Lunes 10 de agosto
La lluvia se ha desvanecido esta noche y ahora brilla un radiante sol. El paisaje se ha transformado con la nueva luz. El agua del lago ofrece un nítido reflejo en su superficie.
Después de desayunar nos acercamos de nuevo a la orilla para disfrutar de la sensación de solitud una vez más.
Pero hay más cosas por ver y ¡nos toca proseguir hacia el norte!
Siguiente destino: Keswick, de unos 4.800 habitantes. Más o menos del mismo tamaño que Windermere, igual de encantador
pero muchísimo más comercial y turístico.En realidad, una enorme mayoría del turismo del Lake District es británico, por lo que da la sensación de que hay menos “turista”.
Keswick está sólo a 15 minutos en autobús, en la orilla norte del lago Derwentwater, y está conectado con autobuses con muchos otros destinos de interés.
Las tres próximas noches serán en Herdwick Guest House, una casa tradicional regentada por una adorable pareja. Está en una zona residencial del pueblo, a escasos minutos del centro.
Son las doce del mediodía cuando hemos dejado nuestras mochilas y antes de ponernos a caminar paramos a comer. No nos falta oferta, ¡hay un montón de pubs y cafeterías!
Por la tarde subiremos al Walla Crag, un monte de 376 metros de altitud, en la ladera este de Derwentwater. Un autobús nos acerca al inicio de la ruta.
Walla Crag 6 km de longitud, 300 m de desnivel acumulado (ruta en All Trails)
El camino pasa por un bosque y seguimos parte del curso de un arroyo.
Continuamos entre helechos, el sendero se hace empinado, llegando a convertirse en un determinado punto en unas altas escaleras de rocas que hay que trepar con manos y pies.
Como todo crag, la cima acaba en un peñasco, en el que nos sentamos para admirar las vistas del lago, con sus cuatro islas, y todas las montañas que lo rodean.
Estas son mucho más altas que las que hemos visto anteriormente, alcanzando varias los 700 y 800 metros de altura.
El camino de regreso va subiendo y bajando ligeramente por la parte superior de las colinas, ofreciendo continuamente bonitas vistas.
Al cabo de más de una hora alcanzamos la carretera y tomamos el bus de regreso al pueblo, en busca de un acogedor pub.
En la plaza del mercado está el Moot Hall, un edificio medieval actualmente convertido en tienda, que sirve de centro neurálgico del pueblo.
A su alrededor, todo lo que uno pueda necesitar, pero mayormente, tiendas de ropa y equipamiento de montaña, y pubs.