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BUDAPEST: PASEN Y VEAN -Diarios de Viajes de Hungria- Chungking
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Etapa: LLEGADA DEL SÉPTIMO DE CABALLERÍA: RYANAIR, BUS-METRO, EUROSTARS, VOROSMARTY  -  Localización:  Hungria Hungria
Fecha creación: 13/12/2012 13:32  
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No hay manera más cachonda de empezar una escapada, que viajando con Ryanair. Eso claro está, si no se producen más incidencias que los simples incordios. Ver a las blue azafatas revoloteando alrededor de la cola de la puerta de embarque con unas cajas de cartón, como si les hubieran acabado de dar el lote de navidad, es cómico, aunque posiblemente el "If it fits" ("si encaja") haga mucha menos gracia a los portadores de bultos con voluptuosas medidas por encima de los sádicos 55-40-20.


Desde el mismo instante en el que el tren de aterrizaje del Boeing 737-Tómbola despega de la pista, los resignados feriantes de la tripulación empiezan a sacarse de la manga perfumes, conejos, cajetillas de tabaco, ases, catálogos, ositos de peluche, hasta un momento culminante en el que, como magos con mazo de naipes, despliegan en abanico los cartones del .... "rrrrrascaaaa y ganaaaa". Como si todo hubiera sido un sueño, despierto dos horas después, en pleno descenso al aeropuerto de Ferenc Liszt, donde al aterrizar, Ryanair pasa olímpicamente del piano del compositor húngaro, amenizando el feliz momento con el toque de cornetas del séptimo de caballería, aunque para alivio de los miembros de la tripulación, sin que Ryanair los haya hecho disfrazarse de Buffalos Bills y Toros Sentados.


De los trámites de entrada al país no se puede decir nada, sencillamente porque no los hay. Se bajan las escalerillas, se cruza un trozo de manga, luego un tramo de pista a bajo cero grados con el malvado objetivo de matar por congelación cualquier bacteria de la que se sea portador, y de minimizarle los eggs a los tíos, y se entra directamente al vestíbulo, primero a cambiar unos eurillos por florines (270x1), y después a machacar a preguntas sobre el transporte a los del quiosco, para amortizar los 320 florines (1'13 euros) de coste de cada uno de los dos billetes sencillos que se necesitan, uno para el bus 200E, con parada a la vuelta de la puerta de salida, y el otro para coger el metro en la parada de Kobanya Kispest (Las canteras de la pequeña Pest) de la línea 3, donde te deja el autobús.


El andén retumba con la llegada del rinoceronte de hierro, como diría una tribu africana, un convoy azulón idóneo para participar en una película de la guerra fría, en la que un par de tipos con gabardina y sombrero de ala oscuros, no te quitan el ojo de encima. Media hora de viaje subterráneo mas el trayecto de 20 minutos del bus 200E, suman un total de 50 minutos de tiempo estimado en alcanzar el centro, en nuestro caso, la parada de Ferenciek Tere (Plaza de los franciscanos), donde a 100 metros de la salida de la calle Kossuth Lajos que emboca el puente de Erzsebet (Isabel), tenemos nuestro reservado y flamante hotel Eurostars Budapest Center.


El hotel cuatro veces estrellado lo pospongo para otro capítulo, porque ahora soltamos el equipaje de arggghhh!! 55x40x20, y salimos a palpar la húmeda noche magyar, que en esta época del año comienza a las 4 de la tarde. El inexcrutable destino, nos encauza por los alrededores, a la peatonal Vaci Utca, y al final de esta, al mercado navideño de la plaza Vorosmarty. No para de lloviznar, y la plaza la transitan paseantes ataviados a la última moda invernal: abrigos con capucha, gorros de lana o piel, rusos o con orejeras, con trenzas o calados, bufandas, y lo más imprescindible para calentarse, el aromático vino caliente (mulled wine), que además de quitar el frío, quita la tontería.


El mercado es un conjunto de casetas de madera bien cuidadas, tipo sauna finlandesa, de artesanía húngara variada, gorros y complementos de lana y piel, cueros, útiles de madera, adornos navideños, navajas artesanas, vidrio soplado, souvenirs, y puestos de comida y bebida, dulces, salchichería XXL, platos autóctonos, vino caliente y tes, etcétera.


Hay dos pequeños escenarios a cada lado de la plaza, donde se pueden escuchar a cantantes o pequeñas bandas; bolas de luces de colorines pendiendo sobre los gorros con orejeras por toda la plaza; y el decimonónico palacete del aristocrático café Gerbeaud, donde hace siglo y medio Sissi la emperatriz mataba el gusanillo y el ansia con la tarta Dobos de cinco capas de crema de chocolate con caramelo, y ahora cede su fachada para que se proyecte a Papa Noel con traje rojo de Emidio Tucci del Corte Húngaro, subiendo una escalerilla con una mochila Nike a la espalda.


A la búsqueda de alimento, nos alejamos del virus navideño por la calle lateral de Deak Ferenc hasta la plaza del mismo nombre, donde frente a la boca de metro de la estación homónima, entramos en un Planet Sushi. Por comentar algo del sitio, lo más parecido a algo japonés que encontramos, es el punto rojo de una mancha en la chaqueta blanca del joven chef, que monta los sashimis y los makis a la vista de los comensales. Las sopas y el maki que pedimos, no pasan del aprobado rascado, y junto a las cervezas Dreher, nos cuestan unos 6000 florines con la propina (no hay servicio incluido) o sea unos 21 euros al cambio. Un sitio para olvidar nada más salir por la puerta. El jueves se acabó

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Ver Etapa: LLEGADA DEL SÉPTIMO DE CABALLERÍA: RYANAIR, BUS-METRO, EUROSTARS, VOROSMARTY




Etapa: RUTA DE PUENTES DE 14 KILOMETROS A PIE: MERCADO, CIUDADELA, BUDA, IGLESIAS ...  -  Localización:  Hungria Hungria
Fecha creación: 20/12/2012 14:10  
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Como despierto con los coletazos de un sueño de un musical de salchichas húngaras (Debrecziner o Kolbász), debido a la escueta sopa pseudojaponesa de la noche anterior, nos vestimos a la velocidad del rayo para ir a arrasar con el buffet del desayuno.


Tratamos de descender medio dormidos desde nuestra 7ª planta a la 1ª del restaurante, pero el ascensor no se inmuta, hasta que pasados un par de minutos atinamos a enchufarle la tarjeta llave de la habitación, y conseguimos llegar al comedor, espacioso, moderno y luminoso, pero con aire entre aséptico salón de espera de dentista y oficina de diseño, donde saciamos nuestro apetito con un eficiente buffet: frutas, cafes, zumos, lácteos, fiambres, huevos, bacon, frankfurt, cereales, tortilla española, panes excelentes, tostadas, mantequilla y mermeladas, y una bollería deliciosa. Repito café, y tras la ducha, arrancada.


