fords, Earl Grey fermentado, bergamota, pera, lima y nuez moscada africana; mientras que Sonia eligió un Milf, una opción dulce y cremosa con botruical matuszka amaro, manzanilla, maracuyá, fresas silvestres y flor de saúco. Más tarde se unió mi antiguo jefe, Fran, que lleva dos años viviendo en Varsovia; estuvimos poniéndonos al día tranquilamente y, para rematar la noche, los tres cogimos un Bolt de vuelta al apartamento, ya que Fran vive por la zona del distrito financiero que es donde estamos alojadas.
Tercer día de nuestra aventura en tierras polacas. Nos levantamos temprano en el apartamento, nos pegamos una buena ducha para despejarnos y preparamos minuciosamente las mochilas con todo lo necesario para los días de naturaleza que nos esperaban por delante.
Sobre las 8:30 pusimos rumbo a pie hacia nuestra primera parada. Antes de llegar a nuestro destino principal, decidimos darnos un capricho y parar a desayunar en el emblemático Café Bristol (ubicado en el histórico Hotel Bristol). Disfrutamos de un ambiente elegante tomando un té y un zumito (Palm Beach y Smoothie Zielone). Aunque es un sitio bastante caro (¡carísimo, la verdad, pagamos 81,40 PLN!), es un clásico absoluto de la ciudad desde 1901 y no podíamos irnos de Varsovia sin decir que habíamos estado allí.
Con las pilas cargadas, continuamos caminando hasta los maravillosos jardines de la Biblioteca de la Universidad de Varsovia (Ogród Biblioteki Uniwersyteckiej w Warszawie). La visita nos fascinó por completo: es uno de los jardines de tejado (roof gardens) más grandes y espectaculares de Europa. Pasear por sus pasarelas elevadas, puentes de estructura metálica y miradores entre vegetación con vistas panorámicas sobre los tejados de la ciudad y el río Vístula fue una auténtica gozada.
Desde allí nos acercamos a la zona del paseo del río Vístula. Nos sentamos un ratito al sol a descansar, charlando y disfrutando de la mañana tan agradable que hacía. Después emprendimos camino hacia una tiendita que queríamos cotillear, pero desafortunadamente estaba cerrada y no pudimos ver ni el escaparate. Como el cansancio empezaba a notarse tras llevar caminando desde las 8:30 de la mañana, cogimos el autobús urbano sobre las 12:00 hacia el punto de recogida de nuestro coche de alquiler en el centro de negocios.
Habiamos elegido oficina de BUDGET (en el Warsaw, Presidential Hotel Central St).en el centro de la ciudad, esta dentro del hotel (entras y caminas a la izquierda por dentro y en un lateral esta el expositor de Budget y Avis), ya habia hecho el check-in online, asi que no tardamos mucho. Hicimos el check-in del coche, nos entregaron las llaves y preguntamos si podíamos dejarlo allí aparcado un rato más para aprovechar antes de salir de la ciudad. Como nos dijeron que sí sin problema, nos fuimos a dar otro paseo hacia la zona de Mokotowska / Aleje Ujazdowskie. Nos encantó este barrio: tiene un contraste muy curioso, como una mezcla entre el ambiente moderno y desenfadado de Malasaña con la elegancia señorial del Barrio de Salamanca, lleno de tiendas de joyería, calzado de diseño y una oferta gastronómica fabulosa.
Comimos de maravilla en Alewino (ul. Mokotowska 48), Este sitio cuenta con el reconocimiento de la Guía Michelin y año tras año se consolida como uno de los mejores wine bars y restaurantes de Varsovia. Está escondido en un patio interior súper íntimo y elegante, donde disfrutaremos de una cocina polaca moderna brutal y una carta de vinos que es un auténtico espectáculo para despedir la capital por la puerta grande.
Pan casero artesanal con mantequilla (Pieczywo / Homemade bread).
Hummus cremoso con pesto de cebollino y ajo (Hummus, garlic chive pesto).
Mazorcas de maíz asadas a la barbacoa (Kukurydza / Corn BBQ), servidas con crema agria y albahaca tailandesa.
Raviolo abierto (Otwarte raviolo / Open raviolo), elaborado con pasta fresca, rebozuelos/cantharellus (kurkami), huevo poché jugoso y moras silvestres.
Postre de albaricoque (Morela / Apricot), una deliciosa tarta de queso de cabra acompañada de helado artesanal de romero y miel. (Que estaba espectacular).
Tras la comida, fuimos caminando de vuelta a por el coche, lo recogimos y me puse al volante sobre las 15:15 para conducir durante unas 3 horas hacia el este de Polonia. Los primeros 80 km fueron por una autovía Max 120km, luego ya por carretera secundarias estilo Rumania, de doble sentido pasando por pueblos. Conduje con el tiempo justo para llegar sobre las 18:30 al Parque Nacional de Białowieża (Białowieski Park Narodowy), uno de los últimos bosques primarios de Europa y hogar del bisonte europeo, aprovechando los últimos rayos de luz antes de que anocheciera (ya que en esta época de septiembre oscurece bastante temprano). Los últimos 20 km te adentras en el bosque con el coche, y no ves nada más que árboles ni tienes cobertura pero es muy bonito.
