Nos despertamos a las 7 de la mañana, poco antes de llegar a Kuala Lumpur (algo así como un minuto antes). No podemos estrenar la ducha, qué pena... con lo elegante que era.
Hemos pasado un frío tremendo por culpa del aire acondicionado y las sábanas diminutas, que o bien cubrían las piernas o bien el resto, pero no todo a la vez. Sacamos 1.000 Ringits del cajero (unos 250 euros) y cojemos un taxi que por 15 RM nos lleva al hotel. Llegamos al Traders, reservado vía Booking, y que está delante de un parque en frente de las Petronas. El avispado y simpático recepcionista nos ofrece una promoción que incluye early check-in, desayunos en el lounge, y una habitación con vistas a las torres. La alternativa es desayuno no incluido y esperar a las 12 a que esté lista la habitación que teníamos reservada. No es listo ni nada el colega. Con la noche que hemos pasado, le decimos que sí a todo. Como señores, subimos al lounge del piso 32 a desayunar y tenemos las mejores vistas de las Torres Petronas. Después, nos instalamos en nuestra súper room, nos duchamos, cogemos un paraguas y salimos a pasear.
Cruzando el parque, nos acercamos al centro comercial Suria donde se encuentran las immensas torres.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Las contemplamos desde todos los ángulos habidos y por haber, y entramos a comprar tickets al Skybridge. Nos dan hora a las 3h30 de la tarde (20 RM). Salimos del centro comercial en busca del metro (se nos ha olvidado pedir un mapa en el hotel y vamos buscándolo un poco al tuntún) y al final resulta que la estación estaba dentro del mismo centro comercial, con lo cual volvemos sobre nuestros pasos, muertos de risa. Está visto que en Asia no nos aclaramos ni con mapas ni sin mapas
Llegamos a Chinatown (Metro Masjid Jamek), y como es tarde, decidimos hacer el recorrido recomendado por la Lonely Planet pasando por el Central Market y obsequiándonos con una sensacional Fishpedicure. El primer momento es insoportable, los peces se pegan por mordernos las pielecillas y las cosquillas son tremendas, pero al cabo de un rato te acostumbras. Obviamente ahí sólo estamos los guiris, pero en España la pedicura con peces puede costar unas 100 veces más (aquí son 5 RM por cabeza, 2,5 por pie).
Volvemos al Suria y subimos al Skybridge. Las vistas son espléndidas, además ha dejado de llover. Salimos al parque y el calor es abrumador tanto que decidimos volver al hotel y descansar, además yo me encuentro fatal, entre el resfriado por culpa del aire acondicionado del tren y el calorazo.
Hacia las siete salimos a cenar y nos recomiendan el barrio de Bukit Bintang que se supone estará lleno de restaurantes. Al final escogemos uno tipo occidental, el Twenty One, afuera, en la terraza, sin aire acondicionado pero con feroces ventiladores. Ahora mismo me pongo bajo el aire acondicionado y directamente paso a modo merluza congelada.
Volvemos al hotel andando, lo cual tiene su miga, porque las calles en la zona del Triángulo Dorado son casi autopistas y para cruzarlas hay que ser o muy audaz o muy estúpido.