Después de nuestro desayuno, en el que por supuesto no faltaron unas ensaimadas buenísimas, dejamos las maletas en la consigna del hotel y nos dirigimos al centro por el Paseo marítimo.
Teníamos pendiente la visita al palacio de la Almudaina y como era miércoles su visita para los ciudadanos de la unión Europea era gratuita. Antes de la visita un paseo por los Jardines de S´hort del Rei
El edificio que originariamente fue hecho construir como ciudadela, tiene cincos torres almenadas y una de ellas, la Torre del Homenaje sirve como bastión para la estatua del Arcángel San Gabriel.
La visita comienza con el Patio del Rey y su fuente central.
Ya en el interior se recorren diferentes espacios, decoración medieval en la planta baja y en la planta superior espacios dedicados al Rey, a la Reina decorados con tapices y majestuosos muebles y una pequeña capilla dedicada a Santa Ana.
Salones con cuadros y tapices que nos recuerdan diferentes etapas de la historia de España.
Y entre todas las estancias, la que más nos impresionó fue la sencillez del Salón del Trono con unos impresionantes arcos apuntados.
Después de la visita y callejeando por las calles de Palma, llegamos a la estación de Autobuses. Desde allí y en el autobus L210 nos trasladamos a Valldemossa.
Para consultar los horarios:
www.caib.es
Valldemossa es un pequeño pueblo a 17 Km. de Palma en la Sierra de la Tramontana y rodeado de almendros y olivos.
Es un pueblo realmente especial, callejuelas empedradas y estrechas, puertas y fachadas, todas con la efigie de Santa Catalina, su patrona, muy cuidadas hacen que pasear por Valldemossa sea realmente un placer.
Pero el protagonismo de Valldemossa se lo lleva su cartuja y dentro de ella las estancias que ocuparon en el invierno de 1838 una pareja muy romántica: Chopin y Georges Sand. Georges Sand escribió durante su estancia en la cartuja “Un invierno en Mallorca” donde al parecer no da muestras de mucho afecto ni por la isla ni por sus habitantes.Aún así y con su libro dio a conocer este precioso pueblo mallorquín.
En la Cartuja pudimos ver una magnífica biblioteca y una preciosa farmacia con botes de cerámica de la época.
En la celda nº 2 documentos manuscritos y retratos de Georges Sand y en la celda nº 4 partituras originales, documentos y el piano Pleyel que usó Chopin durante su estancia en Valldemossa.
Al final de la visita un breve concierto de piano.
Después de la comida, un agradable paseo por las calles de Valldemosa donde descubrimos en un rincón una estatua de Santa Catalina Tomás que además acompaña cada casa de este pueblo en forma de azulejo y la bella cúpula de azulejos verdes de su iglesia.
A media tarde de nuevo el autobús L210 nos devolvió de nuevo a Palma.
Fotos de última hora y regreso al hotel para recoger maletas y emprender viaje de vuelta a Madrid.
Palma de Mallorca un estupendo destino para una mini-escapada.