Relato de nuestro viaje por La Rioja del año pasado: cuatro días y medio descubriendo fantásticos paisajes otoñales. Autor:Artemisa23Fecha creación:⭐ Puntos: 5 (4 Votos)
Entre nuestras rutas viajeras por España, teníamos una deuda con La Rioja, de cuya región solamente conocíamos algunas poblaciones de la Sierra de Cameros y la Sierra Cebollera, donde habíamos hecho una ruta senderista. Como nos comentaron que el paisaje de viñedos es muy bonito en otoño, decidimos hacer una escapada, aprovechando un intervalo de buen tiempo durante la segunda semana de noviembre que llegó tras unos días de lluvias y frío inusual para la época.
Mural urbano en la puerta de un garaje de Calahorra.
Perfil del viaje en Google Maps, aunque no figuran todos los lugares en los que estuvimos.
El itinerario completo fue el siguiente:
1. Ezcaray-Valdezcaray. Dormir en Santo Domingo de la Calzada.
2. Santo Domingo de la Calzada, Cellorigo, Sajazarra, Briones. Dormir en Haro.
3. Haro. San Millán de la Cogolla (Monasterio de Yuso). Nájera. Dormir en Logroño.
4. Logroño. Arnedillo. Dormir en Arnedo.
5. Arnedo. Calahorra. Vuelta a casa.
Dado el poco tiempo que le íbamos a dedicar, no aspirábamos a un recorrido exhaustivo, sino que más bien se trataba de una toma de contacto para visitar lo principal y volver en otra ocasión si nos gustaba. Nos gustó. Y mucho. Así que no tardaremos en volver.
Aunque en noviembre la luz ya no se prolonga demasiado por la tarde, decidimos tomarnos el viajecito con calma. Salimos temprano pero sin madrugar demasiado, con idea de almorzar en Ezcaray.
Itinerario de la jornada según Google Maps. Un total de 366 kilómetros y casi cinco horas de coche.
Pese a que la distancia entre Madrid y Ezcaray es solo de 319 kilómetros, la falta de autovías y autopistas hace que el tiempo que se tarda en recorrer tal distancia ronde las cuatro horas. Pasada la localidad de Fresneda de Sierra Tirón, afrontamos carreteras serranas y el paisaje se vistió de bonitos colores otoñales, si bien un pelín pasado ya su mejor momento. Aunque la mañana era fresca lucía el sol, pero al tenerlo de frente me incordiaba a la hora de tomar fotos. Aun así, alguna salió.
Ezcaray.
Ezcaray es un municipio de la Rioja Alta que cuenta con una población de unos dos mil habitantes. Su actividad económica está en la actualidad bastante enfocada al turismo rural y a los deportes de invierno por su cercanía a la estación de esquí de Valdezcaray.
También recibe ingresos de la micología, la industria maderera y la artesanía. Su historia se remonta al neolítico, época de la que se han hallado restos de hachas pulimentadas. Aquí se establecieron la tribu prerromana de los berones y la celtíbera de los pelendones. El valle fue colonizado por los romanos y más tarde pasó al ducado visigodo de Cantabria, quedando despoblado a partir del año 711 con la llegada de los musulmanes. En el siglo X, Sancho Garcés I, primer rey de Navarra, conquistó el lugar, fundándose poco después Haitz-Garai, cuya traducción del vasco significa “peña alta”, en alusión a la Peña de San Torcuato, que se alza a la entrada del valle con una altura de 200 metros. En 1076, fue anexionado a Castilla por Alfonso VI, y en 1312, Fernando IV le concedió un fuero poblacional.
A partir del siglo XVI, comenzó a desarrollarse en la zona una importante industria lanera que llevó a la fundación por parte del Marqués de la Ensenada de la Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara en 1752, lo que trajo mucha prosperidad a la villa hasta que cayó en declive al verse muy perjudicada por los conflictos bélicos del siglo XIX. En el gran edificio que fue la Fábrica se encuentra actualmente la sede del Ayuntamiento de Ezcaray. También funciona como teatro y albergue.
Era domingo, con lo cual habíamos encontrado poco tráfico por el camino; en contraste, la población estaba a tope cuando llegamos. Aparcamos gratuitamente en una calle de las afueras, lo que no fue ningún problema pues apenas tardamos tres minutos en llegar caminando al casco antiguo. Enseguida nos percatamos de que los restaurantes estaban llenos. Como no era cuestión de requerir "fisnezas", nos sentamos en la única mesa libre de un local donde servían raciones y hamburguesas artesanas. Estuvo bien, pero tampoco creo necesario dedicarle más comentarios. A continuación, dimos una vuelta por los alrededores. Como la Oficina de Turismo estaba cerrada, eché mano de mis apuntes y seguí una pequeña ruta que tenía peparada.
