Amanece chispeando y más tarde mejoró. Desayunamos y nos vamos a Friburgo. Aparcamos en un parking en el centro (en un centro comercial que hay cerca del Rathaus) y recorremos la ciudad. Hay un mercado de flores, frutas y productos varios en la plaza de la catedral.
Damos una vuelta por la ciudad siguiendo el plano que nos habían enviado desde la oficina de turismo alemana en España (semanas antes habíamos solicitado información, te mandan cosas por correo a casa gratis).
La ciudad es muy bonita, distinta, limpia, poco ruidosa, muchas bicis por todos los lados y edificios y calles centrales con tranvía, también muy bonitos. Toda la ciudad tiene canales de agua por las calles (al menos el centro).


Nos comemos dos perritos típicos alemanes en la plaza de la catedral, compramos unas moras y nos vamos.
Vamos camino de Gutach. La carretera es bonita, adentrándonos en la selva negra. Llegamos a Gutach y allí, vamos al aparcamiento al aire libre del museo etnológico que ibamos a visitar. Se trata de un museo al aire libre con las casas típicas de la selva negra (hay distintas edificaciones, se tarda una hora y media en ver aproximadamente). Merece mucho la pena ya que se pueden visitar las casas por dentro y ver cómo distribuian las estancias, a que se dedicaban, etc.

Salimos del museo y vamos dirección Triberg, a ver las cascadas. Llegamos, aparcamos en zona azul (allí acaba a las 18:00 y quedaba como media hora por lo que nos salió barato), y fuimos a ver las cascadas. Están chulas, pero para nuestro gusto están explotadas muy en plan de turistas, en lugar de caminos de tierra para subir, están asfaltados, bancos cada dos por tres, muchos autobuses descargando y cargando gente … aunque son bonitas nos decepcionó un poco el ambiente.
Nos comimos unas pizzas baguette y nos fuimos hacia Schiltach. La ruta desde Triberg hacia Schiltach, merece la pena, es una carretera interior de la selva negra muy chula. Vimos el pueblo, que es bonito por las casas que tiene y el río, nos tomamos una cerveza en un bar en el que no entendía inglés ni el tato (y por supuesto, nada de castellano) y nos fuimos hacia Sasbachwalden.
La ruta desde Schiltach hacia el pueblo donde estabamos, es de las mejores rutas de carretera de bosques que he hecho en mi vida. Fuimos por unas carreteras que atraviesan la selva negra por enmedio (nos las marcó el TomTom) y que resultaron ser una belleza: bosques, pueblecitos pequeños con arquitectura típica, caminos pequeños rodeados de árboles por todos los lados, vistas inmensas de la selva negra, etc.

Llegamos a Freudenstadt y cogimos la Schwarzwald Hochstrasse
de nuevo, dirección Sasbachwalden. Cenamos en el apartamento y a descansar.