_________________ To look is one thing,
To see what you look at is another,
To understand what you see is a third,
To learn from what you understand is something else
But to act on what you learn Is what really matters
_________________ To look is one thing,
To see what you look at is another,
To understand what you see is a third,
To learn from what you understand is something else
But to act on what you learn Is what really matters
Preparando mi VII Roma (hay quien me gana por aquí) he vuelto a mi hilo favorito. Lo rescato de su sueño para hablar del mayor de los monumentos del periodo antiguo y también uno de los que pasan más desapercibidos. No solemos ser conscientes de Roma como ciudad amurallada (y magníficamente amurallada). Tales dimensiones alcanzó en la antigüedad que las murallas no quedan cerca del centro histórico (aunque se ha hablado de algún vestigio, como el Arco de Galieno, en el Esquilino). Un buen lugar para apreciar los muros de Roma es la Porta di San Sebastiano. Por su monumentalidad, por albergar un museo sobre el tema y por dar salida a la Via Apia, con su paisaje apacible de cipreses y restos de monumentos funerarios.
Estoy recordando una anécdota que retrata algo de la forma de ser romana. En cierta ocasión alquilé bici para recorrer un cacho de la via Apia. Había leído en fuentes oficiales que en domingo está cerrada al tráfico a motor, así que elegí un domingo. Mala decisión. Hubo bastante tránsito de coches buscando echar el día festivo en alguna de las ventas que hay por aquí.
Lo que me trae a la memoria aquel chascarrillo sobre el sentido del derecho en diferentes culturas europeas:
-En Francia, si no algo está expresamente prohibido, está permitido.
-En Alemania, si no está expresamente permitido, está prohibido
-En Rusia está prohibido aunque esté permitido
-En Italia, está permitido aunque esté prohibido
Debí recordarlo antes
En fin: Murallas, Puerta de San Sebastián, Museo delle Mura y Via Appia Antica...para una enésima visita más sosegada.
_________________ Todos somos ignorantes, solo que de distintas cosas. Albert Einstein.
Esto no es un lugar menos conocido, sino un momento del día.
En primavera avanzada ya alborea sobre las seis de la mañana. Aproveché la tranquilidad de la hora y la bonita luz de antes del amanecer para recorrer los lugares que más gentío concentran luego. Al poner un pie en la Piazza Navona, quedé sorprendida por la única presencia de dos furgones de policía, uno a cada extremo, custodiando las fuentes. Claro. Cuando se tiene un patrimonio así a pie de calle, hay que protegerlo continuamente. Recordad si no, cuando unos tifosi la emprendieron con la Fuente de la Barcaccia, en la Plaza de España.
Hay quien vela por los tesoros de Roma mientras la mayoría dormimos.
La hora azul en Roma, además de ser una delicia, tiene ese plus de seguridad.
Si el viaje coincide con la primavera, hay que apartar media horilla para este jardín único en el mundo.
¿Dónde este paseo gratis, con vistas y entre rosas? en la ladera del Aventino, frente al Palatino, con el Circo Máximo a sus pies.
Lo debemos a Mary Gailey Senni, una mujer estadounidense aunque romana por matrimonio y convicción, que hace más que el lugar de nacimiento. Tenía carácter resuelto, conocimientos botánicos y la visión del potencial que ofrecía el lugar, por entonces, ocupado por un cementerio hebreo. En 1932 se inauguró la rosaleda y un año después se instituyó el “Premio Roma” a los mejores ejemplares.
Como recuerdo y agradecimiento a la comunidad judía que facilitó el uso de los terrenos, visto desde el cielo, el Roseto tiene la forma de una menorah o candelabro ritual de siete brazos. Puedes comprobarlo en Google Maps, es curioso. El brazo central (Via di valle Murcia) divide la zona de concurso (cerrada en mi caso, aunque curioseable desde la verja) y la zona de libre acceso que acoge especies galardonadas otras temporadas y fondos propios del vivero municipal. Hay dos entradas, una a cada extremo de la calle central. Si vienes de visitar el ojo de cerradura de los Caballeros de Malta, la Basílica de Santa Sabina o el Giardino degli Aranci, tienes a tiro el acceso superior. Desde Santa Maria in Cosmedin (Bocca della Verità) llegas en cinco minutos a la entrada inferior.
Ambiente animado y público local en un domingo luminoso de mayo.
¿Y por qué Valle Murcia? Eso me preguntaba yo. Y la pregunta me llevó a una antigua diosa, anterior incluso a la adopción del panteón griego por los romanos. Murcia, Murtia, Murtea, Mirtea, Myrtea...son los nombres de una deidad primitiva identificada con la naturaleza y la agricultura. Su recuerdo persiste en el nombre del valle que separa las colinas del Palatino y el Aventino, donde tuvo una vez un templo. Con frecuencia, las palabras duran más que los edificios, por magníficos que fueran.
De alguna manera, un círculo se cierra: El Valle Murcia vuelve a rendir homenaje a la naturaleza.
Y como en la Murcia de España hay una huerta feraz, no es disparatado pensar en alguna conexión...
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