Lo primero que vimos nada más llegar fue la estampa de la Iglesia de Santa María la Mayor, catalogada como Monumento Nacional. Es un gran edificio de sillería roja con aspecto de fortaleza, cuya construcción se llevó a cabo entre los siglos XII y XVI. Estaba carrada, así que no pudimos visitar el interior, donde destaca el Retablo Mayor del siglo XVI.
Muy cerca, se hallan el Palacio del Ángel y el Palacio de Barroeta, ambos del siglo XVIII. Otro punto destacado es el Crucero de San Lázaro, cuyo origen se remonta al siglo XVI, si bien fue reconstruido en el siglo pasado.
El casco histórico es pequeño pero muy bonito. No en vano su conjunto de arquitectura popular está considerado uno de los más interesantes y mejor conservados de La Rioja. Y aquí se va un buen rato, ya que es una delicia pasear por el laberinto de calles, algunas porticadas, donde se desarrollaba antaño el comercio y la vida social incluso en los duros inviernos.
Las plazas más interesantes son la del Quiosco y la de la Verdura, en torno a las cuales descubrimos antiguos palacios y casas blasonadas, aparte de muchos ejemplos de casas típicas, que contaban normalmente con tres plantas: la baja la ocupaban los animales, en el establo y la cuadra; en la primera, residía la familia y en la segunda, se hallaba el almacén para guardar los víveres y el forraje.
Más tarde nos acercamos hasta las orillas del río Oja, que se puede cruzar por varios puentes, desde los que vimos un paisaje otoñal muy seductor. En los alrededores, hay paseos y rutas de senderismo. También pudimos ver la que fue estación de ferrocarril, hoy en desuso.
Desde el puente, girando a la izquierda, tomamos una vereda paralela al río que por un agradable camino nos condujo hasta la Ermita de la Virgen de Allende, situada en un pequeña colina, a la que se accede por unas escaleras. De una sola nave, se terminó de construir en 1670, excepto la casa de los ermitaños, a los pies del templo, que data de 1710.
El conjunto es muy fotogénico, si bien su mayor interés radica en el interior, donde destacan las pinturas murales del camarín, de 1706. Se trata de una colección de diez cuadros que representan a ángeles, seis de los cuales portan un arcabuz en lugar de la tradicional espada y que fueron donados por el arzobispo de Lima.
También hay que fijarse en la imagen de la Virgen de Allende, Patrona de la Villa, que data de principios del siglo XIV. La ermita estaba abierta, así que pude verlo todo tranquilamente.
Nos gustó mucho Ezcaray, pero como a esas alturas del otoño la luz se desvanece pronto, decidimos dejar para otra ocasión visitar los alrededores más a fondo y, sobre todo, hacer algunos paseos y rutas de senderismo que vimos aconsejados en varios páneles informativos.
Valdezcaray.
Pensamos si ir a echar un vistazo o dejarlo para la vez siguiente. Al final, la estampa de la nieve en la lejanía nos animó a acercarnos. La Estación de Esquí dista 17 kilómetros de Ezcaray, distancia que se tarda en cubrir unos veinticinco minutos largos, pues la carretera que asciende 750 metros es muy virada, lógicamente. Por el camino, nos encontramos unas vistas muy bonitas, aunque la oscuridad caía rápidamente. También aquí notamos que las hojas otoñales ya no estaban en su mejor momento, quizás por el mal tiempo habido unos pocos días atrás y que originó la primera nevada de la temporada.
Cuando llegamos, el aparcamiento estaba completamente vacío y la estación estaba a punto de cerrar. De hecho, ya no se podía aparcar. Tras contemplar la panorámica durante unos minutos, nos marchamos. Desde un punto en la carretera, divisamos una estupenda perspectiva de Ezcaray, abajo, en el valle.
A continuación, seguimos nuestro viaje hacia Santo Domingo de la Calzada, donde pernoctamos esa noche.
