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MONTPELLIER, TOULOUSE Y ALBI - Blogs de Francia
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Diario: MONTPELLIER, TOULOUSE Y ALBI  -  Localización:  Francia  Francia
Descripción: Montpellier, Toulouse y Albi
Autor: Ctello   Fecha creación: 
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Índice del Diario: MONTPELLIER, TOULOUSE Y ALBI

02: TOULOUSE

03: ALBI



Etapa: MONTPELLIER  -  Localización:  Francia Francia
Fecha creación: 17/06/2020 09:19  
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Viajamos a Montpellier en un autobús de la compañía Flixbus aprovechando una buena oferta. El trayecto dura aproximadamente 4 horas y media.

Salimos de Barcelona desde la Estació del Nord con el billete ya comprado en la app de Flixbus. En Montpellier nos dejan alejados del centro, en una zona llamada Sabines. Allí hay, si alguien lo necesita, algunos locales para comer algo.

Cogemos el tranvía (se compran los billetes en la máquina) y nos vamos al centro de la ciudad. Nos bajamos en el entorno de la Gare St. Roch, la estación de trenes. Nuestro hotel está muy cerca.

Montpellier nos recibe con algo de lluvia.

Se menciona por primera vez en el año 985. Esto choca si lo comparamos con ciudades del entorno como puedan ser Nimes o Narbonne, de época romana o incluso anterior. Por entonces los piratas acosaban con frecuencia la costera localidad de Magalona (actual Mauguio). Para evitarlo se tuvo que establecer un asentamiento tierra adentro para evitarlos. Pronto se convirtió en un importante centro comercial bajo el dominio de los condes de Tolosa.

Entre 975 y 1349 fue la capital del señorío de Montpellier, primero bajo la dinastía de los Guillermos (Guilhem en occitano), y posteriormente de la Corona de Aragón. Pedro II de Aragón se casó con María de Montpellier. Su hijo Jaume, el futuro Jaume I el Conqueridor, nació allí en 1208.

Tras la muerte de Jaime I, el Señorío de Montpellier pasó a formar parte del Reino de Mallorca, hasta que en 1349, Jaime III de Mallorca lo vendió junto a sus otras posesiones en Occitania al rey francés Felipe VI para recaudar fondos en su guerra contra Pedro IV de Aragón, momento en el que pasó definitivamente a la corona francesa. Médicos judíos crearon la Escuela de Medicina a principios del siglo XIII. La Universidad fue creada el 26 de octubre de 1289. La sede del obispado de Magalona fue trasladada en el año 1536 a Montpellier.

En la época de la Reforma porotestante muchos habitantes de la ciudad eran hugonotes, en el seno de una monarquía profundamente católica. En 1622, el rey Luis XIII de Francia tomó la ciudad tras un asedio de veinte meses.

En el s.XIX tuvo un gran desarrollo industrial.

Fue terriblemente bombardeada en la Segunda Guerra Mundial.

En los años 60 tuvo un gran aumento de población propiciado por la inmigración proveniente de Argelia tras su independencia en 1962. En 2007 era la 8ª ciudad francesa por número de habitantes (264.000). En 2017 eran 285.000.

Después de dejar las maletas en el hotel empezamos el paseo. No tardamos en encontrarnos con la Torre de la Babotte. Era una de las 25 torres de que constaba la muralla que defendía la ciudad de Montpellier. Se construyó entre finales del siglo XII y principios del XIII. De esas torres solo sobreviven dos, la de la Babotte y la de los Pinos. Tiene una altura de 26 metros. En el siglo XVIII se instaló en ella un Observatorio astronómico, que se mantuvo en funcionamiento hasta la Revolución francesa. Parece ser que el 23 de diciembre de 1783, Luis Sebastián Lenormand, inventor francés del paracaídas, se lanzó desde la torre para hacer una demostración de su invento.


Ya en el siglo XIX se instaló un telégrafo en 1832 y de 1855 a 1890 la Facultad de Ciencias de Montpellier se instaló en la torre y se volvieron a realizar estudios astronómicos y meteorológicos. Con el traslado de la facultad a unos nuevos locales, el edificio pasó a ser ocupado por la Sociedad Colombófila de Montpellier instalando allí sus palomares.

En 1903 fue sede de una sociedad astronómica, en 1950 se instaló el Museo de Historia y ahora es sede de la Federación de Astronomía Popular del Midi.

La torre se nota que ha sido bastante modificada con el paso del tiempo pero es bastante bonita.

No se puede ir a Montpellier sin pasar por la Place de la Comédie, el centro neurálgico de la ciudad, llena de vida y de restaurantes y terrazas. Se construyó en el siglo XVIII y es uno de los espacios peatonales más grandes de Europa. Está presidida por el bonito edificio de la Ópera, que fue construido en el año 1888.

La plaza tiene forma ovalada (parece que por eso se le llamaba popularmente plaza del huevo).


En el centro destaca la preciosa Fuente de las tres Gracias. La construyó Étienne d’Antoine en el año 1773 y es uno de los emblemas de Montpellier. Representa a Aglaya, Eufrósine y Talía, las famosas tres Gracias de la mitología clásica. Están al revés de como las recordamos de la pintura de Rubens. En la mitología griega, las “Gracias” son diosas que personifican la vida en toda su plenitud y más específicamente la seducción, la belleza, la naturaleza, la creatividad humana y la fecundidad. Eran las hijas de Eurynomé y Zeus. Aglaé o Aglaya simboliza el esplendor y es la más joven de las tres. Euphrosyne o Eufrósine simboliza la alegría y Thalie o Talía, la abundancia.

Reflejan las tres los deseos del hombre y vigilan la ciudad desde su altura, siendo uno de los símbolos más conocidos de la ciudad de Montpellier. Se elevan sobre una especie de roca.

La que vemos ahora en la Plaza es una copia. La original está en la Ópera.

Inaugurada en 1888, la Opéra Comédie de Montpellier es un gran teatro de estilo italiano diseñado por el arquitecto Joseph-Marie Cassiane Bernard (1848-1926), alumno de Charles Garnier. No pudimos entrar pero puede visitarse (aunque creo que bajo petición).

Nos detenemos para comer en un restaurante de la plaza.

En el lado contrario de la Ópera encontramos la Esplanada de Charles de Gaulle, avenida perfecta para pasear, llena de árboles, bancos y zonas de juego para los niños. Se habían instalado unas casitas de una feria de vinos de la zona. Compramos tickets para una degustación.

Uno de los edificios más importantes de la ciudad es la Catedral de St. Pierre. Fue consagrada en 1536 pero ya existía como iglesia adjunta a un pequeño monasterio desde 1364. Durante la Reforma sufrió daños tan severos que tuvo que ser reconstruida casi en su totalidad. También hubo una masacre porque asesinaron a varios católicos que se habían refugiado allí. Es de estilo gótico pero muy peculiar, con dos curiosos pilares cilíndricos y un baldaquino que sobresale. Son los únicos restos que quedan de la antigua iglesia.


Había cuatro torres, una por esquina, que le daban apariencia de fortaleza. A finales del siglo XVI se la conocía como «fort Saint-Pierre». Una de las fachadas estaba coronada con matacanes coronados por almenas, detrás de los cuales debía de correr un adarve en el espesor del muro.

Es basílica menor desde 1847. No pudimos verla por dentro; estaba cerrada. Tiene una sola nave con varias capillas laterales.

En 1795, la sede episcopal (el antiguo monasterio de San Benito), se convirtió en la sede de la Facultad de Medicina de Montpellier. Existe desde el siglo XII, aunque su primer marco institucional lo obtuvo en el año 1220. Allí estudiaron Arnau de Vilanova, Nostradamus o François Rabelais. Hoy es museo y conservatorio de anatomía.

Cerca está la Tour des Pins, la otra de las torres de defensa que permanece en pie. Mide 25 metros. Su base data de principios del siglo XII y la parte superior del siglo XIV.

Su nombre hace referencia a dos árboles que se encontraban en su base. Se cuenta que Nostradamus, profesor en la facultad de Medicina de Montpellier, predijo la destrucción de la ciudad el día que esos pinos murieran. Los pinos murieron pero Montpellier sigue ahí.

En la actualidad, la torre alberga la asociación de Barons de Caravètes.

