Tal y como habíamos leído en el foro, lo mejor para visitar la Estatua de la libertad es comprar las entradas con antelación para primera hora de la mañana y eso es lo que hicimos. No pudimos visitar la corona porque cuando compramos las entradas (3 meses antes) no quedaban plazas, así que sólo nos tocaba el pedestal.
Nos despertamos temprano, desayunamos en el hotel y cogimos el metro hasta Battery Park. Al embarcar al ferry pudimos ponernos arriba en la parte derecha, tal y como aconsejaban por aquí. Las vistas desde el Ferry estan muy chulas; estaba nublado pero se veía todo bastante bien.
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Al acercarnos a la Estatua... ooooh, qué emoción!!
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Yo creo que de tanto haber leído que es más pequeña de lo que parece y de que no es para tanto, me había generado unas expectativas tan bajas que al verla me quedé impresionada!! NO ES PEQUEÑA!!! No hay que olvidar que es una estatua, no sé la gente lo que se espera de una estatua, no querrán que sea como un rascacielos, no? A mi como estatua me pareció bastante majestuosa!!
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Al entrar al pedestal hay un pequeño museo donde te explican la historia de la estatua, es interesante dedicarle un rato.
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Y una vez arriba, además de las maravillosas vistas a Manhattan, es emocionante saber que estás en la propia Estatua, a nosotros nos encantó la visita. Hay gente que dice que no vale la pena pero yo no estoy de acuerdo,a nosotros nos encantó. Juzgad vosotros mismos
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A Ellis Island decidimos no ir, no teníamos mucho tiempo así que decidimos prescindir de la visita.
Al llegar a Manhattan, nos dirigimos hacia el Financial District, realmente impresionante, una de las zonas que más nos gustó. Una mezcla arquitectónica muy interesante.
Pasamos por Bowling Green, el parque público más antiguo en la ciudad de Nueva York. Muy pequeñito pero bonito, entre tantos rascacielos.
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Pasamos por Wall Street, Federal Hall National Memorial, hasta llegar a la St. Paul's Chapel.
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Pero lo que más nos impresionó fue Ground Zero. Logicamente, aunque ahora estén de obras para volver a dar vida a ese espacio, el vacío se sigue notando y no puedes evitar imaginarte el terror de aquel famoso 11 de septiembre de 2001. Parece mentira que hayan pasado ya 10 años. Hay un museo al lado pero decidimos no entrar, después de meditarlo un rato.
En la catedral ya nos había conmovido bastante al ver todo lo que recuerda las victimas del gran atentado de las torres gemelas y decidimos dejar el museo para otra visita, quizás en un futuro-
El lugar ahora se está transformando y pronto inaugurarán la que va a ser la torre más alta de NY.
Ojalá no tengamos que volver a presenciar nunca algo tan trágico como lo que se vivió ese día.
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Tras pasar por la ciudad de Justicia y ver a los típicos abogados estresados que salen en las películas, subiendo y bajando las escalaras a toda prisa, nos fuimos a comer un trozo de pizza a un sitio de comida rápida de allí cerca, muy bueno, la verdad.
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Descansamos un ratito y luego fuimos a ver el tan famoso Puente de Brooklyn, otro de los sitios más emblemáticos de la ciudad.
Es muy bonito, pero tengo que reconocer que después de ver el Golden Gate de San Francisco no nos impresionó tanto, aunque la verdad es que son diferentes e igual no tiene mucho sentido compararlos.
Es bonito y lo recorrimos más o menos hasta la mitad más que nada porque no valía la pena llegar hasta el final porque había obras. Nos sentamos allí en un banco a observar a la gente pasear, estuvo muy bien.
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Después cogimos el metro y nos fuimos a Grand Central Station. Queríamos ver el bullicio de gente que los viernes termina de trabajar y coge el tren para volver a su casa. Madre mía, qué caos!!!
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A continuación nos acercamos de nuevo al Chrysler, nuestro rascacielos favorito. Entramos al hall, que es bonito y pensamos en la pasta que tienen que ganar los altos ejecutivos que allí trabajan… las vistas desde sus despachos deben ser impresionantes.
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Seguimos caminando por la zona hasta que empezó a llover a cántaros. La idea era esperar que parara de llover y luego subir al Empire State. Nos metimos en un Karaoke para hacer tiempo (fue divertido escuchar a los neoyorquinos cantar, jejeje) y cuando al rato paró de llover nos acercamos al Empire y preguntamos a unos italianos que acababan de bajar qué tal se veía Manhattan desde allí arriba después de tanta lluvia… nos dijeron que fatal, así que decidimos dejar la visita para otro día.
Nos fuimos a cenar por Hell’s Kitchen, nos tomamos algo en la azotea de nuestro hotel y a dormir que al día siguiente tocaba madrugar (para variar… jejeje)