03 de septiembre de 2025. Locorotondo, Cisternino y Alberobello
Una vez conseguimos salir del trullo, nuestro primer destino fue Locorotondo, a unos 5km desde el alojamiento. Nosotros fuimos por la strada Francesco Corrente (SS172) hasta dar con la piazza Antonio Mitrano, donde hay un parking público, pero.... solo para residentes; por lo que dimos una vuelta por los alrededores y encontramos, en la via Cisternino, sitios libres y marcados con línea blanca, es decir, gratuitos, y ahí dejamos el coche.


Locorotondo, cuyo nombre significa «lugar redondo», se llama así por la forma circular de su centro histórico, donde las casitas blancas se agrupan alrededor de una colina. Se encuentra en pleno Valle de Itria y es uno de los Borghi più belli d’Italia

Muy cerca de donde aparcamos y entrando en el "centro storico" se encuentra la Chiesetta di San Roco. Y una vez dentro del centro histórico se trata de ir descubriendo lugares, esquinas, plazas y calles que nos condujeron hasta la Piazza Vittorio Emanuele y al parque colindante o Villa Comunale “Giuseppe Garibaldi” desde donde se tienen unas bonitas vistas.



Si se entra en el centro histórico desde la Villa Comunale, se hace a través de Porta Napolí, una de las entradas más emblemáticas llegando a la Piazza Vittorio Emanuele II, un punto central que te conecta con las numerosas callejuelas estrechas de Locorotondo
En esta plaza hay un monumento a Aldo Moro. Aldo Moro fue en dos ocasiones primer ministro de Italia y uno de los más importantes líderes de la Democracia Cristiana Italiana. Fue secuestrado por militantes de las Brigadas Rojas y asesinado en 1978.


Exterior e interior de San Nicola di Myra
Locorotondo tiene varias iglesias que vale la pena visitar: La Iglesia Madre dedicada a San Jorge o Chiesa Madre di San Giorgio Martire, es la más imponente del pueblo. Construida en el siglo XVIII, se alza sobre una colina y es un símbolo de la comunidad. De hecho, el pueblo se desarrolló alrededor de esta iglesia, que ha sido el centro espiritual desde su fundación. La iglesia destaca por su campanario y su impresionante cúpula de 35 m.
Otra Iglesia que vale la pena visitar es la pequeña Chiesa di San Nicola di Myra
Otra Iglesia que vale la pena visitar es la pequeña Chiesa di San Nicola di Myra
Tradicionalmente, San Nicolás es un hacedor de milagros y protector de niños, jóvenes novias y marineros. Fueron marineros quienes llevaron sus restos a Bari en 1087. Desde entonces, la devoción al santo se ha arraigado aún más en Apulia.
En la Via Dottor Oliva, cerca de la Iglesia de San Giorgio, en el casco antiguo de Locorotondo, la Iglesia de San Nicolás, es una pequeña joya artística restaurada hace unos años. Abandonada durante siglos, la deteriorada iglesia se mimetizaba con las viviendas circundantes; tan solo un pequeño rosetón en el tímpano insinuaba la presencia de un lugar sagrado. El pequeño templo data de la segunda mitad del siglo XVII y fue construido intramuros, en el lugar donde ya existían capillas dedicadas a la Santa de Myra, cuyo culto es antiguo en Locorotondo. La estructura evoca el modelo arquitectónico de las iglesias rurales presentes en la comarca de Murgia dei Trulli desde finales de la Edad Media hasta el siglo XIX. Un portal sencillo, un tímpano con un pequeño rosetón y una espadaña reconstruida adornan la fachada. Una cubierta de cummersa cubre la nave única, revestida con chiancarelle. El interior, de una sola nave y con bóveda de cañón, culmina en un presbiterio elevado por dos escalones, definido por cuatro pilares que sostienen la cúpula hemisférica, el tambor y las pechinas. Esta modesta referencia a los estilos clásicos se resuelve en el exterior con una cubierta cónica de trullo más tradicional.
El interior de la iglesia es un verdadero espectáculo visual, con sus ciclos de murales de vivos colores gracias a una reciente restauración. Los techos abovedados de la nave representan historias de la vida de San Nicolás y algunos de sus milagros: La Columna Milagrosa, una columna que flotó milagrosamente de Mira a Bari siguiendo los restos del santo; la historia de los tres Myresi liberados, que conmemora la liberación de tres condenados en Mira gracias a la intervención del obispo Nicolás; San Nicolás y el Milagro de Nola, un milagro realizado por el santo sobre dos burros, sus compañeros de viaje, quienes fueron brutalmente decapitados y luego resucitados por él; San Nicolás y Basilio, que narra la historia de Adeodato, un joven secuestrado de sus seres queridos por los sarracenos, pero llevado a casa por San Nicolás el día de su celebración; el episodio de las tres hijas, que narra la intervención nocturna de San Nicolás en la casa de un noble caído, donde dejó caer sacos de monedas para dejar una dote a las jóvenes, para salvarlas de la prostitución a la que su padre las había destinado y otros episodios más. La bóveda está animada por Ángeles Músicos suspendidos en el cielo azul. Las pechinas representan a los Cuatro Evangelistas. Los cuatro paneles del tambor presentan imágenes de santos anacoretas en paisajes naturales, santos que en Apulia suelen encontrarse pintados en ermitas rupestres. Son muchas las narraciones que nos cuentan los frescos que decoran la Iglesia en tan poco espacio.
La iglesia de San Nicolás estuvo abandonada durante siglos. Finalmente, en la década de 1970, la iglesia se convirtió en un almacén de herramientas de construcción. Tras su restauración, el templo fue finalmente reabierto a residentes y turistas.
Para más información, www.passaturi.it/it/

