Se nota que es un día importante, son las cinco menos cuarto y estoy echando un pitillo, hablando con Samuel y el otro conductor, mientras terminaban de adecentar el coche y cargar todas las cosas, cuando los dos grupos (compartimos este hotel los dos jeep de Cordillera Traveller) aparecen preparados y dispuestos a montar en el 4x4.
Hemos conducido en medio de la oscuridad, sin poder apreciar donde estamos, se vislumbra en el horizonte una isla que emerge y que parece ser nuestro destino. Estamos bastante cerca del salar y a los 15-20 minutos paramos, va a empezar a amanecer y este es un sitio tan bueno como otro cualquiera, es lo bueno de estar completamente solos.
El salar de Uyuni, es el mayor y más alto desierto de sal del mundo, a unos 3600 metros de altitud y unos 12.000 kilómetros cuadrados de sal de nada y posee la mayor reserva de litio del planeta, se estima que contiene entre un 50 y un 70 por ciento de todas las reservas mundiales, y es fuente de las últimas manifestaciones y paros debido a la polémica política de Evo Morales.
Pues no estamos tan solos
¿Sombras chinescas?
El día es buenísimo, apenas hace frío y tenemos viento cero, es un día de manual!!. Se nos muestra el blanco inmaculado del Salar.
Y después de disfrutar, de gozar, da cada uno buscar su sitio, de hacer cientos de fotos, nos vamos a la montaña hacia la que nos dirigíamos, la isla Incahuasi.
La isla Incahuasi (o casa del indio en quechua), está situada en la parte central del Salar de Uyuni y por tanto, desde ella puedes conseguir unas vistas alucinantes del salar, además esta isla tiene cientos de cactus enormes.
Pagamos la entrada a la comunidad indígena que administra la isla e iniciamos el sendero que recorre la isla, hasta que llegas a un mirador elevado. Allí te das cuenta de la inmensidad del Salar, y de fondo las montañas de los Andes.
Veníamos con la expectativas muy altas al Salar de Uyuni y nos está sorprendiendo. En verdad, es un sitio único. Cuando acabamos de recorrer el sendero, Samuel, nos está esperando en el coche, con el desayuno preparado en una de las mesas de sal que están al borde de la isla. De esos desayunos que no se te olvidarán, pasamos muy buenos momentos.
Y ahora llega el momento de ir a otro sitio solitario y empezar a hacer las típicas fotos creativas en el Salar de Uyuni, al haber sólo dos perspectivas, se consiguen efectos visuales muy graciosos. Al principio Samuel nos iba diciendo donde ponernos, que hacer y él se encargaba de todo, un artista haciendo vídeos y fotos.
Después ya depende de cada uno y de la imaginación que le eche. Nosotros la verdad es que lo pasamos muy bien y nos reímos muchísimo todos juntos. Además el día acompañaba, estábamos casi todos en manga corta.
No hay más remedio que continuar, el tour va llegando al final, pero antes hacemos una parada junto al primer hotel de sal que se construyó dentro del Salar y la plaza de las banderas.
Tenemos un rato para pasear y eso hacemos, todo nos gusta, todo capta nuestra atención.
El monumento al Dakar
Abandonamos el Salar, nos dirigimos ahora a Colchani, pueblecito a los pies del salar, que está lleno de puestos donde poder comprar imanes, muñecos, ropa, la verdad que al mejor precio que vimos en todo el viaje, muy barato.
Y enfilamos nuestro último destino, Uyuni, donde vamos a visitar el cementerio de trenes, que es una visita de quince minutos, totalmente prescindible, comemos y podemos conectarnos al wi-fi.
Finalmente llegamos a la sede de Cordillera Traveller en el centro de pueblo, allí nos despedimos de Samuel, que se vuelve a su pueblo y de Celso y Regina y de Florian e Inés ya que ellos regresan a San Pedro de Atacama. Lo cierto es que hemos sido muy afortunados, hemos formado un grupo muy compacto y unido, nos lo hemos pasado muy bien y seguro que ha tenido mucho que ver en que hayamos disfrutado tanto del tour.
Mi valoración personal de Cordillera Traveller, es que no puedo estar más satisfecho de haberlos elegido a ellos
Aprovechamos para sacar dinero de un cajero cualquiera, (nosotros en todos los que hemos probado en Bolivia, en ninguno nos ha cobrado comisión) y cogemos un taxi, después del consabido regateo, que nos lleve nuevamente a Colchani, a nuestro hotel de sal, a darnos un homenaje, a recuperarnos y a saborear el Salar.
Y nos dispusimos a disfrutar de nuestro hotel, el Hotel de Sal Luna Salada, está ubicado a los pies del salar a unos quinientos metros y el sitio es para disfrutarlo, es nuestro capricho para poder contemplar el atardecer y el amanecer desde allí.
Nos tomamos el pisco sour, versión boliviana, con las bebidas de cortesía que te dan al hacer el check-in, curioseamos el hotel y cenamos allí mismo (no hay nada alrededor, por lo que hay muchas alternativas, pero antes nos dispusimos a contemplar el atardecer, perfecta rúbrica para acabar el día de hoy.