22/08/2011

Despertamos un dia más con bastante calor, ducha y a comprar la comida y el agua antes de partir.
Salimos de Tafraoute con destino al valle Tazagzaoute, un inmenso cañon, oasis de palmeras que recorreremos andando. Al igual que en las rocas pintadas Moha nos dejará al comienzo y pasara con el 4x4 al final del valle, nos esperará allí y nosotros lo recorreremos andando.

El calor aprieta, es un calor muy seco , y mientras recorremos el valle encontramos un rio paralelo al sendero, que en algunos puntos parece cristalino, pero en otros parece estacando, no huele mal, pero surgen algunas dudas sobre si meterse dentro, como Moha no esta en este momento con nosotros, tendremos que decidir por nuestra cuenta.
Lety decide probar a meterse ya que el agua parece limpia en ese punto.

Poco Despues David decide probar a nadar alli.

Sara y yo decidimos observar desde la orilla, y no probar el agua de dudosa calidad.
Continuamos caminando y vemos como el rio deja otros muchos pequeños estanques durante su trayecto, y aunque queda precioso a la vista no parece muy sano darse un bañito alli.
En algunos puntos del final del cañon las palmeras se nos echan encima del camino aliviando la sensacion de calor y dando la impresion de ser una pequeña selva.

Unos cientos de metros mas allá nos espera Moha con el 4x4, se encuentra sorprendido por lo mucho que nos hemos entretenido, pero decidió darnos un tiempo antes de ir a buscarnos con el coche.
Continuamos la ruta, Moha nos sugiere evitar el uso del aire acondicionado en el coche, ya que asi podremos sentir el viaje mas en estado puro, asi que circulamos con las ventanas abiertas.

En otras etapas se hará sin embargo indispensable.
A partir de aqui tomamos la carretera, esta fue construida por la mina de oro que se encuentra aquí cerca, es de uso público hasta justo la entrada a la mina donde se toma el desvio a una pista llena de piedras.

Compartimos la carretera con camiones volquete que salen y entran de la mina, por desgracia para nosotros, aunque saltasemos dentro de uno de ellos no nos hariamos millonarios, ya que no llevan ahí el oro, solo tierra, el oro es sacado en helicopteros de la mina segun nos comentó Moha.

¿Saltamos al camion y a pachas con el oro? aaaaaa No lo acabo de ver ...
Circular muy despacio por la pista de piedras con un utilitario seria posible pero cualquiera de esas rocas sueltas al borde de la pista podrian dañarlo gravemente en caso de pasar por encima.
Sin embargo Moha pasa con el Toyota HDJ a toda velocidad, este coche ha sido preparado en Madrid y cuenta, aparte de unos caballos mas y una altura extra, con dos depositos de combustible, uno en la parte trasera y otro en la parte delantera, que le permiten recorrer mas de 1000 kilometros sin parar a repostar.

En esta parte de la pista no hay cobertura de telefonía movil ni tampoco es muy frecuentada en esta epoca de calor, asi que en caso de tener una averia o accidente tendriamos que solucionarlo por nuestra cuenta sin ayuda externa, ya que la mina queda a una hora en coche de aqui.
El calor que pega es fortísimo asi que Moha decide que paremos a comer en un pozo de agua que se encuentra cercano a nuestra ruta.

Sin embargo el cielo decide darnos un descanso y comienza a nublarse de repente, en cuestion de unos minutos esta cubierto y se oyen fuertes truenos, acercandose, no llueve pero la sensación de estar en mitad de la nada y esos fuertes truenos que parece que parten el cielo es algo que impresiona, sin embargo el calor sigue siendo, no asfixiante, pero si alto.
Reemprendemos camino ya muy cerca del pueblo beduino de Tata, parece que según ponemos dirección a nuestro destino nos vamos alejando de la tormenta, pero no será asi mas tarde.

Tata es increible, tiene algo especial, es como un pueblo perdido en el tiempo en mitad del desierto, ahi está, aislado en mitad de la nada, y con este cielo cubierto y la poca gente que pasea a estas horas por él, parece el escenario perfecto para una pelicula de terror.

Llegamos con 44 grados y el cielo completamente cubierto, los aires acondicionados no son capaces de bajar la temperatura de las habitaciones, asi que tomando solo unos 10 minutos de descanso, dejamos que los aparatos hagan su trabajo y a Moha descansando y nos dedicamos a recorrer este pequeño pueblo (15.000 habitantes pero pocos a la vista), compramos algunos viveres y paseamos por su mercadillo, ya recogido del que solo quedan las lonas en algunos puestos.
El pueblo crece en torno a una avenida principal que lo atraviesa por el centro, un par de cruces y diversas y estrechas callejuelas que parten de esa avenida.

Nuestro hotel esta junto a un cuartel militar del ejercito marroquí, pared con pared.
Nos encontramos descansando en un banco y de repente empieza a sonar una fuerte alarma militar, no se ve a nadie por la calle y vemos a un tio correr a lo lejos. Cojimos y nos dirigimos al hotel, no sucedió nada extraño pero es algo que llama la atencion, en plan apocalíptico una alarma totalmente militar y nadie por las calles.
aaaa 
aaaaaaaaaaaa No hay tregua aaaaaa Beba Cola Loca
En el hotel nos ofrecen sentarnos en la terraza superior desde donde vemos el desierto a la espera de la cena.
Ya está anocheciendo y en cuestión de minutos llega una fuerte tormenta, de la misma manera que en el oasis anterior, se ven unos rayos gigantescos y unos truenos fortísimos pero no llueve.
Cuando ya nos han traido el primer plato y estamos cenando al descubierto en la terraza alta empezamos a ver como caen rayos y tocan tierra en una colina a unos 300 metros del hotel, se observa perfectamente una y otra vez, el camarero nos sugiere que si queremos que trasladen la mesa a una sala cubierta dentro del hotel, pero decidimos quedarnos fuera a observar el espectaculo, las farolas se mueven cada vez más y siguen cayendo rayos a nuestro lado.
Hasta que pasados unos 10 minutos de golpe empieza a diluviar, ya habiamos casi acabado de cenar y nos trasladan los 4 platos del postre dentro de una sala en la terraza.
Pero la tormenta misteriosamente paso rapido nada mas caer la lluvia, asi que salimos a la puerta del hotel a tomar el fresco... y en estas, como a camara lenta vimos llegar por el asfalto como una especie de niebla o aire.... era arena !
En un segundo estabamos envueltos en mitad de una tormenta de arena alli en pleno centro de Tata, Moha y otro señor del hotel entraron dentro corriendo mientras nosotros nos quedabamos embobados y entramos despues, empezaron a volar las sillas que habia fuera del hotel, y a golpearse puertas y ventanas, incluso a 200 metros del hotel cayo una gran palmera en mitad de la calle, justo en el banco en el que habiamos estado sentados cuando sono la sirena antes de cenar.
¡ Es una experiencia increible, ver la arena clavandose en tu cara como pequeñas agujas y abrir los ojos y ver todo naranja alrededor !
Por desgracia solo pudimos grabar el final de la tormenta (link pendiente).
Despues de esta anecdota vamos con Moha a tomar te a uno de los cafés mas centricos del pueblo, sigue sorprendiendo como a las 2 de la mañana la gente hace vida y todas las tiendas de comida y de productos están abiertas.
Nos acostamos tarde cuando por suerte el aire acondicionado habia relajado algo la temperatura ya.