En Via Morelli, 30 encontramos el Palazzo Morelli. Construido en 1819, el Palazzo Morelli es uno de los edificios históricos que mejor ha conservado la arquitectura barroca original. El exterior se caracteriza por un portal ricamente decorado, en el que destaca el escudo de la familia y hermosos balcones que llevan las características verjas de hierro forjado. Dentro un pequeño patio de entrada que conduce a los pisos superiores no visitable al ser propiedad privada.
Luego regresamos al coche y nos vamos hacia nuestra siguiente parada: Cisternino. Desde el centro histórico de Locorotondo al centro histórico de Cisternino hay unos 10km de distancia. Entrando por via Roma giramos a la derecha por via Mulini Vecchi y allá encontramos sitio de aparcamiento con línea blanca y, por lo tato, gratuito.
Cisternino

Cisternino (Cïsterninë en dialecto apulio-barés) es un municipio de la provincia de Brindisi, en Apulia. Según la leyenda, el nombre Cisternino deriva del héroe epónimo Sturnio, compañero de Diomedes, de quien se dice que fundó Brindisi. Tras escapar de la Guerra de Troya, se dice que fundó una ciudad llamada Sturnoi o Sturnino, que fue destruida en el año 500 tras una guerra y reconstruida en el año 550 como Civitas Sturnina o Cisternino. La hipótesis es que Cisternino deriva de Cis-sturnium, que significa "más allá de Sturnium". Por lo tanto, Cisternino habría surgido de la agregación de asentamientos agrícolas que surgieron más allá de Sturnium. No se conocen asentamientos griegos en la zona de Cisternino, aunque sin duda estuvo habitada por colonos romanos a partir del siglo I a.C. La primera evidencia de la aldea de Cisternino proviene del descubrimiento de los restos de un pequeño templo cristiano, probablemente construido alrededor del año 1000. Después de que el papa Urbano II separara la diócesis de Monopoli de la de Brindisi en 1091, el papa Alejandro III emitió una bula papal el 26 de febrero de 1180 que constituye la primera mención de Cisternino como aldea.



Porta Piccene y Piazza Vittorio Emanuele
Porta PicceneAntigua puerta de la muralla medieval que da acceso al casco antiguo y a sus calles empedradas y sus casas encaladas. Además es la puerta más cercana al lugar de nuestro aparcamiento, en la Piazza Mazzini
Piazza Vittorio Emanuele IIEsta plaza es el corazón del pueblo. Rodeada de arquitectura típica, la plaza cuenta con la Torre dell’Orologio, construida en el siglo XIX, que se ha convertido en uno de los símbolos del pueblo. Lugar con terrazas y bares y restaurantes.
Cerca de esta plaza, en la Via Regina Elena, comimos más que aceptablemente en la Trattoria Bère Vecchie. Un lugar, en su interior muy bonito, y en las mesas que tienen en la calle, muy agradable.

