Nos levantamos pronto, desayunamos los croissants comprados el día anterior (estaban perfectos) y fuimos a la oficina de turismo de Sasbachwalden. Preguntamos por rutas para hacer por el pueblo y por los horarios de autobuses de la ruta de senderismo del río Wutach, el museo etnológico de Gutach (si tenían info en inglés). Realmente la oficina del pueblo estaba más centrada en actividades a realizar por el pueblo, por lo que sólo nos supo indicar sobre una ruta de senderismo que sale del pueblo (que luego por cierto, estaba muy chula).
La ruta salía del pueblo y subía por una carretera de montaña, hasta un recodo en el que se internaba entre los árboles siguiendo el curso de una cascada (Wasserfall, en la selva negra las hay por todos los lados … y son chulísimas).

Merece mucho la pena porque son 800 metros de cascada (no de caida sino de recorrido) y se suben entre el bosque, todo el rato a la sombra mientras se van atravesando 13 puentes de madera muy chulos que cruzan de un lado a otro de la cascada. Llegamos a un pueblo que atravesamos siguiendo las indicaciones (por cierto, las indicaciones de senderos en Alemania, al menos en la Selva Negra y Baviera que es donde estuvimos después, son alucinantes, adjunto foto …)

Seguimos subiendo por un camino que indicaba las ruinas de un castillo. Llegamos a otro pueblo que atravesamos perdiéndonos un poco al principio, para después volver sobre nuestros pasos y encontrar el sendero (estaba cubierto de hierba, a decir verdad, este fue el unico punto en el que no había o no vimos cartel …). Seguimos subiendo siguiendo las indicaciones del castillo y después de varios cruces, al final llegamos a un sitio en el que ya no había indicaciones (nos debimos quedar muy cerca pero se cerraba mucho el bosque y nos dio un poco de miedo perdernos).
La ruta discurría casi en su totalidad por sombra y desde que empezamos a donde terminamos, había unos 3,5 kms (de continua subida). Fue muy chula, después bajamos para comer en Sasbachwalden, entramos en un supermercado que había abierto, compramos una sopa de sobre de brocoli, pasta y salsa napolitana. En la Bäckerei compramos pan y una hogaza que nos cortaron en rebanadas, además de dos trozos de tarta de chocolate (curioso, allí, venden las tartas por pedazos, de todos los tipos, colores y sabores).
Comimos en la terraza del apartamento y nos echamos la siesta en las hamacas. Por la tarde cogimos el coche y fuimos a ver un lago cercano (Mummelsee), cerca de la casa y a medio camino en la Schwarzwald Hochstrasse (es una carretera que atraviesa toda la selva negra de Norte a Sur por mitad de los bosques, pueblos más profundos, etc, merece la pena).

Volvimos al pueblo y cenamos en Otto, restaurante que hay en el pueblo y cuya cocinera es española (su marido y su hijo atienden el restaurante, son alemanes y son mu majetes). Además, tienen cartas en castellano. Luego, a descansar.