Para este
puente del Pilar teníamos programado un viaje a Lyon, tomaríamos el avión desde Oporto el viernes 9 y disfrutaríamos de 3 días visitando Lyon, la cercana localidad de Annecy (en donde teníamos reservado el apartamento) y la ciudad suiza de Ginebra que está muy cercana, todo ello en coche de alquiler.
Quince días antes recibo un correo electrónico de la compañía aérea,
¡Su vuelo ha sido cancelado debido a causas organizativas!. Vaya palo, no hay vuelos alternativos pero por los menos tenemos la fortuna de que todas las reservas para el viaje (parking de larga estancia en Oporto, hotel del día de llegada en Lyon, alquiler del coche y apartamento en Annecy) estaban realizadas con cancelación gratuíta.
Después de anular las reservas y recuperar el dinero buscamos alternativas. Los precios de los aviones están por las nubes porque sólo faltan dos semanas para el puente. Se nos ocurre ir en coche a un lugar cercano, y cercano, exceptuando Portugal (que ya lo tenemos bastante trillado), Asturias o León son las opciones. El alojamiento en León está caro y buscando, buscando, encontramos un apartamento que tiene buena pinta en Grado (Asturias) y por
330,00 € contratamos tres noches para 4 personas en
villagradosuites.com/
Estaremos a menos de media hora de Oviedo y, además de una pequeña visita a la capital asturiana, aprovecharemos para hacer alguna ruta de senderismo que tenemos pendiente desde hace tiempo

.
Llegamos anoche al apartamento que huele a nuevo. El check in sin problemas, tecleamos el código que nos enviaron al whats up con el resto de instrucciones de entrada y la ubicación exacta del apartamento. Aparcamos a 100 metros en un parking público gratuíto
maps.app.goo.gl/dKCphxC9mmGBuaLM7
El pueblo cuenta con todos los servicios necesarios, supermercados, farmacias, etc.... Cuando llegamos, sobre las 9 p.m. todavía encontramos una tienda abierta para comprar algunas cosillas. En el apartamento nos han dejado una bolsa de magdalenas artesanas, un cartón de leche en la nevera y una botella de agua, además hay una cafetera de capsulas con capsulas para unos cuantos días y varios sobres de Cola - Cao que seguro que nuestros hijos van a aprovechar
Nuestro plan para el día consiste en acercarnos al Concejo de Santo Adriano para hacer la conocida ruta del
Desfiladero de las Xanas, también conocida como el pequeño Cares. Del aparcamiento situado a unos cientos de metros del inicio de la ruta nos separa apenas media hora de recorrido en coche.
Despues de un buen desayuno cogemos el coche y a las 10:20 a.m. estamos aparcando en el aparcamiento habilitado, hemos hecho bien porque pese a la hora conseguimos el último espacio disponible. Los que lleguen a partir de ahora van a tener que dejar los coches mal aparcados
Junto al parking está el area de descanso de As Xanas, allí aparte de mesas y bancos está los carteles con las características de la ruta. Los primeros metros, tras atraviesan el área de descanso y, tras subir unos escalones, nos llevan por una acera paralela a la carretera. Son unos 450 metros hasta el cartel que nos muestra el desvio para el comienzo de la ruta en si, todo en una buena cuesta.
El
primer tramo sigue teniendo una buena pendiente pero son un par de cientos de metros mas. Desde este tramo tenemos una bonita perpectiva del valle. El aparcamiento ya se ve bastante abajo, prueba de que estos primeros metros han sido durillos.
A partir de aquí la ruta se suaviza, atravesamos un paso entre las rocas y un túnel para caminar por un sendero tallado en la roca, en ligero ascenso y que nos va adentrando en un profundo barranco, el río apenas es un murmullo en el fondo del cañón. Algunos tramos cuentan con pasamanos para agarrarse, aunque la verdad es que
no hemos tenido sensación de peligro en todo el camino. Después atravesar un par de pequeños túneles y de un buen tramo con unas vistas espectaculares atravesamos una zona en donde los avellanos flanquean el camino. Parece que hemos llegado al final de la zona más vertiginosa.
Para mi sorpresa se terminan los avellanos y seguimos atravesando el profundo cañón por una zona en la que las paredes de roca parece que van a tocarse, podemos ver el arroyo al fondo, rodeado de piedra transcurre cantarín por un canal desprovisto de vegetación.
Seguimos caminando y, ahora sí, termina el desfiladero. Llegamos a un precioso bosque de ribera. Caminamos a la altura del arroyo, a veces subimos un poco y vemos como el agua va saltando formando pequeños saltos y pozas.
Nos rodea un bosque húmedo de caducifolias, en donde las hayas empiezan a teñirse de un color anaranjado. Atravesamos un par de puentes y llegamos a una zona en la que debemos de decidir si caminamos hacia el pueblo de Pedroveya por dos posibles opciones.