Prácticamente enfrente está el Jardín Botánico (des Plantes). Fundado en 1593 por Enrique IV y creado por Pierre Richer de Belleval, un joven médico, es el jardín botánico más antiguo de Francia. Cubre un espacio de casi 5 hectáreas. Devastado en 1622 durante el asedio de Montpellier por el ejército de Luis XIII, fue restaurado en 1629. Es propiedad del Estado pero lo gestiona la Universidad de Montpellier I.

Es gratis.


El objetivo de su construcción no era ser un simple jardín ornamental sino que era un jardín científico que servía a la enseñanza de los futuros médicos y boticarios.

La Montagne de Richer, que se encuentra en el interior del jardín, es la sección más antigua.

El jardín fue ampliado dos veces en el siglo XIX. Su "Orangerie" fue diseñada por Claude-Mathieu Delagardette (1762-1805) y terminada en 1804 y el arboreto fue ajardinado en 1810.

El jardín inglés, con el estanque y el invernadero, data de 1859.

Es un lugar precioso para pasear un buen rato. Vemos mucha variedad de árboles, plantas y arbustos. Hay un árbol de Judas que plantó el fundador del jardín. El arboreto, por su parte, alberga un Ginkgo biloba que se plantó hacia finales del siglo XVIII. Esta especie de árbol es única, ya que no tiene familia alguna. También acoge un olivo con más de 250 años de antigüedad. Hay algunos arcos, restos del antiguo jardín, y esculturas.

El invernadero monumental de Martins se abrió en 1860.

No demasiado lejos encontramos la Pomerade de Peyrou. Y al final hay un acueducto. Este acueducto, construido en el año 1754 por el ingeniero Henri Pilot de Launay, permitió que el agua potable llegara a la villa de San Clemente.


Allí además encontramos el Château d’Eau, una torre de agua hexagonal muy bonita, el Palace Royal de Peyrou y una estatua ecuestre de Luis XIV.

Al otro lado de la avenida arbolada está la Porte du Peyrou, un arco del triunfo de 1715, situado al final de la Rue Foch, donde abundan los palacetes del s.XIX.

Hasta el siglo XVI en esta zona, el " Puy Arquinel", solo había matorrales (enebro, tomillo, romero, lavanda ...).

La antigua entrada fortificada de la ciudad, la "Porte du Peyrou", fue reemplazada por un arco triunfal en 1691. Esta decisión fue tomada en una voluntad política de propaganda monárquica por el cardenal Bonzy. Este arco ceremonial simboliza el poder de la realeza, que culmina con la estatua ecuestre dedicada a la gloria del rey Luis XIV, benefactor de la ciudad, situada muy cerca.

San Roque (Saint Roch) nació en Montpellier en el año 1295. Su padre era el gobernador de la ciudad.

A los 20 años distribuyó su fortuna entre los pobres para partir rumbo a Italia disfrazado de mendigo, parando en varias poblaciones para ayudar a los enfermos de peste. Él tambiėn enfermó pero no murió de eso.

Volvió a Montpellier, donde fue encarcelado por creerle un espía.

Hoy en día encontramos una iglesia neogótica construida en el siglo XIX en su honor en la plaza del mismo nombre (St. Roch).

El hotel Saint-Côme, construido en el año 1757 por el arquitecto Jean-Antoine Giral con los fondos donados por François Gigot de Lapeyronie, fundador de la cirugía moderna, sirvió como anfiteatro de la universidad de cirugía hasta la Revolución Francesa. En la actualidad alberga la Cámara de Comercio e Industria de Montpellier.

Nosotros no visitamos el Museo Fabre. Dejo enlace.

museefabre.montpellier3m.fr

Sí cogimos un tranvía para ir a ver el barrio de Antigone, obra del arquitecto español Ricardo Bofill. Se empezó a construir en 1977 aunque no se terminó hasta el año 2000. Fue un encargo del entonces alcalde, Georges Frêche, en la zona en la que antiguamente se encontraba el cuartel Joffre.

La arquitectura de Antigone cuenta con edificios de estilo clásico (o neoclásico), por llamarlos de algún modo, variadas fuentes y numerosas réplicas de estatuas de la época romana y griega (hay una Victoria de Samotracia, por ejemplo). Todos los edificios se distribuyen alrededor de un gran patio interior, llamado Atrio, que mide más de un kilómetro. Los nombres de calles y plazas evocan también ese pasado. Calle de la Acrópolis, Plaza de Maratón, Plaza de Esparta, etc.

Yo, sinceramente, no sé cómo clasificar a ese barrio. Bofill no ha sido nunca santo de mi devoción. No es que el sitio sea feo pero tampoco me parece espectacular. Hoy, viendo las fotos, diría que parece propio de Las Vegas (y que cada uno entienda eso como quiera).

El barrio se extiende hasta llegar al río Lez.

Allí también se encuentra el centro comercial Le Polygone, al que echamos un vistazo rápido.



Aunque parezca raro, el Ayuntamiento de Montpellier no está en el centro. Y no, no es un bonito edificio antiguo. Se trata de una obra moderna de Jean Nouvel y François Fontés. Es raro, muy raro. Es un paralelepípedo de 40 metros de altura en el que han instalado una central fotovoltaica de producción de electricidad sobre 1.400 metros cuadrados, una de las más importantes de Francia. Los paneles fotovoltaicos están colocados en el techo del edificio y en los parasoles que protegen la fachada. La estructura de acero está cubierta de fachadas de aluminio y cristal de color azul.
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Ver Etapa: MONTPELLIER



Etapa: TOULOUSE  -  Localización:  Francia Francia
Fecha creación: 18/06/2020 10:48  
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Vamos de Montpellier a Toulouse en autobús de la empresa Flixbus (3 horas de trayecto).

Nos alojamos en el Néméa Appart'Hôtel Résidence Concorde, enfrente de las estaciones de tren y autobuses. También enfrente discurre el Canal de Midi, del que he hablado en otros diarios. Este canal es navegable y une el río Garona, que se encuentra en Toulouse, con la albufera de Thau, situada en Sète. Ésta, a su vez, está conectada con el mar Mediterráneo.

Los orígenes del Canal de Midi (del Mediodía) se remontan muchos años atrás. Desde la época romana se quería encontrar una manera de unir las dos costas de Francia, el océano Atlántico con el mar Mediterráneo. Esto supondría un importante cambio en cuanto al comercio del país, ya que sería más fácil y directo.

Fue Luis XIV, en el siglo XVII, quien puso en marcha la construcción del Canal. Y fue Pierre Paul Riquet quien se encargó de la construcción entre los años 1667 y 1680. Más de 12.000 trabajadores tomaron parte en la construcción de este proyecto. Hablé de ello en el diario de Béziers.

Más adelante, en el siglo XIX, se construyeron otros canales que también facilitaron el comercio. Esta fue la función principal del Canal del Mediodía durante muchos años. Hoy en día, se ha convertido en una atracción donde los visitantes del Sur de Francia van a dar un tranquilo paseo o navegan en sus barquitos particulares.

Toulouse es la capital de la región de Midi-Pyrinées y fue la antigua capital del Languedoc.

Tiene origen prerromano. La habitaron las tribus celtas de los volques tectosages. En tiempos de los romanos, fue un importante centro cultural de la provincia de la Narbonnense.

Fue cristianizada en el siglo Iii por San Saturnino. Entre los años 418 y 507 fue capital del reino visigodo de Tolosa, cayendo en la batalla de Vouillé (507) ante el franco Clodoveo o Clovis. Los visigodos se retiraron entonces a Hispania, fundando el reino de Toledo, que tendría una supervivencia de dos siglos.

Entre los siglos IX y XIII, Toulouse estuvo a la cabeza del condado del mismo nombre, regida por capitouls. En el siglo XIII tuvo un papel activo en la cruzada albigense. En 1218 sufrio el asedio de Ramón de Montfort.

En 1271 se une definitivamente a la corona francesa. En 1233 se fundó su importante universidad.

El 28 de enero de 1369, los restos mortales del gran filósofo y teólogo cristiano, santo Tomás de Aquino fueron trasladados aquí, a Tolosa de Languedoc. El santo había fallecido casi un siglo atrás, cerca de Terracina, el 7 de marzo de 1274.

En el siglo XVI vivió un período de prosperidad gracias a un tinte azul propio de la ciudad y muy caro, el guède o pastel.