Rodeamos por la derecha la manzana del hotel (A), desviándonos de la ruidosa Kosuth Lajos y girando por la tranquila y bonita Magyar Utca, calle estrecha de portales con patios interiores para husmear, hasta llegar dos travesías más allá, al parque de Karoly Kert, uno de los jardines más antiguos de Budapest, y rincón precioso con parterres de flores, y un aire relajado y romántico, que merece un paseo e imaginárselo concurrido de gente vestida de época. Atravesándolo en diagonal, se llega a nuestro primer punto de visita que alza sus torres verdes por encima de los edificios:


(B) Iglesia de la Universidad (Egyetemi templon): la iglesia barroca más conocida y una de las más bellas de Budapest, fue construida a mediados del siglo XVIII sobre una mezquita turca, y al principio formaba parte de un convento de monjes paulinos de la orden de San Pablo.


Cogiendo la calle Kecskemeti que sale de la plaza a la izquierda de la iglesia, frente a la Universidad de Derecho y Ciencias Políticas, nos llegamos hasta Calvin Ter, punto estratégico del centro de la ciudad, por ser la intersección de los distritos 5 (Belvaros-Lipotvaros, 8 (Jozsefvaros) y 9 (Ferencvaros),


y eje de transporte público con paradas de la línea 3 de metro, bus, trolebus y en construcción la línea 4 de metro. Seguimos por la avenida en dirección al puente de la libertad (Szabadsag hid), donde a la izquierda justo antes de cruzarlo, encontramos nuestro segundo destino:


(C) Mercado Grande o Central (Nagy Vasarcsarnok o Kozponti Vasarcsarnok, pronunciado vasarcharnok)
Construido a finales del XIX, y pegado a la Universidad Corvinus, es un top ten turístico, a pesar de que en el año 1991 fue declarado en ruinas y cerrado. Tras una restauración, se reabrió 3 años después.


Lo cierto es que, aunque recuerda a una estación de trenes, está bien para empolvarse con paprika, apreciar su armazón metálico, ver los coloridos puestos, tomarse un zumo recien exprimido en un pequeño chiringo ambulante que hay al fondo, y hacer footing por el segundo piso echando un vistazo rápido a las repetidas casetas de souvenirs-artesanía o tomarse algo en alguno de los establecimientos de comida y bebida, observando la vidilla de la planta de abajo.


En el sótano, hay un mercado de pescado, una tienda de comestibles asiáticos, un supermercado y una farmacia. Abren de lunes a viernes de 7 de la mañana a 5 de la tarde, y los sábados de 6 a 14 horas.



Una vez fuera, atravesamos a zancadas el Danubio por nuestro primer puente, Szabadsag hid o Puente de la Libertad, hacia el monte Gellert, al que dio nombre el pobre obispo Gellert (San Gerardo) que fue despeñado desde la cima al Danubio dentro de un tonel, sin vino, por una turba de paganos, y es famoso por los baños del hotel del mismo nombre, que se encuentran en las faldas en la esquina izquierda del puente, y la ciudadela que domina la ciudad a la derecha.


En su interior se encuentra también el mayor depósito de agua potable de la ciudad, y hoy en día acoge viviendas de lujo y residencias diplomáticas.


Frente a la fachada del hotel, al otro lado de la calle, subiendo una pequeña cuesta, entramos al tercer lugar de nuestro recorrido, tras deleitarme con un precioso Trabant o Trabbi (satélite en húngaro) aparcado bajo unos árboles. La carrocería de este coche, icono de los paises del bloque comunista, era de resina sintética, de la familia de la baquelita como las bolas de billar o los teléfonos antiguos, y por supuesto no tenía ni un atisbo de lujo.


Para los pocos alemanes de la RDA que podían comprarse un coche, este era el más barato, pero debían apuntarse a una lista de espera con entrega de hasta 10 años, o pillarlo de segundo mano en el mercado negro, pagándolo más caro que nuevo. Comenzó a fabricarse en Alemania por el año 1957, y cesó su fabricación poco después de la caida del muro de Berlín a finales de 1989.


(D) Iglesia rupestre (Szikla templon)
Construida en una cueva en 1926 tras una visita de los monjes paulinos a Lourdes, se cree forma parte de una extensa red de cuevas del monte Gellert, rico en aguas termales, ya que ampara baños como el Ruda y el Racz (Patrimonio mundial de la Unesco) de la época turca, o de arquitectura secesionista (modernista) del hotel Gellert construidos a principios del siglo XX
.


La Iglesia cuya entrada fue sellada con hormigón por los comunistas, fue reabierta en 1989 tras la retirada de los ocupantes. En el exterior hay una estatua de San Esteban (Szent István), y en el interior se puede ver una réplica de una virgen negra polaca. La entrada con audioguía incluida son 500 florines (1'76 eu) y la visita lleva una media hora.


Como capilla-cueva es curiosa, y aunque no emociona, vino bien para entrar en calor, y aspirar emanaciones del loctite que inundaba la capilla, que estaban utilizando unas devotas para pegar los tapete-almohadilla de las sillas.
Embriagados de espiritualidad y de pegamento nos encaramamos a la estátua de la entrada de Szent Istvan, alias San esteban, para otear un rato el perfil de Budapest con el puente de la Libertad y el Danubio en primer plano, y comenzamos el ascenso a la cumbre del monte, cogiendo un sendero a apenas veinte metros de la cueva.


El parque es gustoso y el cielo nublado ayuda a la subida. Unas cuantas eses rodeados de cuervos y unos cuantos escalones, y llegamos a los pies de las estatuas de la:


(E) La Ciudadela (Citadella)
Construida en 1854 por la casa de los Habsburgo tras derrotar a los revolucionarios húngaros, para no quitarles el ojo de encima desde las alturas, al igual que hicieron los nazis durante su ocupación, pasó a convertirse en atracción turística en la década de los 60.


La estátua de la libertad, una mujer alzando una hoja de palma, que erigieron los soviéticos al "liberar" Budapest de los nazis, muestra el punto exacto de la fortaleza y permite que se divise desde muchos puntos de la ciudad. Es el único monumento comunista que se mantiene en pie sin haber sido trasladado como los demás a museos o al conocido Memento Park. Se puede visitar el interior por 1200 forints (4'23 eu), e incluye un bunker de la 2ª guerra mundial con salas recreadas con figuras de cera. La ciudadela está abierta de 8 a 23 horas todos los días, y el bunker-museo de 9 a 20 h del 1 de mayo al 30 de setiembre y de 9 a 17 h el resto del año
.


En vez del claustrofóbico bunker, nos vamos montaña debajo de paseo, hasta aparecer en la estatua rodeada de columnas de Szent Gellert o sea San Gerardo, el mártir del tonel. Nos sentamos bajo su estatua a gozar de las vistas y con la alegría de sumar pronto nuestro segundo puente al currículum aquincense, iniciamos descenso al que tenemos a nuestros pies:


(F) Erzsebet hid (Puente de Isabel
Este moderno puente, construido allá por 1900 con escándalo de corrupción urbanística incluido, fue volado como el resto de ellos por el ejército alemán durante la segunda guerra mundial, y reconstruido en 1961 sin mantener su forma original. Cruza de Buda a Pest por la parte más estrecha del Danubio, ubicándose en su extremo de Buda los baños de Ruda y de Racz, y en el extremo de Pest, la iglesia parroquial de Belvaros de 1046, la más antigua de Budapest, y reposo de la tumba del obispo Gellert-San Gerardo
.