Decidimos tomar el camino de la izquierda, un poquito más adelante veremos que ha sido una opción arriesgada. Tras intuir el sendero unos pocos metros llegamos a una zona en la que debemos de atravesar un mar de helechos. El sendero es estrecho y en cuesta, tenemos que usar los bastones para ir abriéndonos paso entre los helechos que casi ciegan el camino. Si a esto le añadimos unas pocas zarzas, conseguimos que
atravesar unos cientos de metros se convierta en una experiencia propia de una peli de Indiana Jones.
Llegamos al final de la selva y el paisaje que se abre ante nosotros no puede ser mas bucólico. Desembocamos al fondo de un amplio prado en cuesta, de frente las vacas y la ermita de San Antonio, a nuestras espaldas el cañón que hemos atravesado.
Solo falta llegar al pueblo, caminamos hasta el final del prado y cogemos la carretera que nos lleva a Pedroveya, las vacas campan a sus anchas por prados, fincas y carreteras. El pueblo son unas pocas casas y unas bonitas paneras. El lugar es bonito y dispone de un famoso restaurante Casa Generosa
www.google.com/ ...FQAw%3D%3D
en donde se puede reserva con antelación para disfrutar de la comida asturiana. Como ya viajamos con nuestros bocatas, nos conformamos con tomar un refresco y emprender el camino de vuelta.
En lugar de volver por el prado regresamos por la pista que sale a la derecha justo al lado de la ermita. El tramo es bastante empinado pero eso ahora les afecta mas a los que quieren llegar al pueblo, nosotros vamos cuesta abajo
El camino de vuelta es, si cabe, mas espectacular que la ida porque las vistas son mejores.
Recomiendo volver por aquí porque aunque la ruta se puede hacer circular, el tramo de vuelta es mas duro que por el cañon y menos chulo.
Terminada la ruta aprovechamos el área recreativa del comienzo para comer unos muy merecidos y sabrosos bocatas. Cogemos el coche y a las cuatro de la tarde ya estamos de vuelta.
El resto de la jornada toca descansar, aprovisionarnos en el super para los siguientes días y estudiar un poco.
Por la noche salimos a cenar unos cachopos a una sidrería cercana llamada
Feudo Real
www.google.es/ ...FQAw%3D%3D
Una ración de croquetas, dos cachopos enormes para compartir y unos ricos postres. Comemos como reyes y nos vamos a descansar. Mañana toca caminar de nuevo
Hoy nos toca movernos un poco. Cuando buscaba apartamento tenía pocas opciones, al final elegí alojarnos en Grado porque se encontraba a media hora de la ruta de las Xanas y a la misma distancia de la capital ovetense, la ruta del parque de Somiedo nos queda a 1 hora y 20 minutos, pero no había ninguna opción mejor.
Salimos temprano con nuestros bocatas ya preparados y el desayuno en el estómago. Tomamos rumbo al Parque Natural de Somiedo en un día que se presenta muy nublado, aunque sin lluvias. Vamos recorriendo kilómetros por los bonitos paisajes asturianos por carreteras secundarias.
Atravesamos el espectacular desfiladero de la Malva y nos acercamos a Pola de Somiedo. Decidimos hacer una parada en un establecimiento pegadito a la carretera en dicha localidad.
Parece que poco a poco el sol va apareciendo de entre las nubes. En el local no nos sirven el café esperado. Es un establecimiento de turismo rural en el que sólo sirven a los hospedados y bien que lo pone en un montón de carteles, pero no los vimos
Volvemos al coche y seguimos la ruta pero pasa algo extraño, el
GPS pasa en un momento de 25 minutos a 50. Extrañados seguimos el camino algo decepcionados. Subimos en dirección al alto de Somiedo y nos equivocamos al no girar en donde indica el GPS. Cuando damos la vuelta el aparato baja ostensiblemente el tiempo y nos damos cuenta de lo sucedido. Al parar en el bar y salir sin nuestro café continuamos por la carretera por la que veníamos en lugar de tomar el cruce a la derecha que nos llevaba al centro de Pola de Somiedo.
Ahora si,
por fin, vamos por el camino correcto

. El tramo desde el pueblo hasta el comienzo de la ruta es una pasada, vamos en continuo ascenso por una carretera estrecha, pasamos
3 tremendas curvas de herradura y
las montañas parecen envolvernos. Disfrutando con las vistas en unos minutos llegamos al pueblo de
Valle del Lago. El pueblo es muy alargado y en el hay un par de zonas habilitadas para aparcar, la primera, en donde caben muchos vehículos y otra unos 800 metros mas adelante en la que apenas caben media docena. En la primera hay muchos coches pero todavía queda sitio, en la segunda encontramos un hueco, con lo que nos ahorramos 800 metros de ida y otros 800 de vuelta,
1,5 kms de ahorro para nuestros pies que compensan con creces, el tiempo que habíamos perdido al equivocarnos.
Nos calzamos las botas, cogemos las mochilas y los palos para comenzar la caminata. El tiempo parece que va mejorando. Un gato muy cariñoso viene a despedirse de nosotros antes de comenzar la caminata.