Ese color, según nos cuentan, proviene de una planta cultivada en la ciudad (así como en Albi o Carcassonne) desde el siglo XV. Su nombre es isatis tinctoria, aunque coloquialmente se la conoce como pastel. Esta planta se hizo famosa por sus propiedades medicinales pero se convirtió en el "oro azul" descubrió el colorante que se obtiene de sus hojas. Este tinte ofrece diferentes tonos de azul y en la época de mayor apogeo en su utilización se llegaban a exportar miles de toneladas de tinte. Toulouse se convirtió en el puerto desde el que se enviaban los cargamentos de este producto a todo el mundo. Eso hizo que los distribuidores de pastel ganaran pequeñas fortunas y con ellas edificaran mansiones preciosas que aún se ven por la ciudad.

Con el tiempo de las nuevas colonias llegó una nueva planta de la que también se extrae el azul, el Índigo de Oriente, que desplazaría por completo al pastel.

Se conoce también como Ciutat Mondina, en occitano, en referencia a la dinastía de los Condes de la ciudad llamados Raymond en su mayoría, o Ciudad rosa, por el color del ladrillo de muchos de sus monumentos.

Es la cuarta ciudad más poblada de Francia por detrás de París, Marsella y Lyon.

Tras la victoria franquista, Toulouse fue una de las sedes del gobierno republicano en el exilio. Junto con exiliados de la política y el ejército, 100.000 refugiados civiles se establecen en la ciudad, convirtiéndose en la mayor comunidad española en Francia junto con la de Montpellier. Popularmente se la conocía como "la 5ª provincia catalana". Hoy entre 20.000 y 25.000 personas descienden de esos españoles.

También hay muchísimos magrebíes. Cerca de 50.000 personas proceden de Túnez, Marruecos y principalmente Argelia (como vimos también en Montpellier).

La ciudad es famosa por su industria aeroespacial. Es por ello que tiene un museo dedicado a esa temática (nosotros no pudimos visitarlo). La Cité de l'espace (Ciudad del espacio) es un parque temático orientado hacia el espacio y su conquista. Fue inaugurado en junio de 1997 y está situado en las afueras del este de Toulouse. En el parque es posible visitar modelos a escala real del cohete Ariane 5 (55 metros de altura), la estación espacial Mir y módulos de la nave espacial Soyuz. También hay un planetario o un cine IMAX. Dejo enlace:

www.cite-espace.com

En pleno centro de la ciudad encontramos la Place du Capitole, llena de palacios de ese típico ladrillo rojizo. La plaza está llena de puestecitos de una feria navideña donde no falta el vino caliente.

De entre todos esos edificios destaca el precioso Ayuntamiento, en el Capitole. Su construcción parece que fue iniciada por las autoridades locales de la ciudad en 1190 para establecer una sede para el poder municipal.


En tiempos romanos aquí se levantaba un templo dedicado a Júpiter sobre el monte Capitolino. Pero el nombre alude la antigua asamblea, los capitouls (miembros del capítulo o consejo municipal).

La fachada es de 1750- 1760. Las ocho columnas de mármol que la adornan simbolizan los ocho primeros cónsules o capitouls, encargados en aquel tiempo de dirigir cada uno de los ocho distritos en que se dividía la ciudad.

En el patio hay una portada del siglo XVII con una escultura de Enrique IV. Aquí fue decapitado en 1632 el duque de Montmorency, adversario de Richelieu y autor del último intento de independencia del Languedoc.

En el interior del Capitole se encuentra abierta al público la Sala de los Ilustres, con sus magníficos frescos y donde se pueden contemplar los bustos de los personajes célebres locales así como obras de artistas tolosanos de los siglos XIX y comienzos del XX.

En el ala derecha, del siglo XIX, está el Teatro, reformado en 1974. Esta sala fue inaugurada el 11 de mayo de 1737 y formaba parte del edificio consistorial.

El centro de plaza está decorada con la Cruz de Occitania, obra de Raymond Moretti. Cada una de sus doce puntas está decorada con uno de los signos del zodiaco, los doce meses del año y las doce horas del día. Esta plaza tiene 12 000 m2 de superficie. Moretti es también el autor de los frescos que decoran los soportales de uno de los lados de la plaza. Representan momentos de la historia de la ciudad y se terminaron en 1977. Son muy vistosos.

Las excavaciones para la construcción del aparcamiento subterráneo han descubierto los cimientos de la Porterie, la puerta de piedra tallada que marcaba la entrada de la ciudad y que sobrevivió hasta mediados de la Edad Media.

En sus orígenes tenía que llamarse Place Royale. Los capitouls tenían que convencer al Parlamento para construirla. Por eso, incluyeron en el proyecto una estatua de Luis XIV. El proyecto se aprobó pero se retrasó hasta 1730, cuando el rey ya llevaba 15 años muerto. Esa estatua nunca se hizo. El espacio se fue ensanchando con el tiempo y no se completó hasta mediados del siglo XIX (1850).

Las fachadas estaban enlucidas pero en 1951 se dejó el ladrillo a la vista. De hecho toda la plaza es un conjunto unitario y no desentona nada, ni siquiera locales de comida rápida.

En la fachada posterior del edificio del Capitolio se alza una bonita torre cuadrada de 1525-1529. Se trata de la Torre de los archivos capitulares, también antigua mazmorra, reconstruida en el siglo XIX por el famoso Viollet-le-Duc. Es por eso que tiene ese aspecto tan medieval, con torrecitas y almenas. La Oficina de turismo está allí (se pueden contratar visitas guiadas). Es de lo poco que queda de las construcciones más antiguas. Está coronada por un reloj y un pequeño templete-mirador.


Una de las mejores calles de la ciudad y que recorres sí o sí es la Rue du Taur, que conecta la Place du Capitole con la Basílica de Saint Sernin.

En esa calle encontramos la Iglesia de Notre Dame du Taur, del siglo XIV. No puedes pasar por alto este edificio de ladrillo rojo y de fachada altísima que supera en mucho a los edificios de al lado. La iglesia está vinculada al martirio de Saint-Sernin, primer obispo de la ciudad que fue martirizado por los romanos en el siglo III.


Según se cuenta ataron al santo a un toro que le arrastró a través de la ciudad antigua. Después de franquear la muralla, continuó por la vía romana (la actual calle Taur, o toro), al final de la cual se encuentra la basílica de Saint-Sernin. La iglesia de Notre-Dame du Taur se edificó donde, según la leyenda, el cuerpo del mártir se separó del toro que lo arrastraba. El cuerpo fue enterrado en ese lugar, según cuenta la tradición, y encima se levantó un oratorio.

Como estaba incluido en la ruta del camino de Santiago, en el siglo XII se vio necesario construir una iglesia mayor. El edificio actual fue construido entre los siglos XIV y XVI.

La historia del martirio se ve plasmada en el gran fresco dorado que está encima del altar mayor.

La iglesia es muy austera. Venera una Virgen Negra, Notre-Dame du Rempart, que está vestida de brocado. Esta virgen estaba en las murallas. Al derribarse, se trajo aquí, cambiando el nombre de la iglesia.

Como veréis es bastante fácil entender los nombres de las calles cuando están escritos en occitano.

En la misma calle, en la esquina con la calle Périgord, está la Torre Morand, del siglo XII.

Del antiguo Convento de los Carmelitas (siglo XVII) solo queda una capilla, con revestimientos de madera y frescos.

La Basílica de Saint Sernin (o Saturnino) es una de las joyas de la ciudad. Está construida, claro, en ladrillo con añadidos en piedra. Se trata de la iglesia románica más grande de Occitania y la segunda más antigua de toda Francia, después de la abadía de Cluny. La visitamos dos veces, por libre y en la visita guiada.


La capilla que se había construido en el siglo V en este emplazamiento se había hecho demasiado pequeña para un número creciente de fieles. En el siglo V se decide el traslado de los restos. La basílica era entonces colegial, es decir, una iglesia con un colegio de canónigos dirigidos por un abad. Este último se oponía frecuentemente al obispo tolosano con la catedral de San Esteban mucho menos resplandeciente que la de San Sernín.

Toulouse recibía entonces la visita de numerosos peregrinos a través del camino de Santiago. Algunos iban de paso; otros se dirigían expresamente a venerar las reliquias de San Saturnino.

La construcción comenzó en el año 1080 por el ábside detrás de la capilla. Hoy aún se puede ver parte de ese templo en la cripta.

