DÍA 3 DE ENERO – COZUMEL
En cuanto nos dieron permiso para desembarcar, bajamos del barco para buscar los ferrys que cruzaban a Playa del Carmen. En el barco existía la posibilidad de cogerlo con ellos aunque no hicieses la excursión por 20€ por persona, pero nosotros fuimos por nuestra cuenta.
Nada más salir del puerto internacional, había una paseo hacia la izquierda donde se encontraba el puerto nacional, que era de donde salían los ferrys a Playa del Carmen. Había uno que salía a las 11.00, pero no nos dio tiempo a cogerlo, así que hasta las 12.00 no pudimos salir. Por el ferry pagamos 52$ dos personas, es decir, unos 20€ por persona, lo mismo que con el barco, pero quizá merece la pena porque así tienes libertad de ir y volver cuando quieras, sin tener un horario fijo.
Una vez en Playa del Carmen contratamos un coche para 6 personas para que nos llevase a Tulum, por persona pagamos 20$, unos 15€ por persona. Una vez allí, las entradas costaron 5$, unos 4€ por persona.
En total pagamos 39€ por persona por hacerlo por nuestra cuenta, no los 59€ que costaba con el barco. Y si hubiésemos ido en van en lugar de alquilar un coche, habría salido más barato, pero bueno, nos ahorramos 20€ por persona, que no está mal.
Aunque se han encontrado inscripciones en Tulum que datan de 564, la mayor parte de los edificios que se aprecian hoy en día fueron construidos en el período postclásico de la civilización maya, entre los años 1.200 y 1.450. La ciudad todavía era habitada en los primeros años de la colonia española pero a finales del siglo XVI ya no quedaban residentes.
Nada más entrar, puede verse una panorámica del recinto.

Quizá lo que más destaque del recinto sea:
La casa del cenote


y el Castillo



aunque hay otras vistas muy bonitas



Y como no, las famosas higuanas

Desde luego que merece la pena hacer la visita, aunque me quedé con muchas ganas de visitar Chichen Itzá, pero bueno, así tenemos una excusa para volver…
A la vuelta estuvimos viendo las tiendas de Playa del Carmen y comprando algún suvenir.

Y no nos podíamos ir sin probar los nachos y los burritos mexicanos.


A las 6 de la tarde cogimos de nuevo el ferry y volvimos a Cozumel, donde estuvimos paseando por sus tiendas y volvimos al barco.
Esa noche zarpaba el barco a las 22.00 con rumbo a Grand Cayman.