Hoy nos hemos levantado más tarde, como la hora prevista de llegada es a las 14, decidimos desayunar en el restaurante, a eso de las 9 (hoy cierra a las 9'30) La comida es la misma que en el bufet, pero servida recién hecha, calentita, y te traen a la mesa el cafe, la leche, los zumos y la bollería que quieras tomar, es decir, sin las colas del bufet. Además preparan tortillas en el momento o huevos revueltos con salmón.
Después subimos a cubierta, hoy hace sol y calor y se puede disfrutar de la piscina y los jacucis. Durante toda la mañana hay animación, bailes, concursos, bingo, música, etc. y como no, tartas hasta las 12. Si no participas en los juegos y concursos, te diviertes solo con mirar. Ya se ve la costa africana, queda poco para desembarcar y el color del mar pasa del azul oscuro al verde turquesa, el Sinfonía aminora la marcha y nos cruzamos con el MSC Fantasía, que salía de Túnez (pedazo de barco)
A las 13 horas bajamos a comer, la vestimenta informal, incluso pantalón corto para el restaurante (solo para las comidas)
Aquí tenéis las vistas de Túnez (Sidi Bou Saïd)
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El desembarco fluido. Y ahora os cuento lo que muchos deseáis saber, el tema de las excursiones. La noche anterior tienes que rellenar una parjeta con tus datos y los del pasaporte que se entrega a la Salida del puerto de La Goulette. Te dan una parte para tí que debes entregar a la policía tunecina cuando subes al barco.
Nosotros la hicimos con la innombrable, (excursionespara.....) la contratamos desde Ibiza, por teléfono, nos hizo el favor una compañera de viaje y costó 19 euros por persona. Aunque en un principio queríamos taxi, el resto del grupo ya la había contratado, así que nos arriesgamos y este fue el resultado:
Costó encontrar el autobús. No entra al puerto, así que estaba aparcado en un descampado (a la derecha después de pasar la caseta de la policía) Salió a nuestro encuentro el guía, pues el autobús no se veía desde la carretera; mientras tanto, los taxis no oficales te ofrecen excursiones, aunque sin insistir pues saben que vas al bus que espera fuera. La primera impresión, el autobús: viejo, tapicería algo sucia y algunos asientos rotos, pero como no estaba lleno nos pudimos cambiar. Por cierto, vimos a gente que pagaba en metálico al guía, antes de subir, (si no estaban en el listado de pasajeros, ¿les cubrirá el seguro en caso de accidente? ya me entedéis... Salimos hacia la Medina de Túnez, que es enorme. Bajamos cerca del Ministerio de Hacienda (impresiona ver a los policías con fusiles) y tras una breve explicación entramos por la parte descubierta y a los cinco minutos ya estábamos en una tienda de perfumes. Cuatro o cinco no quisimos entrar y callejeamos por la medina, muy limpia y cuidada en este tramo. De vez en cuando, alguien se te acerca y pretende hacerte de guía, venderte gafas (más baratas que en Carrefour, según el vendedor) pero sin hacerce pesados.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Después de unos 20 minutos y con los aromas del pachuli, jazmín, limón o canela nos llevó a la parte cubierta. Vimos a un artesano de la lana (cardaba el típico sombrero rojo tunecino) y pasamos a las joyerías. Breve explicación (sin que nadie comprara) y nos llevó a un bazar con un patio interior lleno de cosas... un todo a cien tunecino. Tras pretender darnos más de media hora para comprar y tras quejarnos, salimos a ver algo de la medina mientras algunos (los menos) regateaban. Volvimos justo para ver como le daban la comisión al guía y finalmente nos sacó de la medina, dirección Cartago.
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Cartago... Gran desilusión. No hay mucho que ver, casi todo ha desaparecido, alguna columna, el cementerio púnico, el puerto, lo que queda del teatro y poco más (hay mucho por excavar). Vimos las cisternas al volver al puerto, sin poder bajar para hacer alguna foto. Paramos junto a la Gran Mezquita de Túnez, unas fotos y al bus. Menos mal que ya íbamos camino de Sidi. Llegamos en unos 15 minutos, paró junto a la estación de tren y el guía nos llevó a pie hasta un café que hay en la entrada, pues los autobuses no entran en el pueblo. Sidi justifica la visita.
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Nos dío unos 35 minutos para visitar el pueblo (una ridiculez, necesitas como mínimo varias horas, sobre todo si quieres tomarte un buen te con piñones) porque aún nos aguardaba una última sorpresa: como no, la visita de una tienda de dátiles.
Paseamos por las callejuelas, donde el blanco de las paredes y el azul de sus puertas y ventanas le dan una atmósfera especial. No os perdáis las vistas desde el mirador que hay al final de la calle principal, al final de la cuesta. Hay tiendas para comprar sin regateo y es más barato que en la medina de Túnez, además, no te persiguen insistentes.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Como el sitio nos gustaba, nos demoramos todos un poco y al final se fastidió la visita a la tienda de dátiles (que pena...) pues quedaba solo media hora para subir al barco. Nos llevaron al puerto y esta vez si dejaron entrar al autobús, que paró junto a los de MSC y puntuales subimos al Sinfonía. Por si alguien quería unas fotos con unos camellos, había cuatro esperando en el puerto. El olor a orin de estos animales era insufrible.
Lo mejor de la excursión: el precio. Lo peor: de tres horas de excursión, una y media se pierde en tiendas y el bus.
A las 7 y media salió el barco de Túnez rumbo a Catania. Por cierto, esa noche, el barco se movió un poco, aunque sin mareos.
Foto saliendo de Túnez
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Mañana llegaremos a Catania, barroco en estado puro.