Cuando llegamos a nuestro alojamiento rural/agroturístico (Agrojust), por un momento pensamos que no había nadie y no teníamos cómo entrar , pero no habíamos mirado bien: en la parte trasera del edificio había dos puertas de entrada independientes y estaban unas llaves por fuera en una puerta, entendimos que eran las de nuestro apartamento y finalmente pudimos acomodarnos perfectamente. Como veníamos bien saciadas de la comida, cenamos algo sencillo a base de embutidos que traíamos de España y nos fuimos pronto a dormir ya que al día siguiente empezaba la jornada temprano , y deseando que el avistamiento de bisontes (al ser finales de verano, ver animales siempre es cuestión de suerte y nunca está garantizado).
Check-in en AgroJust (Reservado en Booking por 50 euros la noche). Me habían recomendado el Wiśniowy Sad, pero estaba agotado 4 meses antes.
Excelente diario. Muchas gracias por explicarlo todo tan minuiciosamente
Las detalladas descripciones de los platos que comisteis me hacen salivar...
En dos semanas hago una pequeña escapada a Breslavia y Silesia y toda la información que dejas me va a venir muy bien
Gracias por compartir. 5* y un saludo
P.D.: En las Galerías, te he cambiado el título de algunas fotos (las de Bialowieza, especialmente) para identificarlas mejor, ya que sólo incluían una numeración que no dice nada.
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Foro Europa del Este: Foro de viajes de Europa del Este: Rep. Checa, Hungria, Polonia, Rumanía, Eslovaquia... Praga, Budapest, Varsovia, Cracovia, Bratislava, Bucarest.
Diría que a Gdansk le llega el tiempo... Le estás dando casi 2 días, con el 29 y la tarde del 30 ves bastante, y aún tendrías la mañana del 31... así que puedes mantener lo mencionado e incluso Torun si quieres:
17 julio llegada a Cracovia DÍA CASI COMPLETO EN CRACOVIA
18 Cracovia
19 Cracovia: AUSCHWITZ Y MINAS SAL
20 CRACOVIA
21 Cracovia A BRESLAVIA, DÍA EN BRESLAVIA
22 EXCURSIÓN: SWIDNICA, JAWOR, KSIAZ
23 Breslavia Y DUERMES EN POZNÁN
24 POZNÁN Y DUERMES EN TORUN
25 Torun, Bydgoszcz, llegada a Varsovia
26 Varsovia y salida a Bialowieza (1ª NOCHE)
27 Bialowieza (2... Leer más ...
Hola @mayrit63
Ya veo que has recibido varias respuestas a tu consulta....peroooo... éramos muchos y parió la abuela: Faltaba la mía
Yo Polonia lo conozco a base de escapadas. Hasta ahora he hecho cuatro: Dos a Cracovia, una a Torun, Ciechocinek y Poznan y otra a Gdansk
En dos semanas estaré por Wroclaw.
Lo primero que te diría es que, como todavía te falta un año para tu viaje, además de las respuestas que has recibido en este hilo, leas algunos diarios de viaje a Polonia. Actualmente la forera @Candelafa está escribiendo uno en el que cuenta su experiencia -muy... Leer más ...
@xansolo y @gadiemp mil gracias por viestras propuestas y vuestro tiempo. Como es verdad que queda tiempo le daré alguna vuelta para optimizar el viaje, sunque lo poneis muy fácil. @gadiemp gracias por los diarios, me los empapo.y te deseo que lo pases genial en Wresclaw. Seguro que sí.
Por cierto, tienes luego que ajustar a tus gustos... Por ej. Poznán es chula, y el reloj animado es muy curioso, pero a mi Torun me llamó por ser la ciudad de Copérnico y fui a su museo..., en Varsovia fui al museo de Chopin y a algún concierto de piano de Chopin... O el de Marie Curie... Etc.
O cosas como "cazar gnomos" en Breslavia... (hay incluso un mapa donde los ubica para que te sea más fácil)...
Así que según tus gustos, ajusta luego el tiempo en cada sitio...
javiky13 Dr. Livingstone 27-02-2012 Mensajes: 7104
Ojalá pudiera @xansolo pero los fías son los que son.
Creo que dejamos Poznan para otra ocasión y quitamos un día a Cracovia. El 21 tiramos para Breslavia.
Haremos 1 sola noche en Bialowieza para tener algo más de tiempo en Gdansk.
Muchas gracias por todo.
No se como puedes llevar los hilos, yo solo con este tengo la cabeza como un bombo.
Opinión personal, pero perderse Poznan, no es la mayor "perdida" en un viaje a Polonia.....