Este día fuimos a Oberkirch a alquilar las bicis. Alquilamos las bicis en una tienda por 10 euros todo el día (2 bicis). Cogimos el camino que iba paralelo al río y fuimos a ver el pueblo de al lado. Llegamos allí, compramos unos bocadillos y una Fanta y nos los comimos en la vereda del río.
Después volvimos a Oberkirch y fuimos por uno de los millones de carriles bici que hay en esa zona (carriles bici flipantes, son como las carreteras, de asfalto, pero algo más estrechos), que van paralelos a las carreteras de allí. Llegamos hasta Ulm, pueblo en el que vimos su ayuntamiento, dimos una vuelta y nos volvimos a Oberkirch porque nos dimos cuenta de que una de las bicis, tenía mal un engranaje de la cadena y estaba apunto de salirse.
Conseguimos llegar a Oberkirch, devolver las bicis y nos fuimos a Sasbachwalden a hacer la maleta, ya que al día siguiente viajabamos dirección Baviera.
Dimos un paseo final de despedida por el pueblo, tirando fotos en distintos sitios y cenamos en Otto’s, el restaurante de los camareros que sabían español. La verdad es que el pueblo fue como nuestra casa durante la semana que estuvimos allí, nos sentimos enseguida muy bien atendidos, tanto por los dueños del apartamento como por los de las tiendas que frecuentabamos y los restaurantes en los que comiamos.

Es un pueblo totalmente recomendable para alquilar uno de los múltiples apartamentos que hay allí, ya que está muy bien ubicado y es muy tranquilo y en todo caso, aunque no sea para dormir, al menos si estáis por la zona merece una visita.
