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FUNCHAL -Diarios de Viajes de Portugal- Espitoni
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Diario: 6 DÍAS DE ENERO DE 2012 POR MADEIRA  -  Localización:  Portugal  Portugal
Descripción: 6 DÍAS DE ENERO DE 2012 POR MADEIRA
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Etapa:  FUNCHAL  -  Localización:  Portugal Portugal
Espitoni  Autor:    Fecha creación:   
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Nos levantamos a las 9. Seguimos nuestra rutina habitual en los desayunos. La sensación que teníamos es que en el hotel no había más de dos ó tres habitaciones ocupadas.
Le había llegado el turno a Funchal. Como el día anterior, hacía sol, y no había ni rastro de nubes. Pero ya estaba bien de improvisar. Nos quedábamos en Funchal. Algún día tenía que ser.
Ni nos planteamos la opción de ir andando hasta el centro. ¿Para qué?. Teniendo un coche esperándonos en la puerta hubiera sido una tontería. Más aún, podría ser utilizado como prueba concluyente en nuestra contra a la hora de encerrarnos en un psiquiátrico.
Nuestra primera parada fue el Pico dos Barcelos. Resultó muy fácil llegar hasta él. Había numerosos letreros marrones que indicaban el camino. Y si eso no os basta, los más torpes, como nosotros, podéis recurrir al GPS. Por la zona de Funchal parecía tener las cosas más claras.
Pudimos aparcar delante del mirador, y tras subir por la escalera, Funchal se presentó ante nosotros en todo su esplendor. Todavía no tengo claro como calificar lo que vimos allí. No sé si son unas vistas bonitas de una ciudad o una atrocidad. Lo que si que puedo asegurar es que aquello nos impactó. Que cantidad de cemento y ladrillos juntos. Habíamos disfrutado de ver la Maderira verde en las montañas y en las levadas. De la árida en Paul do Serra y en la Península de Sao Lourenço. Pero aquello, ………. No sé, nos produjo unas sensaciones tan contradictorias, que no sé, noooooo …….
Por un lado nos parece una barbaridad tanta construcción junta. Pero por el otro, en algún lado tiene que vivir la gente. Y quizás no sea una mala solución concentrar las zonas habitadas para así dejar en su estado natural el resto de la isla.
No me hagáis mucho caso. Ir al mirador y disfrutar de las vistas. Seguro que lo haréis si no os sale la vena ecologista. Funchal queda a la derecha, ocupando todo el valle. A la izquierda, pues también Funchal. Casi nada.
Una vez repuestos del shock nos encaminamos a Monte. En coche. Nada de subir en funicular. ¡Artefactos del demonio!. Vaya subida. Aquello más que cuestas eran paredes. Solo tenía miedo de que al pararme en un semáforo el coche empezara a deslizase hacía atrás. De verdad que las cuestas son tremendas.
Por la mañana queríamos visitar el Jardín Tropical Monte Palace. Está muy cerca de la parada del funicular. Tiene parking propio, unos cien metros más abajo de la entrada superior. ¡Y que cien metros!. Llegué a la entrada sudando y con la lengua fuera. Nunca había hecho cien metros tan agotadores.
La entrada al jardín cuesta 10 € por persona e incluye una degustación de vino de Madeira. El jardín está en la ladera de una colina. Se entra por la parte superior, y la vista se realiza en sentido descendente, para volver a subir una vez finalizada. No nos fijamos en si había alguna puerta en la parte de abajo para salir del recinto. Total, teníamos que salir obligatoriamente por la puerta por la que habíamos entrado. Teníamos el coche arriba.
Muy cerca de la entrada hay un pequeño museo en un edificio de tres plantas de altura. Se trata de un edificio pintado con colores muy llamativos. Pero aún así queda perfectamente integrado dentro del conjunto del jardín.
Las dos plantas superiores exponen una muestra de escultura moderna africana. Caras, figuras, animales. Todas de color negro o marrón. Algo muy raro. A lo mejor los amantes del arte se quedan alucinados, pero a nosotros, simples mortales a los que nos les ha sido concedido al don de apreciar el arte, nos pareció un churro. No entendimos nada. Mirad como os lo digo, no pondría una escultura de esas en mi casa ni aunque me la regalasen. Vaya cosa más fea. Que digo fea, ¡horrorosa!.
En la planta inferior la exposición era de minerales. Tenían expuestos diferentes tipos de minerales. Esta sala nos apreció más interesante. Y no es porque seamos expertos geólogos. Todo lo contrario, nuestros conocimientos de geología son equiparables a los de arte africano (nos da igual si es moderno o antiguo). Tenían expuestas unas rocas partidas por la mitad, dentro de las que se veían las gemas. Y en una pequeña vitrina mostraban una colección de piedras preciosas.