El resultado de las construcciones que se fueron sucediendo a lo largo del tiempo es una grandiosa iglesia de cinco naves y un amplio crucero de tres naves.

En 1778 se consagró como basílica. La iglesia fue parcialmente modificada en la época gótica y en el Renacimiento. En el siglo XIX fue restaurada por Viollet-le-Duc.

Es muy vistosa su torre campanario octogonal de 64 metros de altura y 5 pisos.

La Puerta de los Condes se encuentra en el transepto sur y es un portal geminado. Son columnas geminadas las que se encuentran con sus fustes adosados; no siempre lucen sendos capiteles y basas, sino un único y respectivo elemento para ambos fustes. Se sitúa su construcción en el 1082. A su lado se encuentra un nicho con cuatro sarcófagos de condes tolosanos.

El portal de Miégeville es más reciente; parece que se hizo a partir del 1100. Se trata de una puerta única. Tiene un tímpano con la representación de la Ascensión, donde figura el Cristo acompañado de ángeles. En el dintel se representan los doce apóstoles con dos ángeles y está soportado por dos modillones decorados. Un modillón es un miembro voladizo sobre el que se asienta una cornisa o alero o los extremos de un dintel.

A los lados hay dos relieves. El de la derecha representa a san Pedro, encima hay un relieve con dos ángeles y debajo Simón el Mago. A la izquierda figura Santiago el Mayor, también entre dos relieves de menor tamaño; arriba hay unos personajes entre vegetales, abajo, dos mujeres cabalgando unos leones.

A ambos lados de la puerta se encuentran columnas con capiteles, dos a cada lado.Tres de ellos son historiados: Expulsión del Paraíso, Matanza de los Inocentes y la Anunciación y Visitación. El cuarto, está decorado con leones.

La parte superior de la portada está rematada con una cornisa sostenida con siete modillones.

Parece que al norte había un claustro de los canónigos pero no se ha conservado.

En el interior llama la atención un mural con escenas relativas a la Resurrección, bajo una representación del Agnus Dei entre ángeles en el transepto. En el deambulatorio hay unos preciosos relicarios del siglo XVII. Muchas de las reliquias desaparecieron en la Revolución francesa.

En la cripta se conserva, entre otros, el relicario de la Vera Cruz, una magnífica pieza esmaltada, con varias escenas relativas a la invención de la Vera Cruz. Se trata de una obra de Limoges, de finales del siglo XII.

Se afirma que conservan el cuerpo y la cabeza del apóstol Santiago el Mayor (y no en Santiago de Compostela).

Se puede visitar la iglesia de forma gratuita pero para acceder al deambulatorio y la cripta hay que pagar entrada. Decidimos pagar; vale la pena.

Muy cerca está el Museo Saint Raymond, que nosotros no visitamos. Se ubica en el antiguo colegio de St. Raymond del siglo XVI. Se trata del museo arqueológico de Toulouse, inaugurado como tal en 1892. El sitio originalmente era una necrópolis y en construcciones posteriores fue un hospital para pobres y peregrinos, prisión, residencia de estudiantes, establos, cuarteles y presbiterio. Allí se encuentran importantes hallazgos arqueológicos de la zona como restos romanos, llaves y figuras de bronce, artes aplicadas hasta el 1100, monedas, etc. Destacan unos bajorrelieves sobre los trabajos de Hércules de la villa de Chirigan. Por lo que he podido ver en guías y en Internet, es muy interesante pero en un viaje tan corto tienes que dedicarte solo a algunas cosas.

Comimos en un restaurante cercano a la basílica para poder hacer por la tarde la visita guiada (se adquiere en la Oficina de turismo).

Es imprescindible visitar el precioso Convento de los jacobinos. Es un antiguo convento de la Orden de los Hermanos Predicadores construido con el típico ladrillo rojo. En 1215 Domingo de Guzmán fundó esa orden allí en Toulouse. Desempeñaron un importante papel en la fundación de la Universidad.

La iglesia se construyó en cuatro etapas a partir de 1230 y siguió en los siglos XIII y XIV. Por fuera parece bastante simple a diferencia del interior. En la tercera etapa se construyó la bóveda de 22 metros de altura, soportada por una columna estrellada de 28 nervios conocida como La Palmera, la joya del convento. Se trata de un elemento arquitectónico único. Así se permite, además, que haya enormes vidrieras.


En el interior vemos además otras altísimas columnas y paredes de piedra (aunque solo en apariencia; como el ladrillo es un material considerado barato, lo pintaron para darle la apariencia de piedra, más elegante y cara).

En 1369 enterraron aquí a Santo Tomás de Aquino, cuyos restos les había entregado el Papa y que estuvieron aquí hasta que los dominicos se marcharon en 1791 y llevaron los restos a Saint Sernin. Volvieron en 1974. La urna del santo está en el altar pero éste no está donde sería normal sino en un lateral.

Merece la pena ver también la Capilla de Saint-Antonin. Esta capilla funeraria se levantó junto al claustro del convento entre el 1335 y 1341. Interiormente se decoró con magníficas pinturas murales, en paredes y techo. La obra y decoración de esta capilla fue financiada por Domique Grima, obispo de Pamiers y dedicada a San Antolín, patrón de su ciudad.

Fue cuartel militar desde tiempos de Napoleón y hasta 1865. Ahora solo se celebra misa el día del santo, 28 de enero.

La visita a la iglesia es gratis, no así al claustro. Se accede por una pequeña puerta en el muro norte de la iglesia. En lo que fue la antigua sacristía ahora se encuentra la tienda de recuerdos y la venta de entradas. También ahí hay una puerta, a la derecha, por la que entrar a la Capilla de la Virgen. Se trata de una pequeña estancia decorada con símbolos de la Virgen.

También tengo que destacar la alta torre campanario, de 45 metros.

No tuvimos oportunidad de ver el refectorio pero parece que es uno de los mayores de la Edad Media. En él se sirvió un banquete al rey Carlos VI y su corte durante su visita a Toulouse.

No muy lejos está el Hotel de Bernuy, un bonito palacete construido a principios del siglo XVI por el arquitecto y escultor Louis Privat. Fue pionero en Toulouse en este estilo de arquitectura renacentista. La casa es uno de los ejemplos de la época de esplendor de la ciudad.

Jean de Bernuy, que tenía origen español (de hecho parece que era un judío que había escapado de la Inquisición), se hizo rico con el comercio de la plantita de la que se obtenía el azul pastel. Era tan importante que incluso fue avalista de Francisco I. Para la construcción de su palacio llamó a los más célebres artistas de la región. El edificio se organiza alrededor de sus dos patios interiores. La torre de la escalera tiene siete ventanas de esquina; es una de las más altas de la ciudad, símbolo del poder social del propietario de la mansión y de su título de capitoul (alguacil). Mide 26,5 metros. Bernuy quería rivalizar con su suegro, el fiscal Armaud du Faur, cuyo palacete también tenía una torre muy alta. Es una especie de torre doble porque la principal tiene adosada una más pequeña cilíndrica.

La fachada se construyó entre 1503 y 1504, al igual que el patio de ladrillo gótico y su torre. El otro patio, de piedra, es de 30 años después. Lo mandó hacer como símbolo de su riqueza (no hay canteras cerca de Toulouse y traer piedra de lejos era muy caro).

Si el patio de ladrillo daba a las tiendas, el renacentista pertenecía a un ámbito más privado. Se colocaron medallones con retratos de los propietarios, que se muestran con filamentos (pergaminos) y parecen dar la bienvenida a los visitantes. Lo más destacable es el enorme arco.

La catedral de Toulouse, dedicada a Saint Etienne, es una extraña mezcla de estilos. Los primeros datos que se tienen de ella son de 1071, cuando el obispo Isarn ordenó la reconstrucción del edificio, en aquel momento en ruinas.

Se cree que en ese emplazamiento había una capilla edificada en el siglo III por san Saturnino y reconstruida por san Exuperio 150 años después. Es imposible saberlo con seguridad porque no se han hecho excavaciones arqueológicas. Se hizo luego un templo románico, modificado en el siglo XIII. En el interior es más clara la diferencia. Había una parte románica en el ábside y una gótica en el coro, unidas en el siglo XVI por Jean d'Orleans. Parece que los constructores querían ir derribando la obra románica a medida que iban avanzando con la gótica pero se quedaron sin dinero.