La Iglesia Madre di San Nicola es la más importante de la localidad con su fachada neoclásica sencilla y su interior, austero, está compuesto por tres naves de estilo medieval. A su lado, la Torre Normanna: un vestigio medieval de los siglos XII y XIII, con una estatua de San Nicolás en lo alto. Dentro, la torre está dividida en tres salas, llenas de arte y objetos curiosos, como pinturas y esculturas.

Justo frente a la Iglesia Madre di San Nicola, esta plaza cuenta con terrazas de bares y restaurantes y es el final o el principio del centro histórico de la ciudad. Al cruzar la plaza, accedes a la Villa Comunale, parque dede el que se tiene una hermosas vistas del Valle de Itria.


Iglesia de San Cataldo a la derecha
Iglesia de San Cataldo
También en las afueras del casco antiguo se comenzó a construir en 1772 y se terminó más de una década después. Cuenta con una fachada barroca que destaca por su armoniosa combinación de pilastras y cornisas, creando un equilibrio elegante y sobrio que realza su estructura.
Luego de comer y dar las últimas vueltas por la localidad, recogimos el coche y nos fuimos hasta la estrella de los pueblos de la Puglia, Alberobello. Para recorrer los escasos 17km que separan las dos localidades, tomamos la SP134, que una vez cruzado Locorotondo, se convierte en SS172 y por esta al llegar a la entrada aparcamos, gratuitamente, en la via M.Viterbo evitando así los parking estilo Balcanes que también se encuentran en esta zona.

Alberobello(Iarubbèdde en el dialecto local) es una ciudad situada en la ciudad metropolitana (provincia) de Bari que forma parte del Valle de Itria y la Murgia dei Trulli. Famosa por sus característicos trulli (no hay otra población con tal concentración de esta construcción) ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 6 de diciembre de 1996.

Se conjeturó con que el nombre Alberobello derivaba de Silva alboris belli, que significa "bosque del árbol de la guerra". Estudios posteriores destacan, sin embargo, que el primer topónimo con el que se conoció la ciudad fue Silva Alborelli. El documento más antiguo conocido fue el diploma del 15 de mayo de 1481, en el que el rey Fernando de Aragón cedió los bienes del difunto conde de Conversano Giulio Antonio I Acquaviva d'Aragona a su hijo Andrea Matteo. En dicho documento, el nombre Silva Alborelli aparece ya en referencia a la localidad. El nombre Alberobello se oficializó el 22 de junio de 1797, con la constitución del primer Ayuntamiento. En esa ocasión se propusieron los nombres de Ferrandina en honor al rey Fernando de Aragón y de Ferdinandina en honor al rey Fernando IV de Borbón. El primer asentamiento humano en la zona y la recuperación de tierras comenzaron a principios del siglo XVI por iniciativa del conde Andrea Matteo III Acquaviva d'Aragona de Conversano, hijo de Giulio Antonio Acquaviva, caído en la batalla de Otranto contra los otomanos en 1480. Andrea Matteo reunió a unas cuarenta familias campesinas del feudo de Noci para recuperar y cultivar la tierra.
Su sucesor, el conde Giangirolamo II, conocido por los historiadores del siglo XIX como el Tuerto de Apulia, construyó una posada en el centro de la zona en 1635 y esto inició la urbanización del bosque con la construcción de un conjunto de pequeñas casas. La abundancia de materiales, especialmente piedra caliza y piedra kárstica, y la autorización del conde para construir casas únicamente con muros de piedra seca sin mortero, que se convirtieron en los característicos trulli, contribuyeron a la expansión urbana. La exigencia de construir casas exclusivamente con piedra seca era una estratagema del conde para evitar el pago de impuestos al virrey español del Reino de Nápoles, según la Pragmática de Baronibus, una ley vigente hasta el siglo XVIII según la cual la construcción de una nueva ciudad requería primero la sanción real y el posterior pago de impuestos por parte del barón a la Corte Real. Alberobello permaneció como feudo de la familia Acquaviva d'Aragona de Conversano hasta el 27 de mayo de 1797, cuando el rey Fernando IV de Borbón accedió a la petición de una delegación de siete caballeros y emitió un decreto que elevaba la aldea a ciudad real, liberándola de la servidumbre feudal. En el verano de 1797, Antonio Francesco D'Amore construyó el primer trullo de dos plantas, conocido hoy como Casa D'Amore.
Su sucesor, el conde Giangirolamo II, conocido por los historiadores del siglo XIX como el Tuerto de Apulia, construyó una posada en el centro de la zona en 1635 y esto inició la urbanización del bosque con la construcción de un conjunto de pequeñas casas. La abundancia de materiales, especialmente piedra caliza y piedra kárstica, y la autorización del conde para construir casas únicamente con muros de piedra seca sin mortero, que se convirtieron en los característicos trulli, contribuyeron a la expansión urbana. La exigencia de construir casas exclusivamente con piedra seca era una estratagema del conde para evitar el pago de impuestos al virrey español del Reino de Nápoles, según la Pragmática de Baronibus, una ley vigente hasta el siglo XVIII según la cual la construcción de una nueva ciudad requería primero la sanción real y el posterior pago de impuestos por parte del barón a la Corte Real. Alberobello permaneció como feudo de la familia Acquaviva d'Aragona de Conversano hasta el 27 de mayo de 1797, cuando el rey Fernando IV de Borbón accedió a la petición de una delegación de siete caballeros y emitió un decreto que elevaba la aldea a ciudad real, liberándola de la servidumbre feudal. En el verano de 1797, Antonio Francesco D'Amore construyó el primer trullo de dos plantas, conocido hoy como Casa D'Amore.

