Hoy nos vamos a conocer la zona nueva,para llegar decidimos hacer el camino todo por la orilla del río Moldava, asi fuimos viendo todos los puentes, la Ópera Nacional, varios cafés antiguos en los que yo me imaginaba a Kafka escribiendo...
Llegamos a la plaza Wenceslao, impresiona por sus dimensiones pero fue lo que menos nos gustó de Praga. Presidiendo la plaza se encuentra el Museo Nacional.
Nos tomamos una cerveza en la famosa U Fleku y nos acercamos a conocer la casa danzante pues habíamos visto otras obras de Frank Gehry en Alemania y nos habían gustado mucho.
Volvimos hacia la ciudad vieja y por el camino nos detuvimos en la Casa Municipal, un edificio art noveau muy bonito, donde nos tomamos un café y una tarta espectacular.
Era finales de noviembre y había coros cantando villancicos por las calles y empezaban a montar los puestos del mercado navideño, lástima que a la mañana siguiente regresábamos a España.
Parece que el pueblo es solo la plaza y poco más. Es así? Porque entonces sería llegar, dar una vuelta a la plaza e irse del lugar, no? Mucha distancia en auto para ver poco.
Me ha recordado a lo de este precioso pueblo de la Toscana que he recomendaron visitar, Monteriggioni...