Como al otro lado nace Kossuth Lajos, la calle de nuestro hotel, aprovechamos para acercarnos a “repostar”, cambiar la batería de la cámara, y al salir, comprar en la estación de Ferenciek ter, dos tarjetas Budapest Card 72 h (son más bien dos billetes rígidos con fecha de validación) por el módico precio de 3850 florines (13'5 eu) cada una, con las que matamos el transporte hasta la vuelta, y que ni siquiera son necesarias de ir validando, sino simplemente enseñar a los empleados si te lo requieren.En paralelo al Danubio acompañando el recorrido del tranvía número 2, cogemos dirección norte hacia el Puente de las Cadenas (Szechenyi Lanchid), al cual llegamos en apenas un cuarto de hora.


(G) Szechenyi Lanchid (Puente de las cadenas)
El puente de las cadenas, inaugurado en 1849, se convirtió en el primero permanente sobre el Danubio en Hungría, y el segundo en todo el río, siendo estructuralmente un puente colgante en el que se sustituyeron los cables por eslabones de cadena. El promotor de este símbolo de Budapest, y quien le da el nombre, fue el Conde Szechenyi, quien tras ver en un viaje a Londres, el puente Hammersmith de aquella época, del ingeniero William Clark, le encargó su diseño y planificación, el cual llevó a cabo haciendo una readaptación de medidas a la anchura del Danubio, de su puente Marlow sobre el Támesis.



La ejecución de las obras se encargó al ingeniero Adam Clark, que da nombre a la plaza situada en uno de sus extremos, y que a pesar del apellido, no tiene parentesco con el diseñador del puente. Su construcción, fue uno de los factores que transformó los pueblos de Buda y Pest en una metrópolis, y la condujo a su época de mayor esplendor. Como los demás, fue dinamitado en la II Guerra Mundial y reconstruido en el año 1949.Dejamos constancia con unas fotografías, de nuestro tercer puente cruzado, y atravesamos la plaza Adam Clark, enclave de un hito de Km 0 desde el que se miden todas las distancias en Hungría, hasta el pie de la montaña, donde a la izquierda del arco neoclásico de entrada al túnel que también construyó el ingeniero escocés, está la taquilla del


(H) Funicular de Buda (Budavari Sikló), donde te soplan 900 florines (3’15 euros) por un trayecto de ascensor que dura 2 minutos. El funicular, que comenzó su servicio en 1870, deja en lo que fue el primer núcleo urbano de Buda, concretamente en la Plaza de San Jorge, junto al
(I) Palacio Sandor, actual residencia presidencial a la derecha, y el Castillo de Buda o Palacio Real (Kiralyi Palota), a la izquierda, que las ha pasado de todos los colores desde su construcción en el siglo XIII, puesto que ha sido pasto de las llamas, devastado, cañoneado, y cuartel general del ejército alemán durante la II Guerra Mundial.


Rondamos un rato por los exteriores; divisamos desde detrás de las ruinas medievales de la plaza, los barrios del lado oeste de la colina; tratamos de provocar una mueca a los guardias del palacio Sandor; y poco después, cogemos la calle Tarnok, cruzamos la plaza Disz Ter, donde se erige la estatua de la guerra de la Independencia, y siguiendo por esta calle de preciosas casas, topamos con la esplendorosa,


(J) Iglesia de Matías, y al fondo, el Bastión de los pescadores
En el centro prácticamente del monte del Castillo (Varhegy), se situa la Iglesia de Nuestra Señora, más conocida por su apodo de Iglesia de Matías (Matyas Templom). La iglesia fue construida allá por el 1200, aunque el estamento eclesiástico afirma que el origen es un primer edificio religioso que San Esteban construyó en este lugar en el año 1015. Los fragmentos más antiguos de la actual iglesia, corresponden a un portal gótico del 1370, probablemente adornado por Meter Parler, el proyectista de la catedral de Praga. El oratorio y la torre meridional son de la época del rey Matias I (1443-1490), quien como curiosidad, fue quien arrestó a Vlad Tepes (Draculea), príncipe rumano llamado Vlad el empalador, en quien se basó Bram Stoker para su personaje de Drácula.



A la derecha de la entrada, se puede ver el escudo de Matías I, reconocible fácilmente por el característico cuervo que lo adorna. Los turcos de Suleyman el grande, durante la conquista, convirtieron el templo en una mezquita, e incluso robaron adornos y candelabros, que fueron enviados a Cosntantinopla, y que permanecen todavía en la célebre y maravillosa Santa Sofía (Hagia Sophia). Se puede sacar una entrada, y visitarla junto al museo situado en la cripta. Está abierta de lunes a viernes de 9 a 5 de la tarde, sábados de 9 a 1 de la tarde, y domingos de 1 a 5 de la tarde. La entrada a la capilla es gratis. La entrada para toda la iglesia y el museo es de 1000 florines (3’5 euros)


Detrás de la Iglesia mirando al río, se encuentra el otro gran estandarte del lugar, El Bastión de los pescadores (Halaszbastya) de época reciente (1895), y construido no como muralla defensiva, sino como mirador panorámico del Danubio y de la orilla Este de Pest. Su nombre, viene de la cofradía de pescadores encargada de la defensa de este tramo de las murallas de la ciudad en la Edad Media. Las 7 torres simbolizan cada una de las 7 tribus magyares que fundaron Hungría llegando desde los Urales en el siglo VIII. Está abierto todos los días de 9 a 22 horas, y solo en temporada alta hay que pagar 200 florines (80 cms) por subir a la galería superior.


Reanudamos la marcha por las calles de Buda hasta el principio del Bulevard Margit (Margit Körut), donde se levanta un centro comercial Mammut en la otra esquina, y agarramos avenida abajo hacia el puente.


El barrio es diferente, menos monumental y más cotidiano, urbano y ciudadano, con droguerías y tiendas de toda la vida, ajetreo de barrio, cabinas telefónicas de telefónos rosas, y un antiguo cine llamado Bem Mozi con pinta destartalada, ahora cafetería-pub y actividades. Al llegar casi al final, justo en la entrada del puente de Margit Hid, a mitad del cual parte la avenida que cruza la Isla Margarita, nos detenemos a comer en uno de los lugares de los que habíamos leido buenas palabras, el


(K) Trofea Grill, cadena de restaurantes buffet libre, de buena fama por su precio, su excepción a la característica general de insulsa monotonía de la comida de los buffets libres de todas las ciudades, y la oportunidad que ofrece de poder degustar los platos típicos de la cocina magyar. De Trofeas en Budapest se pueden encontrar tres sucursales, una a 3 minutos de Deak Ter y la Ópera, otra al lado de la plaza Nyugati, y esta de Margit Hid donde comemos, que dispone de una planta a calle y el piso de abajo donde nos instalamos. El restaurante está hasta los topes, y los platillos que nos servimos: gulash, ragú, guisado polkort, ensaladas, pato confitado, col rellena, están realmente buenos, especialmente el pato y el gulash. El precio para comer de lunes a viernes es de 3900 HUF (13’5 eu) y para cenar, fines de semana, y fiestas, es de 5500 HUF (19 eu).