Mapa con recorrido recomendado
Como pasa con los pueblos anteriores, Alberobello hay que recorrerlo metiéndose por cualquier calle y dando vueltas. La verdad es que no creía que me gustara tanto. Me temía una aglomeración tal que nos impidiera una visita tranquila. Supongo que la fecha influyó en que no encontráramos demasiada gente y pudimos disfrutar del pueblo hasta la noche.
Aquí dejo alguno de los atractivos destacables:

La Iglesia Basílica de los Santos Mártires y Doctores Cosme y Damián. Imponente en su exterior fue consagrada a la Inmaculada Concepción y a los Santos Cosme y Damián, patronos del municipio, por decreto papal de Pío IX el 22 de mayo de 1854. El culto a San Cosme fue introducido en 1636 por el Conde Giangirolamo II, devoto del Santo debido a una gracia recibida por su esposa Isabella da Rocca Padula durante su embarazo. La capilla, que data de 1609 a 1636, dependía de la parroquia de Noci hasta 1814. El obispo de Conversano la reconoció como santuario en 1938, y el 18 de febrero de 2000, el Papa Juan Pablo II la elevó a basílica menor. El edificio actual, de estilo neoclásico con planta de cruz latina, data de alrededor de 1880. Sustituyó a la capilla de la primera mitad del siglo XVII, con un osario debajo, conocido como «Salvo». Duplicó su tamaño en el Año Jubilar de 1725, se amplió en 1784 con la adición de la sacristía del «Moro» y en 1852 con la adición de dos transeptos. El antiguo campanario se construyó en el Año Jubilar de 1875. La iglesia alberga las reliquias de los santos titulares, cuyas festividades se celebran del 25 al 28 de septiembre.
Iglesia del Trullo Parroquia de San Antonio de Padua ubicada en el Barrio Monti fue construida entre marzo de 1926 y mayo de 1927 en terrenos propiedad de Doña Antonia Cammisa, viuda de Locorotondo, situados en Via Monte Pertica. En 1945, se convirtió en la segunda parroquia de Alberobello. El edificio, de planta de cruz griega, reproduce las características de los trullos. La cúpula tiene 21 m de altura, mientras que el campanario adyacente, con 6 campanas, tiene 18,3 m. La decoración interior incluye obras del artista apuliano Adolfo Ugo Rollo.
En relación con los Trulli:
Al tener que usar solo piedra, los agricultores encontraron la mejor solución en una forma redonda o cuadrada con un falso techo de cúpula, compuesto por círculos de piedra superpuestos. Los techos están adornados con pináculos decorativos, que muchos creen que son la firma del maestro constructor de trullos que los construyó (o restauró). Su forma se inspira en elementos simbólicos, místicos, religiosos o profanos que se remontan al período fascista. Los trulli se distribuyen, básicamente, en dos barrios, el Rione Monti y el Aia Piccola, pero también en el resto de la ciudad, el Trullo Sovrano, la Casa d’Amore, y, además hay otras zonas recomendables, como la piazza XXVII maggio, la Piazza del Popolo o el Museo del Territorio.