De nuevo en Ezcaray, apenas tardamos un cuarto de hora en llegar a Santo Domingo de la Calzada, pues solo son catorce kilómetros los que separan ambas localidades. Fuimos directamente a nuestro alojamiento de la jornada, que era el Hostal El Molino de Floren, perfectamente situado para visitar a pie y en pocos minutos lo más destacado de la población. No recuerdo el precio exacto, pero estuvo en torno a los 70 euros. Lo reservamos directamente al establecimiento. Quedamos satisfechos, ya que la habitación era muy cómoda y confortable. Tras hacer el check in, no me entretuve demasiado y enseguida salí con intención de visitar la Catedral, que estaba abierta hasta las siete y media según había leído, si bien no las tenía todas conmigo porque no sería la primera vez que me encuentro con alguna sorpresa. La oscuridad en la calle hacía que pareciera más tarde de lo que era en realidad. Es lo malo que tiene el mes de noviembre.
Tras pasar junto al Palacio del Secretario de Carlos V (renacentista, de 1544), llegué al acceso de visitantes de la Catedral, que se realiza por una puerta lateral en la Calle Cristo.
Catedral de Santo Domingo de la Calzada.
La Catedral estaba abierta, pero no voy a poner el horario completo según lo vi en la puerta porque parece que actualmente ha cambiado. Así que mejor consultarlo con antelación en su página web.
Hay varios tipos de entrada, según se desee hacer visita guiada o no, o si es peregrino del Camino de Santiago. Como yo ni una cosa ni otra, pagué 7 euros por el ticket, con el que pude visitar el Gallinero gótico, el Retablo Mayor, el Sepulcro y Cripta del Santo, las Capillas y el Coro renacentista. Me hubiera gustado disfrutar de la visita especial nocturna, pero no estaba disponible, como tampoco lo estaba el acceso a la torre exenta, barroca, del siglo XVIII y que con 69 metros es la más alta de la Comunidad Autónoma, razón por la cual se la conoce como la Moza de La Rioja. Al parecer, noviembre no es el mejor mes para hacer una visita completa de la Catedral. A través de un QR, me descargué la audio-guía en el teléfono.
La iglesia actual se empezó a construir en 1158, conservando parte de la anterior, románica e iniciada en 1098. Colegiata desde 1158, se convirtió en Catedral en 1232 como sede del Obispo de Calahorra-La Calzada, si bien actúa de Concatedral junto a la de Calahorra. Hoy en día, su aspecto responde a las ampliaciones y modificaciones llevadas a cabo entre los siglos XII y XVIII.
Al encontrarse en el Camino de Santiago, fue concebida como una iglesia de peregrinaje. La cabecera románica está dispuesta para que el flujo de peregrinos no interrumpa el culto. Tiene planta de cruz latina, tres naves góticas y varias capillas adosadas. Tras un derrumbe acaecido en el siglo XVI, se construyó un doble crucero para situar el sepulcro del Santo, del siglo XIII, frente al gallinero gótico del siglo XV.
Una de las mayores curiosidades de esta Catedral es que se trata de la única en el mundo donde permanentemente hay animales vivos, en concreto una gallina y un gallo; aunque ahora falta uno de sus miembros. Según me comentaron, los animales se van rotando para no procurarles estrés ni malos tratos. Esta tradición responde al milagro de “Santo Domingo de la Calzada, donde la gallina cantó después de asada”. Según la leyenda, un joven alemán iba junto a su familia en peregrinación a Santiago de Compostela cuando pararon a pernoctar en un mesón del pueblo. La hija del mesonero se enamoró del chico, pero al no ser correspondida le acusó de robo, poniendo una copa de plata en su equipaje. El muchacho fue condenado y ajusticiado, pero Santo Domingo defendió su inocencia y le sostuvo con vida en la horca. Cuando la familia se lo dijo al corregidor, él comentó con sorna que el chico estaba tan vivo como el gallo y la gallina asados que se estaba comiendo. En ese instante, las aves cantaron y recuperaron sus plumas, probando el milagro obrado y la inocencia del joven.
Debajo del sepulcro, se halla la cripta, que cuenta con un relieve del siglo XIII donde se representa al santo como liberador de los cautivos. Sorprende con una decoración moderna, realizada en 2019 por el artista P. Marko Ivan Rupnik, que también ornamentó el Rosetón y la Puerta del Perdón.
El Retablo Mayor es una obra del renacimiento español, realizada por Damián Forment entre 1537 y 1545. Está tallado en madera con un zócalo de alabastro. Fue restaurado en 1993. El Coro es plateresco y está compuesto por una sillería del siglo XVI. Mide 9 metros de ancho por 13 de alto.