En 1609, el arquitecto Pierre Levesville decidió colocar una bóveda en el coro ya que el techo se había quemado. Tenía que medir 40 metros pero se quedaron en 28.

La catedral conserva las vidrieras originales del siglo XIV y un excepcional retablo barroco de San Esteban.

La portada gótica es impresionante pero parece como fuera de lugar y demasiado grande para el lugar que ocupa. También llama la atención el campanario.

Visualmente el conjunto no es feo pero sí algo extraño. Por cierto, aquí está la tumba de Riquet, constructor del Canal du Midi.

A orillas del río Garona encontramos la Basílica de Nuestra señora de la Dorada. Tiene fachada neoclásica, con seis columnas y un frontón. Se trata de un edificio relativamente moderno construido entre 1764 y 1883 para sustituir la antigua iglesia románica que amenazaba ruina.

Se alza donde hubo un santuario paleocristiano y más antiguamente un templo romano dedicado a Apolo, según han demostrado los hallazgos arqueológicos. Se dice que el nombre de la Daurade, la Dorada, viene de los mosaicos dorados que adornaban el antiguo templo.

En su interior se encuentra la Virgen Negra, de gran devoción entre los tolosanos debido a su fama de conceder lo que se le pide. Junto a su altar podemos ver las placas de agradecimientos de fieles. Esa Virgen no es la original, que databa del siglo X. En el siglo XIV la robaron y tuvieron que sustituirla por otra, que quemaron en la Revolución francesa (es una talla de madera). La actual es de 1807.

La basílica también se destruyó en el siglo XVIII y tuvo que ser reconstruida. Hoy está en obras pero con suerte pudimos entrar para ver la Virgen, que acostumbra a vestir manto (tiene muchos, tipo la Virgen del Pilar o la de Guadalupe).

Más alejada está la iglesia de Notre Dame de la Dalbade. La iglesia fue construida en el siglo VI (541) y reconstruida por completo en el XV tras un incendio. Antiguamente estaba encalada (de ahí su nombre). Hoy se ha quitado el encalado exterior (no el interior) y luce con el característico ladrillo rosa. Tiene estilo gótico del sur.

Su campanario, con sus 91 metros de altura, fue el más alto de la ciudad pero se derrumbó bruscamente en 1926. Parece que tenía semejanzas con el de Albi. Al caer, dañó varias casas y mató a dos personas.

Lo más llamativo de esta iglesia es su fachada renacentista y sobre todo el magnífico tímpano de cerámica polícroma realizado en 1878 por Gaston Virebent, célebre ceramista que se inspiró en la Coronación de la Virgen de Fra Angélico.

Otro interesante palacete es el Hotel d'Assézat. Este palacete fue construido entre 1555 y 1557 según el proyecto de Nicolas Bachelier, el arquitecto tolosano más importante del Renacimiento. Pierre d'Assézat, rico industrial textil, no pudo disfrutarlo. Murió arruinado en 1581 antes que las obras se hubieran completado. El edificio siguió siendo propiedad de la familia Assézat hasta 1761. El banco Ozenne, que compró este edificio en el siglo XIX, lo cedió a la ciudad para que albergara la sede de sociedades científicas, lo que es aún uno de sus usos actuales. También es sede del Museo Bamberg, de arte. No lo visitamos.

Uno de los puentes más antiguos que atraviesan el Garona es el Pont Neuf. Servía antiguamente de entrada a la ciudad, uniendo el casco antiguo con el barrio de Cours Dillon a ambos lados del río. Su estampa de ladrillo rojo sobre el río es una de las imágenes más famosas de la ciudad.

Fueron también los Capitouls los que ordenaron su construcción, que empezó en 1544 y duró casi 90 años, hasta 1632, por haberse visto interrumpida por las Guerras de Religión. En un principio estaba enmarcado por un arco del triunfo, obra del arquitecto parisino Jules Hardouin-Mansart, pero éste fue destruido en 1860.

La característica más llamativa del puente son sus pilas, con forma de pico en la base y aperturas entre los arcos, diseñados para soportar las fuertes crecidas del Garona (que ya se habían destruido otros puentes antes).


Al otro lado del puente vemos una torre alta. Es una torre de agua de ladrillo del siglo XIX. En su tiempo abastecía agua a 90 fuentes. Todavía se puede ver el antiguo dispositivo hidráulico, una rueda de paletas.

En 1974 el fotógrafo tolosano Jean Dieuzaide la ha transformado en galería de arte y exposiciones.

Al lado hay un gran edificio. El Hôtel-Dieu Saint-Jacques es un antiguo hospital de Toulouse que parece que ya funcionaba como tal en el siglo XII. Fue el mayor complejo hospitalario de la ciudad en los siglos XVII y XVIII. Los últimos pacientes abandonaron los edificios en 1987. Ahora alberga el centro administrativo del Hospital de la Universidad de Toulouse así como el Instituto Europeo de Telemedicina, el Centro Europeo para la Investigación sobre la Epiteliosis de Piel y Recubrimiento, así como un museo de la historia de la medicina.

Más allá está el puente Saint-Pierre. Conecta la Place Saint-Pierre con el hospicio de la Grave. Es de metal y fue completamente reconstruido en 1987. El puente original se construyó entre 1849 y 1852 . Era de madera, con peaje, por donde pasaban peatones y carruajes tirados por caballos. Se apoyaba en dos pilas de piedra y ladrillos y estaba reforzado por cables metálicos. En 1875 hubo una inundación importante. Un ingeniero del ayuntamiento cortó los cables y dañó considerablemente el puente. En 1904 se eliminó el peaje y se prohibió el paso de vehículos. En 1927 se construyó un nuevo puente, colgante, con un marco de metal, considerado más estético.

Va a parar a la Place Saint Pierre. La plaza toma su nombre de la cercana Iglesia Saint-Pierre des Cuisine, una de las iglesias más antiguas de la ciudad. En la Edad Media, cuando la plaza aún no se había construido, había un pequeño puerto fluvial, llamado Port Bidou (o Vidou). En 1794, durante la Revolución Francesa, se le dio el nombre de Voltaire.

La Iglesia de Saint Pierre des Cuisine está construida sobre una antigua necrópolis galo-romana del siglo IV. El conde Guillermo IV permitió a los benedictinos de la Abadía de Moissac tomar posesión del terreno en el siglo X.

El nombre Saint-Pierre-des- Cuisine proviene de una versión francesa de Coquinis, que designa a pequeños artesanos. La historia cuenta que los pescadores de la región honraron a San Pedro dedicándole un priorato. Aquí fue donde Simon de Montfort firma la rendición de Toulouse. Aún conserva sarcófagos y mosaicos paleocristianos. Hoy es auditorio.

El puente siguiente se llama des Catalans. Es un puente de arco y piedra y hormigón armado inaugurado en 1908. Su construcción se debe al arquitecto Paul Séjourné. Se llamaba originalmente el puente Amidonniers, por el nombre del distrito que conecta. Es una calzada de dos carriles con una acera y un carril bici a los lados. Mide 257 m de largo y 22 m de ancho. Tiene las antiguas farolas que estaban en el Pont Saint Pierre de los años 20.

Ya hace rato que se nos ha hecho de noche y hace frío. Seguimos nuestro paseo por la ciudad pero nos encaminamos ya al hotel.

Al final del Boulevard Lazare Carnot nos encontramos con el monumento a los combatientes de la región caídos en la Primera y Segunda Guerra Mundial. En realidad el monumento se hizo después de la Primera y luego se añadieron algunas placas y grabados que aludían a la Segunda.

Tiene un aire, salvando las distancias, a un arco del triunfo romano.
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Etapa: ALBI  -  Localización:  Francia Francia
Fecha creación: 20/06/2020 11:01  
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Vamos a Albi en tren. El trayecto dura aproximadamente una hora. La estación de Albi-ville dista del monumento principal, la catedral, un poco más de un kilómetro. Cuidado con las paradas. Albi tiene otra estación de tren que deja a unos 20 minutos del casco antiguo.

Si los días anteriores han sido un poco lluviosos, este día amanece frío. Y sobre todo en Albi, donde parece que ha helado por la noche.

Albi se fundó en tiempos del Imperio romano, que la conocían como Albiga. La secta herética de los albigenses, desarrollada en los siglos XII-XIII toma su nombre de esta ciudad.

