Consejo si cogéis un taxi en Roma, que no os pase lo que a mi hace unos días, concretamente con el Taxi con número de licencia 909 (un Fiat Stylo bastante antiguo).
Fuimos de la estación de Roma Termini hasta el Museo Vaticano, siendo la carrera 19,50 euros. Para empezar, el taxista no nos dejó en el museo sino en una calle un poco apartada, cerca de él. Tuve la imprudencia de pagarle rápidamente con un billete de 50 euros, y en ese momento el conductor se bajó del Taxi para "amablemente" abrir la puerta de atrás y que salieran mi mujer y mis hijas. Entró de nuevo al Taxi y entonces me mostró un billete de 10 euros, reclamando los 9,50 que faltaban. Ante la confusión del momento, pensé que era yo el que se había equivocado de billete, y le entregué otro billete de 10 para completar el precio de la carrera. Más tarde me di cuenta, demasiado tarde, de que me había robado los 50 euros, y que aprovechó el momento de bajar para dar el cambiazo.
Fui bastante tonto por entregarle un billete de 50, pero lo hice esperando cambiar el billete, porque ni se me había pasado por la cabeza que un taxista pudiese ser tan sinvergüenza.
Consejo si cogéis un taxi en Roma, que no os pase lo que a mi hace unos días, concretamente con el Taxi con número de licencia 909 (un Fiat Stylo bastante antiguo).
Fuimos de la estación de Roma Termini hasta el Museo Vaticano, siendo la carrera 19,50 euros. Para empezar, el taxista no nos dejó en el museo sino en una calle un poco apartada, cerca de él. Tuve la imprudencia de pagarle rápidamente con un billete de 50 euros, y en ese momento el conductor se bajó del Taxi para "amablemente" abrir la puerta de atrás y que salieran mi mujer y mis hijas. Entró de nuevo al Taxi y entonces me mostró un billete de 10 euros, reclamando los 9,50 que faltaban. Ante la confusión del momento, pensé que era yo el que se había equivocado de billete, y le entregué otro billete de 10 para completar el precio de la carrera. Más tarde me di cuenta, demasiado tarde, de que me había robado los 50 euros, y que aprovechó el momento de bajar para dar el cambiazo.
Fui bastante tonto por entregarle un billete de 50, pero lo hice esperando cambiar el billete, porque ni se me había pasado por la cabeza que un taxista pudiese ser tan sinvergüenza.