En el lado norte y anexionado al resto del templo, se hallan la Sala Capitular y el Claustro, que data de una reconstrucción realizada en 1340. Tras la restauración de 1987, allí está instalada la exposición permanente de la Catedral. En la planta superior, se encuentra el Museo Arzobispal, con importantes piezas de orfebrería, entre la que destaca plata mejicana donada por emigrantes.
Fue una visita bastante interesante a la que creo recordar que le dediqué más de una hora. Luego hice algunas fotos de los exteriores, ya de noche.
Un paseo nocturno por Santo Domingo de la Calzada.
El casco histórico está muy bien iluminado, así que apetecía perderse por sus calles pese a que el frío empezaba a notarse un poquito intenso. Lo cierto es que casi me gustó más de noche que al día siguiente. Para orientarme, traté de seguir el recorrido señalado en el mapa turístico que vi en un panel informativo municipal y del que pongo una foto.
Al salir de la Catedral, rodeé sus muros, pasando por la Puerta Occidental o del Cristo (siglo XIII), protegida por un adarve defensivo construido en el siglo XIII. Ya en la calle Mayor, giré a la derecha hacia la Plaza del Santo, desde donde se divisa otra perspectiva de la Catedral y la Torre Exenta. En una esquina está el Parador de Turismo, situado en un antiguo hospital gótico, cuyo origen se remonta al siglo XIV. También se divisa la Ermita de la Virgen de la Plaza. En la esquina con la calle Mayor, está la Casa de Lorenzo de Tejada, del siglo XVII. Rodeando los muros de la Catedral, llegué a la Plaza de España, un espacio bastante grande en el que destaca el edificio porticado del Ayuntamiento (siglo XVIII), la Alhóndiga (siglos XVI a XVIII), el Corregimiento de La Rioja y la Cárcel Real. Todo el entorno estaba muy solitario.
Retrocedí sobre mis pasos hasta recuperar la Calle Mayor, por la que caminé haciendo el recorrido inverso al de los peregrinos que se dirigen a Santiago. En esta zona vi varios bares y restaurantes, muy poco concurridos esa tarde. A la derecha, me encontré con la Plaza de la Alameda, frente a la cual está el Albergue de la Cofradía del Santo. Más adelante se encuentran también la Abadía Cisterciense, del siglo XVII, y su albergue de peregrinos. En este punto, me reuní con mi marido para cenar. Como he comentado, estaba todo bastante muerto excepto el Parador, pero teníamos que esperar a que hubiese mesa libre y no nos apetecía, así que volvimos a tomar unas raciones en el restaurante de nuestro hostal. Después salimos a caminar otro poco, yendo hasta la Avenida de Juan Carlos I. Pasamos por la Plaza del Quiosco y alcanzamos la Plaza de San Francisco, con el antiguo Convento de San Francisco (siglos XVII y XVIII), donde se halla el Parador de Turismo de tres estrellas. En la misma plaza está el Monumento al Peregrino y las letras de la ciudad.
Santo Domingo de la Calzada por la mañana.
Después de desayunar y antes de marcharnos, dimos un paseo por Santo Domingo para ver el ambiente de día. Fuimos a ver los restos de las murallas medievales de los siglos XIII y XIV, algunos de cuyos paños se encuentran en mal estado. Después regresamos al lugar donde teníamos aparcado el coche por la Calle Mayor, viendo las fachadas de algunas de sus casas nobles, como la Casa del Alcalde Martínez de Pisón y la Casa de los Ocio, ambas del siglo XVII y la antigua carnicería municipal del siglo XVIII. Y así acabo nuestra estancia en Santo Domingo de la Calzada.
Muy buen diario, como siempre. Cuando preparo un viaje por España lo primero que hago es mirar tus diarios , con eso y poco más suelo tener suficiente información.
Conozco parte de la zona, tenía planeada una ruta para ver el resto ( por ej. las bodegas de M. de Riscal y alguna más ). Me han gustado mucho las tablas de S. Millán y los marfiles románicos.
@luchino Muchas gracias. El paisaje en otoño es una pasada. Las bodegas de Marqués de Riscal están muy bien, hacen una visita guiada muy chula, por lo menos cuando nosotros estuvimos (tengo una etapa publicada por ahí), aunque bastante cara. El Museo de Logroño está muy bien y es gratuito,
La semana que viene vamos a Ezcaray de nuevo. El ambiente ahora será muy distinto. Ya contaré qué tal.
Fantástico diario. Me falta por conocer Arnedo y Arnedillo. Pero he tenido el placer de visitar La Rioja en otoño y los colores del paisaje son impresionantes.