Esta secta religiosa normalmente la conocemos como cátaros.

La teología cátara era dualista radical. Se basaba en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y otro material forjado por Satán.

Creían que el mundo físico había sido creado por Satán. Para ellos, el reino de Dios no era de este mundo. Dios no había creado al hombre como tal, solo cielos y almas. Por el contrario, el Diablo creó el mundo material con todo lo que comportaba, incluidas las guerras y la misma Iglesia católica (solo por eso, creo que al Papa ya le salían ampollas). Pero es que además alegaban que la Iglesia era una herramienta de corrupción. Casi nada.

Para los cátaros, los hombres son una realidad transitoria, como un traje que llevaban los ángeles en la tierra. Afirmaban que el pecado se produjo en el cielo y que se ha perpetuado en la carne. La doctrina católica tradicional, en cambio, considera que el pecado vino dado por la carne y contagia en el presente al hombre interior, al espíritu, que estaría en un estado de caída como consecuencia del pecado original. Para los católicos, la fe en Dios redime, mientras que para los cátaros exigía un conocimiento (gnosis) del estado anterior del espíritu para purgar su existencia mundana.

Creían en las reencarnaciones continuas hasta que se fuera capaz de ver a la divinidad a través del autoconocimiento. La forma de escapar del ciclo era vivir una vida ascética, sin ser corrompido por el mundo. Aquellos que seguían estas normas eran conocidos como Perfectos. Los Perfectos se consideraban herederos de los apóstoles, con facultades para anular los pecados y los vínculos con el mundo material de las personas.

No creían en el bautismo (porque provenía de San Juan Bautista y no de Cristo) y tampoco en el matrimonio con la finalidad de generar prole (procrear).

Para ellos, Jesús no se encarnó, sino que fue una aparición que se manifestó para mostrar el camino a Dios. Creían que no era posible que un Dios bueno se hubiese encarnado en forma material, ya que todos los objetos materiales estaban contaminados por el pecado.

Solo tenían un sacramento llamado consolamentum, una especie de bautismo, comunión y extremaunción juntas.

Estaba claro que la Iglesia católica no iba a quedarse con los brazos cruzados. El Papa Inocencio III convocó al rey de Francia Felipe II Augusto, a emprender la llamada cruzada albigense después de que los intentos pacíficos fracasaran (las negociaciones fallaron y el legado papal, Pierre de Castelarnau fue asesinado, algo de lo que se acusó a Raimundo de Tolosa, que fue excomulgado). También se dirigió al duque de Borgoña y a los condes de Nevers, Bar y Dreux, entre otros. Todo aquel que combatiera durante cuarenta días contra los "herejes", sería liberado de sus pecados. Eso fue un aliciente suficiente para que casi todos los nobles de Francia acudieran a su llamada.


A principios del siglo XIII, las regiones del Languedoc se encontraban bajo el dominio de varios señores:

- El condado de Tolosa, gobernado por Ramón VI de Tolosa, dominaba la zona comprendida entre los valles del Garona, Rouergue y Quercy, a los que se añadían sus posesiones en la Alta Provenza.
- El condado de Cominges, bajo el poder de Bernardo IV de Cominges, conde de Cominges y de Bigorra, primo hermano del conde de Tolosa y vasallo del mismo en tanto que señor de Samatán y Muret.
- El condado de Foix, cuyo titular era Raimundo Roger I, vasallo del conde de Tolosa.
- El vizcondado de Béarn.
- El vizcondado de Carcasona, Béziers, Albi y Limoux, cuyo señor feudal era Ramón Roger Trencavel, sobrino de Raimundo VI. Poseía el principado que abarcaba desde Carcasona a Béziers. La familia Trencavel rendía solemne homenaje a la Corona de Aragón desde 1179, siendo a la vez vasallos del Condado de Tolosa. La dinastía feudal Trencavel mantenía asimismo alianzas con el Vizcondado de Minerve.
- La Corona de Aragón, dominios del rey Pedro II de Aragón, a la que rendían vasallaje los condes de Tolosa.

Muchos de esos señores feudales sabían que en sus tierras había cátaros pero les dejaban en paz.

La cruzada fue una masacre. Se produjeron importantes matanzas en Carcassonne o Béziers (vid. mis diarios sobre esas ciudades).

En una primera fase se enfrentaron fuerzas reunidas por señores vasallos del rey provenientes principalmente de Ille de France y del Norte, cimandadas por Simón de Montfort, contra parte de la nobleza tolosana encabezada por el conde Ramón VI de Tolosa y la familia Trencavel, vasallos por su parte del rey de Aragón Pedro II el Católico. Estos nobles no eran cátaros pero protegían a los que vivían en sus tierras. Solicitaron la participación directa en el conflicto del monarca aragonés, que resultó derrotado y muerto en el curso de la batalla de Muret en 1213.

En una segunda fase la muerte de Simón de Montfort en el sitio a Toulouse tras el retorno del conde Raimundo VII de Tolosa y la consolidación de la resistencia occitana apoyada por el conde de Foix y fuerzas aragonesas, decidieron la intervención militar de Luis VIII de Francia a partir de 1226 con el apoyo del papa Honorio III. En noviembre de 1226 murió el rey de Francia pero la cruzada continuó bajo el mando de la regente, su viuda Blanca de Castilla. Los cruzados tomaron Toulouse y se firmó el Tratado de Meaux-París de 1229, en el que se pactó la boda de hija de Raimundo VII de Tolosa, Juana, con Alfonso de Poitiers, hermano del rey de Francia, lo que llevaría a la integración del territorio occitano en la corona francesa.

En una tercera y última etapa, los abusos de la Inquisición provocaron numerosas revueltas y sublevaciones urbanas y decidió una última tentativa de Raimundo VII a la que tuvo que renunciar a pesar del apoyo de la corona inglesa y de los condes de Lusignan, terminando con la toma de las últimas fortalezas de Montsegur y de Queribus en 1244.

Dicho esto (que creo que es importante históricamente hablando, puesto que ha marcado fuerte y tristemente la historia de esa zona de Francia) vamos a ver qué visitamos en la ciudad. Y ya digo que vale la pena, no en vano está inscrita en la lista del Patrimonio Mundial desde 2010.

Albi es roja, tan roja como Toulouse. Y es que tenía el mismo problema que ésta con la falta de canteras cercanas y tenían que fabricar ladrillos con la arcilla del río Tarn, que pasa por la ciudad.

La catedral de santa Cecilia es un monumento imponente. Ésa es la primera imagen que tengo de ella nada más verla. Más fortaleza que catedral, es lo primero que pienso. Incluso tiene un camino de ronda.


Su construcción empezó en 1282 y se alargó hasta 1480. Es un magnífico ejemplo de gótico meridional.

Sus medidas son impresionantes. Es la catedral construida en ladrillo más grande del mundo, con 113 metros de largo y 35 metros de ancho, con una altura de 30 metros en el interior.

En la fachada no hay más ornamentación que el propio ladrillo. Pero si algo llama la atención es el imponente torreón-campanario de 78 metros, construido a finales del siglo XV. En los ángulos tiene torreones cilíndricos que lo refuerzan. Bueno, no es verdad que no tenga nada ornamentado en el exterior. No hace falta más que ir a uno de los laterales para encontrarnos con una impresionante puerta llamada Domenica de Florence, una puerta fortificada del siglo XV y un espectacular baldaquino gótico flamígero lleno de pináculos y motivos florales (1520-1535).


Pero esa presunta sencillez exterior contrasta con lo que encontraremos en el interior. Es la única catedral de Europa completamente pintada. Dicho así puede parecer poca cosa pero cuando entras y lo ves te quedas con la boca abierta.

La catedral tiene una sola nave enorme con 11 arcadas y 28 capillas laterales.

Estamos acostumbrados a ver muchas vidrieras en las iglesias góticas. Aquí hay poquísimas ventanas. El espacio lo ocupan los murales. Si a la gente le agobia lo recargado, desde luego en la catedral de Albi puede llegar a asfixiarse. Para que nos hagamos una idea, tiene 18.500 m2 de frescos y decoraciones.

