Abandonamos Darligen con mucha pena pues estábamos muy a gusto, pero ilusionados por conocer las Rhinefalls que eran el punto del viaje que más expectación nos creaba.
Por el camino contemplamos el lago Brienz, muy similar al Thun pero curiosamente sus aguas son de un azul turquesa muy llamativo.
Llegamos a las Rheinfalls, las vimos desde el lado del castillo, que es desde donde recomiendan verlas.
Luego nos desviamos un poco para conocer Stein am Rhein , el que dicen que es el pueblo más bonito de Suiza. A nosotros nos gustó pero no le daríamos ese título.
Pasamos la tarde conociendo el pueblo y nos fuimos a dormir al lago Titisse, ya en Alemania,pasando por unas carreteras espectaculares y viendo los paisajes típicos de la Selva Negra:montañas tan tupidas de árboles que parecen formar un tapiz hecho con todas las tonalidades de verde que existen.
Nuestra primera gran decepción vino al llegar a Titisse. Nos pareció un lugar retrógrado, que quizá hubiese vivido épocas mejores hace ya muchos años.
El lago en si tampoco nos dijo nada, asi que aprovechamos para descansar.