Llegamos anoche al apartamento que huele a nuevo. El check in sin problemas, tecleamos el código que nos enviaron al whats up con el resto de instrucciones de entrada y la ubicación exacta del apartamento. Aparcamos a 100 metros en un parking público gratuíto maps.app.goo.gl/dKCphxC9mmGBuaLM7
El pueblo cuenta con todos los servicios necesarios, supermercados, farmacias, etc.... Cuando llegamos, sobre las 9 p.m. todavía encontramos una tienda abierta para comprar algunas cosillas. En el apartamento nos han dejado una bolsa de magdalenas artesanas, un cartón de leche en la nevera y una botella de agua, además hay una cafetera de capsulas con capsulas para unos cuantos días y varios sobres de Cola - Cao que seguro que nuestros hijos van a aprovechar
Nuestro plan para el día consiste en acercarnos al Concejo de Santo Adriano para hacer la conocida ruta del Desfiladero de las Xanas, también conocida como el pequeño Cares. Del aparcamiento situado a unos cientos de metros del inicio de la ruta nos separa apenas media hora de recorrido en coche.
Despues de un buen desayuno cogemos el coche y a las 10:20 a.m. estamos aparcando en el aparcamiento habilitado, hemos hecho bien porque pese a la hora conseguimos el último espacio disponible. Los que lleguen a partir de ahora van a tener que dejar los coches mal aparcados
Junto al parking está el area de descanso de As Xanas, allí aparte de mesas y bancos está los carteles con las características de la ruta. Los primeros metros, tras atraviesan el área de descanso y, tras subir unos escalones, nos llevan por una acera paralela a la carretera. Son unos 450 metros hasta el cartel que nos muestra el desvio para el comienzo de la ruta en si, todo en una buena cuesta.
El primer tramo sigue teniendo una buena pendiente pero son un par de cientos de metros mas. Desde este tramo tenemos una bonita perpectiva del valle. El aparcamiento ya se ve bastante abajo, prueba de que estos primeros metros han sido durillos.
A partir de aquí la ruta se suaviza, atravesamos un paso entre las rocas y un túnel para caminar por un sendero tallado en la roca, en ligero ascenso y que nos va adentrando en un profundo barranco, el río apenas es un murmullo en el fondo del cañón. Algunos tramos cuentan con pasamanos para agarrarse, aunque la verdad es que no hemos tenido sensación de peligro en todo el camino. Después atravesar un par de pequeños túneles y de un buen tramo con unas vistas espectaculares atravesamos una zona en donde los avellanos flanquean el camino. Parece que hemos llegado al final de la zona más vertiginosa.
Para mi sorpresa se terminan los avellanos y seguimos atravesando el profundo cañón por una zona en la que las paredes de roca parece que van a tocarse, podemos ver el arroyo al fondo, rodeado de piedra transcurre cantarín por un canal desprovisto de vegetación.
Seguimos caminando y, ahora sí, termina el desfiladero. Llegamos a un precioso bosque de ribera. Caminamos a la altura del arroyo, a veces subimos un poco y vemos como el agua va saltando formando pequeños saltos y pozas. Nos rodea un bosque húmedo de caducifolias, en donde las hayas empiezan a teñirse de un color anaranjado. Atravesamos un par de puentes y llegamos a una zona en la que debemos de decidir si caminamos hacia el pueblo de Pedroveya por dos posibles opciones.
Decidimos tomar el camino de la izquierda, un poquito más adelante veremos que ha sido una opción arriesgada. Tras intuir el sendero unos pocos metros llegamos a una zona en la que debemos de atravesar un mar de helechos. El sendero es estrecho y en cuesta, tenemos que usar los bastones para ir abriéndonos paso entre los helechos que casi ciegan el camino. Si a esto le añadimos unas pocas zarzas, conseguimos que atravesar unos cientos de metros se convierta en una experiencia propia de una peli de Indiana Jones.
Llegamos al final de la selva y el paisaje que se abre ante nosotros no puede ser mas bucólico. Desembocamos al fondo de un amplio prado en cuesta, de frente las vacas y la ermita de San Antonio, a nuestras espaldas el cañón que hemos atravesado.
Solo falta llegar al pueblo, caminamos hasta el final del prado y cogemos la carretera que nos lleva a Pedroveya, las vacas campan a sus anchas por prados, fincas y carreteras. El pueblo son unas pocas casas y unas bonitas paneras. El lugar es bonito y dispone de un famoso restaurante Casa Generosa www.google.com/ ...FQAw%3D%3D
en donde se puede reserva con antelación para disfrutar de la comida asturiana. Como ya viajamos con nuestros bocatas, nos conformamos con tomar un refresco y emprender el camino de vuelta.
En lugar de volver por el prado regresamos por la pista que sale a la derecha justo al lado de la ermita. El tramo es bastante empinado pero eso ahora les afecta mas a los que quieren llegar al pueblo, nosotros vamos cuesta abajo
El camino de vuelta es, si cabe, mas espectacular que la ida porque las vistas son mejores. Recomiendo volver por aquí porque aunque la ruta se puede hacer circular, el tramo de vuelta es mas duro que por el cañon y menos chulo.
Terminada la ruta aprovechamos el área recreativa del comienzo para comer unos muy merecidos y sabrosos bocatas. Cogemos el coche y a las cuatro de la tarde ya estamos de vuelta.
El resto de la jornada toca descansar, aprovisionarnos en el super para los siguientes días y estudiar un poco.
Por la noche salimos a cenar unos cachopos a una sidrería cercana llamada Feudo Real
www.google.es/ ...FQAw%3D%3D
Una ración de croquetas, dos cachopos enormes para compartir y unos ricos postres. Comemos como reyes y nos vamos a descansar. Mañana toca caminar de nuevo





















.jpg)
.jpg)