Nos despierta a la 1 de la mañana un estruendo de narices. Resulta que ha acabado el Ramadán y lo están celebrando a base de petardos, y no veas cómo.
A las 4 nos levantamos y salimos del hotel. Llegamos perfectamente al aeropuerto, dejamos el coche, y tiramos las llaves en el buzón (la verdad es que no hemos tenido ni un sólo problema y todo ha sido muy fácil).
Llegamos a Kuching a las 9. En la oficina de turismo, mientras esperamos las maletas, pido información sobre las dos excursiones que queremos hacer estos dos días: el parque Bako y el Centro de Recuperación de Orangutanes de Semmengoh, y el motivo por el cual hemos decidido venir hasta aquí. Me dicen que para el Centro es mejor la la visita de la mañana, que es la que garantiza ver más orangutanes, ya que por la tarde casi no hay. Para ir a Bako, hay que salir muy temprano. A ver cómo lo hacemos...
Llegamos al Hotel Limetree con el Shuttle que tenemos incluido en el precio (hotel correcto, aunque luego vemos un boutique hotel que tiene mucho mejor pinta). Todo el mundo nos dice que es muy tarde para llegar a ver los orangutanes, qué lástima. Salimos a caminar al lado del río. La ciudad está desierta, luego nos enteramos que es fiesta (esta fiesta nacional no termina nunca...).
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al final del paseo, nos topamos con la estación de autobuses. Me acerco a preguntar y resulta que sale un autobús al Centro a las 1 (1 RM). Decidimos arriesgarnos. Vamos a comer algo por las callecitas de la ciudad y cogemos el autobús carraca, que en 40 minutos nos lleva al Parque. El conductor nos dice que nos vendrá a buscar a las 4 y que estemos ahí. Qué bien, servicio público puerta a puerta, alucinante
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Nos vamos y cómo no, el autobús llega puntual. Estamos contentísimos de haber acertado. No nos pasará lo mismo en Sepilok, así que si alguien se lo está pensando, nosotros recomendamos este, mucho menos turístico y más necesitado de recursos.
Volvemos a Kuching, deambulamos un poco más por la ciudad, nos tomamos una cerveza bien merecida (a todas esas el calor es intenso y después de la sesión de fotos en el parque a pleno sol estamos completamente agotados).
Al llegar al hotel se pone a llover a cántaros, así que no tenemos más remedio que cenar ahí.