El jardín es bastante grande, mucho más de lo que parece en un principio. La visita consiste en ir caminando por sus caminos, viendo las diferentes especies y disfrutando de los diferentes jardines que han ido creando. También hay fuentes, cascadas, y varios puentes y pasarelas que permiten ir accediendo a los diferentes puntos de interés. Los puentes y las pasarelas están construidos en estilo japonés, lo que le da un toque exótico. Una vez abajo, cuando parece que la visita toca a su fin, el jardín se ensancha a la derecha. Todavía queda un buen tramo por visitar.
Dentro del recinto, se pueden distinguir diferentes tipos de jardines. Los jardines orientales, el de orquídeas, el de cicadáceas, el de laurisilva. Al menos eso dice el folleto explicativo (en castellano) que nos dieron con la entrada. Si os digo la verdad nosotros no apreciamos la diferencia ente uno y otro. Lo cual tampoco quiere decir nada. Nos cuesta distinguir un árbol de un arbusto. El único jardín que distinguimos con claridad fue el jardín de orquídeas. Había muchas, de varios colores. Pero la mayor parte están un poco chuchurrías
El hotel Monte Palace se encuentra en la parte inferior del jardín. Sólo se puede visitar el exterior, ya que el acceso está al interior no está permitido. Al menos no lo estaba cuando fuimos nosotros. Al lado hay un estanque con varias cascadas, y un puente que permite acceder a una islita que hay en medio. Y algunos patos y cisnes. Están sueltos, y se mueven a sus anchas. Nosotros tuvimos un enfrentamiento con un cisne. Se plantó en medio del camino y cuando nos acercamos en lugar de cedernos el paso gentilmente, se encaró con nosotros. Cada vez que intentábamos acercarnos ahuecaba las alas y estiraba el cuello haciendo ademán de atacarnos. ¡Bicharraco inmundo. Ojalá acabes en la olla!.
Tras visitar todo el jardín, llegó el momento del relax. Nos dirigimos al bar, que está en la parte más baja del jardín para saborear los famosos vinos medeirenses. No somos muy dados a estas cosas. Pero como la degustación venía incluida en el precio, tampoco íbamos a desaprovecharla. Cogimos uno dulce y otro semi. Aprovechamos y también pedimos un cortado (1,10 €). Nos sentamos en las mesas de la terraza, al sol, con Funchal a nuestros pies. Las vistas de la capital desde ese punto también son muy buenas. Por cierto el vino extraordinario, sobre todo el dulce.
El Jardín Tropical de Monte Palace es un paraíso para los expertos en botánica. Para el resto de visitantes, una gozada para la vista, que no es poco. Nos encantó ese lugar. No visitamos el Jardín Botánico, por lo que no podemos comparar. Pero el Monte Palace es precioso, con una vegetación exuberante y maravillosa. Uno de esos lugares que no hay que dejar de visitar por nada del mundo.
Salimos por la misma puerta por la que habíamos entrado, y nos dirigimos a la Iglesia da Señora do Monte. Aparcamos en una curva y al salir del coche lo primero que vimos fueron los famosos carros de cesta que se dirigían como locos hacia nosotros. Dos turistas sentados y dos conductores detrás dirigiendo el carro. Los turistas con una cara de acojone tremenda. Y eso que se acababan de tirar. Todavía no habían tomado ni la primera curva. Nos quedamos un rato viendo pasar varios carros, riéndonos de los pobres infelices que iban montados en las cestas con cara de susto. Todos ponían cara de ¡¡¡Pero quién me ha mandado a mí subirme en este chisme!!!. Y la verdad es que los entiendo. No sólo la pendiente era muy pronunciada, y los carros cogían velocidad muy fácilmente. Es que además los coches bajaban por la misma calle por donde se tiraban los cestos. Una auténtica locura. No entiendo como no se matan un par de turistas cada día.
Nos acercamos al punto desde donde empezaban el descenso, y comprobamos los precios. 25 € si se montaba una persona; 30 € si se montaban dos; y 45 si se montaban tres. Un poco caro para dos kilómetros de descenso que se deben hacer en menos de 5 minutos. De todas formas no teníamos intención de probarlos. Lo de bajar los dos kilómetros en el carro podríamos haberlo soportado. Incluso creo que nos hubiéramos divertido. Pero luego tendríamos que volver a subir para buscar el coche. ¡Y eso si que no!. Una subida de dos kilómetros por esas cuestas no la resiste ni Juanito Oiarzabal.
Nos giramos para ver un nuevo carro que iniciaba la bajada. Y a los que les cambió la cara fue a nosotros. Nos acojonamos sin necesidad de subir en las cestas. Nuestro coche estaba aparcado justo enfrente de la primera recta. Si uno de los carros perdía el control, acabaría empotrado en nuestro querido cochecito. Ahora entendía porque sólo quedaba ese sitio libre.