La ruta consta de unos 6 kms (desde este segundo aparcamiento, desde el primero hay que sumar otros 800 metros) y puede hacerse totalmente de ida y vuelta por el mismo camino (
camino del sol) o combinar este camino central con el llamado camino de la sombra, tanto en la subida, como en la bajada. Nosotros optamos por subir por e camino del sol y hacer parte de la vuelta por el
camino de sombra.
Comenzamos la caminata mientras disfrutamos de un día maravilloso, las nubes van dand paso al sol y se nota, nos empieza a sobrar la ropa. La ruta es una pasada, discurre por el fondo de un antiguo valle glaciar. Caminamos por una pista pavimentada para el uso de los vecinos. Caminamos flanqueados por verdes prados llenos de vacas y vigilados por las cumbres de Somiedo.
Todo este primer tramo de la ruta es en ligero ascenso, pero prácticamente llano.
Cuando llevamos unos 2,5 kms caminados llegamos al primer desvio para poder continuar por el camino de la sombra. Nosotros continuamos por el camino del sol y ante nosotros aparece la primera pendiente destacable que nos lleva hasta el
primer teito, el de la
Braña la Corba.
Seguimos caminando, ahora las cuestas arriba son casi continuadas, a veces el desnivel es pequeño, pero en algunos tramos las pendientes son mas que considerables. Continua el día soleado, menos mal que de vez en cuando sopla una brisa fresca, nos estamos dando cuenta del porque del camino del sol, hay que tener en cuenta que apenas hay árboles en la zona central del valle.
Seguimos caminando, superando cuestas, el final está cerca. Un último esfuerzo y aparece ante nosotros la pared artificial que represa el
Lago del Valle. Caminamos hacia la izquierda siguiendo el sendero marcado y buscamos superar la paredilla y acercarnos a la orilla del lago. Encontramos un lugar a la sombra de los arbustos para descansar y disfrutar de las maravillosas vistas. Decir que pese a
hemos tardado una hora y media en llegar desde el parking cuando los resúmenes de la ruta daban 2 horas y media. Cierto tambien que nos ahorramos los 800 primeros metros, pero el ritmo que hemos llevado a sido mas que interesante.
Nuestra hija aprovecha para comer el bocata, el resto preferimos esperar un poco y descansar las piernas sentados en la hierba. Un rato después decidimos emprender la bajada. Decidimos
bajar por el camino de la sombra por dos razones, la primera, para ir por un camino diferente (la distancia es prácticamente la misma), la segunda, ya nos hemos quedado satisfechos con el solazo de la subida.
Para ello
tenemos que rodear el lago hacia la izquierda, por un camino que discurre paralelo al muro, subimos una pequeña colina y continuamos el sendero marcado hasta que este gira a la derecha para comenzar el descenso. Este primer tramo de camino alterna zonas pedregosas con un sendero estrecho, mas tarde el sendero se convertirá en una pista forestal ancha.
El camino de la sombra es muy diferente a la subida por el del sol. Tras unos cientos de metros en los que caminamos entre prados llegamos a la zona arbolada. La ruta discurre a media ladera y ahora sí, podemos decir que vamos a la sombra

: . En un punto determinado nos
encontramos unos pocos metros totalmente embarrados (debido al agua de un arroyo), dificultad que superamos trepando por el monte y destrepando unos metros mas adelante.
El camino es precioso a veces el bosque se cierra sobre nosotros, las hayas empiezan a mudarse a los colores otoñales, otras veces el sendero se despeja permitiéndonos ver el fondo del valle y el camino del sol.
Siempre en continuo descenso
llegamos a otra braña con su teito que conforman una postal preciosa.
Llevamos unos cuarenta minutos caminando y decidimos hacer una paradita para comer. Casi llevamos la mitad del camino recorrido y encontramos un lugar que nos va bien. Sentados al borde del camino despachamos nuestros bocatas. Estamos a apenas medio kilómetro de enlazar con el camino del sol. Cada uno busca el asiento que mas le conviene y zamparse el bocata.
Contiuamos el descenso y enlazamos con el camino del sol. Volvemos sobre nuestros pasos ahora a muy buen ritmo. Decir que
casi un kilómetro despues hay otro desvio que permite realizar el último tramo de nuevo por el camino de la sombra. A nosotros no nos conviene porque nos dejaría mas abajo del parking. En este tramo se puede visitar un teito-molino rehabilitado.
Sobre las tres y media de la tarde llegamos al aparcamiento en donde nuestro amigo felino nos viene a hacer una visita, le agradecemos el detalle con unos pedacitos de lomo que guardamos de nuestros bocatas. Despues de cambiarnos el calzado y refrescarnos un poco tomamos el camino de vuelta.
Hacemos una mini parada en el bar del pueblo para coger unos refrescos. El camino de vuelta se me hace mas corto que la ida. Llegamos a nuestro apartamento sobre las 5 y veinte de la tarde, con tiempo suficiente para que los chavales se peleen con los libros. Cenamos en el apartamento y tras recoger un poco para no tener que hacerlo el día siguiente, nos vamos a la cama cansados pero muy felices.