Amanece sobre las 06.30 a.m., y si no el gallo cantor te despierta. Arreglados y todavia cansados, nos bajamos para ir a desayunar. Los jardines que la noche anterior no vimos por la poca luz artificial que hay, nos deslumbra con todo el explendor de colores y olores que nos rodea. una maravilla de jardín bien cuidado con infinidad de arbustos, arboles, flores. El buffet amplio y bien surtido. El personal amable y bien formado en su cometido, aunque un poco lento para mi, (el extres lo tenemos que dejar en casa), siempre estan cantando. Recobradas las fuerzas, nos dirigimos a la playa a traves del recinto del complejo hostelero. Divisamos las varias piscinas, restaurantes y kioscos playeros hasta llegar a la playa. Arena fina, blanca, con un tacto diferente a la que conozco. El agua azul aunque con algunas algas tiene la temperatura ideal para los frioleros. Pero lo mejor es esa playa de arena llena de palmeras y vegetacion, sin ver ladrillos ni hormigon ya que las alturas de los complejos hosteleros son bajos estando cubiertas por dichas palmeras. Inmensa en extensión, sin paseo marítimo ni carretera ni circulacion, dan ganas de pasear al borde del mar. Esta jornada de tranquilidad la acabo contado a mis colegas viajeros que tanto el buffet de comida y cena están bastante completos. En los kioscos puedes beber y comer todo lo que quieras y a todas las horas, (no hace falta emborracharse para pasarlo bien como se quejan los guiris). en mi siguiente etapa para no cansaros más, os detallare aspectos generales de los días que utilizamos para descansar en el hotel y en la cuarta y quinta etapa las dos excursiones que realizamos, dejando la sexta para la vuelta.