La Iglesia de Monte estaba allí mismo. Subimos la escalinata y entramos en la iglesia. Sin ninguna duda la más bonita de todas las que visitamos. Tanto por fuera como en el interior. La escalera que hay delante ya le da un encanto especial. Y la fachada resulta diferente a todo lo que habíamos visto hasta ese momento. Con dos torres en lugar de una, y con unos adornos de color azul muy llamativos. Y enfrente Funchal. Las vistas de la ciudad tambíén son muy buenas desde ese lugar. No hay que irse de Monte sin hacer una pequeña parada en su iglesia. Deberían incluirla entre los sitios de obligada visita, y multar al turista que no la visite.
Con esa isita dimos por terminado nuestro recorrido por Monte, y nos dirigimos a Funchal. Un descenso vertiginoso de 4 km que pone los pelos de punta. Buscamos aparcamiento por el centro, pero no hubo manera. Y cuando nos dimos cuenta ya estábamos frente al parque de Santa Catalina. Nos estábamos alejando del centro, así que nos metimos en el primer parking de pago que vimos. Era un centro comercial; el “Marina Shopping”. Bastante cutre por cierto.
Antes de salir del centro comercial vimos una pizzería que tenía muy buena pinta, la “Pizzería Carbonara”. Nos pareció un buen lugar para comer. Pedimos una pizza de atún, una cuatro estaciones, un bolo do caco y dos aguas. Pagamos 21,30 €. Sin ser las mejores pizzas que hemos probado estaban bastante buenas.
La tarde la dedicamos a recorrer el centro de Funchal. Estábamos al lado del parque de Santa Catalina. Nos pareció un buen lugar para empezar a conocer la ciudad. Nada más entrar, lo primero que nos encontramos fue la Capilla de Santa Catalina. Estaba cerrada por lo que sólo pudimos ver el exterior. Muy sencilla, sin ningún tipo de decoración. Detrás hay una explanada cubierta de césped, y dos pasillos en los laterales por los que dar un pequeño paseo para llegar al estanque que hay al fondo del parque, disfrutando del colorido de las numerosas flores que tienen sembradas. En medio del estanque hay unos surtidores, y varios patos nadando. Además ese día, a pesar de que no había llovido, también se veía el nacimiento de un arco iris. El camino bordea el estanque avanzando entre árboles y otros tipos de plantas. No es muy grande, pero si que resulta muy agradable por lo bien cuidado que está. Un sitio muy romántico. Se merece un paseo sin prisas.
A la salida, tras cruzar una bonita rotonda cubierta de flores, entramos en la Avenida Arriaga. Un paseo arbolado muy concurrido. Junto a la avenida, a muy poca distancia, está el Parque Municipal. Es más pequeño que el parque de Santa Catalina, ya que sólo ocupa una manzana. Pero es más frondoso, y cuenta con bastantes bancos en los que sentarse a la sombra. Ninguno de los dos parques justifica por si sólo la visita de la ciudad. Pero hay que reconocer que ayudan mucho a incrementar su encanto.
Lo mejor de ambos parques, no es lo cuidados y limpios que están. Ni la belleza de sus jardines. Lo mejor es que son lugares vivos. Llenos de gente. Unos sentados en la hierba. Otros paseando. Otros leyendo un libro en un banco.
Seguimos paseando por la Avenida Arriaga. Pasamos por delante del palacio del Gobierno y del Banco de Portugal, para acabar topándonos con la Sé. Inconfundible con su fachada marrón y blanca. En esos momentos estaba cerrada por lo que tuvimos que posponer la visita a su interior. Continuamos por la Rua de Aljube, una animada calle comercial. Un poco antes del final de la calle, nos desviamos a la izquierda para acceder a la Praça do Municipio. La plaza más monumental de Funchal. Y desde nuestro punto de vista, la plaza más elegante y hermosa de la ciudad. El suelo está empedrado formando un dibujo geométrico combinando el blanco y el negro. En medio una bonita fuente. Y rodeada por tres de sus lados de la Iglesia del Colegio de los Jesuitas, de la Cámara Municipal, y del Museo de Arte Sacro. Un conjunto realmente espectacular. Sé que me repito, pero es lo mejor de Funchal.
Abandonamos la plaza por la Rua de Carreiras. Sin tanto encanto, pero con bastantes tiendas, para alegría de mi mujer. Y de allí nos desviamos para pasar por delante del Museo Municipal y acercarnos hasta la Iglesia de Santa Clara. Muy sobria en su exterior, lo que contrasta con su interior mucho más decorado. Renunciamos a seguir avanzando en esa dirección ya que a partir de ahí las calles empezaban a subir. Y en esta isla las cuestas no son cosa de broma. Pueden acabar con la resistencia del más pintado.
Tomamos la calle Netos, sin nada interesante, que nos llevó hasta las paralelas 5 de Octubro y 31 de Janeiro. Estas dos calles que en realidad parecen la misma, están separadas por cauce de agua. Pero el agua ni se ve, el cauce está cubierto de flores de vivos colores. Bajamos en dirección al mar, pasando por delante del Museo del Vinho. Un edificio muy llamativo por su color amarillo con rebordes de color rojo. Imposible pasarlo por alto.
