Hoy nos toca movernos un poco. Cuando buscaba apartamento tenía pocas opciones, al final elegí alojarnos en Grado porque se encontraba a media hora de la ruta de las Xanas y a la misma distancia de la capital ovetense, la ruta del parque de Somiedo nos queda a 1 hora y 20 minutos, pero no había ninguna opción mejor.
Salimos temprano con nuestros bocatas ya preparados y el desayuno en el estómago. Tomamos rumbo al Parque Natural de Somiedo en un día que se presenta muy nublado, aunque sin lluvias. Vamos recorriendo kilómetros por los bonitos paisajes asturianos por carreteras secundarias. Atravesamos el espectacular desfiladero de la Malva y nos acercamos a Pola de Somiedo. Decidimos hacer una parada en un establecimiento pegadito a la carretera en dicha localidad.
Parece que poco a poco el sol va apareciendo de entre las nubes. En el local no nos sirven el café esperado. Es un establecimiento de turismo rural en el que sólo sirven a los hospedados y bien que lo pone en un montón de carteles, pero no los vimos
Volvemos al coche y seguimos la ruta pero pasa algo extraño, el GPS pasa en un momento de 25 minutos a 50. Extrañados seguimos el camino algo decepcionados. Subimos en dirección al alto de Somiedo y nos equivocamos al no girar en donde indica el GPS. Cuando damos la vuelta el aparato baja ostensiblemente el tiempo y nos damos cuenta de lo sucedido. Al parar en el bar y salir sin nuestro café continuamos por la carretera por la que veníamos en lugar de tomar el cruce a la derecha que nos llevaba al centro de Pola de Somiedo.
Ahora si, por fin, vamos por el camino correcto
. El tramo desde el pueblo hasta el comienzo de la ruta es una pasada, vamos en continuo ascenso por una carretera estrecha, pasamos 3 tremendas curvas de herradura y las montañas parecen envolvernos. Disfrutando con las vistas en unos minutos llegamos al pueblo de Valle del Lago. El pueblo es muy alargado y en el hay un par de zonas habilitadas para aparcar, la primera, en donde caben muchos vehículos y otra unos 800 metros mas adelante en la que apenas caben media docena. En la primera hay muchos coches pero todavía queda sitio, en la segunda encontramos un hueco, con lo que nos ahorramos 800 metros de ida y otros 800 de vuelta, 1,5 kms de ahorro para nuestros pies que compensan con creces, el tiempo que habíamos perdido al equivocarnos.Nos calzamos las botas, cogemos las mochilas y los palos para comenzar la caminata. El tiempo parece que va mejorando. Un gato muy cariñoso viene a despedirse de nosotros antes de comenzar la caminata.
La ruta consta de unos 6 kms (desde este segundo aparcamiento, desde el primero hay que sumar otros 800 metros) y puede hacerse totalmente de ida y vuelta por el mismo camino (camino del sol) o combinar este camino central con el llamado camino de la sombra, tanto en la subida, como en la bajada. Nosotros optamos por subir por e camino del sol y hacer parte de la vuelta por el camino de sombra.
Comenzamos la caminata mientras disfrutamos de un día maravilloso, las nubes van dand paso al sol y se nota, nos empieza a sobrar la ropa. La ruta es una pasada, discurre por el fondo de un antiguo valle glaciar. Caminamos por una pista pavimentada para el uso de los vecinos. Caminamos flanqueados por verdes prados llenos de vacas y vigilados por las cumbres de Somiedo.
Todo este primer tramo de la ruta es en ligero ascenso, pero prácticamente llano. Cuando llevamos unos 2,5 kms caminados llegamos al primer desvio para poder continuar por el camino de la sombra. Nosotros continuamos por el camino del sol y ante nosotros aparece la primera pendiente destacable que nos lleva hasta el primer teito, el de la Braña la Corba.
Seguimos caminando, ahora las cuestas arriba son casi continuadas, a veces el desnivel es pequeño, pero en algunos tramos las pendientes son mas que considerables. Continua el día soleado, menos mal que de vez en cuando sopla una brisa fresca, nos estamos dando cuenta del porque del camino del sol, hay que tener en cuenta que apenas hay árboles en la zona central del valle.
Seguimos caminando, superando cuestas, el final está cerca. Un último esfuerzo y aparece ante nosotros la pared artificial que represa el Lago del Valle. Caminamos hacia la izquierda siguiendo el sendero marcado y buscamos superar la paredilla y acercarnos a la orilla del lago. Encontramos un lugar a la sombra de los arbustos para descansar y disfrutar de las maravillosas vistas. Decir que pese a hemos tardado una hora y media en llegar desde el parking cuando los resúmenes de la ruta daban 2 horas y media. Cierto tambien que nos ahorramos los 800 primeros metros, pero el ritmo que hemos llevado a sido mas que interesante.
Nuestra hija aprovecha para comer el bocata, el resto preferimos esperar un poco y descansar las piernas sentados en la hierba. Un rato después decidimos emprender la bajada. Decidimos bajar por el camino de la sombra por dos razones, la primera, para ir por un camino diferente (la distancia es prácticamente la misma), la segunda, ya nos hemos quedado satisfechos con el solazo de la subida.
Para ello tenemos que rodear el lago hacia la izquierda, por un camino que discurre paralelo al muro, subimos una pequeña colina y continuamos el sendero marcado hasta que este gira a la derecha para comenzar el descenso. Este primer tramo de camino alterna zonas pedregosas con un sendero estrecho, mas tarde el sendero se convertirá en una pista forestal ancha.
El camino de la sombra es muy diferente a la subida por el del sol. Tras unos cientos de metros en los que caminamos entre prados llegamos a la zona arbolada. La ruta discurre a media ladera y ahora sí, podemos decir que vamos a la sombra
El camino es precioso a veces el bosque se cierra sobre nosotros, las hayas empiezan a mudarse a los colores otoñales, otras veces el sendero se despeja permitiéndonos ver el fondo del valle y el camino del sol.
Siempre en continuo descenso llegamos a otra braña con su teito que conforman una postal preciosa.
Llevamos unos cuarenta minutos caminando y decidimos hacer una paradita para comer. Casi llevamos la mitad del camino recorrido y encontramos un lugar que nos va bien. Sentados al borde del camino despachamos nuestros bocatas. Estamos a apenas medio kilómetro de enlazar con el camino del sol. Cada uno busca el asiento que mas le conviene y zamparse el bocata.
Contiuamos el descenso y enlazamos con el camino del sol. Volvemos sobre nuestros pasos ahora a muy buen ritmo. Decir que casi un kilómetro despues hay otro desvio que permite realizar el último tramo de nuevo por el camino de la sombra. A nosotros no nos conviene porque nos dejaría mas abajo del parking. En este tramo se puede visitar un teito-molino rehabilitado.
Sobre las tres y media de la tarde llegamos al aparcamiento en donde nuestro amigo felino nos viene a hacer una visita, le agradecemos el detalle con unos pedacitos de lomo que guardamos de nuestros bocatas. Despues de cambiarnos el calzado y refrescarnos un poco tomamos el camino de vuelta.
Hacemos una mini parada en el bar del pueblo para coger unos refrescos. El camino de vuelta se me hace mas corto que la ida. Llegamos a nuestro apartamento sobre las 5 y veinte de la tarde, con tiempo suficiente para que los chavales se peleen con los libros. Cenamos en el apartamento y tras recoger un poco para no tener que hacerlo el día siguiente, nos vamos a la cama cansados pero muy felices.





















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