Puente de Margarita (Margit Hid)
Poco tiempo después del Puente de las cadenas, se planeó construir otro puente permanente, el Margit Hid, con el fin de unir Buda con el distrito VI de Pest, Lipotvaros, y construir una entrada al sur de la Isla Margarita. La construcción de este puente, el segundo más al norte, se realizó entre 1872 y 1876, por una compañía francesa siguiendo los planos del arquitecto francés Gouin.
Son las 4 y media de la tarde cuando salimos, y ya en nuestro 4º puente del día, atardece y se empiezan a iluminar los edificios emblemáticos de Budapest, reflejándose las luces sobre el Danubio.


A nuestra izquierda, dejamos atrás la entrada a la Isla Margarita, y continuamos hacia el Bulevard de San Esteban (Szent István Krt) que arranca en el lado de Pest del puente de Margit Hid, y delimita al norte el distrito de Lipotvaros. Seguimos el trayecto a pie, hasta el nudo de comunicaciones de la plaza Nyugati Ter, donde se encuentra la estación de trenes de igual nombre, donde nos desviamos torciendo hacia el sur por Bajcsy-Zsilinszky utca.


(L) La estación de Nyugati, inaugurada en 1877 es una enorme estructura de hierro y cristal diseñada por el arquitecto francés August de Serres, y levantada por el despacho de Eiffel, en el espacio donde se ubicaba la estación desde donde hizo el primer recorrido un ferrocarril húngaro en el año 1846. Está algo desgastada y sucia, pero el punto decadente le da al lugar un característico ambiente romántico de muchas estaciones de tren antiguas. Dentro hay un McDonalds, especial por el espacio donde se ubica, del que dicen es el más bonito del mundo, y pegado a la estación por la parte trasera del McDonalds, el Nyugati Udvar, un tranquilo y bonito patio con restaurantes y cafés. Adyacente también a la estación hay un centro comercial gigantesco.

De esta estación salen trenes para la llanura húngara, Visegrad al norte, Serbia, y junto a Eslovaquia, uno de los enclaves turísticos por excelencia, Esztergorn, pueblo que algunos datan en el siglo I, y donde establecieron la corte los desdencientes del gran líder de las 7 tribus húngaras, Arpad, quienes construyeron su castillo en el año 972, convirtiendo Esztergorn en la primera capital del Reino de Hungría. En esa corte, creció San Esteban. Famosa es también su basílica, la mayor iglesia del país, y lugar de peregrinaje de católicos de todo el mundo, como también donde se coronó el mencionado rey San Esteban.


Bajando por Bajcsy-Zsilinszky utca, una amplia avenida del centro de la ciudad, con aires de bulevard y edificios señoriales, llegamos hasta las inmediaciones del hotel, cerrando la ruta de hoy, unos 14 kilómetros de caminata urbana por Budapest. Compramos un pack de latas de cervezas Dreher de 1/2 litro a unos 70 cms cada una, en una de las muchas sucursales de los supermercados CBA, que está frente a la Iglesia de los Franciscanos en Ferenciek Tere a 100 metros del hotel, y por hoy, le damos descanso a los pies.
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Ver Etapa: RUTA DE PUENTES DE 14 KILOMETROS A PIE: MERCADO, CIUDADELA, BUDA, IGLESIAS ...




Etapa: ECSERI, BARRIO JUDIO, FRANCISCANOS, PARISI UDVAR, VAROSLIGET, BAÑOS SZECHENYI  -  Localización:  Hungria Hungria
Fecha creación: 28/12/2012 22:36  
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(B) MERCADO DE PULGAS ECSERI (ECSERI BOLHAPIAC)


Mercado del siglo XIX, es uno de los mayores de centro Europa, y está a unos 45 minutos de Budapest en dirección al aeropuerto. Venden un poco de todo, joyas antiguas, baratijas, pupurri de cacharra, ropa de segunda mano, pero sobre todo, es conocido por los recuerdos y objetos de las épocas soviética y nazi. No está mal para perder un par de horas sosegadas de paseo, pero tampoco lo consideraría de visita imprescindible, a menos que no se deseen adquirir porcelanas u objetos de parafernalia soviet o militar, o simplemente se sea un incondicional de lo Kitch, abundante en todos los flea markets. Lo cierto es que pasamos un buen rato, pero no compramos nada.


El mercado está bastante bien cuidado y es tranquilo, y por ejemplo pudimos ver un cocodrilo disecado, maletas o imitaciones de maletas antiguas con las típicas pegatinas de ciudades del mundo, relojes soviéticos, bordados tradicionales, ropa inclasificable...


Para ir desde el centro, cogimos en FERENCIEK TERE la línea 3 de metro hasta HATAR UTCA. Al salir se cruza un pequeño anden de tren y la autovía, en dirección al gran centro comercial Europark a la izquierda, y en medio de la plaza triangular, donde la paradas de autobuses, hay que buscar los 84E, 89E y 94E, que van directamente al mercado.


La parada es en Fiume Utca, que te deja a los pies de un puente que cruza la autovía al otro lado, donde está la entrada del mercado, y es difícil pasártela por la cantidad de gente que se baja. Desde Boraros Ter en Pest, se puede ir también cogiendo el autobús 54E. Abren de lunes a viernes de 8 a 16 h, sabados de 6 a 15 h, y domingos de 8 a 13 h.


Tras un par de horas de paseo, viendo como se desperezaba el mercado, a los comerciantes tomarse cafés y desayunos de cuchara, recorrer las paradas y hacer unas cuantas fotografías, sin problemas en general, aunque uno de los vendedores me indicó moviendo el dedo negativamente que no hiciera una foto a una presunta maleta antigua con pegatinas, volvemos a la ciudad retomando el mismo autobús y metro que a la ida, para apearnos en el Barrio Judío, cuyo territorio empieza a apenas 10 minutos del hotel, y que es uno de los recorridos que no falta en ninguna guía de Budapest.


(C) BARRIO JUDIO

Situado a medio camino entre las estaciones de metro de Astoria (M2) y de Deak Ferenc Ter (M1,M2,M3), bajo la ocupación alemana se convirtió en un ghetto amurallado que abarcaba unas 6 o 7 manzanas de la ciudad, donde vivían recluidos vario miles de judios, y que estaba comprendido entre las calles Dohany y Kiraly Utca. El último trozo de muro del ghetto fue demolido en 2006, y hay erigido uno conmemorativo con un poco de material original, pero que nada tiene que ver con el demolido.


Desde la puerta del Eurostars, cruzamos a la acera de enfrente, y siguiendo recto en dirección contraria al Danubio, cruzamos la Avenida Karoly Krt, y tomamos la primera calle a la izquierda llamada Sip Utca, hasta la segunda travesía que es la calle Wesselenyi, donde girando a la izquierda, apareces por el lateral de la Gran Sinagoga, donde está situado el cementerio y el templo de los heroes.


