Salimos del hotel sobre las 8 y cuarto como cada día tras desayunar, cogimos el metro hasta Euston e hicimos transbordo para ir a la estación de King Cross-St Pancras. Preguntando varias veces conseguimos llegar al andén 9 y ¾, que no estaba en su lugar, sino que, debido a las obras, lo habían sacado fuera, por lo que perdía mucho encanto, la verdad. Nos hicimos las fotos sólo mi madre y yo (ellos dos ni sabían lo que era eso) y les pareció una chorrada muy gorda, je je, pero yo quería verlo.
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Cogimos de nuevo el metro hasta Camden Town. Paseamos por la calle principal y vimos las famosas fachadas de las tiendas, con aviones gigantes, zapatillas enormes, entre otras cosas, vimos la zona del canal con las motos donde más tarde comeríamos y fuimos paseando por los distintos puestos de comida, ropa, regalos… que allí había. Entramos a la zona de los caballos que nos gustó mucho y aprovechamos para bajar al baño bajando muchísimas escaleras (después vimos que había ascensor). Nos sentamos un rato en una especie de fuente que había frente a puestos de comida de todos los países y mientras mis padres se fueron a buscar algo donde comer, y se hicieron amigos de una chinita (o tailandesa) con la que quedaron para ir más tarde a comprarle la comida.
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Fuimos a ver la tienda de Cyberdog con esa música alta que tienen (no era tan insoportable la música como leí por internet), y vimos las distintas cosas “raras” que había dentro. Me llamó la atención un collar con forma de donut blandito y todo. Me regañaron varias veces por tratar de hacer fotos, pero las hice.
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Eran menos de las 12, pero decidimos ir ya a comprar la comida pues pensamos que ya las motos estarían todas ocupadas, y así fue. Compramos la comida (un mix de pollo, arroz, y no sé qué más – 4 ó 5 cosas distintas) en una tarrina por 4 libras con coca-cola y todo, súper barato. Las motos estaban ocupadas pero yo me senté a comer en una libre. Tuvimos suerte que las 3 que estaban a mi lado se quedaron pronto vacías y ya nos pusimos juntos a comer. Me sobró un poco pues aún no tenía mucha hambre y andaba un poco revuelta desde esta mañana con la tripa…
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Salimos de allí no sin volver antes al baño de los caballos, esta vez por el ascensor. Cogimos el metro hasta marble Arch y nos bajamos para ver a los famosos oradores de Hyde Park. Me resultó muy curioso.
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Yo era la única de los 4 que quería ir a verlo aunque creo que al final también les gustó a ellos. Me resultó gracioso. Creo que hablaban mal de los árabes o de los negros (no entendí muy bien) o les criticaban por algo, porque luego éstos les respondían muy enfadados y era gracioso. Uno de los oradores sólo decía Mohamed-Mohamed-Mohamed. Todo el mundo se partía.
A pesar del cansancio que teníamos ya y, como no queríamos bajar más escaleras del metro (hay muchísimas escaleras en el metro de Londres, una vez para ir a la línea de Piccadilly bajamos y subimos 90 y tantos escalones (y de caracol).
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Total, que buscamos algún bus que fuese a Harrods, pero anduvimos bastante más que en el metro hasta que encontramos un bus que fuese allí. Preguntamos a un conductor de otro autobús y estuvo más de 10 minutos buscando en un librito súper gordo la información que le pedíamos. Ya nos daban ganas hasta de irnos y todo. Pero eso, que son súper amables y se matan por ayudarte. Montamos en un autobús cuyo conductor nos dijo que sí iba a Harrods pero una mujer dentro del bus insistía en que no. No la hicimos mucho caso y al final se dio cuenta de que teníamos razón y nos pidió perdón y todo, y otro hombre del bus no nos dejó en paz en todo el camino hablándonos en inglés sobre por dónde teníamos que ir a Harrods. Recuerdo que nos bajamos del bus y seguía haciéndonos gestos con los brazos.
Fuimos a Harrods y entramos por una puerta que no parecía ser la principal. Como estábamos tan cansados apenas no dio tiempo de pasar por la sección de perfumes de pasada, la de regalos, donde me compré una bolsa con el perrito de Harrods, un llavero de Hello Kitty muy mono y mi madre un llavero con la torre del big ben (32,85 pounds en total). Vimos la sección de Navidad que nos encantó y también un poco de pasada la de dulces y tartas y todo eso.
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Salimos ya y, gracias a mi insistencia, conseguí que fuésemos a ver el Regent Park. Así que cogimos el metro (y sus escaleras) y nos fuimos hasta allí. Estuvimos como media hora sentados en un parque infantil que había a la entrada y después nos fuimos a ver los jardines, el lago… y salimos hacia el metro de Baker Street y ya nos fuimos al tan ansiado hotel, sobre las 5 de la tarde. Ya por la noche bajamos a comprar la cena en el mercado y cenamos y a la cama.
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