En la capilla mayor, destaca el fresco Juicio final, realizado entre 1474 y 1484. Se ha reconocido como el mural más grande del mundo y da una representación del fin de los tiempos realizado por artistas flamencos anónimos. Es la obra más antigua que se conserva en la catedral. Originalmente ocupó unos 200 metros cuadrados de superficie. Y digo esto porque lo vemos incompleto. La parte central se destruyó en el siglo XVII para abrir un acceso a una capilla de la torre, que sirvió como coro de la iglesia hasta el año 1885.



A la derecha de la entrada está el coro. Para verlo sí tienes que pagar (no para ver la nave central) pero vale la pena porque es espectacular. Se construyó a finales del siglo XV por artistas borgoñones y está cercado por un recinto de mármol gótico flamígero.


El deambulatorio tiene nada más y nada menos que unas 200 figuras policromadas.

El órgano también es una maravilla. Es una obra maestra tanto arquitectónica como musical. Su caja, obra de Christophe Moucherel, se construyó entre 1734 y 1736. Está justo encima del mural del Juicio final pero se complementan perfectamente.

Pero la ciudad tiene otro aliciente, no en vano es la ciudad natal de un célebre pintor, Toulouse-Lautrec. Es por eso que se le ha dedicado un museo que es visita obligada.

Henri Toulouse-Lautrec era de familia noble. Su padre era el conde Alphonse de Toulouse-Lautrec-Montfa y su madre, Adèle Tapié de Celeyran. Ambos eran primos y eso provocó daños en la salud del niño. Los padres se separaron cuando él era muy pequeño. Padeció una enfermedad que afectaba al desarrollo de los huesos y que comenzó a manifestarse en 1874, cuando apenas tenía 10 años. Su constitución ósea era débil y entre mayo de 1878 y agosto de 1879 sufrió dos fracturas en los fémures de ambas piernas, que le impidieron crecer más, alcanzando una altura de 1,52 metros. Ninguno de los remedios a los que le sometieron los numerosos médicos que su madre consultó encontraron una cura.

Ya desde niño le gustaba dibujar. Con 20 años se marcha a París y se instala en el barrio más bohemio, Montmatre. Esa estancia marcó para siempre su vida e impregnó irremediablemente su obra. Pintó a la bailarina Jane Avril, al bailarín Valentín el Descoyuntado, payasos y otra gente del cabaret. Y a prostitutas. En aquel ambiente se sentía uno más.

Pero no era todo tan bonito. Se convirtió en un alcohólico y contrajo la sífilis. A partir de 1897 padeció manías, depresiones y neurosis, además de ataques de parálisis en las piernas y en un costado. En 1897 tuvo que ser recogido de las calles a causa de una borrachera, y poco después en un delírium trémens llegó a disparar a las paredes de su casa creyendo que estaban llenas de arañas. En un episodio posterior fue ingresado en un sanatorio mental, donde siguió pintando.

Murió en 1901 en casa de su madre. Tenía 36 años.

La casa natal del pintor, el Palais du Bosc, aún se conserva en Albi (una inscripción en la fachada lo atestigua) pero no puede visitarse. Ahora la calle donde se encuentra lleva el nombre del pintor.

Su madre y su marchante fueron los que abrieron el museo de Albi, que desde el primer momento tuvo un gran éxito.

El museo se sitúa en el Palacio de la Berbie, antiguo Palacio episcopal situado junto a la Catedral de Santa Cecilia. Es un edificio imponente, de gran altura, que tenía carácter defensivo (igual que la propia catedral). Fue residencia de los obispos y ahora acoge la mayor muestra "pública" de obras del pintor, que fue uno de los precursores del cartel publicitario moderno. Allí podemos encontrar 31 carteles del pintor, unas 219 pinturas, 563 dibujos, 183 litografías, lienzos, retratos, estampados del mundo del espectáculo y muchas obras más. Están muy bien estructuradas y es un lujazo para los amantes de la obra del pintor. Vemos desde las atípicas obras de juventud hasta las más típicas de burdeles y shows. Parece que muchas de esas obras fueron donadas por la propia familia.


También podemos ver objetos relacionados con el artista, entre ellos su famoso bastón, que escondía un vaso y un depósito para brandy, y obras de artistas contemporáneos.


El palacio en sí, construido también en ladrillo, claro, incluía una casa noble, la vivienda del obispo, una sala de recepción, una torre de vigilancia y la prisión del tribunal eclesiástico. Lo mandó construir en el siglo XIII, después de la cruzada albigense, el obispo Durand de Beaucaire. El sucesor de Durand, Bernard de Combret, amplió los edificios y los rodeó de murallas.

A partir del año 1276, se convirtió el palacio en una fortaleza y más adelante en la sede de la Inquisición pontificia, encargada de combatir cualquier rastro de la herejía de los cátaros.

Vale la pena también ver los jardines, no muy grandes pero bastante bonitos. La antigua plaza de armas se convirtió en jardín por petición de arzobispo de Albi, Hyacinthe Serroni, siguiendo el plan de jardines a la francesa. Destaca especialmente la vista panorámica hacia las orillas del Tarn, el Pont-vieux, los antiguos molinos y el barrio de la Madeleine al lado derecho del Tarn. Solo por eso ya vale la pena acercarse hasta allí.



Ah, lo olvidaba. Si alguien necesita tener algo de información turística, la Oficina de Turismo está pegada al Palacio de la Berbie.

Para comer podemos encontrar un buen puñado de restaurantes enfrente de la catedral. Nos decantamos por un menú que incluía la famosa cassoulet. ES un plato muy típico del Languedoc y de Midi-Pyrinées. El ingrediente básico de ese contundente guiso son las alubias blancas, que se cuecen con trozos de carne y embutidos que pueden variar según la receta, pero entre los que se suele encontrar costilla de cerdo, salchichas de Toulouse, tocino y corteza de tocino y pato confitado. En algunas modalidades de la receta lleva incluso morcilla.

Después de comer, un paseo nos lleva hasta el río. Allí encontraremos el bonito Puente viejo, que ya vimos desde los jardines. Se trata de un puente medieval hecho de mampostería de arcos múltiples e iguales que cruza el río Tarn. El puente tiene 151 metros de longitud. Es Monumento histórico en el año 1921.


Se construyó entre los años 1035 y 1042, con una parte de los ingresos del transbordador que había en el lugar para cruzar el Tarn, que era operado por el Capítulo. En sus orígenes se llamaba Puente del Tarn.

¿Y cómo se consiguió tanto dinero?. Pues no raro. Ya en el siglo XI hubo un importante crecimiento demográfico y comercial y Albi en el siglo siguiente era un importante cruce de caminos. Por allí pasaban rutas entre el Mediterráneo y el Atlántico (recordemos que entonces aún no existía el Canal de Midi) así como las que iban del País Vasco a Toulouse o de Toulouse a Lyon. No faltaba la celebración de ferias y mercados en la ciudad.

Las parte más antiguas que vemos del puente no son del siglo XI sino del siglo XIII. Tenemos que pensar que al principio las mercancías se tenían que llevar a lomos de un animal o en la espalda de un hombre pero un carro no podía pasar porque el puente era demasiado estrecho. Así pues tuvo que ensancharse.

El hecho de que ya no hubiera un transbordador para cruzar el río no hizo que se dejara de cobrar peaje. Al contrario. Ahora se cobraba para pasar el puente.

¿Y quién se quedaba con ese dinero?. En origen iba a parar a los vizcondes de Trencavel. Después de la cruzada albigense, la ciudad se convierte en episcopal, controlada por los obispos, así que ellos eran los que se quedaban con lo recaudado. Pero eso cambió posteriormente, yendo a parar a manos de los cónsules para el mantenimiento de las murallas y del puente, como si de una tasa actual se tratara.

El puente estaba bloqueado a ambos lados por puentes levadizos, de ahí los arcos más estrechos que se observan en los extremos y era defendido en su centro por la torre fortificada Notre Dame, ahora desaparecida.

En el siglo XV casas con entramado de madera de entre 60 a 80 m² a ambos lados de la calzada. Once familias vivían allí: curtidores, cordeleros, tejedores, bataneros o comerciantes de fruta. Ahora no lo vemos así porque se destruyeron con una crecida del río en 1766 pero para hacernos una idea de cómo podía ser solo tenemos que penar en el famoso y precioso Ponte Vecchio de Florencia.

En 1820 se amplió nuevamente la calzada para permitir que pasaran carretas de cuatro ruedas. Fruto de esa modificación son esos ladrillos que vemos en la parte superior y que dan una imagen de dos colores al puente.