Por la calle Wesselenyi se pasea al lado de las lápidas, se pasa por un memorial de un trozo de muro con alambre de espinos, y se llega al patio del "árbol de la vida", la escultura de un sauce llorón con nombres de víctimas del holocausto, grabados en sus hojas metálicas. Al girar en la siguiente esquina en la calle Dohany, se encuentra la fachada principal de la morisca Gran Sinagoga, una de las más grandes del mundo, y que suscitó polémica durante su construcción en 1854, porque algunos la consideraban demasiado ostentosa. Los horarios de visita son de domingo a viernes de las 10 de la mañana hasta las 13'30 o 15'30 dependiendo de la temporada. Los sábados está cerrada por ser sabbat, el dia de descanso judío.


Desde la Gran sinagoga, seguimos el recorrido hasta la estrecha calle Rumbach, donde pasamos por delante de la fachada de la otra sinagoga famosa de la zona, de mismo nombre que la calle. A similitud de su hermana mayor, también es de estilo mudéjar, pero como está cerrada por obras, seguimos callejeando entre establecimientos con la estrella de David, y vistazos a las fachadas de los pocos edificios antiguos que permanecen. Muchas calles están en obras y aparte de la degradación, se estima que un 40% del barrio original ya ha sido derruido para construir modernos edificios, lo que ha provocado que se estén alzando voces clamando por rehabilitar y proteger estas históricas manzanas de la ciudad.


Siguiendo la calle Rumbach y girando a la derecha por Kiraly Utca, se encuentra en el número 13 de la calle, la entrada a otro de los puntos de interés del barrio, los seis patios conectados que atraviesan varios bloques de edificios hasta salir por el número 16 de la calle Dob Utca. Estos patios rehabilitados, son ahora unas galerías con comercios, pastelerías, bares y zona de ocio, ... y las viviendas son pisos de lujo. Los patios llevan el nombre de su "ideólogo", el abogado judío Mano Gozsdu.


Salimos por un lateral, y cerramos el tour del barrio volviendo por Kazincsky Utca, la calle bipolar, ejemplo de la transformación de la que hablaba antes, ya que es una zona caliente de ocio nocturno en pleno corazón del jewish quarter, con varios famosos bares de ruinas de Budapest, entre ellos quizás el más conocido: el Szimpla.


Volvemos paseando en dirección al río por la calle Dohany, cruzamos al otro lado de Karoly Krt, y nos introducimos por el centro hasta llegar a la bonita calle Petofi, para acercarnos a ver dos joyas a uno y otro lado de Ferenciek Tere, una frente a otra, a cada una de las dos bocas de la parada de metro. A la primera, en el número 5 de Ferenciek Tere, se entra por la puerta de una monumental verja de hierro, bajo el nombre de:


(K) PASAJE DE PARÍS (PARISI UDVAR)

Lugar extraño pero alucinante por el pupurri de estilos arquitectónicos, veneciano, morisco, renacentista, neogótico, art nouveau, oriental, que se le pasaron por la cabeza al ecléctico arquitecto húngaro-alemán Henrik Schmahl, autor también de otro precioso lugar de Budapest, el cine Urania, a un cuarto de hora caminando por la misma calle (Rakoczi).


El origen de este edificio se remonta a 1817 cuando el acaudalado burgués Jozsef Brudern, encargó llevar a cabo su idea de una galería de tiendas de la época: licores, chocolates, te, pastelería, cerveza embotellada, ropa interior... tomando como modelo el Pasaje de los panoramas de París.


Tras una época de esplendor, llegó la decadencia con el cambio de siglo, y la venta del edificio para la construcción de la sede de la Caja de ahorros Belvaros, la cual tras un concurso, fue adjudicada a Henrik Schmahl, quien comenzó las obras en 1909 y las terminó cuatro años después. El nuevo edificio, llamado Parisi Udvar, pero también Casa Brudern, contaba con unas suntuosas galerías comerciales de dos niveles, y las oficinas bancarias en los pisos superiores.


Desde hace décadas, con muchas partes en peligro de derrumbe, el edificio permanece cerrado a la espera de una rehabilitación que nunca llega por la enorme fortuna que supone, a pesar de que muchos húngaros opinan que es una verguenza para la ciudad no restaurar este histórico edificio de Budapest, el cual se dice que está en manos de inversores extranjeros, pero que tiene un futuro incierto.


Cuando se entra, lo primero que llama la atención, aparte de la pareja de ociosos vigilantes que están sentados junto a la puerta de entrada a los pisos, es el precioso suelo embaldosado, y la gran cúpula de cristal. Sin embargo, no hay que perderse los muchísimos detalles de este "bazar", cuya magia aumenta la penumbra en la que se encuentra la galería.


Ya fuera, cruzamos al otro lado de la calle por el paso subterráneo de la estación de metro, para pasar del materialismo comercial y bancario, y el cóctel arquitectónico de esas galerías de 1900, a dar un salto en el tiempo, a una mayor sencillez barroca y la espiritualidad de la reconstruida (1743),

(J) IGLESIA DE LOS FRANCISCANOS (BELVÁROSI FERENCES TEMPLOM)


El origen de esta iglesia, cuyo patrón es San Pedro de Alcántara, se remonta al 1250, donde el segundo fundador de la patria, el rey Bela IV de la dinastía Arpad, levantó en este lugar un primer templo gótico, como sede franciscana. Tres siglos después, pasó a ser lugar de culto islámico tras incendiarla los turcos durante la ocupación para levantar una mezquita, y finalmente, tras la reconquista de finales del XVII por los Habsburgo, se reconstruyó en 1743 en estilo barroco, tal y como se puede ver hoy en día. Ya en el siglo pasado, los franciscanos que sufrieron persecución por los comunistas desde 1950, no pudieron regresar y retomar su iglesia hasta setiembre de 1990.


En la fachada coronada con un triángulo con lados curvos, se pueden ver tres hornacinas con San Pedro de Alcántara, San Antonio de Padua, y San Francisco de Asís, y sobre el pórtico de entrada, el blasón de la orden con la "Tau", última letra del alfabeto hebreo en forma de T o cruz, con dos brazos cruzados con estigmas. El interior alberga frescos con escenas de la virgen, altares de mármol, un bonito púlpito de madera tallada, y como anécdota, una pequeña plaquita en uno de los asientos de primera fila, recordando donde se sentaba habitualmente Franz Liszt.


El día avanza, y teniendo presente que queremos disfrutar del atardecer en los baños Szechenyi, y que el atardecer es a las 4 y pico, arrancamos hacia el hotel para pillar bañador y toalla, y preguntar por lugares no turísticos donde poder comprar telas tradicionales húngaras (en el mercado central y Ecseri no encontramos exactamente lo que buscábamos, y además los precios nos parecieron altos.


En recepción, una simpática chica de Barcelona nos comenta sobre la calle Garay, al lado de la estación de Keleti, como un sitio popular y nada turístico para comprar telas, y nos indica que cojamos el metro en la esquina, en la estación de Astoria de la línea 2, hasta la estación de Keleti Palyaudvar. Echamos un vistazo al mapa, y vemos que nos va perfecto porque luego se puede ir caminando hasta el parque de Varosliget, donde se encuentran los baños. Dos paradas, y nos bajamos en la plaza Baross, frente a la puerta de entrada de la

(D) ESTACIÓN DE KELETI (KELETI PALYAUDVAR)

La estación de trenes del este, construida para variar, en estilo ecléctico entre 1881 y 1884, es la más grande de las tres estaciones principales de la ciudad, Keleti, la de Nyugati (oeste) que va a la Gran llanura fronteriza con Rumania y Serbia, y los recodos del Danubio en dirección a Eslovaquia donde están los pueblos de Szentendre, Esztergom y Visegrad, y la de Deli (sur) con destinos al lago Balaton, y a la Transdanubia, o sea toda la parte Oeste de Hungria al otro lado del Danubio, que hace frontera con Austria y Croacia.