A la altura de la Rua do Carmo, volvimos a desviarnos a la izquierda. Al inicio de esa calle, está la iglesia del mismo nombre, sin demasiado interés. Siguiendo esa calle, bastante fea por cierto, llegamos a la Avenida Vizconde do Anadia, que también discurre junto a una cauce seco de agua. Bajando por esta calle en dirección al mar, se encuentra a mano izquierda el Mercado dos Lavradores. Otra de las paradas obligatorias en la visita de la ciudad. Es inconfundible. Por la animación que hay a su alrededor, por un color crema o amarillo (mi mujer y yo no llegamos a ponernos de acuerdo), y sobre todo por las enormes letras en su fachada “Mercado dos Lavradores”. Entramos a dar una vuelta. Es más pequeño de lo que nos habíamos imaginado. Con dos plantas y un pequeño patio central. Los puntos de venta se reparten tanto por el patio central como por el pasillo que lo envuelven. Fruta perfectamente alineada. Flores de todos los colores. Artículos de mimbre. Souvenirs y objetos de regalo. Todo muy coqueto. Y al fondo otra sala en la que se vende el pescado. A esa hora ya habían retirado el género, sólo quedaba un fuerte olor a pescado y dos ó tres personas limpiando. Nos pareció un lugar muy interesante y con mucho encanto.
Seguimos por la Rua de Santa María que empieza justo al lado. La calle más bonita de la capital. No sólo por su ambiente de barrio marinero, sino por su decoración. Casi todas sus puertas y ventanas están pintadas con vivos colores como si fueran cuadros. Arte en la calle. En esta calle nos paramos en la “Frutería y Bar Citade Velha”. El nombre deja bien claro lo que es, una frutería que también funciona como bar. Nos tomamos dos zumos naturales de naranja por los que pagamos 4 € en total. Un zumo natural siempre es delicioso.
Tras el impás continuamos el paseo por esa calle hasta que llegamos al Forte de Sao Tiago. Un nuevo edificio amarillo. Esta vez no había discusión, es amarillo. Se pude acceder al patio interior. Y dentro del fuerte hay un museo al que no entramos. El regreso lo hicimos por la Rua Carlos I, similar a la de Santa María, pero con menos encanto. En esta calle se encuentran el Museo de la Electricidad, el Museo de Historia y el funicular para subir a Monte.
Ambas calles están llenas de restaurantes, por lo que cuando el hambre apriete lo mejor es dirigirse hacia esta zona. La Rua Carlos I desemboca en la Praça do Autonomia, abierta al mar por uno de sus lados. En esta plaza se encuentra el edificio de la Alfandega Velha. Aún así no alcanza el nivel de la Praça do Municipio.
Empezamos a caminar haciendo eses. No nosotros, que estábamos sobrios, sino por el recorrido que hicimos. Primero fuimos a la Praça do Colombo. Una plaza con encanto. No sé por qué. No había ningún monumento destacable, pero el conjunto resultaba atractivo. Bajamos a la Avenida do Mar y seguimos por ésta hasta la Asamblea Regional por donde volvimos a adentrarnos en el entramado callejero pasando por la Porta da Cidade. Llegamos hasta la Sé, que ahora si que estaba abierta. Vimos el interior y continuamos caminando. Bajamos por la Avenida Zarco rodeando el Palacio de Sao Lourenço. Con apariencia de castillo, pero totalmente blanco lo que suaviza su aspecto. Muy bonito.
Nuestros pies ya empezaban a decir basta. Decidimos hacerles caso y nos sentamos en un banco para descansar. Se nos hizo de noche allí sentados. Volvimos a empezar el recorrido. Pasamos por la mayoría de los puntos que ya habíamos visitado de día. Pero ahora los veíamos iluminados por la luz de las farolas. Una iluminación en tonos amarillentos que la hacía parecer una ciudad distinta.
La ciudad nos pareció encantadora, tanto de día como de noche. Pasear por ella resulta muy agradable. Un conjunto muy homogéneo en el que no hay elementos discordantes ni pegotes de cemento que rompan la unidad de la ciudad. El centro es pequeño por lo que se puede recorrer tranquilamente a pié sin acabar agotados.
Durante el día la animación es tremenda. Hay gente por todas partes. Sin embargo por la noche todo cambia. A las siete, cuando cierran las tiendas y ya se ha puesto el sol, las calles se vacían. Como si hubiera un toque de queda.
Misión cumplida, podíamos volver al hotel. Pero antes cometimos un pecado terrible. Tengo que reconocerlo públicamente, porque los remordimientos no me dejan dormir. Cenamos en una famosa cadena de comida rápida. Lo sé, es horrible. Y no tenemos excusa. No fue un caso de extrema necesidad, fue por puro vicio. Lo único que puedo hacer es pedir disculpas y esperar que algún día podáis perdonarme.
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  Últimos comentarios al diario:  6 DÍAS DE ENERO DE 2012 POR MADEIRA
Total comentarios 3  Visualizar todos los comentarios