Cerca de San Vicente de la Sonsierra hay una pequeña ermita románica muy bonita llamada Santa María de la Piscina, en un entorno precioso.
También visitamos el Monasterio Cisterciense de Cañas, cerca de Sto Domingo de la Calzada.
Es que La Rioja no tiene desperdicio... Y más en otoño ¡Vaya fotazas...! Gracias por compartir y, por supuesto, 5* Saludos
@gadiemp muchas gracias. Precisamente ahora estoy en Ezcaray. Hoy hemos visto el eclipse total aquí. Maravilloso. Ya contaré más cosas a la vuelta. Saludos!
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Comentaros que hemos hecho una pequeña ruta por La Rioja, de la que solo conocíamos la Sierra de Cameros y la Sierra Cebollera. En este caso, no hemos considerado rutas de senderismo al haber pocas horas de luz. Sin embargo, nos hemos encontrado con un paisaje maravilloso al estar las viñas con varios colores: amarillos, ocres, rojos... Fantástico. Además, nos ha hecho buen tiempo.
Pongo el itinerario:
Día 1. Al ir desde Madrid, llegamos para comer a Ezcaray, un pueblo muy bonito. Nos acercamos hasta Valdezcaray, donde había nevado un poco el día anterior. Dormimos en Santo Domingo de la Calzada (Hostal el Molino de Floren, muy bien). No importa visitarlo de noche, ya que está muy bien iluminado y la Catedral está abierta hasta las siete y media. La entrada es libre con audioguía y cuesta 7 euros.
Día 2. Desde Santo Domingo de la Calzada fuimos hasta Cellorigo, un pueblecito situado bajo unas montañas con muy buenas vistas. Luego dimos un paseo por el bonito pueblo de Sajazarra. Después visitamos Briones, el Castillo de Davalillo y San Vicente de la Sonsierra. Todo muy interesante. Las vistas, fantásticas. También nos acercamos hasta un mirador situado ya en Álava, llamado el Balcón de la Rioja. Dormimos en Haro (Hotel Alda Malvasía, nos gustan los hoteles Alda, suelen estar bien situados y tienen buen precio).
Día 3. Tras dar una vuelta por Haro, seguimos hasta San Millán de la Cogolla para visitar el Monasterio de Yuso (visita guiada obligatoriamente). El Monasterio de Suso actualmente está en restauración y no se puede ver. Seguimos hasta Nájera para visitar el Monasterio de Santa María la Real (visita libre con audioguía). Nos alojamos en Logroño (Hotel Murrieta, perfectamente situado para ver el casco antiguo). La visita a la Catedral y al resto de iglesias es gratuita, lo mismo que al Museo de La Rioja, que me pareció interesante. Por la noche, de pinchos en zona C/ Laurel y alrededores.
Día 4. Por la mañana, terminamos Logroño. Luego seguimos hasta Arnedillo (precioso pueblo con un entorno fantástico), donde comimos un estupendo menú del día con productos locales (18 euros) en el restaurante La Vinoteca. Nos alojamos en Arnedo (Hotel Virrey). Hicimos la visita guiada a las Cuevas de los Cien Pilares (se contrata online o en la propia Oficina de Turismo). Entrada, 7 euros, 5 euros los mayores. Interesantísima visita de dos horas por las Cuevas, viendo también diversas perspectivas del pueblo. La guía, excelente. Nos gustó mucho esta visita. La recomiendo.
Día 5. Subimos al castillo de Arnedo para ver las vistas. Luego continuamos hasta Calahorra, con la visita a la ciudad y la Catedral (5 euros para mayores, visita libre con audioguía). Regreso a Madrid.
Nos ha gustado mucho La Rioja. Sin duda, volveremos pronto. Os dejo unas fotos de los paisajes. No están saturadas. El color era tal cual.
Me alegra mucho que te haya gustado La Rioja. Sin duda el otoño es la época más bonita de mi tierra.
De la ruta que has hecho tan chula yo añadiría dos cosillas por si alguno va por allí.
Aprovecharía a ver Laguardia ( Rioja alavesa) a la vez que se va al balcón de La Rioja. El pueblo es precioso. Aunque solo estés 2 h merece.
Intentaría incluir el Monasterio de Valvanera, patrona de La Rioja. El enclave es muy bonito y si vais en Otoño hay un sendero circular corto detrás (1h30 o así) que es una auténtica pasada otoñal. De ahí puedes continuar hacia las Viniegras ( viniegra de... Leer más ...