Dejamos atrás el arco de la fachada de Keleti, tan característico de estación de tren, y nos metemos por la calle Garay entre las manzanas de enfrente, donde prácticamente no se vislumbra turismo. Muchos de los pequeños comercios están cerrados, ya sea por la hora o por ser Sábado, y aunque en algunos escaparates si que se pueden ver rollos de telas y alfombras, tampoco vemos exactamente las telas tradicionales que buscamos. Solo entramos en una pequeña tienda en una calle lateral, pero el tipo se cortocircuita en cuanto abrimos la boca, y nos dice a todo que no con la mano porque no entiende nada. Haciendo un poco de mímica que siempre ayuda y divierte, el hombre se relaja, nos dice que las telas son igual de turcas que él, y nos enseña algún rollo de tela amablemente, que no nos interesa. Le agradecemos el esfuerzo, y nos vamos.


Al final de la calle Garay, tranquila y muy de barrio, llegamos a la larga recta del paseo Dozsa que enfila hacia el parque de la ciudad, y a nuestro destino. El gran espacio verde de Varosliget, ya se puede ver a dos manzanas en la otra acera, pero resulta engañoso, porque el trecho es bastante largo. De cualquier manera, disfruto enormemente del recorrido. Me gusta el ambiente tranquilo de las casas frente al pulmón de la ciudad, y la mezcla ecléctica de edificios, alguno que da la sensación de época comunista, algún hostel, restaurantes, un mamotreto del ING Bank, y calles adyacentes relajadas con fincas regias y casas señoriales con jardines con arboledas y espacios verdes entre ellas.


Una placa de obrero con martillo y herramientas, me da la razón sobre ciertos bloques de aire soviético. Por la calle, unos pocos turistas y gente del barrio se mueven a comprar algo o a pasear el perro, y el tráfico es escaso.Pasamos frente al memorial en la orilla del parque, levantado por el 50º aniversario de la revolución del 56, una cuña que reluce al sol, formada por decenas de estacas de metal, que representa la unión del pueblo que luchó contra el gobierno húngaro títere de la Unión soviética, y por fin llegamos a las columnas neoclásicas del Kunsthalle Mucsarnok de Budapest, un museo de arte contemporáneo que, también en la acera del parque y en la misma esquina, marca el inicio de la

(E) PLAZA DE LOS HEROES (HOSOK TERE)


Como extremo de la Avenida Andrassy, la plaza forma parte de un conjunto nombrado Patrimonio de la humanidad por la Unesco. Su construcción se inició en 1896 y finalizó en 1929, y conmemora los mil años del país, efemérides que conmemora el monumento del milenario que se erigió en forma de media luna, partida en dos por una columna central con el arcangel gabriel en un pedestal rodeado por Arpad, el líder, y los otros seis jefes de las siete tribus magiares que fundaron la nación, Elod, Tas, Huba, Tohotom, Kond y Ond. En las alas de la media luna, a cada lado del pilar central, posan las figuras de diversos reyes y personalidades de Hungría, como San Esteban, Lajos Kossuth, o Matías Corvino, entre las columnas coronadas por esculturas alegóricas del Trabajo, Bienestar, Sabiduría, la Gloria, la Paz y la Guerra.


En la plaza se celebraban en la antiguedad, reuniones y asambleas ciudadanas, y después de la guerra, desfiles bajo una gigantesca estatua de Stalin, que fue destruida por la población durante la revolución del 56. El gobierno colocó inmediatamente después otra de Lenin, que en la década de los 90, fue trasladada al Parque de los monumentos (Memento Park). En la plaza también se encuentra una tumba al soldado desconocido, y en la actualidad continua siendo un espacio tanto para conciertos como para manifestaciones políticas.


Caminamos por la acera frente a la plaza, y mirando desde el principio de Andrassy, que da una perspectiva amplia del espacio, se divisan al fondo, detrás del monumento al milenario, los árboles del parque de Varosliget con las torres del castillo de Vajdahunyad a su derecha; a este lado en la esauina derecha, el mencionado Kunsthalle Mucsarnok, y en el lado opuesto a la izquierda, el otro gran museo neo-clásico de la plaza, el Museo de Bellas Artes (Szepmuveszeti Muzeum), donde en su fachada cuelga una pancarta de la gran exposición "Cezzane y el pasado" en la que se exponen un centenar de obras del pintor, y que estará en la capital húngara hasta el 13 de febrero. El museo, tiene cuatro exhibiciones permanentes, Egipto, pintura europea del XIX-XX, esculturas del barroco italiano del XIV-XVI, y pintura flamenca del XVI-XVIII. Está abierto todos los dias de 10 a 17'30 horas, excepto lunes que está cerrado, y la entrada varia entre 1000 y 4000 florines. A nuestras espaldas, la elegante arteria del bulevard Andrassy.


Tras verle de cerca el mostacho a Arpad, y darle vueltas a las columnatas, entramos al parque por Kos Karoly, la calle que arranca detrás del monumento, y atravesamos en diagona el espacio verde en dirección a los baños. El parque de Varosliget, además de los baños públicos Szechenyi, cuenta con el zoológico, un parque de atracciones, un circo, un lago artificial donde alquilar botes en verano, y una pista de patinaje sobre hielo en invierno, un Museo del transporte, y el afamado, clásico y clasista restaurante Gundel de 1910, donde se pueden degustar todos los platos típicos del país.


Todo esta ofera, hace lógicamente del parque de la ciudad, un espacio de ambiente muy muy familiar. Merece la pena un recorrido por las estatuas del parque, en especial para ver la misteriosa y conocida efigie del anónimo encapuchado sentado, situada en los terrenos del palacio de Vajdahunyad, dedicada a un posible monje capuchino, cronista de la época y notario real del rey Bela II o III, no se sabe bien.


Varosliget, el primer parque público de Budapest, se encontraba en las afueras de Budapest, siendo absorbido una vez la ciudad se fue extendiendo. Cronológicamente, hay que remontarse a los siglos XII-XIII, cuando el espacio era un pantano llamado Rakos Mezo, donde los reyes eran coronados; en el siglo XVI se dice que fue un coto de caza de los nobles; en el siglo XVII; tras la ocupación otomana, el espacio fue anexado a Pest por los Habsburgo,


y se pobló de árboles para convertirlo en un lugar de paseo de la aristocracia; en los siglos XVIII a XIX se convirtió en un parque de estilo inglés, y el emperador lo declaró "jardín nacional"; y finalmente en 1896 por cuestiones de espacio y de accesibilidad (Línea 1 metro), se decidió utilizar Varosliget para los eventos de la celebración del milenario de la nación, constuyéndose además tres edificios singulares: el palacio de Vajdahunyad, la capilla de Jak, y el palacio barroco de una familia de la aristocracia, actualmente el Museo de la Agricultura. Por los senderos paseando entre los árboles, llegamos a una hora perfecta y con placer anticipado, al siguiente punto de nuestro recorrido de la jornada, el edificio amarillo de los


(F) BAÑOS SZECHENYI (SZECHENYI FURDO)

Entre los muchos baños de esta ciudad termal, nos decidimos por los más populares, entre comillas, del parque de la ciudad, con la intención de disfrutar metidos hasta el cuello en el agua a unos 38º, de la temperatura exterior de unos 2-3º. Lo cierto es que el baño, rodeados de las naves neobarrocas del complejo mientras va anocheciendo, es un placer para el cuerpo y el espíritu. Haciendo un poco de historia, los baños Szechenyi, los únicos en Pest y de los más grandes de Europa, aunque se inauguraron en 1913, se remontan a un primer edificio construido en el lugar en 1881, donde se hallaba un pozo perforado a casi mil metros de profundidad en el año 1870, por la que salía el agua a unos 74 grados.


