Hoy tocaba madrugar. Era nuestra visita a Washington. Habíamos comprado los billetes en Megabus y teníamos que salir de justo detrás de la Post Office a las 6:40 de la mañana. Con esto asegurabamos llegar a Washington sobre las 11:00. Como anochecía muy pronto la vuelta la cogimos para las 7:30, que aunque fuera ya de noche cerrada por lo menos podíamos aprovechar un poco más el día. Sobre las seis de la mañana ya estabamos por las cercanías de la parada de Megabus y nos vamos a desayunar a un Dunkin Donuts. La verdad es que a esas horas lo único que había desayunando era gente un poco rara, alguna durmiendo sobre la mesa y algún indigente.
Nos vamos a la parada del autobús donde ya había una gran cola y justo en ese momento nos damos cuenta de que nos hemos dejado la cámara de fotos en el Dunkin Donuts. Casi se me para el corazón. Bueno, al menos las fotos las tenemos a buen recaudo ya que las descargábamos todos los días en el portátil, pero la cámara era nueva y con lo que había en el Dunkin Donuts me daba pánico no encontrarla. Pero allí estaba, esperando a que la recogiéramos. ufff, menos mal.
Volvemos a la cola y esperamos. El día no había empezado muy bien y desde luego no continuó bien tampoco. Cuando íbamos por la mitad del trayecto, la mujer que conducía el autobús se pone en contacto por megafonía y con la voz entrecortada y llorosa anuncia que en su casa ha surgido una urgencia y que no puede continuar con el trayecto, que lo siente mucho y que en nada vendrán a sustituirla. Pero ese "en nada" se convertiría en esperar al siguiente autobús que venía de Nueva York, con lo que llegamos a Washington con dos horas de retraso. "Lo que faltaba", encima de que disponíamos de pocas horas de luz, ahora nuestra estancia en Washington se veía reducida en dos horas menos. Seguíamos con la mala pata del trayecto.
Nos bajamos del autobús y nos dirigimos hacia la Casa Blanca.
Tenía un trayecto programado para que nos diera tiempo a verlo todo en las horas que disponíamos pero como ahora teníamos dos horas menos hubo que cambiar todos los planes e ir al grano, vamos a ver lo básico y no perder lo importante. Así que cambiamos ruta y directos a la Casa Blanca. Allí estuvimos un rato, contemplando desde el vallado los jardines y allí al fondo, la Casa Blanca. Tambien se veía el pequeño huerto que tiene Michelle Obama y que pocos días antes había salido en el telediario.
(En los planos que pondré al final del Diario, está el recorrido original que pretendíamos hacer y que está calculado para ver Washington en un día).
De ahí nos vamos al Monumento a Washington. Me hubiera gustado mucho subir, pero como no teníamos tiempo seguimos nuestro paseo por The Mall hasta el monumento a la II Guerra Mundial.
A continuación vamos a ver el conmemorativo a los Veteranos de Corea y a los Veteranos de Vietnam. Y ya llegamos al Lincoln Memorial.
Cruzamos el Arlintong Memorial Bridge y nos vamos directos al cementerio de Arlintong. Allí cogimos un tour por unos 7 dolares que te llevan en autobús, te vas bajando y subiendo en varias paradas que tienen y además te van contando (en inglés) toda la historia y demás del cementerio.
La verdad que el tour merece la pena, así ves todo lo importante y lo ves en el menor tiempo posible.
Se ve la tumba de Kennedy, el monumento al soldado desconocido (en el que presenciamos su cambio de guardia de las 16:00)
Cuando terminó el tour, ya empezaba a anochecer, así que decidimos coger el metro e ir hacia el Capìtolio.
Lo vimos ya de noche cerrada, pero la verdad es que estaba impresionantemente bonito, con su arbol de Navidad y su iluminación.
Una vez llegado a este punto empezamos a dirigirnos hacia la parada del autobús. Pasamos por un mercadillo y callejeamos un poco por Washington hasta que llegamos a la entrada del barrio Chino. Quedaba poca distancia hasta la parada del autobús y como ya eran las 6 y media, y quedaba una hora para coger el autobús y todavía no habíamos comido, nos vamos a una pizzería y a comer!! que era hora!! La verdad es que la pizza estaba riquísima ¿o sería el hambre que teníamos?. Bueno, pues nada, llegaba la hora de coger el autobús de vuelta y ... OH! para culminar el día: me había dejado el billete de vuelta en el autobús. La verdad es que lo único que teníamos era una hoja impresa que nos habían enviado con la hora y demás pero me la había dejado en el cambio de autobús. Ufff, bueno, voy a buscar el correo en el móvil. El móvil sin apenas batería. "se me acaba la batería, se me acaba la batería, no encuentro el correo" y dio lo justo para anotar el número de reserva y .... móvil apagado. No nos hubiera hecho falta porque el chico del autobús solo nos pidió el nombre pero bueno, un pequeño atragantón nos llevamos.
La vuelta a Nueva York la hice entera durmiendo, bueno, como el viaje de ida y se me hizo más bien corto. Llegamos a Nueva York cerca de las doce de la noche, así que cogimos el metro y nos fuimos a dormir, que el día había sido intenso y muy muy cansado.
Me da pena que hubiéramos perdido tanto tiempo y que no me diera tiempo a ver cosas que me hubiera gustado ver, pero bueno, así queda para un futuro viaje.
Datos:
Bus a Washington: 13 euros.