Sábado 8 de agosto
Amanece un cálido día soleado, de esos que en estos parajes norteños escasean, incluso en pleno agosto.
Tras un completo desayuno inglés, a las nueve de la mañana ya estamos en marcha.
Easedale Tarn 8,4 km de longitud, 465 m de desnivel acumulado (ruta en All Trails)
El primer destino del día está a unos cuatro kilómetros y medio en dirección norte.
Seguiremos el curso del arroyo Easedale Beck desde que se encuentra con el río Rothay en Grasmere hasta su inicio, en el Easedale Tarn, a trescientos metros de altitud.
Hoy también decidimos hacer esta ruta en sentido contrario a lo propuesto en AllTrails, principalmente para ahorrarle a mi pobre rodilla la bajada empinada.
El recorrido empieza atravesando un pasto de vacas. Al poco ya asoma el riachuelo abriéndose camino entre rocas oscuras.
En unos tres kilómetros, cuando llevamos una hora andando, estamos enfrente de las cascadas Sour Milk Ghyll.
El terreno crea una mini piscina donde una pareja se baña. El agua debe estar helada aunque es un entorno maravilloso para bañarse.
La ruta prosigue hacia arriba, hasta que llegamos al lago superior, el Easedale Tarn.
Lo rodean unas montañas de altura más o menos similar entre ellas, que forman un cuenco. Es mucho más grande que el Alcock Tarn de ayer.
Se puede rodear, pero el terreno está empapado y hoy no llevo el calzado resistente al agua
Al poco aparecen varias personas y se bañan. Estos ingleses tienen una resistencia a la temperatura que me desconcierta y me despierta envidia simultáneamente. Hará unos 20 grados al sol, ¡pero el agua está helada!
El descenso se realiza por otra ruta distinta, que nos aleja del riachuelo y regresamos a Grasmere a la hora de comer.
Hacemos un picnic improvisado en la plaza del pueblo, con comida del Coop.
A las cuatro de la tarde decidimos que todavía tenemos energía para caminar más. Tomamos un bus a Ambleside y seguimos la corta ruta que nos llevará a las cataratas Stock Ghyll.
Stock Ghyll 2 km de longitud, 80 m de desnivel acumulado (ruta en All Trails)
El camino es corto y sombreado, se trata de seguir el arroyo monte arriba a través del bosque. Se escucha el sonido borboteante del agua.
Las cataratas ahora en agosto no bajan muy abundantes, de hecho, nos han gustado más las de esta mañana, aunque estas son populares por estar muy cerca del pueblo.
Ya que estamos, damos una vuelta por Ambleside.
El edificio más popular es una diminuta casita de piedra del siglo XVII construida sobre un puente que no tendrá más de tres metros. Es muy curiosa y se lleva un buen puñado de fotos.
Algo más alejada del centro está la iglesia de St. Mary, de estilo neogótico, con un campanario que sin ser muy alto, se vislumbra desde la lejanía.
Damos por completado el paseo por Ambleside, en primer lugar, porque ya nos alojaremos aquí dentro de unos días, y en segundo lugar, porque el pueblo es enano y poco más hay por ver.
Tomamos el autobús de regreso a Grasmere, una cena en el pub, y un paseo al atardecer para finalizar el día.