Por aquel entonces, los baños eran temporales y su nombre era el de "Baño artesiano" debido al tipo de pozo que suministraba el agua. Los pozos artesianos son los que perforan acuíferos impermeables en los que el agua contenida tiene tanta presión, que sube por sí misma sin necesidad de ser bombeada, brotando a la superficie como un surtidor. Aunque la denominación de pozo artesiano procede de Artois en Francia, donde en 1126 se perforó el más antiguo de Europa, en Siria y Egipto muchos siglos antes ya utilizaban esta técnica. En el Sahara se usan para suministrar agua a los oasis, y en España es famoso el de la preciosa fuente de Cella, en las cercanías de la sierra de Albarracín, excavado por los templarios asentados allí a finales del siglo XII.


Por el éxito del que disfrutaba el "Baño Artesiano" entre la población, en 1889 se decidió emprender una ampliación, que culminó con una inauguración en junio de 1913, que convirtió los baños en permanentes tras haberse construido la mayor parte de los edificios amarillos de hoy en día, y recibiendo su nombre actual. También se excavó otro pozo a una profundidad de 1250 metros, por el que brotaban mas de 6 millones de litros diarios de agua a 77 grados. Las piscinas al aire libre comenzaron a funcionar en 1927, y desde 1963 funcionan sin interrupción durante todo el año, haga el tiempo que haga. En 1982 se inauguró el departamento de fisioterapia junto al complejo, que funciona como un hospital de día. Al principio equipado con 40 camas y atendido por médicos experimentados y fisioterapeutas, provocó tanto interés que actualmente el número de camas se ha doblado. En 1999 se hizo una rehabilitación completa de las piscinas y filtros y sistema de circulación del agua y se añadieron equipos modernos de alta tecnología. En la actualidad, se realizan anualmente trabajos de renovación y rehabilitación, cerrándose parcialmente diferentes secciones cada año.


El agua de Szechenyi, de propiedades curativas, se caracteriza por su gran contenido de sodio, calcio, magnesio, fluor y azufre, beneficioso para dolencias del aparato locomotor, o sea huesos, articulaciones y músculos, y lesiones post-traumáticas. También se bebe ya que es indicada para enfermedades gástricas y la vesícula. Pasando de las cuestiones curativas, se puede asegurar que estar metido en ese agua es un gozo, y que cuando se sale al parque por la puerta, es notorio y evidente el bienestar y la relajación muscular que se nota en el cuerpo.


Tras pagar los 3200 florines (11 euros) de la entrada, en las taquillas del vestíbulo barroco de los baños, se entra a un pasillo de entrada a las termas, donde se recogen las perchas y te dirige a las cabinas con puerta de salida a las salas de taquillas, para dejar la ropa. Los armarios se cierran y se abren, pulsando directamente sobre el cierre, con la placa que lleva la pulsera que te proporcionan al pagar la entrada. Si te olvidas del número de taquilla, en la pared hay un lector por el que pasando la pulsera, te aparece. Nosotros nos llevamos bañador, y las toallas las cogimos del hotel sin problemas, incluso a instancias de los recepcionistas, que nos dijeron que a la vuelta nos las cambiaban por unas limpias.


Tras salir de las taquillas te encuentras una primera sala interior con tres piscinas, una grande central, y dos laterales, con el agua a diferentes temperaturas, unas duchas, y la puerta de salida a los 2º exteriores. Tras bajar las escalinatas amarillas, uno acelera para meterse en el agua de cualquiera de las tres piscinas exteriores existentes, una central para natación, en la que es preceptivo llevar gorro y está vigilada desde una garita, y dos de baño con jacuzzi y chorros de agua, que son las que contienen al 99% de las cabezas que asoman del agua. Aun así, el aforo está a la mitad, permitiendo espacio suficiente como para no sentirse incómodo en ningún momento. El origen de los bañistas es variado, y a groso modo se percibe una mezcla uniforme de aquincenses y turistas de diversas procedencias. Hay un par de partidas de ajedrez en la piscina, y algunos metidos en el agua o sentados en los escalones con vasos de cerveza. El vapor que emana de los cuerpos asciende inundándolo todo, junto a los chorros de agua que brotan de la fuente a la piscina, el entorno barroco de las naves laterales, y la luz cambiante del sol descendiendo, ofrece una visión y un ambiente de ensoñación y relax.


Los baños de Szechenyi, cuentan con un total de 3 piscinas exteriores y quince interiores. Las exteriores están abiertas de 6 a 22 horas y los baños de vapor y las termas de 6 a 19 horas, aunque hay que tener en cuenta que las taquillas son cerradas a las 6 de la tarde. Los spas de Budapest, ofrecen en los baños de Szechenyi, Gellert, Rudas, Kiraly, Lukacs, Dagaly, y Palatinus beach, un 20% de descuento en la entrada con la tarjeta Budapest Card.


Disfrutamos durante una hora y media en la piscina exterior, antes de pasar a las termas interiores, donde el olor a azufre es intenso, y la temperatura del agua menor. Sentados en los escalones sumergidos de los bordes, vemos la gente charlando, y a una oriental bajar las escaleras con el cuerpo totalmente cubierto con una sábana, e introducirse en el agua. Un rato después, entramos en las taquillas, pulsamos con la placa de la pulsera el cierre, recogemos, y entramos a las cabinas para cambiarnos. Devolvemos la percha, y aparecemos en el parque con el castillo de cuento de Vajdahunyad iluminado al otro lado. Con el cuerpo reparado, nos acercamos hasta el castillo encantado de Vajdahunyad, construido durante el milenario, en cuyo sendero hay montado otro mercadillo de navidad. El castillo, copia del rumano de mismo nombre de Hunedoara en Transilvania (Castillo de Hunyad) construido en 1320, es una mezcolanza góticorenacentistarománicabarroca (la reiteración del eclecticismo en un sinfín de edificios de Budapest, no deja lugar a duda de que les volvía locos el uso del picapica arquitectónico), que alberga el Museo de Agricultura.