Gulpiyuri  Gulpiyuri  20/08/2012 13:56   
Muchas gracias por tu diario, me ha encantado.
Es un destino pendiente.
Te dejo las estrellas.

Alejandria  alejandria  24/01/2013 23:51   
Me ha parecido un diario estupendo, ameno, fácil de leer. Y lo que es más importante, de utilidad para los que, como yo, estamos preparando un viaje a Madeira básicamente para andar por sus levadas. Gracias por compartirlo. Te he dejado mis estrellas

Marimerpa  marimerpa  19/10/2014 16:27   
Gracias por el diario, me ha gustado mucho. Y me viene muy bien, que la semana que viene me voy a Madeira. 5 estrellas.

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macdidia
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Sep 14, 2008
Mensajes: 27

Fecha: Jue Sep 28, 2017 09:24 pm    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Que currazo. Me quito el sombrero, esta genia. Espero tener un poco de tiempo y acabar el diario que has colgado mío. De verdad chapeau!! Y una idea fenomenal.
spainsun
Spainsun
Site Admin
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Sep 01, 2000
Mensajes: 69645

Fecha: Jue Sep 28, 2017 09:50 pm    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Magnifica recopilación de datos. Gran trabajo. Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso
rocmat
Rocmat
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Mar 11, 2012
Mensajes: 494

Fecha: Vie Sep 29, 2017 06:40 am    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Menudo curro, gracias porque será de utilidad seguro!
Molleda
Molleda
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Super Expert
May 23, 2009
Mensajes: 263

Fecha: Jue Oct 12, 2017 07:59 pm    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Hola a todos. Estoy pensando en mis próximas vacaciones de verano y tengo el ojo echado en Portugal. Vaya por delante q no conozco Portugal

Somos un matrimonio con una hija de 4 años. He pensado alojarnos por Cascais y desde allí visitar los lugares de mayor interés como Sintra, Lisboa, etc...

Queremos un hotel familiar, el típico cerca de la playa, con animación nocturna, media pensión. Alguna sugerencia?

He pensado en Cascais porque cercano a Lisboa parece q es lo más turístico, si alguien se le ocurre otra zona bienvenida sea.

Muchas gracias por adelantado
chamiceru
Chamiceru
Moderador de Zona
Moderador de Zona
Feb 05, 2009
Mensajes: 30225

Fecha: Vie Oct 13, 2017 11:59 am    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Hola
En el Foro de Cascais tienes varios hilos con información sobre la zona Guiño
Saludos
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