Es obligatorio pasar al otro lado para hacer una preciosa foto del casco antiguo con la estampa maravillosa de la catedral destacando por encima de todo.

Desde allí se pueden ver los antiguos molinos que utilizaban la fuerza del agua para la fabricación de sombreros, producción de alimentos…

Jean-François de Galaup de Lapérouse es uno de los más célebres albigeois, nacido en 1741 en el manoir du Gô. Nosotros no lo visitamos pero en Albi hay un museo dedicado a él. Posteriormente a esta visita tuvimos la oportunidad de visitar el parque temático histórico de Puy du fou, donde se había inaugurado un espectáculo dedicado a él.

Lapérouse se enroló en la marina con 15 años y participó en combates contra los ingleses y en varias exploraciones. El rey Luis XVI, gran aficionado a los avances científicos,le seleccionó para dirigir una expedición alrededor del mundo que debía completar los descubrimientos que el capitán James Cook había hecho en el Pacífico. Con dos navíos, la Boussole y l’Astrolabe, dejó Brest en 1785. Le acompañaban muchos científicos (un astrónomo, varios naturalistas, dibujantes…).


Rodearon el Cabo de Hornos, pasaron por Chile y las islas de Pascua y Hawaii para llegar a Alaska, donde desembarcaron. Allí unas barcas se perdieron debido a las fuertes corrientes.

Siguieron hacia Monterrey y luego, atravesando el Pacífico, continuaron hasta Macao, donde vendieron las pieles que habían conseguido en Alaska. Visitaron Manila, descubrieron las islas Quelquepart y siguieron hasta Corea, la península de Kamchatka, Samoa (los lugareños les atacaron y murieron varios hombres) y Sidney. Entregó sus diarios a los británicos de Australia para que los enviaran a Europa y siguieron su camino hacia Nueva Caledonia, las Islas Santa Cruz, las Islas Salomón, el archipiélago de las Luisiadas y las costas oeste y sur de Australia. No se les vio nunca más.

En 2005 se identificaron unos restos que se habían encontrado cerca de Vanikoro (Islas Salomón) como los de los dos navíos de Lapérouse.

La Colegiata de San Salvy se construyó sobre un cementerio romano. En sus orígenes estaba consagrada a san Saturnino. A partir del siglo VII se cambió la advocación por San Salvy, un obispo de la ciudad que falleció en el 584. Está situada en uno de los ángulos de la plaza de Santa Cecilia.

La Colegiata recibió multitud de donaciones de la nobleza de Albi. Desde comienzos del siglo XII, la comunidad adoptó la regla de San Agustín. En el año 1080 empezó la construcción de una nueva colegiata. El obispo de Albi obtuvo el derecho de gobierno sobre esta comunidad, de hecho esta Comunidad y la catedral de Santa Cecilia se repartían el poder sobre todas las iglesias de la ciudad.

La iglesia es una curiosa mezcla entre el románico languedociano y el gótico meridional. Y es muy fácil saber de qué época es cada parte. La románica está construida en piedra y la gótica en ladrillo. Pasa un poco como en el Puente viejo.

La catedral y la Colegiata de San Salvy eran rivales y era común que los canónigos de ambas se enfrentaran. Así pasó, por ejemplo, cuando tuvieron que enterrar al obispo Guillen Peire en 1230. Ambos bandos se lo disputaban y se tuvo que llegar al arbitraje.

Tengo que destacar el bonito claustro románico de la colegiata, construido en el año 1270. Hay también un nicho con la tumba del donante de este claustro, Vidal de Malvezi (1273), y un jardín en el centro donde se cultivan plantas aromáticas y medicinales. Forma parte de uno de los cinco jardines protegidos y creados en la ciudad de Albi.

La colegiata a un lado tiene la imponente torre de la Gache, construida en piedra, con arcadas lombardas y coronada en ladrillo.

En la Revolución Francesa resultó muy dañado el claustro y se perdió la tumba de san Salvy.

Visitar el claustro es gratis.

Si damos un paseo por la ciudad, al llegar a la parte de detrás de la catedral seguramente nos sorprenderá ver tres arcos de herradura solitarios en la Place Trébaille. Pertenecieron al antiguo claustro de la catedral románica, que en su época se encontraba entre la actual Catedral y el Palacio Episcopal.

En el paseo también sorprenderá una preciosa casa de ladrillo y entramado de madera. Tiene todas las características de las casas medievales de Albi: pisos con mayor superficie que sobresalen de la fachada inferior, áticos abiertos conocidos como “le soleilhou”…. Se trata de la Casa del Vieil Alby, hoy exposición sobre Toulouse-Lautrec.

En el número 21 de la calle Timbal haciendo esquina con Penitents encontramos la Maison Enjalbert, del siglo XVI, también de entramado de madera. Vale la pena detenerse a observarla porque en la fachada hay una curiosa escultura de madera apodada el "pequeño meón". No hace falta dar muchos detalles para saber lo que está haciendo el gracioso muñequito. Acostumbrados a ver siempre en este tipo de construcciones figuras de tipo religioso, este meoncete seguramente fue toda una sorpresa (y quizás un escándalo).

En el número 16 de la misma calle encontramos el Hotel Martin, renacentista de 1682. Stephen Martin era tesorero de Francia. En 1728 los cónsules decidieron instalar allí el Ayuntamiento, cuya sede se había quedado muy pequeña.
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Liliana_86
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Silver Traveller
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Ene 11, 2014
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Fecha: Vie Nov 29, 2019 04:45 pm    Título: Re: Transporte en Toulouse: metro, bus, traslado aeropuerto

Es verdad, gracias, no lo había visto. Es que no me manejo muy bien en el foro aún Ojos que se mueven Pues para ir a Carcassonne he cogido billetes del flixibus ese, pero soy tan pava que me he confundido y cogí ida y vuelta para días diferentes en vez de para el mismo día. Pensé en reservar primero los billetes que de verdad quería y luego cancelar los que no, en vista de la escasez de transporte, pero resulta que flixibus te devuelve las cancelaciones en jn bono para gastar con ellos, es decir, que tendría que haberlo hecho al revés Trist . Ahora tengo un bono de 20€ de flixibus para un año que es casi...  Leer más ...
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Feb 27, 2012
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Fecha: Sab Nov 30, 2019 01:57 pm    Título: Re: Transporte en Toulouse: metro, bus, traslado aeropuerto

Se puede hacer con autobuses locales regionales, el precio es el mismo que SNCF, pero implica varios cambios de bus y si se suman a la huelga....ya solo queda mirar BlaBlaCar, y esperar encontrar algo
Maribles
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Feb 04, 2010
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Fecha: Mar Dic 03, 2019 11:19 pm    Título: Re: Viajar a Toulouse: Qué ver, excursiones - Occitania

Me acabo de enterar de la huelga del día 5 Trist
¿ Funcionarán las oficinas de alquiler de coches del aeropuerto? ¿ Qué otro modo hay de llegar al Boulevard Matabiau?
Imagino que habrá servicios mínimos, no?
Trist Trist
Nathanian83
Nathanian83
Moderador Asia
Moderador Asia
May 21, 2015
Mensajes: 10973

Fecha: Mar Dic 03, 2019 11:25 pm    Título: Re: Viajar a Toulouse: Qué ver, excursiones - Occitania

Hola.
Tenemos hilos específicos para el tema de la huelga en Francia:

Huelgas, manifestaciones en Francia: repercusión en turismo


Huelga de trenes en Francia


Saludos!
Corolev
Corolev
Experto
Experto
Feb 10, 2016
Mensajes: 124

Fecha: Vie Feb 28, 2020 06:42 pm    Título: Re: Viajar a Toulouse: Qué ver, excursiones - Occitania

Bueno, despues de estar 3 dias en Toulouse, decir que me ha cundido bastante la tarjeta Toulouse Pass, para que lo valoreis...incluye acceso gratuito y prioritario a casi todos los museos y atracciones principales, transporte (incluido el bus aeropuerto 8€ ida + 8€ vuelta). Luego tb descuentos a otros sitios (que yo no fui) tipo Cite de l'espace y airbus. Ademas si quieres te llega a casa por correo (asi lo hice yo) y asi ya la tienes para salir del aeropuerto. En verano añadir una visita guiada gratuita hecha por la oficina de turismo y un viajecito por el bateau rio garona o por...  Leer más ...
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