En los terrenos del castillo está tambien, como dije en la reseña del parque de Varosliget, la estatua de Anonymus o Magister P (la P se supone que puede ser la inicial del nombre), monje, escritor, cronista y notario real de Bela II o Bela III, no se sabe. En la base se puede ver la inscripción “Anonymus = Gloriosissimi Belae Regis Notarius” (Anonymus, notario del glorioso rey Bela). Este personaje, autor de “La historia de los húngaros”, un manuscrito del 1200 mezcla de tradiciones, leyendas, fuentes antiguas e imaginación del escritor, sigue manteniendo el misterioso halo que le proporciona el desconocimiento de su identidad, ya que se especula con que pudo ser desde un par de cancilleres distintos hasta un obispo de Bosnia de la época. Para más inri, la superstición popular dice que tocar el lápiz trae buena suerte.


Tomamos camino de regreso, y pasamos por la pista de patinaje sobre hielo (Mujegpálya) pegada al castillo, que a la ida vimos con las pulidoras rodando sobre la superficie antes de la hora de apertura, y ahora vemos iluminada por un montón de focos, y animada por varias decenas de patinadores. Inaugurada en 1870 es la más grande de Europa. La pista está abierta anualmente desde mitad de Noviembre hasta finales de febrero, y en verano, se llena de agua y se convierte en lago para remar en botecitos. Abren a diario de 10 a 14h, y de 16 a 20h, y la entrada cuesta 1200 HUF entre semana, y 1400 los fines de semana, con taquilla incluida. Se pueden alquilar los patines por supuesto. Hay otra pista de hielo al aire libre (Jegterasz) en el distrito VIII, en el 9 de Kerepesi utca al lado del centro comerical Arena Plaza, con prácticamente los mismos precios, y cierran a medianoche. Para regresar al hotel a por una ducha, y a dejar las bolsas, volvemos a cruzas la plaza de los Héroes, y en la esquina de Andrassy, agarramos por primera vez en la parada de Hosok Tere, el


(G) METRO DEL MILENARIO LINEA I AMARILLA
La línea 1 fue abierta en el año 1896, con recorrido desde Vorosmarty Ter hasta Szechenyi Furdo, convirtiéndose en la segunda subterránea más antigua del mundo, tras la de Londres de 1863. Su inauguración con motivo de la celebración del milenario, hace que tome su nombre de "Millennium" (Millenniumi Foldalatti Vasut-M1).
La verdad es que los vagones de madera son entrañables, y las estaciones rehabilitadas de la época, son muy bonitas. Transbordamos a la línea 2 roja en la parada de la plaza Deak y bajamos en la esquina del Astoria, desde donde tenemos el hotel a 5 minutos. Como no hemos comido nada desde el desayuno, nos damos una ducha rápida, una cerveza, y nos vamos a la búsqueda en la calle Sip Utca esquina Wesselenyi, en el barrio judío donde estuvimos por la mañana, de uno de los restaurantes de la cadena, (H) HUMMUS BAR. Como no podía ser de otra manera, nos pedimos un plato de Falafel y otro de kebap. Los platos son abundantes y las albóndigas vegetarianas y la carne están buenas, pero el hummus no me convence, ya que está sobrecargado del Tahini (crema de sésamo), lo que le mata el sabor aparte de hacerlo tremendamente indigesto. Pero bueno, el fast food soluciona el tema comida, y el precio incluyendo un par de cervezas Dreher es económico. El dia lo rematamos acercándonos, como no, al ambiente de (I) VOROSMARTY, pero con la intención de realizar la compra de un par de regalos en los puestos del mercado. Fin del tercer día.
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  Últimos comentarios al diario  BUDAPEST: PASEN Y VEAN
Total comentarios 25  Visualizar todos los comentarios

Chungking  chungking  19/11/2015 09:37   
eso espero koala, que lo paseis en grande. La pista era enorme, y además estaba al lado del castillo de cuento de Vajdahunyad en el parque de la ciudad. A mi me gustó mucho Budapest con el ambiente navideño, los mercadillos y las luces, aunque como ya habrás imaginado, el helor en esa época es importante, pero nada que no solucionen unas buenas prendas. Que disfruteis un monton, y muchas gracias por el comentario y la lectura. Muy feliz Amistad

Chufina  Chufina  22/12/2015 17:33   
chungking, me encantan tus diarios y este no ha sido menos. Gracias por toda la información que das, me viene genial para estas navidades. Te dejo mis estrellitas.

Chungking  chungking  26/12/2015 07:41   
gracias a ti Chufina :fl;, Felices fiestas, y qe tengas un bonito 2016 Muy feliz

Adelanton2015  adelanton2015  04/01/2016 23:14
¡Qué buen diario! Espléndido. Y qué maravilla de reportaje fotográfico. Es muy detallado, por lo que nos vendrá de perlas bien para organizar nuestra visita a Budapest. Gracias y mis cinco estrellas.

TravelFighter  TravelFighter  05/09/2016 16:35
Comentario sobre la etapa: LLEGADA DEL SÉPTIMO DE CABALLERÍA: RYANAIR, BUS-METRO, EUROSTARS, VOROSMARTY
El comentario ha sido movido al foro. Pulse aquí para ver el mensaje: https://www.losviajeros.com/foros.php?p=5338825#5338825

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Fecha: Dom Jul 28, 2019 05:02 pm    Título: Re: Viajar a Budapest: Qué ver, itinerarios - Hungría.

Que ciudad tiene más atractivo nocturno para cenar y pasear Heviz o Balatonfured?
Miguela
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Jul 01, 2008
Mensajes: 54

Fecha: Dom Jul 28, 2019 05:05 pm    Título: Re: Viajar a Hungría: Qué ver, ciudades, rutas e

Que ciudad es mejor para hacer noche en lago Balaton? Heviz o Balatonfured? Para poder cenar y pasear. Durante el día con el coche no tenemos problema
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Fecha: Dom Jul 28, 2019 06:23 pm    Título: Re: Viajar a Hungría: Qué ver, ciudades, rutas e

Nosotros y estuvimos en Tihany, viendo el pueblo y la Abadía, y en Balatonfured, donde nos alojamos y nos dimos un baño en el lago. Paseamos un poco por la Avenida de Rabindranath Tagore, junto al lago y cenamos en un restaurante junto al pequeño puerto. Es un pueblo de veraneo sin más. Preguntamos para ir a unos balneario con distintas piscinas, tratamientos, terapias, etc. Y nos dijeron que para eso mejor ir a Heviz, donde debe estar uno de los mejores del país, famoso por tener en el mismo lago un sitio de baños con nenúfares, barros y gran variedad de tratamientos. Todo ello junto...  Leer más ...
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Oct 26, 2012
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Fecha: Dom Jul 28, 2019 06:28 pm    Título: Re: Viajar a Budapest: Qué ver, itinerarios - Hungría.

Miguela Escribio:
Que ciudad tiene más atractivo nocturno para cenar y pasear Heviz o Balatonfured?

Te he respondido aquí : www.losviajeros.com/fo... 75#6208275
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May 09, 2009
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Fecha: Dom Jul 28, 2019 08:09 pm    Título: Re: Viajar a Hungría: Qué ver, ciudades, rutas e

@Miguela muevo tus mensajes a este hilo ya que es más adecuado, los habías puesto en el hilo de Budapest y en tu viaje no visitas solamente la ciudad.

Un saludo.
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