Mirador de Santa Lucía
Si se accede por la via Independeza que luego se convierte en Largo Martelotta a la derecha queda Rione Aia, a la izquierda Rione Monti y al norte la Basílica de San Cosme y San Damián y el Trullo Sovrano. Una vez acaba via Independenza a la derecha se llega a la Chiesetta SS Sacramento e Santa Lucia donde, desde su Belvedere o mirador, todo el mundo ha de tomar la foto del paisaje plagado de Trulli.


Desde el mirador y su piazza del Plebiscito (que al otro lado es piazza del XXVII di maggio) a la derecha empieza el Rione Aia Piccola, zona más residencial y menos turística, pero con construcciones igualmente llamativas. En la piazza XXVII di maggio se encuentra el Museo del Territorio "Casa Pezzolla" que tomó su nombre del Dr. Giacomo Pezzolla, que vivió a finales del siglo XVIII y fue médico personal de los condes Acquaviva de Aragón.Este Museo del Territorio que consta de 15 trulli comunicantes y muestra una evolución de la cultura arquitectónica. En este grupo de edificios, hay dos tipos: uno de construcción reciente, desarrollado en dos plantas, con una fachada alta y estrecha coronada por un timpán triangular; el otro, que representa la parte más antigua, consiste en organismos simples y pequeños, generalmente unicelulares, equipados con aquellos elementos atribuibles a la construcción del trullo. A diferencia de la parte moderna, las paredes de estas áreas estaban formadas por piedras no cuadradas dispuestas aleatoriamente. Antes de salir de la zona también se puede echar un vistazo a la Casa D'Amore, una casa histórica que data de 1797 y que es el primer edificio construido después de que Alberobello fuera liberado de todas sus obligaciones fiscales por el rey Fernando IV de Nápoles.


Luego, yendo hacia el norte por la piazza del Popolo, donde hay el monumento a los caídos, llegamos, primero a la Basílica de San Cosme y de San Damián y, después, al Trullo Sovrano.


Horario: de noviembre a marzo de 10:00h –12:45h y de 15:30h-18:00h; de abril a octubre de 10:00h-12:45h y de 15:30h a 18:30h
Entrada: 2,50€
El Trullo Sovrano es del siglo XVII-XVIII y su apelativo “soberano” se refiere a su tamaño y porque alojó el Santísimo Sacramento y las reliquias de los Santos Médicos Cosme y Damián, a principios del siglo XIX. Fue almacén de especias, capilla, cenobio y oratorio, además de casa. Es el más grande con su cúpula de unos 14 m de alto en el centro de un grupo de doce cúpulas. Es el único con dos plantas conectadas por una escalera de mampostería. Actualmente es un museo en el que visitan diferentes estancias: sala principal, dormitorio, comedor, cocinas, despensa, el dormitorio para invitados y el jardín. Está decorada con objetos auténticos de sus actuales propietarios, la familia Sumerano, que vivió aquí hasta finales del siglo XIX.

Regresando al Largo Martellotta, donde antes, gracias a su hendidura, se recogía el agua de la lluvia y que ahora está llena de tiendas, restaurantes y bares, subimos al Rione Monti.


Recorriendo sus empinadas y adoquinadas calles repletas de tiendas de souvenirs o bares aunque hay zonas más tranquilas. En el Rione Monti está uno de los trulli más famosos: el trullo siamese. Siamés porque son dos conectados entre sí, aunque con dos entradas en dos calles diferentes y dos techos en cono.
Luego, ya de noche cerrada, recogemos el coche y volvemos a "nuestro" trullo a cenar, en horario español, y a descansar.